Aries y Tauro en el calendario de Dios

Algunos rabinos y otros maestros de estas épocas tan posmodernas se afilian con toda fe a la paparrucha de la astrología, le buscan la vueltita esotérica para declarala kosher y descubren evidencias muy antiguas que supuestamente respaldan esto.
Ok, bien por ellos. Y bien por ti, querido lector, si tú estás de acuerdo con ello, crees en eso, basas tus decisiones en sus pautas y te fanatizas si alguien te quiere hacer ver la torpeza de la falsa ciencia, falsa comprensión, falsedad ruin de la astrología.

Nosotros, con total humildad y modestia, siguiendo lo dictado por la Torá, establecido por los Sabios, codificado por el inmenso Maimónides y absolutamente demostrado por la ciencia, solamente vemos con estupor cómo gente inteligente (y de la otra) siguen tropezando con el EGO, y por tanto afiliándose a cosas adversas a la espiritualidad.
En fin, la astrología es una estupenda tontería. Punto.
Por lo que te pido que por favor no te confundas cuando te mencione en un rato signos zodiacales con esa presunción de idolatría cual es la astrología. ¿Ok, estamos de acuerdo?

Como preparativo para que los hebreos salieran de Egipto, Dios dictó esto a Moshé y Aarón:

«Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo que el 10 de este mes cada uno tome para sí un cordero en cada casa paterna, un cordero por familia. Si la familia es demasiado pequeña como para comer el cordero, entonces lo compartirán él y su vecino de la casa inmediata, de acuerdo con el número de las personas. Según la cantidad que ha de comer cada uno, repartiréis el cordero. El cordero será sin defecto, macho de un año; tomaréis un cordero o un cabrito. Lo habréis de guardar hasta el día 14 de este mes, cuando lo degollará toda la congregación del pueblo de Israel al atardecer. Tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las puertas de las casas en donde lo han de comer. Aquella misma noche comerán la carne, asada al fuego. La comerán con panes sin levadura y con hierbas amargas. »
(Shemot/Éxodo 12:3)

Es el famoso y primer cordero pascual.
¿Nunca te preguntaste el por qué precisamente se hace tanto énfasis en que sea este borreguito y no cualquier otra especie animal?

Si te lo preguntaste, te felicito.
Si no lo hiciste, ahora puedes hacerlo.
De paso, te brindaré dos respuestas posibles:

1- según dice la Tradición, los egipcios de aquella época tenían una fuerte adoración por el dios en forma de carnero o borrego, alias el macho de la oveja (Ovis aries).
Por tanto, toda la humillación que se estaba llevando el corderito, su impotencia, su convertirse en asado para ingesta de los esclavos judíos era una magnífica demostración de que el famoso dios egipcio no era un dios, no tenía súper poderes, no es nada comparado con el Señor de señores y Rey de reyes.
Esa paliza que recibió el pobre bicho no era un encono especial hacia él, sino una lección bien clara, dura y directa para la tontería idolátrica de las creencias egipcias.
Obviamente que el resto de los dioses, todos falsos por supuesto, también cobraron su respectiva paliza. Por ejemplo el Nilo anegado de sangre, el sol cubierto por la espesa noche, el primogénito muerto sin remedio, etc.
Pero el martillazo al Ovis aries tenía que ser bien fuerte, terrible y en la respuesta 2 te enterarás el motivo.

2- ¿Prestaste atención al nombre científico, que está en idioma culto?
¿Viste que dice “aries”?
¿A qué te suena?
¡Sí, por supuesto, al signo del zodíaco llamado Aries!
No voy a darte una lección de astronomía y por tanto ni trataré de explicarte como los signos zodiacales nada tienen que ver con magia y otras torpezas del EGO; solo te diré que los creyentes en esas tonterías si creen en eso.
Como les pasaba a los egipcios, entre otros, quienes creían que estando a la altura del año que hoy nosotros conocemos como marzo/abril el poder especial le correspondía al dios oveja.
Aquí viene la conexión con la respuesta anterior, ya que Dios, el Uno y Único, quería dejar afianzada la idea de que ningún dios existe fuera de Él, nadie es poderoso en sí mismo, solo Él.
Por tanto, la paliza siniestra se la llevaba el dios encargado del momento, o sea, Aries.
Lo cual me lleva a añadir que para aquellos antiguos entorpecidos por la superstición, era también vigente la mágica Era de Aries. Es decir, ellos creían que estaban en un ciclo de algunos miles de años en el cual la regencia divina principal estaba a cargo del dios oveja.
Suena muy raro, ¿no?
Bueno, te aviso que todavía hay gente que cree honestamente en estas cosas…
Como sea, el ritual del cordero pascual estaba destinado, entre otras cosas, a demoler a palos todas estas burradas supersticiosas.

