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  • No, New Age no, aunque se haga llamar “Kabbalah”

    No, el universo no se organiza misteriosamente para enviarte problemas que te sirvan de aprendizaje.
    No, el universo no tiene una voluntad metafísica que te prepara artificiosamente retos y traspiés que te eduquen y así te conviertas en la mejor versión de ti mismo.
    No, el universo no tiene conciencia de tu presencia ni actúa en modo alguno particular hacia ti y tu infinita naditud terrenal.
    No, esa impotencia que sientes, por lo pequeño o lo inmenso, nada tiene que ver con razones o motivos del universo.

    Sin embargo, cada reto que atraviesas es una excelente oportunidad para desarrollar tu Yo Vivido y ponerlo en sintonía con tu Yo Esencial (NESHAMÁ, espíritu).
    Porque ante la impotencia sentida, puedes reaccionar desde el EGO y permitir que la violencia automática te invada y esparza su influjo negativo; o hacerte cargo de tu sentimiento, admitirlo, reconocerlo y luego actuar de manera racional, coherente, responsable, constructiva de SHALOM siguiendo la orientación espiritual y no la banalidad religiosa o parlanchinera.

    No, Dios no está esperando a que le dictes órdenes, ni hará la parte que te corresponde exclusivamente a ti.
    No, Dios no trabaja para beneficiar los deseos que te nazcan, ni siquiera para darte una mano en lo que crees justificado.
    No, Dios no hace negocios contigo ni se interesa en darte ganancias si tú donas dinero a un clérigo, te esmeras en rezar, repites versos de textos sagrados, o te esfuerzas en ser excesivamente ritualista y metódico en el cumplimiento de cada acción fanática que consideras sagrada.
    No, Dios no es tu esclavo, ni tus pensamientos “positivos” se verán premiados con mágicos milagros que resolverán tu vida.

    Sin embargo, Dios te ha dado mandamientos que te corresponden y es tu deber cumplirlos. De ellos obtendrás satisfacción, pero no es esto el objetivo de su existencia ni el fundamento para acatarlos.
    Él sostiene el universo, lo dota de vida, es su sentido; Él te ha creado con tu luz y tu sombra; Él te diseñó con NESHAMÁ y con EGO, así como todo el resto que te compone tanto como cuerpo como fuera de él.
    Él es el Rey, tú el siervo.
    Él es el Padre, tú el hijo.
    Compórtate acorde a tu rol.
    Siéntete de acuerdo a tu noble ser.

  • Las narraciones patriarcales, más allá de meras leyendas.

    LAS NARRACIONES PATRIARCALES, MÁS ALLÁ DE MERAS LEYENDAS.

    Por Shaúl Ben Abraham

    Nuzu

    Este escrito hace parte de un texto que vengo preparando en torno a la llamada Hipótesis Documentaria y a su refutación desde la óptica de la Torá Escrita y Oral como base suficiente y amplia que presenta un mundo real y no una invención postexílica como aseguran los críticos. Comprendiendo eso sí que si bien la Torá no está interesada en afirmaciones históricas ni científicas, ello no significa que sea ni ahistórica ni anticientífica, sino que habla, como dicen nuestros Sabios de Bendita memoria, “con el lenguaje de los seres humanos”. Por lo demás este escrito no es conclusivo ni lo considero terminado, así que está dispuesto para la crítica y las observaciones.

    Quizás uno de los temas de discusión más sobresalientes entre escépticos, críticos radicales y creyentes bíblicos es la historicidad o no de los relatos patriarcales narrados en el Sefer Bereshit, el primer libro de la Toráh. Este es un tema que a pesar de la antigüedad deja de ser importante, considérese como se considere a la “Biblia”, ya que estos relatos, acéptense o no como auténticos, repercuten en el ideario de las tres religiones consideradas abrahamicas –dos de ellas las más grandes del mundo- y en nuestra cosmovisión y constitución cultural.

    El Bereshit en particular, y el Tanaj en general, es para el documentarista radical un texto producto del amasijo de tradiciones que puede considerarse de principio a su fin como un mero compendio de leyendas sagradas con introducciones míticas en sus tres primeros capítulos y en los siguientes ocho una amalgama de leyendas reelaboradas a partir de material foráneo a Israel y que solo con Abraham y luego hasta Moisés aparece la narrativa nacionalista. De Moshé hasta David, ciertos rasgos históricos se presentan pero aun mezclados con elementos legendarios indistinguibles. Solo de David en adelante se cuenta con historia propiamente dicha, aunque con elementos legendarios al igual que la literatura circundante de otros pueblos .

    De acuerdo a Gleason Archer, en A Surver of Old Testament Introduction, para los documentaristas : “…los relatos del Génesis acerca de la vida de Abraham y de sus descendientes son indignos de confianza y a menudo ahistóricos. Noldeke incluso llegó tan lejos como para negar totalmente la existencia de Abraham”. El padre de la Hipótesis Documentaria, Julius Wellhausen, deja clara su perspectiva al afirmar que :

    Es imposible sacar de las narraciones patriarcales ninguna información histórica acerca de los patriarcas; solo podemos aprender algo acerca del tiempo en el que contaron al pueblo israelita las historias respecto a ellos. Este periodo más tardío, con todas sus características esenciales y superficiales, fue proyectado involuntariamente hacia una remota antigüedad, y queda aquí reflejado un espejismo transfigurado.

    Si eso fuera cierto, como veremos a la luz de los datos arqueológicos, esa proyección involuntaria hacia esa “remota antigüedad” salió muy bien. Wellhausen vio en Abraham una creación del arte inconsistente de escribas tardíos, pero esa apreciación sesuda e intelectual deja ver más sus interese filosóficos que su honestidad intelectual. Sin embrago no se lo puede culpar ahí dónde no poseía los datos arqueológicos que en la actualidad se tienen sobre el llamado periodo de los patriarcas gracias a la cantidad de material de inscripciones antiguas que ilustran muchísimo las condiciones socioculturales de ese tiempo, los cuales han permitido considerar, desde su raíz, las apreciaciones de la crítica radical sobre el Tanaj, aportado evidencias indirectas que señalan una clara concordancia entre los relatos patriarcales y el trasfondo de su era, lo que confirma y mantiene como fiel en muchos casos la visión tradicional y que, contrario a lo que piensan los críticos, coincide en muchos puntos con la Toráh Oral del pueblo de Israel.

    Tabletas de Mari

    Las Tabletas de Mari, descubiertas en el Éufrates Medio han confirmado las tradiciones israelitas según la cual sus antepasados fueron a Tierra de Canaán desde la región de Jarán en Mesopotamia noroccidental. Las excavaciones en esta región iniciaron en 1933 bajo la dirección de André Parrot y lo que encontraron fue con uno de los centros de vida semítica noroccidental más importantes de los tiempos patriarcales. Para 1936, Parrot y sus equipo, ya había exhumado miles de tabletas cuneiformes que databan cerca del 1700 a.e.c y que fueron luego traducidas y publicadas.

    La importancia de estas tabletas reside en que arrojan luz sobre el período histórico en que se suponen vivieron los Patriarcas tal y como lo señala el Sefer Bereshit. Ejemplo de ello es la “ciudad de Nacor” (ver Génesis 24:10) que aparece frecuentemente mencionada junto a Harán en los documentos de Mari. El nombre mismo de un príncipe de Mari, Ariyuk, es similar al de Ariok de Génesis 14; lo mismo puede decirse del nombre Benjamín, que aparece con frecuencia como nombre tribal en Mari.

    Gracias a éste y otros descubrimientos las vidas de Abraham, Itzjak y Yaacov ya no se examinan como meras leyendas o como figuras aisladas cuyas historias fueron redactadas siglos después de los acontecimientos; un estudioso serio bien puede examinarlas como propias de sus tiempo, que describen muy bien el territorio en dónde viven, con sus ciudades y lugares, teniendo las mismas costumbres de la época. Todo esto implica que, contrario a lo que afirmaron los críticos radicales y que se quedó en las ideas populares, los relatos patriarcales-matriarcales tienen un núcleo histórico total, lo que no quiere decir que el Génesis no presente los acontecimientos de un modo diferente y original, con la clara intención de presentar los acontecimientos bajo la lupa monoteísta.

    Los códigos legales

    Muchas de las acciones de los patriarcas narradas en el Sefer Bereshit eran vistas de manera extraña, pero gracias a los códigos legales del periodo, en especial de los hititas, se ha podido comprobar que corresponden a muchas costumbres de la época. Quizás el más detallado e interesante se encuentre en el capítulo 23 del Génesis donde se exhibe el exacto procedimiento hitita; lo interesante es que la escritura corresponde al periodo de Moshé y no al siglo trece a.d.e. Henry T. Frank comenta al respecto :

    De manera similar, una cantidad de incidentes nada claros, asociados con los patriarcas, han sido ahora clarificados por la arqueología, resultando que eran normales a principios del segundo milenios. Ya hemos visto que el regateo de Abraham con Efrón acerca de la compra de la Cueva de Macpelá (sic) estaba en conformidad con la común práctica de la antigüedad. Evidentemente, Abraham quería comprar sólo la cueva en la que enterrar a su mujer, Sara. Sin embargo, gobernado por las prácticas hititas, tuvo que comprar no sólo la cueva, sino además la tierra y los árboles que estaban en ella. Esta asunción de obligaciones feudales descrita en Génesis 23:1-20 está totalmente en armonía con los documentos hititas recuperados en Bogazköy en los que se destacan estos detalles.

     

    Las tabletas de Nuzu

    El descubrimiento del archivo de textos legales y sociales en Nuzi o Nuzu, un lugar en Irak nororiental, ha revelado que el trasfondo cultural de la época patriarcal descrita en el Sefer Bereshit es precisa y consistente. Por eso Albright no duda en declarar :

    Cuando añadimos el hecho de que nuestro presente conocimiento de las instituciones y costumbres sociales en otra parte de la Mesopotamia septentrional en el siglo quince (Nuzu) ha iluminado de manera brillante muchos detalles en las historias patriarcales que no concuerdan con la tradición postmosaica en absoluto, nuestro caso en favor de la historicidad sustancial de la tradición de los Patriarcas queda afianzado.

    De acuerdo a G.E Wright , los nuzianos eran los hurriras, o hóreos mencionados en el Tanaj, que fueron considerado una cultura primitiva y luego se consideraron armenoides no indoeuropeos de la Mesopotamia septentrional, que florecieron entre el 1500 y 1400 a.d.c. si bien como explica Cyrus Gordon los patriarcas no eran nuzritas, sus culturas eran muy similares debido a la identidad que estos pueblos tenían con su tiempo y costumbres, y por eso las Tabletas de Nuzu ayudan a comprender la vida de Abraham y sus descendiente inmediatos. Por ello como dice Gordon : “Gracias a los textos de Nuzu podemos sentirnos confiados en que las instituciones sociales nos han sido transmitidas de una manera fidedigna”.

    ¿Qué ejemplo de las Tabletas de Nuzu ayudan a entender algo de lo narrado en el Sefer Bereshit? La primera historia que llama la atención por sus paralelismos es la de un contrato matrimonial de Nuzu, en el que la desposada Kelim-Ninu promete por escrito procurarle a su esposo, un tal Shenima, conseguirle una segunda esposa si ella no le podía dar hijos, prometiendo no expulsar a los hijos que nacieran de esa unión. Sin duda las historias de Sara, de Rajel y Lea se hacen comprensibles a la luz de las tradiciones de ese periodo y que corresponden a reglas sociales del período y no las fantasías de escribas posteriores

    También se hizo comprensible el verso 15:4 “No te heredará éste, sino tu hijo será el que te heredará”. Era usual en Nuzu que las personas sin hijo adoptaran un hijo que les sirvieran mientras vivieran, y que los sepultara. A cambio de estos servicios, el hijo adoptado era designado como heredero. Pero si sus padres engendraban un hijo después de la adopción, el adoptado tenía que ceder al hijo real el derecho a su herencia .

    Las tabletas de Ebla

    En Tell Mardik, la antigua ciudad de Ebla, se descubrieron una serie de documentos que han arrojado una abundante información sobre las narraciones patriarcales. David Noel Freedman, señala con relación al periodo patriarcal y su conexión con las Tabletas de Ebla :

    Sin embargo, a pesar de los malos ejemplos del pasado y de las abundantes advertencias por parte de los asociado con los descubrimientos de Ebla, creo firmemente que hay un enlace entre las tabletas de Ebla y la Biblia (sic), no solo del tipo lingüístico y literario ya mencionado, que es casi inevitable, o incluso en términos de un fondo común de nombres de personas y lugares, sino mucho más directo en términos de historia, cronología y factualidad.

