Hagamos más y mejor

Con una conferencia, o una publicación, o una visita del moré, quizás una persona despertó su conciencia espiritual, lo cual es de incalculable valor.
Pero para miles solo ha sido un momento fugaz, una pequeña oportunidad que han desperdiciado. Tal vez ni siquiera le encontraron sentido, o siquiera advirtieron su importancia. O por ahí, durante una fracción de segundo su alma captó el rayo de LUZ sagrada, estuvo por despertar, pero volvió a la modorra de la vida cotidiana, de estar bajo la anestesia del EGO.
Algo que sucede una vez, o muy poquitas veces, no suele dejar una marca tan profunda en la existencia como para estimular el cambio que sincroniza el Yo Vivido con el Yo Esencial.
¡Si ni siquiera el impacto tremendo de la única e irrepetible Revelación de Dios en Sinaí impidió que 40 días más tarde muchos adoraran al EGO en forma de becerro!

Por ello, es importante hacer repetidos esos momentos de trascendencia.
Intensificar la actividad apropiada.
Estudiar con asiduidad, regularidad y constancia. Encontrarse con hermanos para conversar de los temas oportunos. Dar una mano al que lo precisa. Pedir una mano si es uno el necesitado. Compartir. Hacer cada uno su parte. Recibir invitados, pero también acceder a ser invitado. Aprender, desaprender, difundir… tantas cosas que podemos y debemos hacer.
Como cuando viajaba a dar conferencias de noajismo, hubo un tiempo que tenía dos o tres de esos encuentros al año. Sin muchas exigencias personales, solo cuestiones básicas. La idea era hacer un sacrificio personal para conseguir rescatar a más personas del EGO, en forma de religión o de lo que fuera. Se puede hacer más.

Esta reflexión sirve en especial a todos aquellos que pasaron un ratito por FULVIDA y no lograron quedarse, ni sacar a relucir su identidad espiritual noájica.
Pero también es un mensaje para cada uno de nosotros, en cada uno de los aspectos.

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