Mes: octubre 2022

  • Sucot: El tiempo de nuestra alegría

    Sucot es la festividad conocida en la tradición rabínica como zeman simjatenu, que significa, el tiempo de nuestra alegría.
    Efectivamente, uno de los preceptos de Sucot: el estar alegre.
    La Torá nos dice que lo estemos, con nuestra familia, la comunidad y hace especial énfasis en que apoyemos a los necesitados para que ellos también estén alegres.

    Desde antaño se han hecho varias preguntas al respecto de esto, quiero compartir con ustedes ahora solamente una: ¿por qué es Sucot el tiempo especialmente dedicado a la alegría?

    Se han intentado varias respuestas, las cuales compartiré brevemente con ustedes ahora:

    • Porque en Israel era el fin de la recolección de las cosechas, por lo cual el agricultor podía celebrar la culminación del duro año de tareas y disfrutar de las ganancias de las mismas.
    • Porque en Israel comienza la época de la lluvia, que como sabemos es vital en aquella región, y con mucha más fuerza en la antigüedad, cuando nuestros ancestros carecían de la tecnología para el riego. Por tanto, la bendición de las buenas aguas en su tiempo sin dudas que es para ser celebrado.
    • Porque recordamos la bondad del Creador, quien nos protegió de todo tipo de amenazas y daños durante la travesía desde Egipto a la tierra prometida. A aquella protección milagrosa la tradición la conoce como las ananei kabod, las nubes de gloria, las cuales quedan representadas precisamente por la Sucá.
    • Porque Sucot recuerda el ingreso y posesión de la tierra de Israel, lo cual dio culminación a su viaje por el desierto y el inicio de su nueva vida independiente.
    • Porque hemos finalizado el juicio anual y recibido la sentencia, por lo que confiamos en que hemos sido inscriptos en el libro de la vida buena y que no espera un año espléndido, lo cual motiva alegría sincera.
    • Porque Sucot nos recuerda que estamos como pasajeros en este mundo, pero que provenimos de la eternidad y hacia ella retornamos, llevándonos con nosotros las memorias de nuestro pasaje por este mundo. Esto debiera motivarnos a estar felices, porque cualquier angustia y padecimiento no es más que temporal, y nos aguarda una eternidad que nosotros podemos llenar de buenos recuerdos, que nos den placer en el gan Eden.
    • Por último, porque se nos pide que salgamos de la rutina, que rompamos los hábitos, que dejemos nuestra casa por una semana para pasar a vivir en una pequeña y endeble morada. Lo cual nos recuerda nuestra propia existencia en este mundo, tan limitada y que nos pone en continuas impotencias. Sin embargo, es solamente por un tiempo, pasado el cual, nos sigue esperando la morada espléndida. Esta respuesta pareciera ser muy parecida a la anterior, pero lo que añade es que esta experiencia en carne propia de las privaciones materiales nos debe impulsar a ser más bondadosos con el necesitado, más empáticos con el que sufre, más receptivos con aquel que precisa de nuestra atención. Es por ello que la Torá nos dice que la alegría no es completa, a no ser que compartamos nuestro bienestar con el prójimo, pero también con el lejano. Que los que son carenciados se sientan comprendidos y auxiliados, ya que eso es lo que hay que hacer, pero al mismo tiempo nos adquiere bienestar para nosotros aquí y en la eternidad.
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  • Construir la vida sobre la muerte, parashat Haazinu

    El constructor estaba en su última obra para un cliente que era habitual.
    Durante décadas trabajó para él, realizando numerosas edificaciones y refacciones.
    Había sido bastante dedicado y perfeccionista, pero ahora, en este último trabajo, fue mucho más descuidado. No mezcló el tiempo necesario el cemento, ni compró la arena idónea para ello, puso cables de menor calidad, y así con infinidad de asuntos, que hacían que la casa tuviera muchos potenciales riesgos de roturas, grietas, humedades y otras fatalidades.
    No lo hacía de mala fe, pero estaba más pensando en su retiro y entregar rápido la obra, que en esmerarse para que estuviera firme y sin problemas. Con suerte, la vivienda aguantaría un par de años antes de sumergir a su habitante en inconvenientes.
    En tiempo récord llamó a su cliente para hacerle entrega de las llaves de esta casa.
    Ese día el cliente apenas inspeccionó por arriba la obra, porque prefirió dar un abrazo al constructor y darle las llaves diciéndole: por muchos años trabajaste para mi empresa, no encuentro mejor agradecimiento a todo tu esfuerzo que regalarte esta casa. Aquí tienes las llaves y el título de propiedad.

    La Torá hace hincapié en la buena crianza de los hijos, lo cual está especialmente tratado en la parashá de la semana, Haazinu.
    En la misma se menciona el caso de personas que suelen tener un comportamiento incorrecto, y lo saben, sin embargo, no les molesta.
    Viven al borde de la ley, o traspasándola, o con actitudes de dudosa moral, sin embargo, no sienten culpa por sus acciones, ni tratan de mejorar.

    Lo paradójico es que, al mismo tiempo, esperan un comportamiento ejemplar de sus hijos.
    Pretenden que ellos sean estudiosos, respetuosos, laboriosos, y cuando sus hijos se desvían de la senda virtuosa, les causa angustia.

    Dejemos en claro que no estamos hablando de perversos que disfrutan del causar daño ni tampoco alientan que sus hijos sean corruptos.
    Sino de gente con conflictos, que no han sabido resolverlos en su vida, pero quieren hacerlo en la de otros.