     

    Condiciones de vida y contexto sociocultural

    Millar Burrows comenta : “Puede que no lleguemos a tener evidencia arqueológica específica acerca de que este o aquel acontecimiento en las historias de los patriarcas realmente sucediera, pero las costumbres sociales que reflejan en las historias concuerdan con el período patriarcal; también concuerdan con la región de donde afirman proceder los patriarcas”. Mientras que W.F. Albright sostiene un punto de vita más directo y radical al afirmar : “La imagen de los movimientos en el país montañoso de Palestina (sic), de migraciones periódicas entre el Neguev y la Palestina (sic) central, y de viajes fáciles entre Mesopotamia y Egipto, se halla, por tanto, tan perfectamente en armonía con las condiciones de la Edad de Bronce Media, que está totalmente injustificado el escepticismo histórico”. Por su parte Fred H. Wright da un ejemplo específico en relación a los viajes en éste período :

    Los que han puesto en tela de juicio el carácter histórico de los patriarcas han cuestionado la migración de Abraham desde Ur de los Caldeos a la tierra de Canaán, y también la expedición militar desde Babilonia a Palestina (sic), como se indica en Génesis 14, debido a que, según excavadores de Babilonia han descubierto una tableta que muestra que había mucho intercambio entre estas tierras en aquel contrato de transportes. El dueño del carro lo alquiló a un hombre durante un año con la condición de que no fuera conducido a Quitim (esto es, la tierra costera del Mar Mediterráneo). Evidentemente, era muy usual que los carros se dirigieran por esta ruta desde Babilonia a Canaán o sus cercanías, y este dueño estipulaba que ello no sucediera con su carro. Esto constituye una clara evidencia de lo usual de las comunicaciones entre estas dos partes del mundo antiguo.

    Con respecto al nombre Abraham, que para muchos no correspondía al período asignado, Jonh Elder comenta : “No es de esperar que las historias que nos han dejado los reyes de aquel tiempo nos mencionen un hombre como Abraham. Pero una tableta hallada en Babilonia presenta el nombre Abarama, y registra que pagaba su alquiler. Al menos, sí que se ve que Abraham era uno de los nombres empleados en aquel período”

    El contexto geotopográfico.

    De acuerdo a Merrill F. Unger la topografía mencionada den el libro del Génesis, concuerdan con las condiciones arqueológicas de la Edad del Bronce Medio (2000-1500 a.d.e) mejor que con épocas posteriores, como en las que se suponen fue escrito. Y comenta para precisar:

    Las cinco ciudades de la llanura (circulo) del Jordán -Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Zoar- pertenecen también a la era patriarcal temprana. La información bíblica de que el distrito del Jordán, en el que estaban emplazadas estas ciudades, era sumamente fértil y poblado alrededor del 2065 a. C., (sic) pero no mucho después fue abandonado, está totalmente de acuerdo con los hechos arqueológicos.

    Así pues contrario a lo que se creyó por mucho tiempo el Valle del Jordán estaba densamente poblado, aun en fechas tan tempranas como el 3000 a.d.e, en especial Ai, Betel, Siquem, ciudades que de acuerdo a Bereshit 12: 6-8, están íntimamente relacionadas con los viajes de Abraham.

    La llamada “Tabla de las Naciones” de Génesis 10 y las listas del capítulo 11 (Recordar a Josefo) ha sido testeada por la arqueología y se ha encontrado fiable, muchos nombres, d e hecho, solo eran conocidos por el registro bíblico y no eran conocidos en fuentes externas hasta que se encontraron una en que se confirmaban, demostrando que se trata de un documento preciso, y así aparecen bajo la siguiente forma:

    Tubal como Tabal
    Mesec como Mushké
    Ashkenaz como Ashkunz
    Togarma como Tagarama
    Elisa como Alashiya
    Tarsis como Tarsisi (Tarshish Asiria)
    Kus como Kusi
    Put como Putu
    Dedán como Ddn
    Acad como Akkadu
    Sinar como Shanghar

    Abraham en Egipto

    Muchos críticos mantuvieron por años la idea de que Abraham y los patriarcas no pudieron haber visitado Egipto, debido a una política interna de cerrarse ante los extranjeros . Esta idea, frecuente en algunos libros arqueológicos, se apoyaba en las citas de dos historiadores del siglo I, Estrabón y Diodoro, sin contar con mayor documentación. Esto es lo que dice Estrabón, que en su Geografía asegura:

    Ahora bien, los anteriores reyes de Egipto, sintiéndose contentos con lo que tenían, y no queriendo ningunas importaciones extranjeras, y sintiendo prejuicios en contra de todos los que navegaban los mares, y particularmente contra los griegos (porque debido a la pobreza en tierras los griegos eran rapiñadores y codiciadores de las de los otros), pusieron una guardia sobre esta región, ordenando que rechazaran a todos los que se acercaran.

    En cuanto a Diodoro, estas son sus palabras:

    Psamético… trató normalmente con bondad a todos los extranjeros que acudían a Egipto por su propia voluntad… y, hablando en general, fue el primer rey egipcio en abrir a otras naciones los mercados por el resto de Egipto, y en ofrecer una gran medida de seguridad a los extranjeros de ultramar. Porque sus predecesores en el trono habían constantemente cerrado Egipto a los extraños, bien matando, bien esclavizando a todos los que tocaban sus costas

    Ahora bien, contrario a estos historiadores el registro arqueológico dice otra cosa, pues de acuerdo a Joseph P. Free en su artículo Archaeology and Bible History :

    Pero los descubrimientos arqueológicos muestran que había gentes de la región de Palestina (sic) y Siria que acudían a Egipto en tiempos de Abraham. Esto queda claramente indicado por un fresco en una tumba en Beni Hassan, que data de algo después del 2000 a. C (sic). Muestra a semitas asiáticos que habían acudido a Egipto… Además, las indicaciones históricas y arqueológicas de la llegada de los hicsos a Egipto alrededor del 1900 a.C., proveen otra pieza de evidencia que muestra que los extranjeros podían entrar en el país. Su entrada fue contemporánea a la de Abraham. La Biblia está en lo cierto en esta indicación y Diodoro se equivocó.

    Un hecho bien documentado da un ejemplo claro sobre la influencia egipcia. El primer gran desastre desde la era del rey Shaúl ocurrió alrededor del 918 a.d.e. Testimonio de esto se encuentra en Melajim 1, 14: 25-26. De acuerdo a G.E Wright :

    …este rey de Egipto dio más consideración a su campaña, e hizo que sus artistas tallaran en las paredes del gran templo de Karnak en el Alto Egipto una imagen de él mismo azotando a los asiáticos en presencia del dios Amón, que junto con una diosa aparece presentándole diez líneas de cautivos. Cada cautivo simbolizaba una ciudad o localidad, con su nombre inscrito debajo. De estos nombres podemos deducir la extensión de la campaña. El relato bíblico implica que sólo Judá fue afectada, pero evidentemente toda Palestina (sic) sufrió, porque la lista incluye ciudades de Esdraelón, la Transjordania, el país montañoso de Israel y Judá, e incluso Edom. Hay una interesante referencia al Campo de Abram, presumiblemente en el área de Hebrón, y ésta es la primera vez que una fuente extrabíblica confirma la relación del Patriarca con una localidad en Palestina (sic)

    Por su parte W.F Albright asegura que son tantas las corroboraciones de detalles especiales descubiertas por los arqueólogos que buena parte de los académicos han abandonado la antigua teoría crítica en la que se consideraba que la historia de los Patriarcas son meras historias retroactivas hechas en la época de la Dinastía Dual de Judá e Israel (siglos noveno y octavo, a.d.c) y por lo mismo él había afirmado:

    Pasando a Israel, defiendo la historicidad sustancial de la tradición patriarcal, sin ningún cambio apreciable en mi punto de vista, e insisto (…), en la primacía de la tradición oral sobre la literatura escrita. No he cedido una sola posición acerca del antiguo monoteísmo israelita, sino que, bien al contrario, considero más fiable ahora la tradición mosaica que la consideraba entonces. Sin alterar mi postura general acerca del crecimiento de las instituciones sociales y políticas de Israel, reconozco ahora que la ley israelita y las instituciones religiosas tienden a ser antiguas y más continuas de lo que yo había supuesto: en otras palabras, me he vuelto más conservador en mi actitud con respecto a la tradición mosaica.

    En este sentido, al considerar la historicidad de los patriarcas y el mundo que nos pinta el libro de Bereshit, es bueno seguir la recomendación de Jonh Bright :

    El único rumbo seguro y justo es el de examinar equilibradamente las tradiciones sobre el transformado de la época, y, a la luz de ello, hacer aquella declaraciones positivas que permita la evidencia. Las reconstrucciones hipotéticas, por plausibles que sean, debe ser rehuidas. Mucho deberá quedar en la oscuridad. Pero es suficiente lo que se puede decir para tener la certidumbre de que las tradiciones patriarcales están firmemente arraigadas en la historia.

    El caso de Génesis 14

    En un tiempo, era muy común la crítica al capítulo 14 de Bereshit, dónde se narra la victoria de Abraham sobre Quedorlaomer y cuatro reyes mesopotámicos. Theodore Noldek (1826-1930), fue quizás el primero en plantearse la crítica de este pasaje, y lo hizo en un documento titulado “El carácter ahistórico de Génesis 14”, en el que se refiere a él como fraude y como una ficción total. Luego Julius Wellhausen continuaría con esta idea afirmando :

    Que “en los días de Abraham” cuatro reyes provenientes del Golfo Pérsico llevaran a cabo una incursión hasta la misma península del Sinaí; que en aquella ocasión sorprendieran y capturaran a cinco príncipes de ciudades que reinaban en el Mar Muerto; que finalmente Abraham, a la cabeza de 318 siervos, cayera sobre los vencedores en su viaje de vuelta, y recuperara lo robado, es un cúmulo de imposibilidades.

    William F. Albright llegó a la conclusión en 1918 en un escrito llamado “Historical and Mythical Elements in the Story of Joseph”, concluía que el capítulo 14 es básicamente un panfleto político hecho para fortalecer el imaginario de los judíos patriotas que apoyaban la rebelión de Zorobabel en contra del Imperio Persa y redactado a partir de leyendas existentes mediante procesos hagádicos . Sin embargo, luego, el mismo Albright en 1929, cambió sus puntos de vista escépticos de manera total, y concluyó que :

    … este relato muestra el ejército invasor marchando abajo desde Huarán a través del Galaad oriental y Moab hacia la parte suroriental de Palestina. Anteriormente, este escrito consideró que esta extraordinaria ruta era lo mejor prueba del carácter legendario de la narración. Sin embargo, en 1929 descubrió una línea de montículos de las Edades Baja y Media de Bronce, entre el desierto y el bosque de Galaad. Además, las ciudades de Hurán (Basán) con las que comienza el relato de la campaña, Astarot y Karnaim, estaban ocupadas en este periodo, como se puede ver por el examen arqueológico de sus emplazamientos. Lo mismo sucede con el Moab oriental, donde el escritor descubrió una ciudad del Bronce Bajo-Medio en Ader en 1924. Esta ruta, llamada “el Camino del Rey” en la posterior tradición israelita, no parece haber sido empleada por ejércitos invasores en la Edad de Hierro.

    Joseph Free hizo un listado de cuatro acusaciones que los críticos radicales lanzaron contra el capítulo 14 del Génesis y son las siguientes:

    1) Los nombres de los reyes de Mesopotamia son ficticios o bien ahistóricos

    2) No pudo haberse dado un “largo viaje” como aparece en la campaña militar ahí descrita

    3) No es lógico que la ruta de la marcha siguiera las líneas geográficas indicadas

    4) Los reyes de Mesopotamia no tenían soberanía sobre Canaán.

    Respondamos a cada una de estas acusaciones propuestas por los documentaristas.

    1. Sobre los reyes de Mesopotamia

    De acuerdo a los presupuestos documentarios los reyes Mesopotámicos mencionados en el capítulo 14 de Bereshit son ficticios y poco o nada de histórico tienen. Sin embargo hay pruebas arqueológicas indirectas que ayudan a comprobar que lo contrario es lo cierto y no son ahistóricos: por ejemplo las Tabletas de Mari (siglo 18.a.d.e), descubiertas en 1933 contiene el nombre Arriyuk o Arriwuk, similar al nombre de Ariok. De acuerdo a K.A. Kitchen :

    Tid’al es Tidkhalia, un nombre hitita conocido desde el siglo diecinueve a.C .(sic) en adelante, y dado a cuatro o cinco reyes hititas en los siglos dieciocho a trece a.C (sic). Quedorla’-omer es típicamente elemita… del periodo Viejo Babilónico (2000-1700 a. C) y posterior… Los individuos mismos no han sido aún identificados en documentos extrabiblicos, pero no es sorprendente cuando se consideran nuestros vacíos de conocimiento acerca de este período.

