Para que la música penetre los sentidos, cobre vida, estremezca el alma, es necesario algo más que aprender una técnica de ejecución instrumental.
Es necesaria la inspiración, la maestrÃa, el arte, ese brillo que no se produce por magia, ni por aburrida repetición de una técnica.
Es el espÃritu puesto al mando, con las otras dimensiones en armonÃa.
Entonces la música está viva y hace estremecer.
La música es una importante puerta de entrada y vÃa regia para concientizar lo espiritual.
Por desgracia también puede ser usada para fomentar el caos, la división de la unidad, la amargura.
Tengamos esto en cuenta y tomemos un rato para meditar, para poner en paz nuestra mente, para arrullar las emociones, para permitir al espÃritu estar al mando.