Rabí Ianai en la Mishná nos presenta una fuerte cuestión: «no sabríamos comprender por qué los malvados gozan durante su existencia, mientras que los justos sufren durante su vida» (Tratado de Principios, Cap. 4:19).
¿Qué podríamos intentar explicarle al Sabio para resolver su planteo?
Pareciera que nuestra parashá desde el comienzo ya contiene una respuesta, pues deja sentado un principio esencial: todas nuestras acciones, y también omisiones, son causas y por tanto producen efectos.
Algunos resultados pueden ser inmediatos, otros se manifestarán a su debido tiempo.
Están aquellos que impactan en varios planos de existencia, y los que se limitan a uno solo.
Algunos se ramificarán, al dispararse efectos en cadena hasta extremos impensados en un principio; en tanto otros parecerán confinarse a puntos concretos.
Además, según explicita el gran Maimónides en su Mishné Torá, Hiljot Teshuvá 9:1, habrá los que afectarán la vida en Este Mundo y en el Venidero, y estarán los que permanecen velados para revelarse exclusivamente en el Más Allá.
¿Podrías compartir ejemplos de cada una de las posibles consecuencias planteadas?
Sin embargo, cuando leemos con atención la Torá no encontramos mención alguna a recibir las consecuencias de nuestros actos en una existencia luego de esta vida terrenal.
El mensaje es concreto y claro, en toda ocasión se trata de efectos en esta vida, como por ejemplo trae nuestra parashá: “Yo daré vuestras lluvias en su tiempo y dará la tierra su producto y el árbol del campo dará su fruto”; o para sufrir: “Os dominarán vuestros adversarios y huiréis sin que nadie os persiga.”
El inteligente exégeta Ibn Ezra nos explica que la Torá fue dada a gente que vive en este mundo, a nosotros, que no tenemos manera de comprender lo que es la vida en el mundo exclusivamente espiritual, por lo cual el Eterno prefirió hablar un lenguaje obvio para todos. Las indicaciones de secuelas que no son tangibles, están allí, escondidas para ser descubiertas por los que se dedican al estudio profundo de la Torá, aunque igualmente no puedan comprender cómo es la realidad en la otra vida.
Es una de tantas ideas que se han dado para responder estas importantes cuestiones, y que no pretendemos concluir aquí.
Quedan planteados temas para seguir conversando y aprendiendo; sin embargo, ¿querrías compartir cuál ha sido la enseñanza principal de esta exposición?
Te deseo Shabbat Shalom umevoraj y todo lo bueno para ti y tu familia.
Muy feliz Iom Ierushalaim y excelente comienzo de mes de Siván, mes especial para encontrarnos con la Torá.
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