    Nahum Sarna en su libro Understanding Genesis hace notar algunos detalles llamativos en el relato que le dan mayor sentido y verosimilitud. Lo primero es que reconoce que los acontecimientos descritos en Bereshit 14 están basados en documentos de gran antigüedad y que esto se evidencia en su prosa que revela un sustrato arcaico en forma de verso; así, los nombres de los reyes cananeos están dispuestos en dos pares aliterativos, Bera-Birsa y Sinab-Semeber. Además el lenguaje del pasaje contiene palabras bien singulares, como por ejemplo Janik del verso 14, que suele traducirse como “un asistente armado” y que solo se encuentra el en Tanaj en este pasaje y sin embargo aparece múltiples veces en textos execratorios egipcios de los siglos diecinueve-dieciocho a.d.e, y luego en una inscripción en Taanak, Israel, del siglo quince a.d.e. Luego concluye con una reflexión interesante : «Se podrá ver que sólo cuatro de los monarcas locales son mencionados por su nombre, siendo el quinto designado meramente como “el rey de Bela»  (v.2). Si todo el episodio hubiera carecido de base histórica, al escritor desde luego no le hubiera faltado imaginación para inventarse un nombre».

    2. El largo viaje

    De acuerdo a Howard F. Vos los documentaristas presumen que el “largo viaje”, descrito en el capítulo en cuestión, nunca se pudo haber dado. Pero como de desencantos está hecho el camino de la ciencia muchas pruebas vendrían a demostrar lo contrario. Así pues aseverar por que sí que los viajes no eran tan extensos en el periodo de los patriarcas y que en esa época no existía un control sobre Canaán por parte de los reyes mesopotámicos, queda por completo descartada por las incursiones que en época temprana como el 2300 a.d.e, Sargón de Akkad, cerca de babilonia, hacia contra los amorreos de Siria y Canaán. Por su parte G.A. Barton comenta un documento que él mismo tradujo, en el que al parecer Shamsuiluna, sucesor de Hammurabi, o algún monarca de esa dinastía, efectuó un contrato, escrito en Sippar, una ciudad sobre el río Éufrates hacia el norte de babilonia, que revela el hecho de que durante esta época había un intenso tráfico entre Babilonia y la costa del Mediterráneo y que muchos de los contratos de alquiler de carruajes estaban supeditados al uso de estos en la ruta que conducía a Siria o Canaán. De igual modo, el ya citado Joseph Free, comenta que en las Tabletas de Mari se indica que el rey de la antigua Ugarit, en la costa del mar Mediterráneo pensaba visitar al rey de Mari sobre el Éufrates. Demostrando esto que para nada, contrario a lo aseverado, había una limitación en los viajes, sino, por el contrario un tráfico amplio y extendido, muy similar al de la campaña de los cuatro reyes mesopotámicos.

    3. La ruta de la marcha

    Para los documentaristas no es lógico que la ruta de la marcha siguiera la geografía que indica, sin embrago autores como Fredd Wight, William F. Albright y Nahum Sarna encuentran que el relato cuenta con numerosas pruebas externas que confirman la historicidad de la ruta probado por las extensas áreas de regiones desarrolladas de ocupaciones sedentarias que existieron durante mucho tiempo a lo largo de la mencionada ruta. Nahun Sarna escribe al respecto :

    …extensas exploraciones arqueológicas de Transjordania y el Negev han mostrado que ésta era realmente la situación durante lo que se conoce como el periodo del Bronce Medio I, esto es, entre los siglos veintiuno y diecinueve a.n.e. Durante este período floreció una civilización de un elevado orden de logros, y se ha descubierto una cantidad verdaderamente asombrosa de establecimientos humanos. Cosa extraña, se da una interrupción súbita y total de la vida asentada como resultado de alguna invasión histórica catastrófica que lo barrió todo sistemáticamente a su paso. Transjordania permaneció asolada durante los siguientes seiscientos años hasta la fundación de los reinos de Edom y Moab en el siglo trece a.n.e. En el Neguev, la interrumpió de la civilización duró casi mil años.

    A la luz de todo esto, no es irrazonable suponer que la historia de la batalla de los Reyes en el libro de Génesis preserva un eco auténtico de una gran expedición militar que puso fin a los establecimientos del Bronce Medio I. Los anales registrando estos desastrosos acontecimientos bien pueden haber dado la base para el relato bíblico”.

    4. La autoridad sobre Cannan

    Por lo anteriormente corroborado, la presuposición de que los reyes Mesopotámicos no tenían autoridad sobre Canaán, queda muy empobrecida. La evidencia arqueológica permite corroborar en una inscripción que el rey de Elam (Persia) se consideraba a sí mismo “Príncipe de la Tierra de Amurru”, es decir la tierra de los amorreos, que incluía Siria y Canaán . Además hay otros detalles arqueológicos e históricos que han venido a corroborar este episodio, como por ejemplo que el sistema de alianzas de poder (cuatro reyes contra cinco) es típico de la política de Mesopotamia dentro del período de 2000 a 1750 a.d.e, pero no antes ni después, cuando las pautas políticas de las alianzas eran bien diferentes . Además tres de las cinco ciudades mencionadas entre los versículos 5 al 7 han sido plenamente identificadas.

  • El infinito limitado

    La NESHAMÁ (espíritu, Yo Esencial) está íntimamente vinculada al infinito, es una chispa de divinidad.
    Es la que nos vincula al todo, al universo, en toda época, en todo lugar; y aún así no ocupa ni tiempo ni lugar. Es una realidad incomprensible, inimaginable, impensable; pues, no entre dentro de ninguna etiqueta del mundo que conocemos, inventamos o compartimos.
    Es la identidad más sincera de nuestro ser, que al mismo tiempo no nos “pertenece” y ni siquiera es una entidad individual.
    La NESHAMÁ, como podemos comprender de la breve presentación, es un enorme misterio y paradojalmente es la presencia más clara y constante que nos vivifica.

    Por Voluntad Divina es que durante un brevísimo lapso de tiempo, en un confinado espacio, la NESHAMÁ se conecta con un cuerpo determinado, en un específico momento.
    La conexión infinita nunca se corta, no hay apartamiento de Dios, ni una cancelación de la identidad espiritual a causa del lapso de encarnación.
    Seguimos siendo esa entidad misteriosa para los conceptos terrenales, y siendo “eso” lo ignoramos por completo y no lo llegamos a percibir a través de nuestros sentidos.
    A veces hay rayos de conciencia, sea intuición, profecía o alguna otra manifestación que hace presente nuestra esencia.

    El hecho cierto es que nuestra vida terrenal es una tremendísima confinación para nuestro Yo Esencial.
    El espíritu aspira al infinito, a ser lo que es.
    Pero no puede en la limitación constante del mundo/cuerpo.

    Esa limitación es parte del proceso de aprendizaje, de experimentación, que la NESHAMÁ cumple en su pasaje terrenal.
    Porque, ser infinita y estar conectada al conocimiento total igualmente no permite sentir, experimentar, disfrutar prácticamente; sino solamente ser/poseer un contacto teórico.
    Es el la vida mundana la que aporta la experiencia, la sensación que pasa a dotar de cualidades al frío saber ideal.

    El Creador nos dotó, al igual que los animales, de mecanismos naturales para reaccionar automáticamente ante las amenazas a nuestra supervivencia.
    Nosotros le denominamos EGO, palabra que se usa con diferentes y variadas definiciones.
    En la nuestra, es la que en la Tradición se conoce como IETZER HARÁ; como hemos dicho, mecanismos naturales, saludables, automáticos, normales, que se disparan cuando se siente que está en riesgo la vida o la integridad.
    Sí, el EGO se activa cuando sentimos impotencia que llevaría a la muerte o daño.

    Ya enseñamos en numerosas ocasiones que el problema es cuando el EGO está en el dominio de la persona en situaciones de impotencia pero que no conllevan un posibilidad real de muerte o de grave perjuicio.
    Esas impotencias son constantes, a cada rato surge, o imaginamos, impotencias.
    Por tanto, vivimos en un estado de estrés, reaccionando de manera incorrecta y perjudicial.

    Así mismo, el EGO ocupa un lugar de deidad y es el generador de TODAS las religiones, de todas las épocas y lugares. Este tema lo trabajamos varias veces y no diremos más ahora, pero añadiremos algo.
    A través del EGO es que generamos/inventamos respuestas a nuestro anhelo de infinitud, porque, recordemos somos chispas del infinito.
    ¡Cuánto trabaja el EGO cada vez que la NESHAMÁ añora su infinitud a pleno!
    Es una tremenda sensación de impotencia saberse infinito pero estar confinado a un estrechísimo retacito del universo tiempo/espacio.
    Entonces, se pueblan las mentes con imaginados dioses, demonios, brujos, superhéroes, héroes míticos, entidades sobrenaturales, alienígenas, magia, astrología, superstición, religión, amuletos, palabras mágicas y todas las otras fantasías que se producen para hacernos sentir menos limitados, menos olvidados en un oscuro rincón del universo. Porque, todos esos seres y poderes (fantaseados) se ocupan para relacionarse con nosotros, conocernos, tratarnos, humillarnos, castigarnos, matarnos, abducirnos, criarnos, educarnos, legislarnos, depender de nuestros sacrificios, estar a nuestro servil servicio, etc.
    Y así, de manera irreal nos sentimos impotentes pero con el poder de dominar a esas entidades poderosas.

    Ni judaísmo, ni noajismo, son religiones, aunque muchísima gente las llame así, las confundan con ellas, o las vivan como si lo fueran.
    Judaísmo es el camino apropiado para la identidad espiritual judía, tal como el noajismo es para la identidad espiritual de los gentiles.
    Al profundizar en el camino espiritual que nos corresponde, estamos fortaleciéndonos, debilitando el lazo del EGO, permitiendo a la LUZ de la NESHAMÁ alumbrar de manera benefactora.
    Pero, cuando se convierte al judaísmo o noajismo en achacosas burlas de lo que son, por vivirlas como religiones, se está bloqueando el influjo de la LUZ y añadiendo manchas oscuras que nos atormentan con más impotencia.

    Ahora, una pregunta: ¿es posible realmente limitar el infinito?
    Depende lo que comprendamos por infinito es la respuesta que obtendrás.

  • Sistema de creencias y sectas

    Tu sistema de creencias forma las imágenes que tu consideras la realidad.
    Todo pasa por ese filtro modificador, los estímulos internos así como los externos, poblando nuestra mente a su imagen y semejanza.
    Si hemos creado una creencia de impotencia, de fracaso, de debilidad, de no puedo; ¿cuál crees que será la respuesta, la reacción, ante las dificultades que constantemente asaltan nuestras vidas?
    Por lo general, los sistemas de creencias no son trabajados por el pensamiento creativo, ni asumen la crítica, ni admiten el análisis constructivo, sino que se mantienen y se replican, sosteniendo a la persona encerrada en celditas mentales que realmente son endebles, pero con una fuerza aparente impresionante.
    Esto ya es un motivo de sufrimiento individual y social, pues la NESHAMÁ (espíritu, Yo Esencial), se ve encajonada y su LUZ oscurecida a causa de estas perturbaciones.
    Y se acrecienta a grados mayores cuando se usan por grupos de manipuladores, que obtienen algún tipo de ventajas (dinero, poder, seguidores, fama, etc.) al hundir a sus seguidores en oscuros sistemas de creencias.

    Veremos a continuación algunas de las características de grupos manipuladores y/o de personas que se someten a su sistema de creencias.

    Si estás detrás de la puerta de tu prisión, tu visión del mundo es limitada. No solo físicamente, sino emocional y mentalmente.
    El sistema de creencias atrapa y mantiene fuera lo que puede perturbar su dominio. O evita. U oculta, tapando rápidamente para llevar al olvido o el malentendido.
    O interpreta de tal forma lo alternativo que lo transforma en el pensamiento en un componente más de la ideología adoctrinada.
    Así, lo torcido se considera recto, lo perverso es bondadoso, lo terrible es necesario, lo injusto manifestación de algún destino, lo libertador es opresivo, y por el estilo, siempre acomodando el estímulo para que se adecue al sistema de creencias.
    Está controlado el pensamiento al someterlo al comando de las creencias.
    ¡Cuánto más cuando la persona se encuentra envuelto en sectas, organizaciones cerradas y de pesada ideología, religiones que impulsan al fanatismo, lugares de encierro que evitan el contacto con opciones alternativas, se rechaza activamente lo diferente, etc.!
    ¿Qué hacer?

