TEBÁ y MILÁ

“Palabra” en hebreo se puede decir TEBÁ תֵּבָה y también MILÁ מִילָה.
No es casualidad que los dos personajes principales de esta parashá y la siguiente, NOAJ y AVRAHAM, estén vinculados íntimamente cada uno con uno de esos vocablos.
Noaj fue quien construyó la TEBÁ, que también quiere decir arca, se introdujo en ella y transportó con él a los animales y alimentos para reiniciar la humanidad luego del desastre.
Avraham fue el primero en realizar el BERIT MILÁ, la alianza de la MILÁ, al circuncidar su prepucio como parte de su pacto con el Eterno. También fue el encargado de realizar el procedimiento con los integrantes masculinos de su casa, así como heredar esta práctica sagrada para sus descendientes.

Noaj con su TEBÁ fabricó una nueva realidad, para encerrarse en ella.
Así se guardaba de daños, defendía a los de su entorno cercano, protegía a lo que le serviría eventualmente para su bienestar.
Su obra ajustada a derecho, puede verse como bastante egoísta, sin por ello considerarse malvada.

Avraham con su MILÁ se despojó de un elemento natural, para perfeccionarse y abrirse aún más a la percepción espiritual.
Produjo un daño en su físico, pero uno que estaba dirigido por el Creador y que tenía por finalidad el mejoramiento; a través del cual creó una nueva realidad.
Su obra era más allá del derecho, inclinado hacia la entrega total, procurando el beneficio de otros hasta poniendo en riesgo su integridad.

Las dos palabras fueron y son necesarias, la que levanta un escudo protector tanto como la que horada para permitir brotar la verdad.

¿Qué puedes aplicar para tu vida cotidiana?
¿Cómo lo vinculas con el concepto que hemos enseñado repetidamente de Comunicación Auténtica?

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