Unas enseñanzas de Pesaj para el resto del año

En la época de la Salida de Egipto el pan leudado no se hacia con levadura en pancitos o en polvo, sino utilizando masa madre.
Si no sabes qué es, busca en internet que encontrarás fácilmente. Si te aburre, prueba a leer lo que está en la Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Masa_madre.
Es importante que aprendas acerca de ésta, porque es de lo que en parte trataremos en este post.

Generalmente no era agradable a la vista o al olfato, pero producía el efecto deseado, que la chata masa del pan creciera a expensas de los gases emitidos por los microorganismos residentes en ella.
Supongo que los antiguos no tenían mucha idea del proceso bioquímico que se producía, pero estuvieron atentos y descubrieron que algo pasaba que inflaba la masa y la dejaba más suave y sabrosa. Entonces, los egipcios poseedores de esta tecnología alimenticia, se despegaron de sus vecinos que seguían fabricando el pan sencillo, formado por harina+agua+fuego que rápidamente se quemaba sobre brasas, encima de una chapa de algún metal o en un horno destinado a tal fin.

En este grupo de sencillos, primitivos, no tecnologizados, se encontraban los antepasados de los judíos.
Los cuales, de pronto, se encontraron viviendo en la opulencia y maravillas del faraónico Egipto.

Pero un día, como sin percibirlo, la comodidad cambio por sufrimiento. La libertad se perdió para transformarse en miserable esclavitud.
Y así estuvieron los antiguos israelitas, encerrados en ese mundo rico y sabroso, tan cercano y a la vez inaccesible.
Ellos siguieron comiendo su viejo pan, formado por harina+agua+fuego, que les llenaba la vacía tripa, que les mantenía con vida… esclavos, pero con vida.

Pero otro día, dio comienzo el largo proceso de su redención.
Y otro día más, a las apuradas, como si tuviera que ser ya y no en otro momento, se abrieron las puertas de sus jaulas y caminaron hacia el desierto, rumbo a la Tierra Prometida a los Patriarcas.
Era tanto el apuro que no llevaban la masa madre de los egipcios, sino su receta básica, simple, austera, que los representaba: harina+agua+fuego.

Así comemos matzá en la fiesta que conocemos como Pesaj.
Recordando el sufrimiento de los esclavos, su pobreza, su miseria, su cortedad de visión y proyección.
Y recordando la repentina salvación, el arranque de libertad que los devolvió al camino del reencuentro con su identidad.

Es por ello que matzá es tanto el pan de la pobreza como el pan de los libres.

Y es por esto que hemos contado que en Pesaj nos abstenemos de Jametz harina (trigo, avena, centeno, cebada, espelto) que fermentó.
Porque, al menos por una semana y poquito, queremos estar libres del influjo de esa masa madre, de ese producto feo pero que hincha y hace al paladar sabrosas las cosas y al ojo atractivas.
Porque esa masa madre es la vieja levadura, cargada de cosas que a primera vista son incomestibles. Si nos ponemos a pensar en su contenido y proceso de elaboración, difícilmente la usaríamos como alimento. Pero, igual la comemos, y la disfrutamos. No por malicia, ni por maldad, sino por el deseo de pasarla bien. ¿Tiene algo de malo eso? ¡Seguramente que no!
Pero, por un tiempito breve al año, se nos requiere dejarla de lado, para disfrutar de lo sencillo, lo que es sin aditivos, como un acercamiento a la esencia, lo más verdadero del ser.
Lo otro, ¡no está mal en su justa medida!
¡Esto, está muy bien, en su justa medida!
(¡Qué enorme diferencia con la doctrina idolátricas, por tanto del EGO, que se expresa por ejemplo en 1 Corintios 5:8! ¡Qué diferencia!).

Es por ello que el EGO, representado por la masa madre, es necesario y bueno, cuando está cumpliendo sus funciones.
También por eso que vivir exclusivamente atendiendo las solicitudes de la NESHAMÁ, es un imposible e innecesario en este mundo. Aquí estamos como NESHAMÁ, pero como los otro cuatro planos de nuestro ser terrenal. Por tanto, que sea el principal no lo convierte en el único.

Así Pesaj nos enseña a prestar atención a la NESHAMÁ, sin descartar todo el resto de nuestra personalidad terrena.
Y a buscar mecanismos para hacer del EGO lo que realmente es, un amigo útil, y no que siga siendo el amo perverso, el faraón en las sombras, que nos somete a todo tipo de vejaciones y privaciones.

Siento que he sido un poco confuso al expresar las ideas en este post, quizás por el apresuramiento para regresar a las tareas previas a la festividad.
Por lo cual te pido encarecidmente que no lo leas una sola vez, sino un par al menos. Estúdialo, coméntalo, compártelo y encontraremos sus enseñanzas y sus aplicaciones prácticas que brindan beneficios acá y en la eternidad.

Shabat Shalom y Pesaj Kasher VeSameaj.

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En realidad no es confuso el tema del artículo, siempre que uno sea el «observador», y no un elemento de su historia. Pero cuando uno es parte de la trama, es cuando no cobra sentido.

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