    Es común que las creencias impulsen el pensamiento irracional, pre lógico, místico, metafísico.
    Al mantener los pensamientos en una mínima expresión, se debilita la oportunidad para cuestionarlos y quebrarlos.
    Cuanto más ridícula una creencia, mayor será el empeño en sostenerla y demostrarla; o al menos abrazarse a ella con la excusa de la fe que supera cualquier explicación racional.
    Esto ocurre en supersticiones, religiones, facciones partidarias, grupos de fanáticos, así como en cualquier otro ámbito en donde se vive de acuerdo al sistema de creencias sin alternativas viables.
    Se manejan lemas, los cuales se deben memorizar y repetir de forma automática; se adiestran a responder con respuestas pre armadas, se busca el conflicto pero evitando la exposición racional y que pretende el acercamiento a la verdad.
    Porque, se debe de mantener el sistema de creencias por encima de cualquier otro postulado.
    Una brecha, por más pequeña que sea, en el muro del sistema, implica una seria amenaza que se suele vivir como una catástrofe terrible.
    ¿Cómo elevar el pensamiento y dotarlo de relativa autonomía y sentido ético que le dé fuerzas?

    Por lo anterior, la persona es impulsada (por el grupo de referencia o por sí misma) a considerarse en “pecado” (sea en sentido teológico o no), en falta, lo cual amerita castigos de todo tipo.
    Para evitar un castigo mayor o para aligerarlo, es necesario humillarse, auto flagelarse, realizar algún acto de penitencia doloroso y/o una confesión pública hiriente.
    Por supuesto que este saberse, o sentirse, pecador, ubica a la persona en el lado oscuro de la existencia, por lo que debe esforzarse en alcanzar el beneplácito de su voz interior (la del EGO) que le absuelva, o de alguna figura de supuesta autoridad que lo haga.
    Esta exposición de sus flaquezas y sumisión a la voluntad de otro, mantiene a la persona en su estado de impotencia y eleva a sus opresores a roles de amistad, confiabilidad, bondad que son irreales y solamente sirven para seguir esclavizándolo.
    A mayor sentimiento de pecado, mayor necesidad de conseguir ese bálsamo esperanzador que le proveen falsamente sus opresores. Entonces, se va cayendo cada vez más profundamente en la celdita mental, en las creencias que desvían de la senda del bienestar y la santidad.
    ¿Será posible romper el lazo de sentirse pecador sin por ello recurrir a absoluciones mágicas que provienen de poderes falsos?

    En los grupos manipuladores se presentan escaleras de perfeccionamiento, por medio de las cuales se induce a la persona a esforzarse en ir escalando posiciones que a la postre resultan inalcanzables. Algo parecido ocurre con aquella persona que es obsesivo por el control, por dominar más, que es dirigida por la creencia de que es posible tener un control total. El fracaso es sentido de manera trágica, como un pecado, que debe ser extirpado a costo de la felicidad y libertad del “pecador”.
    Porque sí, el sentimiento de culpa es usado sin miramientos por los manipuladores, sean éstos personas o el propio EGO de cada uno de nosotros.
    Para el sentimiento de culpa no hay acción reparatoria, puesto que en realidad no hay nada que reparar. La libertad se consigue al reconocer la futilidad de esa creencia y dejarla correr hasta que desaparezca. Pero obviamente que esto no ocurrirá fácilmente en un medio donde se privilegia la manipulación, el sometimiento. Entonces, se proponen castigos alternativos, expiaciones místicas que reemplazan otro tipo de castigo, pero que en verdad solamente ayudan a que la persona se mantenga esclavizada, sometida, embotada y sin comprensión ni consciencia.

    Por supuesto que se impone que las creencias son sagradas y no pueden ni deben ser reemplazadas. No están a la orden de la persona, sino la persona a su servicio. No es permitido cuestionar, ni atreverse a romper el mandato. Las divergencias, aunque pequeñas, son perseguidas y castigadas, generalmente junto a humillación y escarnio público.
    Es que, el dolor que se aplica a otro, fácilmente disuade de no ponerse en el lugar del rebelde que se atreve a ir a contramano del sistema de creencias.
    Esto que se visualiza de manera clara en los grupos de manipuladores, también se encuentra en las conductas del individuo que está sometido a su propio sistema de creencias.
    No pensemos que lo que acontece en sectas es algo alejado de lo que está pasando ahora mismo en la cabeza de cada uno de nosotros, porque, el dominio del EGO es generalizado.

    Encontraremos que las personas sometidas a grupos manipuladores usan un lenguaje extraño, a veces con palabras o expresiones divergentes de lo corriente. A veces palabras comunes encuentran significados ocultos, que representan algo en particular exclusivamente para los que se encuentran en el pacto de la secta.
    Así mismo, el individuo presenta sus propios rasgos de lenguaje de acuerdo a su sistema de creencias.
    Las palabras usadas como claves para reconocerse entre “hermanos”, pero también como sistema de comunicación velado para mantener mensajes ocultos pero a la vista de los neófitos. Al mismo tiempo se estructura el pensamiento a partir de este lenguaje codificado y a la sombra de los sistema de creencias.

    Así, los discursos, ideas, presentaciones que provienen de los “ajenos” choca contra varios muros, lo que permite al secuestrado por el sistema de creencias seguir en esta situación precaria pero imaginada como salvífica. De cierto modo es necesario fantasear con poder, con majestad, con potestad, con algún rasgo de distinción que haga resaltar a los miembros del sistema de creencias. Y los de afuera son almas perdidas, condenadas, fracasadas. ¡Cuánto más aquel que estuvo dentro y se “corrompió” saliendo del rebaño de los santos iluminados!
    Sí, es terrible lo que se le desea y provoca a quien tenga el atrevimiento de quebrar con el sistema de creencias.

    Vemos como se aplican sin pausa ni piedad las herramientas básicas del EGO ante situaciones de impotencia. Estamos ante la presencia de llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad en diversos formatos, pero todos ellos con una misma finalidad: tratar de tener algo de poder y evitar así el hundimiento en el terrible sentimiento de impotencia.

    ¿Podemos hacer algo para modificar la esclavitud a la que nos somete nuestro sistema de creencias?

  • ¡MAZAL TOV!

    ¡MAZAL TOV!
    Es una expresión ya clásica que emplean algunos judíos como saludo festivo.

    La idea que muchos tienen al pronunciarla es un el deseo de: “buena suerte”, sin más vueltas ni filosofías. Una manera afable de manifestarse, que tal vez pudiera encontrar otros canales más racionales y apropiados.

    Para otros se trata de obligar la “buena suerte” a que se manifieste.
    Esto se pretende por medio de la palabra mágica, la cual traspasa realidades y por medio de complicadas ecuaciones astrológicas y metafísicas, impone su deseo.
    Tal como si los cuerpos celestes tuviesen algún influjo misterioso sobre el “destino” de las personas y la conducta.
    Con cálculos de supuesta sabiduría y aparente verdad, se mostrará cómo la persona está dominada por astros y seres invisibles, los cuales desde órbitas místicas, de seudo Cabalá, y mucho de superstición podrán aporta al bienestar.
    Por supuesto que esto cae por completo por fuera del judaísmo, aunque tristemente muchos judíos, incluso algunos con presencia dignataria, se aferran a estas creencias ajenas y nocivas.

    Otros, quizás para ocultar la evidente contradicción con principios fundamentales del judaísmo, hacen intervenir otros conceptos, que también podrían estar apartados.
    Como por ejemplo, argumentar que el mazal en realidad es aquello que heredamos de vidas pasadas (como si la reencarnación fuera real y tuviera alguna incidencia), y que por tanto estamos deseando que lo que nos toca reparar en esta vida (de lo mal realizado en otra supuesta vida anterior) pueda ser reparado.
    Sin más comentarios.

    En lo personal, modestamente aporto, lo empleo como en el primer caso, como un mero formulismo sin mayor intención ni rebuscar en misterios que no son tales.
    Pero, a la hora de ponerme a pensar, tal vez podría considerar que los antiguos que inventaron la creencia del mazal, por ahí estaban tratando de definir algo real pero que no podían expresar a causa de la limitación del lenguaje y falta de conocimientos.
    ¿Qué tal si ellos, los inventores de la idea, estaban queriendo atrapar con la voz mazal la idea del potencial de cada persona?
    El mazal sería aquello que tenemos en potencia en nosotros y que está esperando por manifestarse, siempre y cuando hagamos lo necesario para que ello ocurra, y contemos con el entorno apropiado para realizarlo.
    Entonces, al decir mazal tov, estamos incentivando a que la personas se conozca más y mejor, que profundice en sí misma, que encuentre aquello que está dormido en su interior y a la espera de ser desarrollado.
    Por ejemplo, mazal tov a alguien que pudiera ser un excelente músico, pero nadie se ha dado cuenta aún, para que un día se den las confluencias que hagan brotar su identidad oculta.
    Mazal tov para la pareja recién casada, para que sepan usar la comunicación auténtica, construir shalom, descubrir lo bueno del otro para crecer juntos en bendición y santidad.
    Mazal tov, en cada situación, para alejarnos de creencias ridículas, aunque tengan la apariencia de sagradas; para mejor extirpar las confusiones del EGO y afianzar la realidad de nuestra NESHAMÁ y de nuestros genotipo en sus rasgos positivos.

    Mazal tov, en tu construcción de SHALOM.

  • Línea Beshalaj

    Beshalaj es una intensa parashá, de variada temática, destacamos:

    1. la salida de los hebreos de Egipto;
    2. la crisis ante el mar de las cañas;
    3. el pasaje por el mar partido en dos;
    4. el hundimiento de los notables de Egipto en el mar;
    5. el canto de alabanza de Israel junto al mar de las cañas;
    6. las quejas de Israel por no tener agua y el endulzamiento de las aguas salobres en Marah;
    7. la orden para los israelitas de ir asumiendo nuevos mandamientos y hacerlos partes de su vida;
    8. la llegada a un oasis abundante en Eilim;
    9. la queja por el deseo de saborear imaginarios manjares que se disfrutaban en Egipto;
    10. el envío de codornices para saciar su deseo por carne;
    11. la Presencia del Eterno manifestada por una nube;
    12. el sustento a través del man (maná) y las reglas acerca de él;
    13. el comienzo de las instrucciones que hacen de Shabat un día especial en la relación del judío con el Eterno;
    14. otra vez protesta el pueblo por la falta de agua en Refidim, la sublevación llega a extremos que parecerían desembocar en actos violentos, en esta oportunidad Moshé es ordenado a golpear una roca de la cual brotará agua;
    15. el cobarde y traicionero ataque de Amalec en contra de Israel;
    16. la batalla contra Amalec y la obligación de recordar sus acciones para preservar la integridad de Israel;
    17. la erección de un altar, denominado “Hashem Nisí”, en recuerdo a la lucha allí acontecida.

    Ser esclavo es vivir en impotencia, derrotado, bajo el mando de otros, pero sin embargo tiene alguna especie de ventaja, pues por lo general es una impotencia conocida. Se tiene idea de los límites, se sabe más o menos aquello que no se puede ni debe. Se vive con bajas expectativas, débil, pero de cierta forma en un marco seguro por su estable amargura y opresión.
    No es casualidad que la mayoría terminemos esclavizados, encerrados en celditas mentales, acomodados en la zonita de confort, dependientes de aplausos y sonrisas falsas, sedientos de aprobación de gente a la cual no le importamos, entreverados con aparatos y consumos varios que nos mantienen adoctrinados, adormecidos, paralizados en nuestros sistemas de creencias.

    Romper con los esquemas de pensamiento, no permitir al EGO reinar en nuestras vidas, anhelar y trabajar por alcanzar algún grado de libertad, nos pone en una situación desagradable. Se pierden los marcos de referencia que usamos en la esclavitud, ya no aguardamos a responder automáticamente de acuerdo al adiestramiento que hemos recibido, tenemos la responsabilidad de salir de la celdita mental de no aceptar las cosas porque sí, de no estar embrutecidos y ciegos por la fe.
    Sí, la libertad es oportunidad de muchas bendiciones y beneficios, pero también el terreno fértil para que florezcan multitud de impotencias, para las cuales no siempre sabemos cómo resolverlas positivamente.

    Esto es lo que encontramos entrelazado en los relatos de la parashá.
    Los estremecimientos del nacimiento a la libertad, de ser paridos como una nueva nación soberana.
    Con sus consiguientes impotencias, reales e imaginarias, y la constante aparición del EGO tutelando las reacciones.
    Quejas, protestas, sublevaciones, falta de agradecimiento, desconexión de la realidad, afanes desmedidos y sin contemplación, olvidar rápidamente lo bueno que se ha disfrutado recién para añorar un falso pasado de esplendor. El actuar bajo la doctrina del EGO finalmente provoca estar a merced de Amalec, el destructor que solamente quiere una cosa: aniquilarte. No gana nada. No recibe premios, no se lleva botín, no conquista tierras, no aprisiona nuevos esclavos para sus trabajos forzados, no rapta mujeres para poseerlas, ni siquiera tiene la torpe esperanza de recibir 70 vírgenes en un ilusorio e irreal paraíso. Nada espera a cambio de destruirte, solamente el placer de hacerlo.

