Ropas del espíritu y estar alegre

La NESHAMÁ, nuestro Yo Esencial, el espíritu, se reviste con tres vestimentas diferentes en este mundo: pensamientos, palabras, actos físicos.
Cada uno de ellos puede estar en armonía con ella y por tanto manifestar la Divina Presencia en nuestra vida.
O, puede estar en desequilibrio, por tanto en perplejidad, sumida en sombras tras los dictados del EGO.

Es decir, las ropas reflejan la verdadera personalidad o la distorsionan.
Cuando aprendemos a vestirnos de acuerdo a nuestra esencia, entonces estamos en SHALOM (paz, completitud, plenitud).
En lo interno y lo externo. Por tanto, disfrutamos de lo que está permitido y a nuestro alcance.

Pero, si lo que nos arropa son mandatos sociales, productos del EGO, delirios del momento, la moda que incomoda, distorsiones, emociones alteradas, apego al error, religiosidad, extremismo, odio, altercado, desavenencia, entre otras producciones equívocas, ciertamente que estamos poniendo en exilio nuestra existencia. Postergados de la LUZ, en sombras, penando aunque se escuchen nuestras risotadas y pretendamos estar pasándola bien. No hay SHALOM, aunque la boca lo grite y sea un lema que se repita a modo de auto convencimiento.

Para escoger la ropa apropiada, la que es espejo del espíritu, es imprescindible ir haciendo luz en cada rincón de nuestro ser, descubriendo las formaciones del Yo Vivido que están en disonancia.
Es un trabajo lento y a veces complicado, para el cual nos ayudamos con la Cabalaterapia.
Podemos ir desarticulando las ficciones que asumimos como guion de vida y de esa manera reescribir nuestra historia, con lo que vale.

También es imprescindible ir ampliando la conciencia, tanto adquiriendo conocimiento teórico como llevándolo a la práctica.
Hacer vivo el mensaje de construir SHALOM en todo  momento, por medio de acciones de bondad y justicia.
Aunque cometamos errores, aunque seamos torpes, aunque nos creamos en el tope y ya incapaces de aprender algo; siempre estar en la onda de construir SHALOM.

Como la acción requiere el equilibrio entre bondad y justicia,  no nos sirve la reacción automática, impensada.
Sin bien la espontaneidad es saludable, en su correspondiente medida, la reflexión y la mesura deben estar sosteniendo con firmeza el volante de nuestro vehículo.
Así evitaremos torpezas, confusiones, malos momentos.

Para ello, el ropaje pensamiento ha de estar entrenado para responder de manera eficiente, eficaz, proactiva, resiliente, concentrado, etc.
En modo no automático, sino despierto y enfocado.
Dispuesto para la construcción creativa y no la mera repetición, o al servicio del EGO.

Una de las conductas que fortifican el pensamiento, y por tanto mejora la vida, es llevarlo a reconocer la Divina Presencia en todo momento.
Como hiciera el salmista inspirado: Shiviti Ad-onai lenegdi tamid – “pongo al Eterno ante mí de continuo” (Tehilim/Salmos 16:8).
Ésta es una excelente herramienta, que redunda en:Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa(Tehilim/Salmos 16:9).

Dice el párrafo “samaj libí” – “se me alegra el corazón”; lismoaj es alegrarse, pero en el hebreo bíblico expresa estar satisfecho, a gusto, conforme.
Entonces, el buen pensamiento lleva a una actitud de agradecimiento, de reconocimiento, de disfrute, de aprobación.
En vez de estar pendiente de lo que falta, gozar en lo que se tiene y trabajar para obtener un continuado disfrute, ¿por qué no?

También hay que darse cuenta de los errores, no desconocerlos ni disculparlos torpemente.
Porque están ahí para ser corregidos, en la medida de lo posible.
Mientras no se rectifican, energía se desperdicia en su existencia.

Por tanto, el bien pensar también requiere de la fortaleza para decir lo que no está bien y dedicarse a mejorarlo.
Pero, si solamente estamos cazando sombras, difícilmente podamos reposar a la luz.
También en esto… construir SHALOM.

Tomemos en cuenta que así como hay diferentes maneras de expresar las palabras, también ocurre con las acciones y los pensamientos.
Lo importante es que se consiga realzar la NESHAMÁ con ellos.
Emotivamente, racionalmente, con detalles, explayándose, de acuerdo a las maneras que maneje el Yo Auténtico a través del Yo Vivido.

Por tanto, tomemos el compromiso y seamos responsables para descubrir lo que está tapando la LUZ de la NESHAMÁ.
De modo que ésta alumbre las cosas más cotidianas, lo que mundanal esté energizado por lo espiritual.
Entonces, las ropas serán también de espíritu.

Éstas y otras enseñanzas para dar gozo a tu vida y eternidad a tu existencia en el gran encuentro en la ciudad de México.

Te espero allí, ven con tu familia y amigos.

Este 6 de febrero 2017.

Muchas cosas buenas están esperando para ser compartidas.

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