Parashat Pinjás 5768

Shabbat: Tammuz 16, 5768; 19/7/08

Un comentario de la Parashá Pinjás (Bemidbar 25:10 – 30:1)
*La pasión de Moshé*

Bienvenido nuevamente caro lector.
Es un placer compartir nuevamente este momento de Torá contigo.

Espero que podamos juntos aprender de nuestra preciosa tradición y que además tengamos el zejut (mérito) de implementar algunos de sus estupendos conceptos en nuestra vida cotidiana.

El último pasuk de nuestra parashá dice:

“Moshé [Moisés] habló a los Hijos de Israel conforme a todo lo que el Eterno le había mandado.”
(Bemidbar / Números 30:1)

Es interesante que la Torá nos remarque este asunto.
¿Acaso dudamos de que el Autor es el Eterno y que Moshé fue el escriba fiel?
¿Acaso siquiera suponemos un instante que Moshé hizo algo por sí mismo, para su beneficio, por su propio placer?
¿A alguno se le pudo ocurrir la idea de que Moshé es legislador desconectado por completo del Eterno?
La respuesta a estas preguntas es no y sí.
Para las personas que conocemos nuestra identidad espiritual y estudiamos un poquito en nuestra Tradición, rápidamente reconocemos a Moshé en su grandeza, en su liderazgo, pero su mayor mérito es haber sido un siervo fiel. Moshé se comportó como un instrumento de precisión, actuando finamente de acuerdo a la Voluntad del Eterno.
Incluso en las breves oportunidades que nuestro maestro confrontó al Eterno, nos enseñan nuestros Sabios de que tal actitud también era leshem Shamaim, es decir, de acuerdo a la divina Voluntad.
Sin embargo, cometió un minúsculo error (el cual leímos en la parashá de hace dos semanas atrás, Jukat), cuando se dejó llevar por su pasión por Dios en vez de por su ajustado acatamiento de la Palabra del Eterno.
Esta levísima desviación fue inmediatamente notificada por el Eterno y duramente castigada. Este asunto no es el tema de nuestro encuentro actual, por lo que no profundizaré ahora.
Pero, ten en claro que por pasión hacia el Eterno, uno puede terminar haciendo cosas que son contrarias al Eterno.
Todas nuestras acciones deben estar amparadas por el puro marco de la halajá (normas), para que no tropecemos ni nos desviemos de la senda correcta.
Lo mismo se aplica en todos los sentidos de nuestra existencia.
Así pues, sabemos a ciencia cierta que Moshé no fue el autor de la Torá.
Fue el Eterno, aquel quien creó el universo y nos liberó de Egipto, ese mismo Elokim fue quien nos entregó al pueblo judío cada letra y letra de la Torá.

La misma Torá que tenemos hoy, sin cambios, si añadiduras, ni remiendos, ni quitas.

Pero, tristemente hay gente que dice que la Torá no es de origen divino.
Les atribuyen diversos autores, sean sabios del pasado o simplemente un rejunte de cuentos, tradiciones y reglamentos foráneos.
Gente sin conocimiento de Torá, sin un baño intenso de Torá Oral (que es la única acompañante perfecta para no perder el rumbo en la Torá Escrita, esa gente determinó que la Torá no es de origen celestial.
Por lo cual, los mandamientos en ella contenida no son obligatorios. Quizás son lindas costumbres, opcionales, asuntos rituales tontos del pasado, pautas éticas a veces interesantes; pero nada espiritual, nada de Dios, nada obligatorio.
Claramente ésta no es ni un poquito la postura del judaísmo tradicional, fiel, apegado a las fuentes y la identidad nacional.

Por supuesto que esta postura contradice por completo el mensaje de la Torá y aleja a la persona del camino que ha marcado el Eterno para bendecir a la persona.
Cómo sabemos sin dudas que la Torá es de Dios, cómo podemos confiar en nuestra Tradición, es un tema muy interesante e importante, que excede el motivo de nuestro encuentro actual, pero te digo con plena seguridad que te lo puedo demostrar en otra oportunidad, si Dios quiere.

En resumen, ¿qué aprendimos hoy?
Que la Torá es obra de Hashem, entregada a Israel por medio de Moshé.
Que no siempre lo que nos parece lo mejor resulta ser bueno.
Que quien nos creó también nos ama, por eso nos ha marcado un camino para transitar con seguridad para nuestra bendición.

¡Te deseo a ti y a los tuyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
¡Qué sepamos construir shalom!

Moré Yehuda Ribco

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Otros comentarios de la parashá, resumen del texto, juegos y más información haciendo clic aquí.

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