    Por ello, es necesario tomar en cuenta las enseñanzas y no dejarlas pasar.
    Para estar conscientes de la presencia del EGO, tanto el interno como sus representantes materializados en el mundo, como por ejemplo la religión, Amalec y lo que fuera.
    Estar despiertos a sus trampas y optar por vivir con nobleza y construyendo SHALOM.
    Las ocasiones en las cuales nos topamos con la impotencia no terminan nunca, es una constante en tanto habitemos este mundo. A ellas se les suman las impotencias que imaginamos, que son las que pueblas las mayorías de nuestras pesadillas, los fracasos, el hundimiento en la oscuridad que nos opaca de nuestra verdadera identidad espiritual.

    Estemos atentos, construyamos SHALOM por medio de acciones de bondad y justicia; sigamos estudiando para aplicar.

  • Preg. 6025-¿Qué recomiendan?

    ¿Qué recomiendas?
    Es una serie de preguntas para que todos los que participamos en serjudío.com
    1) ¿Qué libro recomiendas?
    2) ¿Qué álbum o grupo musical recomiendas?
    3) ¿qué tema de actualidad consideras que se debería tratar?
    4) ¿qué actividad recomiendas?
    5) ¿Qué película recomiendas?
    6) ¿Qué web recomiendas?
    Contesta teniendo en cuenta que los que aquí estamos buscamos nutrirnos de fuentes buenas, espirituales que se acojan al judaísmo y el noajismo. Si me contestan yo también daré mi aporte
    Shaúl ben Abraham, antropólogo, Colombia

    (más…)

  • SOBRE LA RELACIÓN DEL JUDAÍSMO CON LA FILOSOFÍA

    platón

    SOBRE LA RELACIÓN DEL JUDAÍSMO CON LA FILOSOFÍA

    Por Shaúl Ben Abraham Avinu

    I
    ¿Filosofía judía, o judíos filósofos?

    Se ha dicho hasta el cansancio y en múltiples obras que la filosofía es ante todo griega, y aquí no vengo a desmentir esa verdad ¿Para qué además? El étimo de la palabra lo dice. Es cierto que en libros especializados se habla de una filosofía china, de una filosofía americana, de una filosofía bizantina, de una filosofía africana, de una filosofía hindú, de una filosofía helenístico-romana, y hasta de una filosofía latinoamericana, pero llámese como se llame y sea el “apellido” que le añadan la filosofía es una preocupación griega. Pero, ¿acaso no hay también una filosofía judía o hebrea? Nombres no faltan para confirmarlo; la pregunta sería mejor así: ¿pero si quién filosofa es un judío, hace realmente filosofía? Yo diría que hace una suerte de judaísmo filosófico, en ese orden, porque un judío siempre subordinará la filosofía al judaísmo. Debe entenderse sin embargo que esta subordinación no implica una infravaloración, lo que indica es un punto de partida: inicia desde el judaísmo y parte hacia la filosofía, así como miles de miles de judíos partían a otras tierras sin que por ello abandonaran Jerusalem. Muy consciente de esto Jacques Derrida, hacia el final de Violencia y metafísica. Ensayo sobre el pensamiento de Emmanuel Levinas proclamaba qué (1):

    ¿Somos Judíos? ¿Somos Griegos? Vivimos en la diferencia entre el Judío y el Griego, que es quizás la unidad de lo que se llama la historia. Vivimos en y de la diferencia, es decir, en la hipocresía, de la que tan profundamente dice Levinas que es «no sólo un despreciable defecto contingente del hombre, sino el desgarramiento profundo de un mundo ligado a la vez a los filósofos y a los profetas» (TI).
    ¿Somos Griegos? ¿Somos Judíos? Pero, ¿quiénes, nosotros? ¿Somos (cuestión no cronológica, cuestión pre-lógica) primeramente Judíos o primeramente Griegos? Y el extraño diálogo entre el Judío y el Griego, la paz misma, ¿tiene la forma de la lógica especulativa absoluta de Hegel, lógica viviente que reconcilia la tautología formal y la heterología empírica tras haber pensado el discurso profético en el Prefacio de la Fenomenología del espíritu? ¿Tiene, por el contrario, esta paz la forma de la separación infinita y de la trascendencia impensable, indecible, del otro? ¿Al horizonte de qué paz pertenece el lenguaje que plantea esta cuestión? ¿De dónde saca la energía de su cuestión? ¿Puede dar cuenta del acoplamiento histórico del judaísmo y del helenismo? ¿Qué legitimidad tiene, cuál es el sentido de la cópula en esta proposición del más hegeliano, quizás, de los novelistas modernos: «Jewgreek is greekjew. Extremes meet»?

    Hace falta que alguien se dedique a estudiar y comentar a profundidad las relaciones que han establecido, en sus larga conversación, la filosofía y el judaísmo; conversación que para mí al menos, constituye la esencia y suma de todo el debate que está en las entrañas de la intelectualidad occidental. Aun asumiendo como cierta la popular y exagerada afirmación de Alfred Whitehead, en la que aseguró: “La filosofía occidental no es más que una serie de anotaciones de Platón”; de idéntico modo se puede decir del Judaísmo con certeza que “no es más” que una serie de comentarios prácticos a la Toráh. Pero es ahí donde comienza la discusión, porque por más importante, y si se quiere espiritualizado que sea Platón, ningún judío –hasta el más hereje- lo compararía a la Toráh, la voz escrita del Creador mismo. Y a partir de esta discusión se fundarán las voces que darán paso a la filosofía moderna, que son los comentarios del largo dialogo por el saber que desde antiguo se da entre griegos y hebreos. Por eso cuando aparece un judío que se dedica a filosofar se le particulariza como “filósofo judío”, ya que se presiente la tensión de fuerzas entre los dos tipos de intelectualidad.

    Para continuar, debo destacar que la relación entre la filosofía griega y el pensamiento judío se remonta a varios siglos atrás de la llamada era cristiana; esto implica que hay al menos tres momentos distintos que marcan la relación: la primera cuando el mundo helenístico demandó del pueblo judío una asimilación forzada a sus intereses culturales, lo que originó dos vertientes: un judaísmo helenizado, cuyo mayor representante fue Filón de Alejandría, y un judaísmo tradicional que se desarrolló especialmente en las escuelas Fariseas encargadas de la preservación oral de las normas que interpretaban y explicaban la Toráh. El segundo momento, cuando el judaísmo fariseo sobreviviente a la destrucción del Segundo Templo en el año 70 d.e. quedó bajo el poder de Roma, Imperio que continuará expandiendo los intereses helenistas pero a los que sumaría elementos de su particular idiosincrasia, dando así origen a una mentalidad grecorromana; mentalidad que pasará al tercer momento y se incluirá, ya dentro del mundo cristiano, como la teología medieval, presunta sustentadora del saber bíblico antiguo que mezclaba sin rigor ideas hebreas con elaboraciones griegas en un latín artificial; habría que incluir un tercer momento que se inició con el Renacimiento, periodo en que los elementos intelectuales judaicos comenzaron a ser revisados y estudiados, no sin cierto temor y recelo propio de una mentalidad europea que con su judeofobia (2) -implícita o explícita- le costaba, convencional y culturalmente, admitir que los muy perseguidos judíos (usureros, complotistas, deicidas en su mentalidad) tuvieran algo importante que decir en términos intelectuales.

    Lo segundo que debo aclarar es que considero que en términos estrictos no se puede decir que exista una filosofía judía (3), si por ello admitimos el sentido básico y primario de amar la sabiduría (4). De hecho en hebreo no hay unanimidad para referirse a la filosofía. Generalmente se translitera el termino griego φιλοσοφία como פילוסופיה, y de este modo en los libros hebreos se habla de los filósofos como פילוסופים (filosofim), a quienes antiguamente se les llamaba los jajamim Yevani (sabios griegos); también, aunque pocas veces, se traducía literalmente como אהבת חכמה (ahabáh jojmáh), amor por la sabiduría, pero ello no tiene mucho sentido en hebreo ya que la sabiduría no se ama propiamente, se busca y sirve para amar. De igual modo se a lo largo de la historia se ha empleado diversos términos con los que se refiere o bien se asocia a la filosofía, como קיום (kium) validación; ידע, (yadá o yadoa) (5); מציאות (metziut) realidad, existencia; הכרה, (hakaráh) percepción, conocimiento, confirmación; הגיון (higayon), lógica, pensamiento, razonamiento.

    Para los rabinos y jajamim (sabios) el fin de la jojmá (sabiduría) se revela en un juego de palabras que hace de ella koaj máh, “el poder de ¿qué?”. Lo que quiere decir que es la pregunta y no la respuesta la protagonista en el pensamiento hebreo. En esta misma línea de pensamiento se dice que es más valiosa una buena pregunta que una mala respuesta, y ahí reside otro de los puntos en conflicto: el judío, frente a otros pueblos del mediterráneo dominados por el helenismo, encontró en éste, en su cultura y en su pensamiento, una mala respuesta a la pregunta de la vida. Es decir las preguntas hebreas no se responden con mentalidad griega, y desde luego viceversa.

    ¿Pero quién es el agente de la pregunta para el saber hebreo? ¿Acaso el ser humano? Ciertamente no, el ser humano simplemente refleja lo que ve hacer a su Hacedor, que no es un dios griego que copula y se transforma en toro, o que se traga a sus hijos sometido bajo el miedo a que estos lo superen. El Amo de las preguntas es ante todo el dador del lenguaje, Aquel que hizo que el hombre “llegar a ser un ser parlante” (6). Así pues la palabra es la que permite la pregunta y la respuesta, la que bien pueden llegar a ser vida si se alinean con la realidad divina, o muerte si se desvían de ella. En este sentido el pensamiento hebreo es, en líneas generales, una hermenéutica de la experiencia contemplativa de los mundos (ocultamientos) que en su devenir son asumidos como un perpetuo ejercicio de lectura en el que cada elemento que aparece, se desarrolla y desaparece, forma parte integral del gran texto que es la existencia. La Toráh no sólo es un libro, sino la misma vida bien vivida, y el secreto para adquirir esa vida está en leer bien en ella.

    No hay que olvidar que contrario al mundo occidental enfermo por la teología del remplazo y la antinomia “verotestamentaria”, la Toráh no es para el judío el complicado código legal ideado por la cultura grecoromana (7) que la mentalidad judeofobica implícita y latente continua preservando y presentado como si fuera una condición natural e histórica; para el judío la Toráh no es ley en tanto que nomos (8), sino una enseñanza (como debería traducirse) o una guía (9) que instruye al ser humano en todos los aspectos de su vida. Cuando el judío perseveró en leer e interpretar la Toráh, lo único que hacía era acrecentar la inteligencia (10).

    Esto nos lleva al tercer punto que deseo rescatar: una teología judía es imposible, no hay logos para entender a Dios, Dios es el davar, memra, o logos: él es, como dice Maimónides, el conocedor, el conocimiento y lo conocido. Pero tampoco se reduce a esto. El judío al admitir que lo sea no está diciendo que sea sólo eso. No hay que olvidar que en la larga época en que se dio la tensión judaísmo-filosofía se sabe de manera amplia y documentada que los judíos por su concepción de un Dios sin imagen, sin el εικων vital para los griegos, fueron tratados de manera particular en relación con otras culturas del mediterráneo que fueron sometidas a cuanto Imperio se aparecía (Egipcios, Babilonios, Persas, Griegos, Romanos) y que ostentaban sus dioses para ejercer su violencia simbólica, ya fueran estos hechos en madera o piedra, o bien tan abstractos como una idea (11). Al no someterse al poder de la imagen los judíos fueron considerados como un pueblo ateo, lo que con los siglos devendría en la estereotipo del judío como deicida para el cristianismo. En definitiva, y como quedará lo más parecido en las ideas griegas al Dios hebreo, es (que contradicción, pero no hay otra forma de decirlo) el No-Ser de la filosofía. El judaísmo lo único que tiene para brindarle un mundo habido de espiritualidad es una a-teología.

    El Talmud, en muchos pasajes, enseña como la jojmá yehudí y la jojmá yevaní (sabiduría griega) discutían, disputaban, se elogiaban y sobre todo se encontraban y se alejaban en muchos puntos; ¿en que se alejaban? En distinguir que era o quién era el origen de Todo. ¿En que se aproximaban? En que la sabiduría es el camino para resolver las preguntas. ¿Pero son los mismo jojmá y sofía? Basta con decir que no, que las condiciones y las visiones de mundo de los dos pueblos nos dan dos resultados distintos. Ante todo el jajam (sabio) es el experto, aquel que ha tenido una relación íntima o de conocimiento (daat) con el objeto, al punto de unirse a él y ser llamado un Baal (un poseedor). El filósofo, en cambio, es el que se aventura, por amor, a conocer aquello que aprecia sin importar que logre o no conocerlo realmente. De ahí el fatídico sino del griego (12). El conocimiento hebreo se establece por haber llegado, el conocimiento griego por haber partido.

