Ganá el realista

Dice el diccionario que el optimista es aquel que “tiende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más positivo o más favorable”.
Muy agradable perspectiva, que sería estupendo que pudiéramos desarrollar.

Pero me he topado con infinidad de gente que se hace llamar optimista pero que luego de rascar un poquito la máscara dichosa,
nos encontramos con la amargura en carne viva,
y nos damos cuenta de que ese optimista es un pesimista que se avergüenza de serlo.

Sí, vergüenza, porque no sé si habías advertido que tiene muy mala fama el pesimista,
y no haré un juicio de valor para decir qué me parece.

La cosa es que, no todo cartelito de optimista tiene detrás a alguien que evalúa los sucesos desde una perspectiva favorable,
que propone miradas positivas, que construyen puentes y siembran éxitos.

Por ello, con humildad propongo la bondad de dejar de lado esas etiquetas y enfocarnos en ser en cada momento “realistas”.
Ni medio vaso vacío, ni medio lleno.
Sino, medio vacío y medio lleno.
Para disfrutar del contenido.
Para comprometerse a rellenar cuando aquello fuera posible.
Es decir, las cosas tal como son, con la mayor objetividad con la que podamos trabajar.
Cosa que no es fácil, ya que el Sistema de Creencias que nos maneja desde el plano inconsciente nos perturba el pensamiento claro y armónico,
tanto como la mirada del otro.

¿Y qué sería un realista?
Realista, alguien que vive con los pies en la tierra y se atreve a soñar en grande.
Grandes sueños, metas inmensas, pero sin dejar de estar absolutamente afirmado en hechos, con la conciencia de que no se puede depender de milagros, y menos de la suerte.
Evaluar los hechos tratando de encontrar la faceta positiva, cuando ésta pueda ser hallada.
No permitir que las interpretaciones negativas le ofusquen el entendimiento.
Respetando sus sentimientos, pero no siendo esclavo de ellos.
Viendo todas las posibilidades a su alcance para llenar esa parte del vaso que está vacía, siempre y cuando resultara bueno y necesario hacerlo.

Seamos realistas, tengamos un verdadero pensamiento positivo.
Mejor aún, pensamiento, palabra y acciones que construyen SHALOM en todo momento.
Con las dosis adecuadas de bondad y justicia.
¡Todo un desafío! Es posible, ¡seamos realistas!

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