Según pedido

Las personas nos manejamos con un mecanismo que ha sido bien definido y estudiado, en hebreo recibe las siglas EFRaT (lo hemos estudiado ya).
En español y sintéticamente: Suceso > Interpretación > Sentimiento > Reacción/Respuesta.

Paso a explicar muy brevemente.
Ocurre un suceso, interno o externo, previsto o no, querido o no, grande o pequeño, en resumen algo acontece y lo percibimos.

Entonces, se produce la interpretación, con mayor o menor concentración o enfoque, poniendo ganas o no, el hecho es que la interpretación sucede al suceso.
Por lo general la interpretación se afianza en automatismos, basada en prejuicios, actuando el hábito mental, permitiendo al Sistema de Creencias seguir enseñoreado en la vida.
Se dispara, sin poner en funcionamiento procesos de pensamiento originales, sin creatividad, sin elaborar alternativas plausibles, sin esforzarnos por descubrir, sino simplemente etiquetar, encajonar, poner dentro de lo conocido para de esa forma sentirnos con alguna dosis de poder.

La interpretación despierta un sentimiento, que habitualmente está en concordancia con aquello que hemos dibujado en nuestra mente.
En un ratito daremos algún ejemplo, que por ahí permita comprender un poco más este mecanismo tan esencial e importante en nuestra vida.

El sentimiento a su vez es el gatillo que dispara una reacción, en caso de ser automática y gobernada por el inconsciente; o en algunas ocasiones se manifiesta una respuesta, coherente, centrada, acorde, aunque no por ello necesariamente verdadera o cierta.

Es la interpretación que hacemos la que provoca el desequilibrio, tras el cual luego veremos como acomodarnos.
El suceso en sí mismo no es el causante de nuestras reacciones.

Ahora presentaré dos ejemplos, te pediré que elijas cuál te parece más provechoso y eficiente.

Ejemplo A.
Suceso: Llegó con tiempo a la parada del bus, pero éste ya había pasado adelantado. Ahora le toca esperar como media hora, por lo que llegará tarde al trabajo.
No es su culpa, usted hizo lo que era esperable para estar, pero le falló la empresa de transporte o el chófer.

Interpretación: La vida es una porquería. La gente es irresponsable. Yo soy un desgraciado. Algún dios me odia y por eso no tengo suerte. Todo lo que quiero se pudre. Todo lo que intento fracasa. Ni siquiera llegar a tiempo al trabajo, sin que sea mi culpa, puedo hacer. Esto no es más que una muestra más que mi vida apesta.

Sentimiento: Amargura, decepción, ira, desprecio, enojo, impotencia, ansiedad, nerviosísimo.

Reacción: Se toma el siguiente bus de pésimo humor, le ladra al conductor, se pelea con una viejita que quiso colarse para pasar primera y arrebatar el único asiento libre, llega hecho una furia al trabajo.

Ejemplo B.
Suceso: Llegó con tiempo a la parada del bus, pero éste ya había pasado adelantado. Ahora le toca esperar como media hora, por lo que llegará tarde al trabajo.
No es su culpa, usted hizo lo que era esperable para estar, pero le falló la empresa de transporte o el chófer.

Interpretación: Yo hice lo que estaba en mi poder hacer. Más temprano no me voy a levantar, porque todos saben que el transporte urbano en esta ciudad de este país subdesarrollado es una ruleta. Esta vez no tuve suerte, puede pasar. La vida tiene momentos altos y bajos, es algo normal sentirse agobiado por el estrés pero tampoco es el fin del mundo. Si el jefe me dice algo, le explicaré la verdad y si no me quiere creer, ¡ya veremos! ¿Para qué ahogarse ahora en un vaso de agua que ni siquiera está a medias?

Sentimiento: Un enojo que se va calmando, confianza en que habrá buenas oportunidades a pesar de este obstáculo, serenidad.

Respuesta: Llega al trabajo diez minutos tarde, se disculpa con el jefe de manera segura y amable. Explica que hubo un inconveniente con el transporte, agradece que se le prestara atención, se dedica a sus tareas sin ocupar su mente más en el tema.

Elige cuál de las dos interpretaciones se acomoda mejor a una vida feliz.
Y recuerda, si pasan sucesos negativos (porque se los evalúa así), se transforman en doblemente negativos si además del mal ocurrido se le añade una pésima reacción que va entorpeciendo aún más el saludable flujo de energía.

En gran parte, grandísima, depende de ti.
Entrénate para interpretar positivamente y para hacer de sucesos negativos una fuente de bendición.



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