    Muchos autores han dicho que la sabiduría helénica es visual y estética, y la hebrea auditiva y ética (13). Tal apreciación parte de prejuicios históricos. En realidad la experiencia del Nabí (o “profeta”) se reviste de un poder estético contundente en que escucha y percibe la realidad en un alto nivel representativo, pero que implican, en su juego de simbólicas móviles, una apreciación con menos “ropajes” de la realidad misma que la del resto de los mortales, que la gran mayoría de la veces no pueden, sea porque no quieren, sea por qué no han podido, interiorizar en el flujo (14) de Divinidad que parte del infinito hacia nosotros por diversas etapas a las que se les denomina ocultamientos o mundos (olamot); los profetas de acuerdo a sus exploraciones en el nivel de percepción que se encentran, establecen las descripciones para nosotros y las deposita en forma escrita. Así pues el texto es no sólo el resultado de una experiencia precisa y plena del llamado mundo porvenir, sino el suelo firme en el que las letras, a través de la forma y el curso de sus trazos, se hacen señales y números que nos permiten dilucidar en qué estado se encuentran las almas, en qué momento de nuestro acenso hacia la eternidad estamos.

    Por ejemplo, el proyecto filosófico del Rambam, expresado en Moré nebujim pretende señalar las correcciones que todo conocedor de Dios debe hacer en su intelecto, en la fase activa, para captarlo, o como él mismo diría para poder percibirlo, esto es en hebreo, para poder “agarrarlo” (hasagá), si así puede decirse. De ahí que en Mishnéh Toráh (15), quien pueda ser considerado como profeta debe cumplir con una serie de consideraciones, intelectuales, éticas y morales que unifiquen sin problema alguno racionalismo y espiritualidad:

    Una de las bases de nuestra religión, es saber que Dios hace que el hombre tenga profecía. La profecía no recae sino sobre el hombre sabio, rico y vigoroso en cualidades; aquel que no es superado jamás por sus impulsos {o pasiones} de ningún tipo, sino que con su propia capacidad, domina constantemente sus impulsos {o pasiones}; además, es poseedor de un amplio, {agudo} y certero discernimiento, en extremo. Aquel que esta ceñido de todas estas cualidades, con un cuerpo sano, habiendo penetrado en el Pardes, imbuido por la profundidad de esos temas, perfeccionando sus cualidades racionales para analizar y concebir, elevándose cada vez más, apartándose del camino del vulgo que transcurre en las tinieblas {de la ignorancia}; entrenando su espíritu hasta no encontrarse en él ningún pensamiento mundano ni la insensatez de lo cotidiano, ni fantasías, sino que su mente está orientada hacia las alturas, aferrada al Trono Celestial, para concebir aquellas entidades superiores, elevadas y sagradas, vislumbrando la sabiduría del Santo Bendito Él, desde el ente superior, hasta el nivel terrenal, percibiendo la grandeza de ellos {alcanzado este grado de perfeccionamiento}, inmediatamente la inspiración Divina se posa sobre él. En el momento en que la inspiración Divina recae sobre él, su alma se entremezcla con el nivel de los ángeles llamados Ishim, convirtiéndose en otra persona, y percibe por sí mismo que no es el mismo que era antes, sino que supero el nivel de los demás hombres sabios, tal como fue dicho con respecto a Saúl: “de manera que tú profetizaras y serás transformado en otro hombre” (16)

    Thorleif Boman, en su libro Das hebräische Denken im Vergleich mit dem Griechischen (1954) ) (17) considera que hay una diferencia radical entre el pensamiento griego expresado en la filosofía y la mentalidad hebrea expresada en la profecía; en la primera está impresa una concepción substancialista de la realidad que proviene de su forma de pensar de carácter “estático”; mientras que en la segunda se expresa una forma dinámica para apreciar la realidad. Los griegos y los indoeuropeos perciben al ser y la realidad como “presencia”, mientras que los hebreos y semitas se concibe como un devenir real, o hayah (18). Esto se vería reflejado en las respectivas estructuras lingüísticas: el indoeuropeo se expresa en la relación sujeto predicado; mientras que en lenguas semíticas en su peculiar forma verbal. Qué, en lo que respecta al hebreo, va afectar el sentido histórico del pueblo judío al preservar en su lengua una idea del tiempo muy propia de una comunidad que ha cargado con el estigma de “errante” y ha transformado esto en un elemento de conocimiento. Como lo explica el hebraísta Kyle M. Yates (19): “El tiempo no lo entiende la mente semita como lo entiende la mayor parte de las lenguas modernas”, pues según éste autor en los tiempos verbales: “El conocimiento del estado de la acción, en cuanto a su terminación o falta de terminación, era suficiente para el semita; y si no, había una palabra de significación temporal o histórica que traía el tiempo a la consideración. La relación de los acontecimientos y de las acciones era más importante que el tiempo mismo.” El tiempo y la historia se traen para que habite en la palabra.

    Esto es fundamental para entender la distinción que el pueblo judío expresa sobre sí y que se hace patente en la forma narrativa como expresa los acontecimientos a los que considera como únicos e irrepetibles, pero a la vez, siempre susceptibles de ser actualizados en virtud de un pasado siempre vivo que da razón de su presente y que hace de éste un vínculo de unión entre las generaciones presentes y las pretéritas. De este modo se rebasa la simple “conciencia histórica” o la evocación romántica y se va más allá, en camino de una construcción de identidad, como lo declaraba Martín Buber que aseguraba lo siguiente (20):

    Nosotros los judíos formamos una comunidad basada sobre nuestros recuerdos. Recuerdos comunes que nos mantuvieron unidos y nos posibilitaron la sobrevivencia. Eso no quiere decir que hemos identificado nuestra vida con un momento determinado del pasado, ni siquiera con uno de los momentos de gloria; lo que si quiere decir es, que cada generación transmite recuerdos a la otra, los que, por medio de nuevos destinos y nuevas emociones, siguen creciendo en envergadura, cuyo desenvolvimiento puede ser considerado como orgánico. Esta expansión de recuerdos era mucho mas que una motivación espiritual; era una fuerza que sostenía, reanimaba y resucitaba la misma existencia judía. Podría agregar aún que estos recuerdos se realizan biológicamente, pues su fuerza contribuyó a la renovación de la esencia del judaísmo.

    Sin embargo es evidente, al estudiar el periodo del hebreo post-bíblico, que el idioma hebreo adoptó muchas palabras griegas, en especial conceptos filosóficos los cuales se emplearon sin dificultad para plantearse nuevos problemas y buscar nuevos derroteros intelectuales, pero a menudo se han olvidado dos hechos fundamentales que marcan una diferencia: el primero, no se tiene en cuenta que fueron más los judíos que los griegos los que se interesaron (comercial e intelectualmente) por aprender el idioma del otro. ¿Cuántos griegos sabían hebreo? Muy pocos seguramente. El segundo de los hechos que quiero resaltar –y no sé si ya lo hice de otro modo- es que desde la historia de occidente se privilegia la idea de que han sido los grandes pueblos los que han influenciado al judaísmo y se olvidan adrede que la verdad puede ser también inversa (21).

    En muchas obras se ha demostrado y enfatizado sobre la influencia griega en el judaísmo, resolviendo fácilmente todo con la dupla “judeohelenismo”, pero muy pocos se han preguntado ¿cuál fue el impacto del judaísmo en la cultura griega? Iniciemos con un asunto pre-filosófico para ir dando un ejemplo concreto: ¿de dónde sacaron los griegos su alfabeto? Pues resulta que antes de que pudieran escribirse la Ilíada, la Odisea, las teogonías órficas, los pensamientos y doctrinas de Jenófanes, Parménides, Heráclito, Empedocles, Anaxágoras o Diógenes, ya los semitas tenían alfabeto y los griegos no, ya se habían escrito la Toráh, los profetas y otras muchas obras, mientras que los griegos andaban dispersos canturriando sus poemas de ciudad en ciudad y de boca en boca (22). Ahora bien, estos semitas son, de acuerdo a todos los estudiosos de la escritura que no querían preocupar a los “antisemitas”, fenicios; pero en realidad se trataba de hebreos (lo que no implica necesariamente judíos). Hay quienes sostienen que fueron influidos por los egipcios, y si fuera así yo me pregunto: ¿entonces por qué la agrupación de letras griegas se les llama alfabeto, nombre derivado de las letras hebreas “álef-bet”? No sé, pregúntenle a los expertos, por mi parte yo añado otra prueba que demuestra que dentro de las letras del alfabeto griego hay remanentes de sus orígenes hebreos: la antiguas letras Ϙ ϙ (koppa), Ϛ ϛ (digamma), Ϻ ϻ (san) y Ϡ ϡ (sampi) que se emplearon en algunos dialectos entre los siglos VII y VI dejaron de usarse por razones desconocidas, pero tuvieron sus orígenes respectivamente en las letra ק (kuf), ו (vav), צ (Tzad) y ץ (Tzad final) (23), las que no solamente tenían el mismo valor fonético, sino el mismo valor numérico de 100, 6, 90 y 900, tal y como aún se sigue usando en hebreo moderno.

    Otro ejemplo se encuentra en la arquitectura. Es famosa la agudeza arquitectónica de los griegos, especialmente en todo lo que respecta a las columnas, como los capiteles Eólicos y jónicos. Pero yo vuelvo y me pregunto, ¿por qué se desconoció la influencia de los arquitectos israelitas que incorporaron, cientos de años antes, el motivo de par de rollos espiralados saliendo de un triángulo central que se encuentra dentro del capitel de la columna y que han sido descubiertos en varias ciudades judías de la antigüedad? Que los modernos no lo supieran está claro: los arqueólogos no los habían encontrado, ¿pero por qué no está eso en los libros antiguos paganos? Y lo peor, los arqueólogos que los descubrieron -israelíes incluidos- tuvieron el descaro de llamarlos “pre-jónicos” o “pre-griegos”, cuando necesariamente tienen que llamarlos de otro modo (24).

    En cuanto a la filosofía, la influencia más interesante y poco estudiada es la que el judaísmo tiene sobre Pitágoras. De acuerdo a Hermippus de Smyrna Pitágoras hacía y decía “cosas imitando y transfiriendo opiniones de los judíos”. Opiniones similares a esta sustentaban Josefo, Origenes, Aristobulos y Jamblico (25).Por su parte Josefo, en Contra Apion I:22 (26), comenta: “Luego Ermippo agrega también lo siguiente: y Pitágoras solía hacer y decir cosas imitando y transfiriéndose opiniones de los judíos y los tracios. De este hombre, de hecho se ha dicho que ha transferido muchas costumbres de los judíos a su propia filosofía.” Por su parte Clearco de Solos relató un encuentro entre Aristóteles y un judío que, real o no, trasmite una idea bastante peculiar sobre los judíos de ese período: “El conversó con nosotros y con otros filósofos, y probó nuestros conocimientos sobre filosofía, como él había vivido con hombres muy instruidos, nos comunicó mucha más información de la que nosotros le transmitimos a él.” (27). Otros filósofos griegos que prestaron mucha, y casi devota atención al judaísmo, fueron Theofrastus (sucesor de Aristóteles), Hecataeus de Abdera (el llamado padre de la etnografía), y Apollonius Molon, (considerado el retórico de su época). (28)

    II
    Los temas y exponentes más destacados de la filosofía judía

    En el apartado §24 de Historia de la Filosofía de Zeferino Gonzales (29), llamado “La Filosofía entre los hebreos”, se resume -a pesar de su afán por contrastar innecesariamente “teologías” de otros pueblos con la concepción hebrea de lo Divino- con un peculiar estilo los motivos propios de esa “filosofía” judía que en su fuero pareciera más una teo-sofia, y por eso asegura:

    No existió entre los hebreos, como tampoco existió entre los egipcios, ni entre los secuaces del mazdeísmo, la Filosofía racional y científica, la Filosofía propiamente dicha o sistematizada, si se exceptúan los últimos siglos de su historia nacional, en que aparecen algunos ensayos más o menos sistemáticos. En cambio, y gracias a la revelación divina, el pueblo hebreo conoció y poseyó un conjunto de verdades teológicas, metafísicas, morales y político-sociales, que constituyen una Filosofía y una ciencia, muy superiores, en cuanto a verdad y pureza de doctrina, a todas las ciencias y a todos los sistemas filosóficos de las antiguas naciones y civilizaciones, sin excluir las de Grecia y Roma. Para convencerse de ello, bastará exponer sumariamente ese conjunto de verdades, comparándolas de paso con las ideas, máximas y práctica de otras naciones y pueblos.

