Para quien quiere seguir siendo esclavo,
no habrá nada que tu hagas que le libere.
Ningún grillete atrapa sus piernas,
no hay lazos amarrando sus manos,
su cuello no está dominado por cadenas,
nada le retiene en su prisión, en la celdita mental,
sino solamente sus creencias.
Aunque su cuerpo salga de Egipto,
Egipto no habrá salido de su interior.
Puedes mostrar, explicar, ser persuasivo en tu honestidad y claridad,
pero finalmente,
el poder para dar el pasito y salir de la celdita mental,
depende solamente de él.
¿Qué tienes para hacer tú?
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