Sentirse mejor

Desde que nacemos somos inconscientes de nuestra NESHAMÁ, el Yo Esencial.
Es imposible acceder a ella por mecanismos científicos, ni siquiera tenemos órganos de los sentidos que nos permitan apreciarla.
Sin embargo, está allí.
De hecho, es lo que somos, ahora, ayer, mañana.
¿No es un terrible drama el que nos toca vivir?

En cambio, vamos construyendo una personalidad, armada con retazos que vamos recogiendo por el camino, con máscaras que nos imponen, con creencias que nos obligan a atar en nuestro interior, con lo que va saliendo estamos fabricando ese Yo Vivido.
Una construcción plagada de miedos, inconsistencias, dudas, confusiones, exilio, emociones, creencias, prejuicios, ira, odio, pero también alguna que otra cosa brillante.
Sin embargo, está allí, a la vista pero revolcándose en las profundidades de nuestro inconsciente, siendo un obstáculo para disfrutar de la paz y completitud de nuestra NESHAMÁ.
Esos adoquines pesados y absurdos que estamos siendo y que nos aferramos a sostener como si fuera la única y preciosa verdad.

Nuestra alma, que no es el Yo Esencial sino parte del Yo Vivido, está perdida y gritando por consuelo.
Aunque tengamos montón de plata y nos sonría la suerte, aunque nuestro matrimonio sea feliz y nuestros hijos maravillosos, el alma sigue penando.
¿Sabes por qué?
Por estar exiliada, en lejanía de la NESHAMÁ.

Entonces, hacemos lo que podemos para llenar el vacío, para tapar el sufrimiento.
Adicciones y terapias, religión y otras supersticiones, mucho que metemos a presión para hacernos creer que estamos en paz.
Pero no.

Andamos como sin propósito, ya que creemos que la brújula no está.
Pero la brújula está todo el tiempo y marcando el sentido seguro y pleno.
Es la NESHAMÁ que nos insta a vivir de acuerdo al código de ética/espiritual.
Ese que se plasmó en los Siete Mandamientos Universales para los gentiles (no judíos) y el sistema de 613 mandamientos para el pueblo judío.
Si conocemos nuestro código correspondiente y llevamos a nuestro Yo Vivido a vivir en armonía con él, bien pronto estaremos satisfechos de sentido.
Pero, sin esperar nada a cambio.
Como un verdadero acto de verdadero AMOR.

Al momento de dejar los mecanismos automáticos que nos subyugan y dar paso a la conciencia, estaremos encaminados hacia la felicidad real.
Porque estaremos en la tarea de construir SHALOM, que es pensamiento, palabra, actos de bondad y justicia.
Así la NESHAMÁ va construyendo una imagen sana en el Yo Vivido.

El Sistema de Creencias se empieza a descartar, a dejar de lado, para que se alce con poder el caudal de conocimiento adquiridos, que conectan la conciencia con el Creador.
Vamos abandonando los rituales y los hábitos que nos esclavizan, para vivir en verdad y lealtad.
Aunque no dejen de faltar problemas, aunque el gozo no sea continuado, igualmente estaremos confiados, desplegando EMUNÁ (convicción firme y honesta, mal traducida como fe).
Es un trabajo que algún día tienes que comenzar, ¿qué tal hoy?

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