Uno de los temas de la parashá Jukat, en el capÃtulo 21 de Bemidbar/Números, presenta a gente del pueblo que nuevamente se quejaba amargamente, despreciaban todo lo bueno que recibÃan constantemente de parte de Hashem. Alzaban su voz para agredir a Dios y Moshé, estaban de continuo disgustados y molestos, ni milagros y salvaciones a ojos vista los satisfacÃan. En su necedad hasta decÃan extrañar la terrible esclavitud de Egipto.
En eso, desde las arenas salen serpientes venenosas que muerden y matan entre la turba resentida. Ellos no estaban acostumbrados a esto, que en realidad es tan común, puesto que hasta ese momento Hashem los protegÃa de las alimañas habituales del desierto.
De algún modo reconocen que estaban en un grave error, e imploran perdón y piden a Moshé para que rece y Hashem los resguarde del peligro.
Hashem le responde que haga una serpiente y la coloque encima de un poste, la gente que mirara hacia allà no morirÃa a causa de la mordida de las serpientes venenosas. Moshé fabrica una serpiente de bronce, la pone arriba de un mástil y efectivamente aquel que fuera mordido y mirara hacia arriba no morÃa.
Antes de continuar, te pido que formules al menos tres preguntas de cuestiones que te llamen la atención de este relato. Déjalas por escrito. Gracias.
Déjame contarte un cuento (versión de una fábula de Esopo) que nos ayudará a pensar: El rey junto a su esposa construyeron un palacio, el joven prÃncipe diseñó y pobló su jardÃn en tanto la princesa organizó al personal del servicio.
El primo del rey vino de visita y fue agasajado de maneras exquisitas, pudiendo disfrutar del palacio, sus instalaciones y amenidades. Como pago solo le preguntaron por su parecer del nuevo hogar regio. Celoso del poder y creatividad de la familia real solamente mencionó lo que él juzgó como errores y mamarrachos. Que las puertas eran muy pesadas y las ventanas demasiado angostas, habÃa muchas habitaciones y muebles excesivamente onerosos, que tales árboles daban mucha sombra y las flores atraÃan abejas, que el personal era escaso y haraganeaba, que esto y aquello. No supo o no quiso apreciar positivamente ninguna de las obras del rey y su familia.
El monarca agradeció los antipáticos comentarios y luego envÃo a su primo a una remota región del reino con la misión de que construyera allà un palacio de verano para el rey y su familia. DebÃa contar con todos los lujos y detalles, un espléndido jardÃn siempre colorido y aromático y por supuesto, un entrenado y eficiente séquito de criados.
De más está mencionar que jamás cumplió siquiera con una décima parte de su tarea.
Resalta la ingratitud del primo, similar a los quejosos de Israel en el desierto. PodrÃamos decir que la falta de agradecimiento está compuesta por orgullo, envidia y sentimiento de impotencia. Nada bueno surge de ella, por el contrario, es fuente de palabras/acciones dolorosas y destructivas. Es como una vÃbora venenosa que se camufla y anda con movimientos imperceptibles, hasta que de repente ataca desde su lugar secreto. Usa su anonimato, su bajo perfil, para hacer mucho daño.
Es por ello que la serpiente puesta a la vista de todos, allà en lo alto, era un llamado al reconocimiento de esta indigna causa de sufrimiento, para que todo aquel que estuviera corrompido se arrepintiera y actuará de una forma diferente, constructiva, promotora de shalom. Que las palabras sean de bondad y no para el mal.
El primer paso para mejorar es darse cuenta de aquello que está mal, y para ello sirvió el extraño pedido de Hashem.