Extranjero eres, Dios te quiere

Shabat shalom, que tengamos un excelente mes de Adar, pronto ya, en menos de dos semanas estaremos festejando un nuevo Purim.
¡Bienvenidos todos y bienvenida la alegría y salvación de este mes!

En la parashá de la semana, llamada MISHPATIM, se encuentra el siguiente mandamiento:

“No abusarás de un extranjero ni lo oprimirás, porque extranjeros fueron ustedes en Egipto“.

Podemos pensar que está dirigido a nosotros como locatarios, que vamos a recibir extranjeros que por algún motivo han debido dejar su país o su zona habitual de residencia.

Porque probablemente estamos habituados a vernos seguros, conocedores de nuestra rutina, insertos en una realidad que parece predecible.
Sin embargo, tenemos que recordar que en verdad, de un momento al siguiente todos podemos convertirnos en extranjeros, en extraños hasta en nuestra propia casa.

Sin ir más lejos, hace un año nos reunimos un lunes de principios de marzo, en nuestro Centro Maimónides, de la Comunidad Sefaradita del Uruguay, a celebrar en comunidad Purim. Éramos alrededor de 120 personas que nos encontramos para la lectura de la Meguilá, para una comida festiva, para un show que atrajera a grandes y chicos.
Estábamos recordando la salvación de nuestro pueblo 2500 atrás, cuando zafamos de los planes siniestros de Amán y sus cómplices, quienes habían planificado con detalle la primera solución final de los judíos.
Aquellos antepasados también se sentían a gusto en el imperio Persa, eran ciudadanos, estaban integrados a la sociedad, compartían alegremente con sus vecinos, hasta que un día, sin que estuvieran preparados, les llega la noticia de que son judíos y sobre ellos pendía la pena de muerte, de genocidio.
No se salvaría uno solo en todo el imperio, por tanto, se erradicaría a la nación judía del mundo.
Ciertamente los tomó por sorpresa saber que ya no tenían derechos, que donde fueran eran extranjeros que podían ser abusados y oprimidos.
Terrible angustia vivieron, por ello la alegría es tan impactante cada Purim, porque la salvación fue también repentina, poderosa, devolviéndoles la vida y también la dignidad humana que los enemigos les habían querido arrebatar.
Como sabemos, esa dolorosa e injusta persecución se repitió muchas veces en nuestra larga y extendida historia. No es casualidad que en la Hagadá de Pesaj cada año leamos: “shebejol dor vador, omdim alenu lejalotenu” – “en cada generación se levanta el enemigo para erradicarnos”. Pero también con mucha confianza y amor propio decimos: “pero, el Todopoderoso nos libra de sus garras”.
Así pues, hemos vivido en carne propia el exilio, el ser extranjeros obligados y perseguidos.

Como les decía, hace un año estábamos juntos festejando aquí Purim, no habíamos oído nada de algo llamado Zoom, ni se nos ocurriría pensar en clases virtuales, ni en midrashim online, ni en el uso de tapabocas, o el confinamiento, o todas las otras cosas que se abalanzaron sobre nosotros 12 meses atrás.
El día en que se declaró la pandemia, todos los habitantes humanos de este mundo nos transformamos en extranjeros… ¡en nuestra propia casa incluso!
Para algunos fue un acontecimiento novedoso tener que pasarse el día, la semana, el mes, junto a su familia más cercana. Para otros representó un verdadero desbarajuste, en todos los planos imaginables, el quedarse encerrado en casa para cuidar de nuestra salud y la de los demás.
Sin dudas, nos convertimos en extraños viviendo en una realidad extraña.
¿O acaso no les pasó alguna vez pensar o sentir que estábamos metidos en alguna rara historia de ciencia ficción, o en un sueño mezclado con pesadilla del cual nos costaba despertar?
A mí, me pasó allá por julio del año pasado, una tarde pareció que todo esto era muy surreal y que no podía estar sucediendo.

Como sea, acá estamos, aprendiendo a dejar de ser extranjeros en nuestra propia vida, que es en realidad una tarea que tenemos desde el primer día que nacimos como especie humana en este mundo.
Adaptarnos a los cambios, avanzar para conectar nuestra esencia espiritual con esta vida material, es la tarea que venimos aprendiendo a hacer desde Adam hasta acá.

Por ello es tan importante recordar amar al prójimo y amar al extranjero, vivir con bondad y justicia, comprender y comunicarnos, ayudarnos entre todos a construir una mejor realidad.
Es lo que se encuentra en el trasfondo de la historia de Meguilat Ester y que nos puede impulsar a dejar atrás las cosas negativas y abrazarnos a lo realmente bueno.

Shabat Shalom, buen mes.

https://serjudio.com/apoyo

https://youtube.com/yehudaribco

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rydhelexcv

Feliz celebración de Purim para todo el pueblo judío, que Hashem proteja a todos sus integrantes y que les dé una larga y provechosa vida.

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