    Esas verdades pueden resumirse en los siguientes seis puntos:

    a) La existencia de un Dios único, personal, vivo, eterno, trascendente, distinto y superior al mundo, inteligente, libre, omnipotente, infinitamente distinto, justo y misericordioso; distinguiendo se así del panteísmo indio, del dualismo iránico, del ateísmo búdhico y sínico, del politeísmo egipcio y greco-romano.

    b) El mundo y los seres que lo constituyen fueron producidos y sacados de la nada mediante la acción omnipotente, libre e infinita de Dios; diferenciándose del brahmanismo del zoroastrismo y de la Filosofía griega, dualistas.

    c) Dios es principio y causa del Universo y de todos los seres, no sólo en cuanto a su forma, distinción y orden, sino también en cuanto a la materia, y como tal es causa, principio y razón suficiente de todo lo que constituye sin que por eso sean parte de su substancia, ni que Dios dependa en nada ni para nada del mundo, sin el cual existió desde la eternidad.

    d) Dios es autor, creador y padre común de todos los seres humanos sin distinción de pueblos ni personas, siendo iguales entre sí al ser hechos a imagen y semejanza de Dios; son hermanos e iguales, porque son hijos del mismo padre terreno y celestial, llevan impreso el sello divino, y están destinados todos a la vida eterna en Dios.

    e) La inmortalidad del alma y el premio o castigo después de la muerte y la resurrección del cuerpo.

    f) El mal tiene su origen en la voluntad finita y creada del ser humano al hacer mal uso de la libertad concedida.

    En términos históricos puede enunciarse cuatro periodos influyentes para el judaísmo y sobre los que sin duda influenció filosófica y científicamente al punto de determinar etapas del tiempo:

    1. Período tanájico y rabínico: cuando se desarrolla toda la literatura clásica que expone puntos de vista definidos en cuanto a Dios, la naturaleza humana y la condición del mundo. La forma en que se presentan estas posturas, no es sistemática, ni se expone un orden definido con argumentos formales, lo que no implica que presenten ciertas formas de organización e interpretación, pues desde antiguo los sabios judíos de todos los tiempos han argumentado que las raíces de la inteligencia judía se encuentran en la Toráh y en los escritos rabínicos que la desarrollan.

    2. Período helenístico: donde la filosofía judía surge en condición de dialogo y a veces de confrontación con la filosofía griega, siendo influida por el platonismo y el estoicismo. Se sabe que existió una amplia literaturas de los judíos helenizados, pero la única que se conserva es la de de Philo (Filón) Judaeus de Alejandría, cuyo pensamiento se basa en que el Tanaj, como palabra divina, contiene un significado literal dirigido a las masas y uno secreto que los filósofos podían descubrir utilizando la alegoría como método interpretativo.

    3. Período medieval y el contacto con el Islam: cuando la filosofía judía medieval comienza, en el siglo X, como parte del renacimiento cultural que llegó a las tierras dominadas por las fuerzas islámicas. En este período hay una gran producción de temas religiosos escritos en árabe, y se continuó desarrollando como y de qué manera se relacionaba el judaísmo y la filosofía. Hacía finales del siglo XII este esquema comenzó a cambiar y las academias judías en el mundo islámico declinaron y se desarrollaron otras en tierras cristianas, especialmente en España, Francia e Italia, cuando los trabajos filosóficos y científicos se vuelven a escribir en hebreo.

    4. Período Moderno: cuando los filósofos judíos comienzan a plantearse nuevos temas filosóficos que van a repercutir en su concepción de la tradición judía motivados, sobre todo, por las soluciones que proponían la ciencia y los desafíos a la religión que ésta trazaba. De este modo el pensamiento filosófico judío se vio totalmente transformado, produciéndose fenómenos colectivos e intelectuales que son influyentes aun hasta la actualidad. El primero: la Hashklá o La Ilustración, qué, con su énfasis en la “religión de la razón”, exigió de los filósofos judíos un modificación de varias de las creencias y prácticas, lo que provocó que algunos pensadores continuaran en la posición tradicional y otros –la mayoría- asumiera que el judaísmo en tanto creación del pensamiento y la cultura de un pueblo “semita” en particular, con un desarrollo histórico específico, era susceptible de cambiar a la luz de los tiempos modernos. Segundo: la aparición de diversas corrientes religiosas dentro del judaísmo, como el reformistas, el ortodoxo, el conservador, el neo-ortodoxo y el ultra-ortodoxo reformista, que dividirían a un más los criterios de fe y de práctica . Tercero: el creciente “antisemitismo” de europeo y cristiano, que demostraba a los pensadores judíos que no era la emancipación el camino para obtener la igualdad del judío ante el mundo cristiano; cuarto el surgimiento del nacionalismo moderno bajo la bandera del sionismo que propició una nueva corriente de pensadores de carácter netamente político y económico.

    En esta misma línea de pensamiento el ya citado Diccionario de Filosofía de Ferrater Morá sostiene que “filosofía judía” debe entenderse al menos en dos sentidos, a saber: “Es, por una parte, la filosofía de la tradición “religiosa” del judaísmo, que elabora los conceptos metafísicos derivados de la Ley o pretende justificarlos racionalmente, y, por otra, las producciones filosóficas derivadas de pensadores de origen judío”. En ese primer sentido se incluyen los comentarios cabalísticos y talmúdicos, y los pensadores medievales “…que ensayaron una conciliación de la Ley con la tradición filosófica griega, especialmente aristotélica, y que tuvieron sus máximo representante en Maimónides” (30). En el segundo sentido se incluyen el platonismo de Filón de Alejandría hasta el sistema de Spinoza, la filosofía trascendental de Salomón Maimón y los pensamientos de Martin Buber y Franz Rosenzweig. Lo interesante es que José Ferrater Mora sostiene que este último no expresa filosofía judía propiamente, diciendo: “Sólo con grandes reservas puede darse a éste último concepto el nombre de filosofía judía. Más bien hay que entender por ella la filosofía que, admitiendo la noción de Ley como una peculiar manera de relación del hombre con la divinidad, se esfuerza por entenderla mediante el pensamiento racional”. ¿Pero cómo no va hacer judío también eso? El judaísmo a lo largo y a lo ancho de su ser es una disertación cada vez más racional de la “Ley” (=Toráh).

    Por su parte J. Husik en su libro A History of Jewish Mediaeval Philosophy (1916) considera que la única filosofía judía importante es aquella de la que trata su libro; en su estudio abarca los siglos X al XV, lo que en nombres propios se traduce en: Isaac Isarelí (870-920), David ben Mervan Al Mukamas (892-942), Saadias Gaón, Iosef al Basir (siglo XI), Yeshua ben Yehudáh, Shlomo Ibn Gabirol (1020-1070), Ibn Pakuda, Abraham bar Hiya (Abraham Savasorda), Aben-Tazdik (¿?-1149), Yehudá HaLeví (1080-1143), Moshé ibn Ezra (1070-1138), Abraham Ibn Ezra (1092-1167), Ibn Daud (siglo XII), Maimónides (1135-1204), Hillel Ben Shamuel, Levi Ben Gerson, Shem Tov Falakera (1255-1290), y Jasdai ben Abraham Crescas (1340-1410), y Yosef Albo (1380-1444).

    Otro autor, J. Guttmann, en Die Philosophie des Judentums (1933), está más interesado en la filosofía propia del judaísmo, que de acuerdo a su criterio se divide en tres grandes partes o temas; la primera parte consistiría de los problemas filosóficos que se plantearon en torno a los sucesivos contactos del judaísmo con otras tradiciones intelectuales, especialmente con la filosofía griega, lo que permitió una evolución religiosa del antiguo judaísmo desde la religión bíblica, hasta la especulación talmúdica, pasando por la filosofía judeohelenistica; la segunda parte abarca toda la filosofía judía de la Edad Media influida por el neoplatonismo y el aristotelismo, y que partiría de Isaac Israelí y Saadia Gaón, hasta las elaboraciones intelectuales de los judíos del Renacimiento; la tercera parte comprendería la filosofía judía moderna, en la que se incluyen todos aquellos pensadores judíos y no judíos que tuvieron en el judaísmo –positiva o negativamente- una fuente de influencia. En esta instancia se destacaría a Spinoza, Moisés Mendelson, Salomón Formstecher, Samuel Hirch, Moris Lazarus, Hermman Cohen, Walter Benjamin y Emanuel Levinas (31), A. I. Kook, Mordejai Kaplan, Ajad Haam, Abraham J. Heschel y J. B. Soleveichik entre otros.

    En términos de la filosofía de la religión se puede decir que la preocupación básica de los filósofos judíos, que sostienen concepciones diversas y distintas sobre religión y filosofía, es encontrar que el judaísmo es un sistema capaz de ofrecer interpretaciones racionales que puedan llevar a que las personas, en su vida diaria, opten por decisiones basadas en una mentalidad ilustrada. De este modo estudiaron cómo las opiniones de los filósofos de todas las épocas podían relacionarse con su propia tradición. Dicho interés permitió resolver dos problemas: el primero, como interpretar y formalizar las enseñanzas de la Toráh a través de conceptos y argumentaciones filosóficas y refutar, con esos conceptos y argumentaciones, enseñanzas tanto filosóficas como religiosas que entraban en conflicto con las enseñanzas y prácticas judías.

    De este modo esta filosofía, en particular, se llegó a componer de tres instancias bien definidas, en las que: 1) se interpretaba elementos exclusivos de la tradición judía como las concepción mesiánicas y del mundo por venir, la revelación, el contenido y la eternidad de la Toráh; 2) entraba a estudiar, asimilar y considerar cuestiones y preocupaciones comunes a otros sistemas (filosófico y/o religioso) como la existencia divina, sus atributos, la creación del mundo, el fenómeno profético, el alma humana y los principios de la conducta humana; 3) desarrolló una postura propia frente a temas en los que están implicados la dimensión del ser, la estructura y la naturaleza del universo, los argumentos y las categorías lógicas.

