Parashat Shlaj Lejá 5769

Shabbat Siván 28, 5768 – 20/6/09. Se lee en Israel parashá «Koraj».

Comentario de las parashá Shelaj Lejá: Valentía en humildad.

La Torá, en su ciclo anual de lecturas nos lleva al encuentro de la parashá Shelaj Lejá que, entre otros temas, cuenta el suceso de los 12 exploradores –merraglim– que fueron enviados a inspeccionar la Tierra Prometida.
A su regreso, diez de estos exploradores, describieron al pueblo lo que observaron durante cuarenta días, y las impresiones eran netamente favorables, tal como dijeron:

«Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la cual ciertamente fluye leche y miel. Éste es el fruto de ella.»
(Bemidbar / Números 13:27)

Sin embargo, no se limitaron a describir una realidad, sino que además inundaron los corazones de sus oyentes con desánimo, desesperación, pues añadieron sus propias pesimistas creencias, tal como leemos:

«Nosotros, a nuestros propios ojos, parecíamos langostas; y así parecíamos a sus ojos.»
(Bemidbar / Números 13:33)

Prestemos atención, no dijeron: «a ojos de los habitantes de aquella tierra parecemos langostas», sino que expresaron: «a nuestros ojos parecemos para ellos langostas». Es decir, nosotros nos creemos poquito; nosotros nos vemos como unos insectos, una plaga que viene a colonizar una tierra con sus multitudes; nosotros sentimos que no tenemos posibilidad de enfrentarlos y ganarles.
Porque tan poco valoran su propia existencia, es que tienen la convicción de que los otros piensan como ellos, y que tampoco los estiman en su real valor.
Ese, exactamente ese es el problema de poseer una baja autoestima: no quererse lo suficiente, y peor, no aceptar que otra persona te pueda querer en verdad.
Para empeorar las cosas, estos diez exploradores eran líderes de diez tribus, ¡imagínense!, si los propios dirigentes se quieren tan poquito, ¿cómo se querrán los dirigidos?

Sin embargo, había otras personas en el pueblo, pocas quizás, pero valerosas y valientes. Personas humildes y que por lo tanto se amaban a sí mismos, para poder amar al prójimo, sin excederse ni restringirse.
Estas personas centradas y saludables estaban representadas por los otros dos exploradores, Caleb y Iehoshua, quienes enfrentaron a los descorazonados diciendo:

«¡Ciertamente subamos y tomémosla en posesión, pues nosotros podremos más que ellos!»
(Bemidbar / Números 13:30)

La multitud abatida no quiso oírlos, por el contrario, en la cobarde valentía de la turba temerosa los prendieron para lincharlos… ¡qué valientes los cobardes! Cuando deben enfrentar al verdadero opositor, se escondan y lloran a gritos; pero cuando alguien viene a alentarlos para crecer y mejorar, se envalentonan y quieren moler inocentes a golpes…

En definitiva, la historia finalizó para los dos grupos del modo que ellos se la prepararon: aquellos desalentados perecieron sin poder ingresar a la Tierra Prometida; en tanto que los que confiaban en su íntimo valor y en el auxilio del Eterno, hicieron de la Tierra Prometida su hogar y una herencia para sus hijos.

Les deseo Shabbat Shalom!

Moré Yehuda Ribco
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