Una historia real…

El otro día unos «testigos del jorobado» fueron a importunar en la casa de un amigo mío, rabino muy experto él.

Los sinvergüenzas se presentaron como «judíos renacidos», o algo así.
Solamente por esto el rabino les prestó atención, ya que de ser idólatras contumaces los hubiera expulsado de inmediato de su hogar.
Es que, existe el mandamiento de rescatar al hermano judío de la prisión, y estar encarcelado espiritualmente es una especie de cárcel macabra de la cual cada uno debiera rescatar a su hermano.

Los extraviados le preguntaron al rabino:
TJ – ¿Conoces «la palabra»?
R – Supongo que sí.
TJ –  ¿Sabes lo que dice Isaías?
R – Sí, supongo que sí.
TJ – ¿Sabes entonces lo que profetiza Isaías en el capítulo tanto y tanto?
R – Sí, supongo que sí. Espere un instante por favor -dijo el rabino mientras se dirigió al interior de su casa. Al rato regresa con un Tanaj original, en hebreo. Y entonces es el rabino el que pregunta ahora:
R- Aquí tienes un Tanaj, busca el capítulo que tanto te interesa.
TJ- Pero… esto está en hebreo… nosotros no sabemos hebreo…
R- ¿Cómo? ¿No sabes leer a Isaías en el idioma original en el cual fue expresado y escrito?
TJ- No… pero tenemos las traducciones…
R- ¡Traducciones! ¡Traducciones! Todos sabemos que se puede hacer cualquier cosa en las traducciones. Si me quieres explicar algo que supuestamente no sé de la «biblia», al menos debieras poder explicarmelo directamente en el idioma de la misma.
TJ- Pero la tradición de la iglesia…
R- ¿Tradición? ¿Cuál tradición? ¿Dónde surgió? ¿Quién la originó? ¿De dónde obtuvo su inventor el conocimiento?
TJ- El «erspíritu santo» lo movió proféticamente…
R- ¿A quién?
TJ- No lo sé…
R- Entonces, ¿cómo repites como un ignorante lo que otros te dicen que creas y me quieres convencer a mí de eso?
TJ- Es que el espíritu me mueve a…
R- ¿Sabes que está escrito: «La Torá no está en el cielo»? ¿Lo sabes?
Significa que la Torá fue entregada a Moshé Rabeinu, TODA la Torá, lo que está escrito junto con las leyes y las explicaciones. No hay nada en el cielo desde entonces, todo le fue dado al pueblo judío.
Ese espíritu que mencionas no tiene ninguna influencia en la comprensión de la Torá.

Finalmente, el rabino invitó a esta pareja de extraviados a reencontrar la Buena Senda. Ya fueron un viernes a la noche a celebrar la cena sabática en casa del rabino, sin pretender convertirlo, sin querer imponerle dogmas tontas y huecas.

¿Quién sabe, quizás este Rosh HaShaná haya dos judíos más en la sinagoga abrazando al Eterno y Su Torá y no al demonio y su nuevo testamento?

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