    El rabi Jaim Arie Leib, en su famosa obra “Shaar Bat Rabim”, comenta que estos padres han quedado entrampados, porque son sus obras las que hablan más que sus palabras.
    Por tanto, no pueden esperar que sus hijos hagan algo diferente, porque ellos suelen tomar como referencia principal la conducta de sus padres.
    En consecuencia, eventualmente estarán traicionando el deseo de sus padres, para ser fieles al modo en que sus padres viven.
    Esto hará sufrir a esos padres, quienes no modifican su actitud tóxica cuando podrían hacerlo, por lo que se enfrentarán con indeseados efectos.
    Como el constructor que se quedó como propietario de la casa construida de forma inapropiada y siendo de riesgo para su bienestar y el de su familia.

    Si quieres tener hijos que sean rectos en su comportamiento, dice el Shaar Bat Rabim, entonces debes ser honesto en tu actuación.
    Los hijos decidirán qué camino escogerán, pero que los ejemplos y discursos que reciben de sus padres los impulsen hacia el lado de la luz y la bendición.

    Para influir positivamente en otros, primero influyamos en nosotros mismos.
    Seamos ese ejemplo que pretendemos de los demás.
    Encontremos la mejor versión que podemos desarrollar de nosotros mismos.

    Tuvimos los Iamim Noraim para mirarnos al espejo del alma, para crecer y dejar en el pasado lo que no nos permite ser felices.
    Se viene en pocas horas Sucot, con su mensaje de que este mundo es pasajero, y debemos aprovechar cada momento para disfrutar de lo saludable y permitido, pero sin jamás olvidar que estamos construyendo eternidad y que debemos hacerlo con responsabilidad.
    No seamos como el constructor de la anécdota, porque siempre al final el dueño, que es Dios, nos dice: aquí tienes las llaves de tu vida, vive con ella.

    Sepamos también que el modelo de una persona perfecta, con una personalidad sin defecto, es imposible de conseguir. Tropezamos, caemos, nos equivocamos, hacemos cosas incorrectas sin quererlo o queriéndolo.
    Lo mejor que está a nuestro alcance es reconocerlo lo antes posible y hacer teshuvá, que significa crecer a partir de reconocer nuestras limitaciones y querer desarrollar nuestras potencialidades.

    Como enseña la famosa Dra. y divulgadora, Jean Shinoda Bolen:
    “Cuando te recuperes o descubras algo que nutra tu alma y te brinde alegría, preocúpate lo suficiente por ti mismo para dejarle espacio en tu vida”.
    Que nuestro ejemplo de vida, sea realmente ejemplar, en la luz y en la oscuridad.

    Mi deseo es que nuestras acciones nos terminen de sellar en el Libro de la buena vida, amén.

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  • Haazinu 5783

    Haazinu («Oigan») es la décima parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como «Deuteronomio».

    Temáticas:

    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Discurso de despedida de Moshé
      Moshé continúa su despedida, como viene haciendo desde el que inició el sefer Devarim. Ahora comienza su poético discurso final, el cual también está dirigido al pueblo judío.
      En esta ocasión invoca al cielo y la tierra para que sirvan como perpetuos testigos de sus advertencias. Si por algún motivo el canto se pierde, la Torá se olvida, el cielo y la tierra permanecerán para hacernos acordar las palabras y amonestaciones del maestro.
      Coteja nuestra fidelidad hacia Dios, con la que Él nos tiene a nosotros; tristemente salimos perdiendo en esa comparación. Por ello, anuncia que por cada pecado necesariamente ha de sobrevenir alguna reparación, lo que comúnmente se llama castigo; que en realidad es la consecuencia lógica de la acción que hicimos. Es decir, Dios no viene a castigarnos por nuestras malas acciones, sino que cosechamos aquello que hemos sembrado. Esa es la enseñanza que nos está dejando Moshé en este cántico.
      Pero, no todo es pesimismo, ya que nos da esperanzas, pues declara que el camino del arrepentimiento nunca se cierra, y que el Eterno está dispuesto a perdonar a todo aquel que se arrepiente sinceramente y con integridad. Es un llamado a la teshuvá, que generalmente se traduce como “arrepentimiento”, pero quizás sería mejor tenerlo presente como encontrar la mejor versión posible de nosotros mismos. No se precisa haber pecado, actuado incorrectamente, para aprovechar el beneficio de la teshuvá, sino que en cualquier momento, cuando reconocemos que podemos mejorar en algún aspecto, entonces lo que hacemos es teshuvá.
    2. Sobre el monte Nebó
      Moshé completa su mensaje, y le es ordenado que suba al monte Nebó, para que desde allí pueda contemplar enteramente la tierra de promisión antes de que muera.

    Estos son los dos grandes temas de la parashá, la cual es visualmente destacada en la Torá, pues está escrita en notorias columnas, como lo que es: un poema.

    Para finalizar, recordemos que este domingo a la noche comienza Sucot, festividad que dura 7 días tanto en Israel como en la diáspora. Al finalizar comienza Sheminí Atzeret, una festividad diferente a Sucot, que tiene su propia identidad y trascendencia. En Israel ese día también es celebrada Simjat Torá, cosa que en la golá hacemos al día siguiente.
    Como mitzvot que podemos considerar en este Sucot tenemos pasar todo el tiempo posible en la sucá, bendecir diariamente los arbaat haminim y estar felices (especialmente haciendo algo para ayudar a otra persona a estar mejor).

    ¡Shabat Shalom! ¡Jag Sameaj!

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