Estimado lic. Yehuda Ribco;
Buscando información sobre la cultura judía encontré su página y me parece muy interesante.
Me dirijo a usted respetuosamente para pedirle su ayuda gracias a su generosa sabiduría.
Yo no soy judía pero tengo especial interés en conocer todo acerca de esta cultura. Además estoy viviendo una situación que me confunde y me pone muy triste y contenta a la vez.
Soy una mujer casada desde hace xx años. Hace unos años conocí a un médico judío del cual he llegado a ser amiga. El siempre se ha mostrado respetuoso y amable conmigo.
Al principio cuando lo conocí yo estaba pasando por una etapa de depresión, ya que mi esposo había tenido un romance con otra mujer y mi situación era realmente difícil.
Pienso que por eso él no me llamó especialmente la atención en ese momento, pero con el paso del tiempo me fui dando cuenta que él hacia esfuerzos por hacerse notar.
Así que fue llamando mi atención con detalles como interesarse por mí, por cómo me sentía y eso fue captando mi atención poco a poco. Además de que es una persona físicamente muy agradable e inteligente. Le señalo que es el médico de mi hijo, no mío.
En una ocasión me ausenté un tiempo de las consultas y él me llamó a mi casa para preguntar que pasaba. Creo que le demostré demasiado entusiasmo y lo asusté porque luego vino una etapa de seriedad, de calma, en donde no daba mayores demostraciones de interés por parte de ninguno de los dos.
Pero después volvíamos a encontrarnos como dos personas que no se han visto por años, y sin expresar nada verbalmente nos demostrábamos cariño. (abrazos, miradas, roce de manos)
Ahora, cada vez que lo veo me recibe con ese abrazo envolvente que ya se ha vuelto casi una tradición entre nosotros y su mirada que me demuestra su afecto y siempre ese interés por saber de mi, de cómo estoy, como me siento, qué hago y me ha dado consejos incluso para resolver algunos problemas.
Hace poco recomende con él a una amiga y ella me dijo que él habló muy bien de mí, e incluso ella misma noto que había interés, en mí, pues él habló de mí cómo una persona que había logrado «crecer», salir de situaciones muy difíciles y que me admiraba mucho.
Eso significó mucho para mí, pero él a mí nunca me ha dicho nada y no creo que lo haga, pues no le ha faltado oportunidad.
Yo estoy muy triste porque pienso mucho en él. Sé que está lejos de mi alcance, que tengo una vida hecha y que mi esposo ni mi hijo, o yo misma, merecemos esta «infidelidad» de pensamiento, pues mi esposo me pidió perdón, recomenzamos y seguimos una vida tranquila y tenemos ya un hijo.
Sin embargo no logro desviar mi atención del médico. Sé que soy una persona neófita en la cultura judía y no sé que hay detrás de todo eso. Me apena no saber nada. Quizás su educación es ser así con todos y no especialmente conmigo. No sé qué pensar y cómo salir de esta situación pues cuando lo veo surgen de nuevo todos mis pensamientos que me hacen perder el piso y tardo algunas semanas en calmarme.
Quiero decirle que no es algo físico totalmente, sino que él representa mucho de lo espiritual que me interesa, me inspira, me dice que hay algo más valioso en su persona y difícil de encontrar entre nuestro entorno.
Por otra parte, tengo miedo de que mi esposo se de cuenta, de decir durmiendo el nombre del médico pues muchas veces sueño con él. Estoy desesperada…
Sabiendo que no tenemos ninguna posibilidad de construir nada, me gustaría descifrar, comprobar, si sólo le intereso como un ser humano o si soy capaz de despertar en él sentimientos de ternura, cariño y amor. Y por qué no me dice nada.
Le estaré agradecida por el apoyo que pueda proporcionarme