Puntos de inflexión

Somos seres multidimensionales: cuerpo, emociones, sociedad, mente y espíritu.
Cada uno de nuestros planos es importante y valioso, debe ser cuidado y nutrido, atendido y respetado.
Cuando nos inclinamos excesivamente hacia uno de los factores, nos descompensamos, por tanto entramos en estado de enfermedad.

Están los que se dedican a la vida corporal y de los bienes materiales, haciendo de ello el eje y centro de su existencia.
El resto de las dimensiones son puestas a disposición de satisfacer lo físico, o quizás en atormentarlo. Vaya uno a saber…

Algunas personas tienden a racionalizar sus emociones, encasillarlas y encapsularlas. Afirman el predominio de la mente en pos de extinguir el sentir.
Probablemente estén tan temerosos de sus emociones que se refugian de esta manera, alejando lo que sienten pesaroso, teorizándolo, quitándole (sin lograrlo) el poder que tanto les atemoriza.

Otras, en cambio, se mantienen en estupor pues su mente ha sido secuestrada por el EGO, por lo cual emiten declaraciones oscuras y esclavizantes. O, directamente, dejan en estado de suspensión el pensamiento verdadero. Se manejan con lemas, consignas, mandatos, suspiros y anhelos; o la silenciosa muerte de las ideas.

Hay quienes son como satélites desprovistos de iniciativa propia que solamente saben circundar en torno a sectas, ídolos, personajes, modas, grupos, redes sociales, religiones, etc. Están en función de “ser alguien” porque otro testimonie que lo es.

Y claro, están los que se apegan a la vida espiritual tanto que se olvidan que en tanto estemos acá, en este mundo, es nuestro deber ser completos, íntegros, multidimensionales en toda su expresión. Por ello me pregunto, y no tengo una respuesta clara: ¿será que estas personas están realmente enfrascadas de lleno en seguir la senda espiritual, o están atrapadas en una ilusión provocada por el EGO y alimentada desde alguna de las otras dimensiones? Porque, aquel que conoce la senda espiritual y la vive plenamente, no reniega de sus otras dimensiones, sino que las disfruta, cuida, respeta, ama porque sabe que son el canal diseñado por el Eterno para darnos un pasaje con sentido en esta existencia y sembrar así para la venidera.

Como sea, ¿tú cómo evalúas tu predisposición?

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