La fuerza que es tuya y la que no lo es

Es frecuente que los predicadores moralistas usen este párrafo

«No sea que digas en tu corazón: ‘Mi fuerza y el poder de mi mano me han traído esta prosperidad.’»
(Devarim/Deuteronomio 8:17)

para enseñarnos a que seamos por completo dependientes de las acciones del Dios, dejando en Sus manos los hechos, para absolutamente recibir pasivamente y con un desfallecimiento del ánimo supremo.
Es así que andan por la vida y las redes sociales insistiendo en que TODO lo hace Dios y que nosotros solamente tenemos la opción de hacer nada, creer, tener fe (aunque esto sea un absurdo dentro del judaísmo), rezar, ser esperanzados, sentarnos a esperar y ser receptivos a lo que venga.
Porque solamente los extraviados y orgullosos son capaces de suponer que nuestra fuerza y poder, ¡tan limitaditos!, pueden hacer cosas y construir la prosperidad que disfrutemos.
¡Ah no, eso sí que no!
No es el hombre el que provee de riquezas y manjares, sino solamente Dios.
Las acciones del hombre son nulas, sin valor, tal como una bala es la que perfora el corazón de la víctima pero el culpable es quien jaló el gatillo (y el que dio la orden).
Pero la bala en sí misma es inocente, aunque sea el causal material del daño.
Lo mismo el hombre, que es solamente un instrumento en manos del Todopoderoso, y por lo cual, es un necio y torpe el que cree que ha conseguido algo por su trabajo, esfuerzo, dedicación y etc. varios.

No tengo idea si tú eres uno de los que esto predican, e incluso que de esta manera sienten y viven.
O por ahí te has topado con gente que así haga.
Yo los veo frecuentemente, y me dan una sensación de vacío, de religión (o sea, todo lo contrario a la espiritualidad), de EGO, de confusión, de…
Pero bueno, si eso los hace felices y ayudan a otros a serlo, y además no perjudican a nadie… ¡que sigan siendo felices entonces con sus lemas huecos y supersticiosos!

Pero, la realidad es bien otra, y no es necesario filosofar para descubrirla, basta con leer el versículo anterior junto al que le sigue inmediatamente:

«No sea que digas en tu corazón: ‘Mi fuerza y el poder de mi mano me han traído esta prosperidad.’
Al contrario, acuérdate del Eterno tu Elohim, Él es el que te da poder para hacer riquezas, con el fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.»
(Devarim/Deuteronomio 8:17-18)

No precisa traducción pero se la daremos, por si acaso alguno predicador se equivoca en lo sencillo.
Tú haces tu obra y los resultados, en cierta medida, dependen de esas acciones.
Si te quedas esperando sentado, difícilmente prosperes en alguna cosa, a no ser que seas dueño de miles de acciones en Apple o la compañía de Google.
Precisas trabajar, esforzarte, hacer tu parte, esa que es tuya y de nadie más.
Aplicarte en la tarea, dedicar fuerza y energía, poner ingenio, negociar, fatigarte, todo lo que se precise y que manifiesta el poder que tienes.
La conclusión y el resultado de la obra, no depende exclusivamente de ti, porque operan otras personas, hay factores del ambiente, situaciones sociales, la Divina Voluntad y vaya uno a saber cuantos factores en la operación que brinda el resultado final.
Pero, tú eres una parte importante en esa operación.
Tú, con tus potencias y debilidades.
Dios te ha creado para ser Su socio y te ha brindado dones y poderes.
Son esos los que pones en funcionamiento para realizar tu parte.
Una parte, te repito, que es tuya y de nadie más.
Ni siquiera de Dios.

Entonces, si tanto dices que amas a Dios no dirás ni actuarás como aquellos predicadores, porque estarías haciendo y diciendo lo contrario exactamente a lo que Dios te está explicando.
¿Lo entiendes?
¿Comprendes las implicaciones teóricas y prácticas de esta pequeña enseñanza?

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Daniel López AllelYehuda RibcoDiego Perez Chacon Recent comment authors
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Daniel López Allel
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“Precisas trabajar, esforzarte, hacer tu parte, esa que es tuya y de nadie más.
Aplicarte en la tarea, dedicar fuerza y energía, poner ingenio, negociar, fatigarte, todo lo que se precise y que manifiesta el poder que tienes.”
Las implicaciones teóricas no las entiendo mucho, pero leo las prácticas en ese pequeño párrafo.
Entiendo entonces que al dejar de hacer eso, dejo de hacer mi parte.
Gracias Moré, just in the point!

Diego Perez Chacon
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Sobre el sistema de creencias personales que hemos venido estudiando.

Como las suposiciones no provienen del vacío, sino de creencias; reforzando otras cerrando así un sistema del que nos cuesta salir.

Diego Perez Chacon
Member

Exacto. Pero esas hay que reconocerlas como formas primitivas de pensamiento; por lo tanto, igualmente equivocadas

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