    Notas

    (1) Derrida, Jacques Violencia y metafísica. Ensayo sobre el pensamiento de Emmanuel Levinas, en La Escritura y la Diferencia) Antropos, Barcelona 1989, pp pg 209-210.
    (2) Por muchísimas razones prefiero el termino judeofobia al de antisemitismo, menos exacto, amén de haber sido inventado por el “antisemita” Wilhem Meyr.
    (3) Como de hecho sospecho de cualquier otra forma de pensamiento de otro pueblo que no sea el griego –el antiguo desde luego- al que se le endilgue el término. En cuanto al cristianismo y a los europeos que se dedicaron a ella, considero que se dedicaron desarrollar una forma especial de razonamiento y de ontología.
    (4) En la tripleta de libros hebreos conocidos como Emet (verdad), es decir en los Salmos, Job, los Proverbios, y en otros libros apócrifos como el Ben Sirá, o Sabiduría de Salomón, hay constantes cantos, poemas, dichos, dedicados a la jojmá, que si bien se insta en ellos a amarla y a buscarla, es con el fin de que ese amor se en ultima (y primera) instancia dirigido a Dios, fuente de la misma sabiduría.
    (5) La diferencia de pronunciación se debe a que la palabra que si se lee en forma verbal es yadoa (conocer, saber) y si se pronuncia como sustantivo másculino es yeda (conocimiento, erudición)
    (6) De este modo traduce Onquelos al arameo las palabras hebreas del Génesis: “llegó a ser un ser vivo”.
    (7) Lo que de paso me permite comentar que por eso y muchas otras razones tampoco puedo admitir el termino histórico con el cual han querido hacer ver dosmil años: judeocristianismo. ¡Que error! No hay oxímoron más grande y unido.
    (8) De hecho así fue como en la versión griega Septuaginta se tradujo Toráh, cuando los traductores pudieron haber usado mejor o didaskalia o paideia. Es gracias a esta traducción que la Toráh pasará a ser entendida como Ley. Esta traducción buscaba responder a la exigencia helénica de establecer normas sociales de carácter nacional a los pueblos subyugados a fin de que propusieran leyes internas por las cuales gobernarlos bajo el aliciente de hacerlo bajo sus propias concepciones culturales.
    (9) De hecho la diferencia entre la palabra Toráh y moréh es la fijación de las consonantes Mem y Tav
    (10) Todo lo cual no es más que la aplicación vivencial de una mandato explícito de la Toráh preservado en Deuteronomio 4:6: “Guarden (los mandamientos), y pónganlos por obra; porque esta (la Toráh) es su sabiduría (חכמתכם) y su inteligencia (בינתכם) ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos decretos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gran nación es esta.” (Traducción mía).
    (11) Lo que de paso me sirve para plantear otro tema imposible de tratar aquí: la no narrada violencia de los politeísmos al monoteísmo y las ideas como la idolatría mental.
    (12) Por eso es que considero, y sin asomo chauvinista, que por eso los griegos modernos no son ni la sombra de los griegos antiguos fueron; en contraste, y salvo una masa de sujetos, el nivel intelectual judío se ha mantenido desde el pasado hasta ahora.
    (13) Como de hecho lo presenta Dujovne en la introducción de su versión de Moréh nebujim.
    (14) No hago uso de esta palabra sin ningún sentido, sino que me remito al término hebraico shefa, tan importante para mis dos maestros antagónicos y que se originan uno del otro: Maimónides y Spinoza.
    (15) Mishné Toráh (Yad Hajazaká) Hiljot Isodé HaTora Capítulo 7: 1
    (16) 1 de Samuel 10:6.
    (17) Cf. Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora, tomo iii p. 3406
    (18) Este verbo es de muy difícil traducción, por lo general se lo vierte al español por “ser”, lo cual es un error no solo lingüístico, sino filosófico, que originó la pésima versión de Yo Soy el que Soy, para el pasaje de Exodo 3:14, en el que Dios expresa su Inefabilidad, pasaje que podría ser traducido mejor como Seré aquel que Seré. De acuerdo al Diccionario Strong הָיָה tiene al menos –partiendo de existir, i.e. ser o llegar a ser, tener lugar- unas cincuenta acepciones: acontecer, andar, bendición, caer, carecer, casar, causa, cobrar, cometer, conducir, conseguir, constituir, continuar, convertir, cumplir, dar, dejar, detener, disponer, echar, emisión, esperar, existir, extender, formar, ganar, hablar, hacer, hallar, ir, levantar, librar, llegar, llevar, obtener, ocurrir, orden, permanecer, quebrantar, quedar, recibir, requerir, seguir, ser, servir, suceder, tener, tomar, venir, volver.
    (19) Kyle M. Yates Nociones esenciales del hebreo bíblico, 1979, p. 183. Casa bautista de Publicaciones.
    (20) En Veghazi, Esteban. 1978. Las Fuentes del Judaísmo, Biblioteca Judía Escolar, Editado por la B’nai Brit Distrito 23, Colombia., p. 30.
    (21) Esto es patente sobre todo por un prejuicio histórico que presume y considera al pueblo judío de carácter religioso más que filosófico y científico. Así uno puede encontrar en muchos estudiosos en los que se asegura que la kabalá no es judía sino gnóstica (de Siria para ser exactos), que su idea del mal proviene del zoroastrismo, que su intelectualismo es griego, que sus mitos y leyendas son babilonios, que su tierra es de los cananeos, que no entendían nada de Dios hasta la teología cristiana y europea; afirmaciones que a mi modo de ver son producto de un sesgo cognitivo que puedo resumir en la frase coloquial de ¡todo lo del pobre es robado! Y yo me pregunto ¿no podría haber sido al contrario, que el genio judío haya influenciado a los pueblos que los hospedaron? En parte esa pregunta la ha intentado resolver Samuel Kurinsky en su libro La historia Secreta de la contribución judía a la civilización. Algo del tema lo presenta Paul Jonhson en La historia de los judíos.
    (22) Y paradójicamente el que los unió en un proyecto de conquista cultural fue un Macedonio discípulo de Aristóteles.
    (23) Samuel Kurinsky, El octavo día, La historia Secreta de la contribución judía a la civilización. Joseph nave, el Origen del Alfabeto Griego. Contra Apionem, Ibíd
    (24) Para más información ver Iojanán, Arqueología de la tierra de Israel, trans. A. F. Rainey. (Westminster Press, 1982), pág. 215
    (25) Cf. Berg, Michael 2002, A Book of Healing. Secret Meditations of the Ancient Kabbalists. The Kabbalah Centre International Inc, Canada.
    (26) Ver también Origenes, Contra Celsum I:15, y Porfirio de Tiro, La vida de Pitágoras 11
    (27) Josefo, Contra Apion; ver Clemente de Alejandría, El Stromata, (libro I, Cáp. 15).
    (28) Cf. Bezalel, Bar kochva La imagen de los judíos en la Literatura Griega. Este libro es una contribución importante a los pocas estudios realizados sobre la visón de los judíos en la antigüedad; en él, Bar Kochva examina las actitudes de los escritores griegos del período helenístico hacia los judíos, tomando referencia de sus escritos, tomando especial atención a lo que dicen sobre sus ideas religiosas, políticas, sociales, sus métodos literarios y estilísticos.
    (29) C.f. Gonzales, Zeferino. Historia de la Filosofia, tomo 1, (2ª ed.) Madrid 1886, pp 84-87.
    (30) Ferrater, op cit, pg 1328
    (31) Idem, p. 1328. Si bien Ferrater, siguiendo a Guttmman no los menciona me parece importante incluir a Walter Benjamín y a Herman Cohen, al igual que os nombres posteriores a Levinas.

  • ¿Rodeados y sin salida?

    «Cuando el faraón se había acercado, los Hijos de Israel alzaron los ojos; y he aquí que Mitzraim / Egipto venía tras ellos. Entonces los Hijos de Israel temieron muchísimo y clamaron al Eterno.»
    (Shemot / Éxodo 14:10)

    Parecía que habían salido de la esclavitud, aunque aún no eran libres realmente; pero de repente estaban bloqueados, sin poder avanzar o torcer su ruta. Para empeorar las cosas, detrás venía enfadado el faraón y sus sanguinarias huestes. Como un hombre envalentonado y lleno de ferocidad se aproximaba Egipto, y los israelitas estaban confundidos, atemorizados, impotentes y sumergidos en sus mares de tribulaciones.
    En la Tradición (por ejemplo, TI Taanit 2:5; Mejilta Beshalaj 2) se nos cuenta que se formaron cuatro grupos, como reacción a esto que les estaba atormentando:

    1. Los que preferían lanzarse a la muerte en el mar. Ellos creían que la terrible muerte ahogados sería más benévola que la tortura de ser despedazados por el despiadado ejército que se les venía encima. Se entregarían a la muerte, cobardemente, impotentes, cual ovejas que corren al matadero sin ofrecer resistencia ni alternativas.
    2. Los que querían volver a Mitzraim. Sí, habría muertos y heridos, otros serían maltratados duramente; pero, lo importante sería que un núcleo se salvaría. Volverían a la esclavitud y probablemente a una peor situación, pero al menos con vida. Porque para ellos no existe algo así como “libertad o muerte”, sino existir aunque sea como fantasmas, porque lo último que se pierde es la esperanza. Eventualmente, algún día, podrían esfumar las diferencias con sus amos, mixturarse, asimilarse, perderse para ser egipcios como el resto.
    3. Los que proponían una absurda guerra, finalmente suicida. Tal vez había algún sentido de honor o de nobleza, de virtud nacionalista. Aunque resulta dudoso que fuera posible tras siglos de sometimiento y esclavitud. Más bien parece una reacción agresiva a la violencia, el responder el golpe con la patada, el luchar sin más destino que la lucha en sí misma. Donde “moriré yo con los filisteos”, al estilo que posteriormente diría el anti-héroe Shimshón/Sansón.
    4. Los que declamaban que las invocaciones chillonas a lo Alto resolvería todo el drama. Pasividad absoluta, no responder, no actuar, sino solamente esperar que el milagro resuelva la tarea. Imaginar que el poder de la mente por sí solo repercute en el control de la realidad. Que el Eterno es una especie de hada madrina servicial, atento a los gritos infantiles para cambiar pañales, alimentar, entretener, rescatar de la voracidad de la impotencia. Como si el hombre no tuviera más responsabilidad y compromiso que rezar, tener fe –al estilo no judaico- y hundirse en fantasías de poder sobrenatural.

    Cada una de estas manifestaciones parecen representar las cuatro reacciones automáticas del EGO ante el sentimiento de impotencia, a saber: llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad.

    1. Los que se arrojarían al mar, eran los del llanto, entregados a la impotencia. Su respuesta es queja, reproche, amargura, suspiros, dejadez, pereza, arrastrar el malestar hasta lo insoportable.
    2. Los dispuestos a volver, están engañados por su desconexión de la realidad. Creen que sus imaginerías tienen validez, que todas las opiniones son igualmente valiosas, que si lo quieren ya es realidad y no comprenden que por seguir en sus nubes de ficción solamente ahondan el problema.
    3. Los de la guerra, el pataleo. Recurrir a la violencia física como mecanismo para dominar la angustia, para tratar de controlar la impotencia, como si con la fuerza corporal se obtuviera ascendiente sobre la debilidad en las otras dimensiones del ser humano. Golpear, romper, destruir, acuchillar, disparar, quebrar, accidentar, en búsqueda de controlar lo que no está bajo el propio dominio.
    4. Los de la fe, que son miembros de la gritería. Creen que elevar la voz, presionar, hacer pactitos, amenazar, insultar, reclamar a los gritos, recurrir a todo tipo de ritual bochinchero y sensiblero es la manera para obtener algo de poder, y así apartar el terror de la impotencia que los consume por dentro y por fuera.

    Como sabemos, las cuatro herramientas se suelen usar alternativamente o en conjunto, siendo muy difícil encontrar una única respuesta en su pureza teórica. Algo similar, supongo, ocurría con aquellas cuatro categorías de aterrorizados y angustiados israelitas, atrapados, confundidos, enajenados e impotentes.

    Hubo una quinta posición, que no logró formar un grupo, la actitud valiente de Najshón ben Aminadav (y según otra versión, los de la tribu de Biniamín); quien confiando en el Eterno entró al agua, pero NO como los que se iban a suicidar en ella, sino sabiendo que Dios había dicho que había que avanzar y que a pesar de las dificultades y de parecer imposible, la acción de ellos se sumaría a la ayuda divina para realizar así la salvación esperada.
    Najshón estaba dispuesto a entrar al agua, confiando en el Eterno, luchando contra sus propias angustias; tal como tres de los grupos, pero manejado de forma racional, orientado por la guía ética/espiritual, sin permitir que la consciencia estuviera desconectada de la realidad.

    Es normal, es natural, que reaccionemos ante la impotencia con llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad.
    Es la respuesta apropiada para los segundos inmediatos a sentir la impotencia REAL, pues son las reacciones que pueden marcar la diferencia entre vida y muerte.
    Pero, no es un mecanismo apropiado para el sentimiento de impotencia sin realidad material; porque solamente profundiza el malestar y estrés. Tampoco es el instrumento adecuado para sostener en el tiempo, donde debiera emplearse los mecanismos racionales, de más lento procesamiento pero que nos hacen completamente humanos. La respuesta humana, espiritual, es la que tuvo Najshón, quien admitió su impotencia así como sus temores, pero no los negó ni se dejó manipular por ellos. Sino que tomó la orden divina, la instrucción espiritual, y con ella construyo su propia respuesta, una de SHALOM.

    Es buena oportunidad para pensar cómo estamos reaccionando ante las impotencias constantes que nos ofrece la vida, así como distinguir las que nos provocamos y pueden ser evitadas, como aquellas que no existen más que en nuestra imaginación y nos mantienen angustiados, exiliados de la NESHAMÁ (espíritu).

  • Resp. 6024-El Dios verdadero y el dios biblico son los mismo?

    (Shemot 23:07) De palabra de mentiras te alejaras y no mataras al inocente y al justo, porque yo no justificare al impío.
    El dios biblico dice NO mataras al INOCENTE y al JUSTO, entonces porque mandaba a exterminar a NIÑOS y ANIMALES? ( josue 6:21 , 7:24
    alexander escalona, edad 37 años. electricista, Araure, venezuela

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  • Preg. 6023-CERO CONTEO DE ESPERMATOZOIDES

    Shalom, soy de colombia, una pequeña ciudad que no tiene sinagoga, soy converso al judaismo junto con mi esposa, mi duda es que mi esposa y yo quisimos tener babys, tenemos 23 aós de matrimonio, nos hicimos exmanes y resulta que yo soy el del problema, en el examen salio que no tengo produccion de espermatozoides, esto que acarrea espiritualmente? solo tengo flujo blanco seminal nada mas. gracias.
    Jose, tengo 42 años, Soy Ing. de Sistemas, Colombia

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  • Preg. 6022-¿Como acercarme al pueblo?

    Queridos amigos… Shalom!

    Yo y mi familia hemos vendido todo lo que teníamos en la selva peruana para venir a Lima y buscar una comunidad judía (pues buscamos convertirnos al judaísmo) pero siempre que buscamos tener una entrevista con algún rabino somos rechazados.
    ¿Habrá alguien en esta ciudad que nos pueda poner en contacto con alguna familia judía-ortodoxa para poder así quebrar esta pared de hielo?
    ¡Muchas gracias y que Di-s les bendiga!
    Pedro,  39 años, comerciante, Lima – Peru

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