Y, de repente, pocos meses después los gentiles que huyeron anexados a los judíos, aquel populacho conocido como el “erev rav” o el “asafsuf”, obligaron a fabricar un ídolo que los cobijara, ahora que creyeron que Moshé había muerto y por tanto no tenían el favor del Dios.
En palabras de la Torá:

«Al ver el pueblo que Moshé tardaba en descender del monte, ellos se congregaron ante Aarón y le dijeron: –Levántate, haz para nosotros dirigentes que vayan delante de nosotros; porque a este Moshé, el hombre que nos hizo subir de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Aarón les respondió: –Quitad los aretes de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todos los del pueblo se quitaron los aretes de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón. Él los recibió de sus manos e hizo un becerro de fundición, modelado a buril. Entonces dijeron: –¡Israel, éste es tu dirigente que te elevó de la tierra de Egipto! Al ver esto, Aarón edificó un altar delante del becerro y pregonó diciendo: –¡Mañana habrá fiesta para el Eterno! Al día siguiente madrugaron, ofrecieron holocaustos y trajeron sacrificios de paz. Luego el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó para divertirse. Entonces el Eterno dijo a Moshé : –Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Se han apartado rápidamente del camino que yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición, se han arrodillado a él, le han ofrecido sacrificios y han dicho: ‘¡Israel, éste es tu dios que te sacó de la tierra de Egipto!’»
(Shemot/Éxodo 32:1)

Es el famoso y primer becerro dorado
¿Nunca te preguntaste el por qué precisamente se hace tanto énfasis en que sea este torito y no cualquier otra especie animal?

Si te lo preguntaste, te felicito.
Si no lo hiciste, ahora puedes hacerlo.
De paso, te brindaré tres respuestas posibles:

1- El toro (Bos taurus) era otro dios de los egipcios, muy cotizado en el mercado de valores de las divinidades y que no había recibido un vapuleo tan terrible como su socio el aries.
Por supuesto que fue apaleado por el Señor de señores, pero en menor grado que el otro falso dios.
Entonces, los creyentes en estupideces recurrieron a un dios que tenían a mano, en sus hábitos supersticiosos, y por ello les pareció agradable tener a un becerro fabricado en otro como su nueva deidad principal.

2- Habrás advertido el nombre científico del becerro, y descubriste que esta la palabra taurus.
¿Creerías que es casual que el signo que sigue a Aries es Tauro?
¿Te sorprendería que te dijera que por aquellas épocas se había hecho correr la bola que en el cielo se había pasado el mando del marido de la oveja al marido de la vaca? Es decir, que el nuevo dios comandante en jefe era el Tauro. Por tanto, ya que el Aries había quedado knock out, el nuevo amo era el Toro.
¿Te suena a reverenda estupidez? A mí, con todo respeto y humildad lo digo, absolutamente sí.
Pero, tristemente hay gente que sigue creyendo en esto, sí, incluso en esta época de tanta aparente ciencia y conocimiento… en fin… monos con bombas atómicas…

3- El pueblo hebreo estaba cargando el féretro con la momia del bíblico José, para los judíos conocido como Iosef.
El símbolo de su clan era el toro. No porque tuviera relación con el Tauro de los cielos, pura coincidencia coincidente.
Los del populacho sabían las historias viejas del poder maravilloso de aquel hebreo toro, también vieron la cuestión sobrenatural que rodeo a la recuperación de su sarcófago que se elevo levitando por los aires desde el mar para ser recogido por los hebreos y luego transportado con sumo respeto por el desierto.
Para la masa incoherente y sin educación espiritual esto significaba una sola cosa, Iosef era una especie de dios y el toro (recordemos que de chico se le llama becerro) era su manifestación.

Habría otras respuestas, pero hasta aquí llegamos explicando del torito.

Por supuesto que la zurra que recibieron los adoradores del becerro, los que se aprovecharon de esa adoración, los que pasivamente permitieron que sucediera, fue de proporciones “bíblicas”.
También fue evaporado del mapa todo rastro de ese dios dentro de los judíos, aunque unos siglos más tarde algún pillo reformador religioso quiso aprovecharse del becerro para su nueva religión.
Ah, otros pillos reformadores religiosos, que de espirituales NADA, quisieron aprovecharse del dios cordero, y lo convirtieron en el fantástico y absurdo cordero de dios que lleva el pecado del mundo… no vale el tiempo que pierda en explicarlo…

Enseñanzas hay decenas en este estudio, pero no te las explicitaré, confío en tu capacidad.
Solo terminaré pidiéndote una donación de dinero generosa para que de esa forma te permitamos ser parte de nuestra obra sagrada de bendición celestial: https://serjudio.com/apoyo

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