Vaielej 5779–Receta mágica

Una síntesis de nuestra parashá:

  • Moshé prepara al pueblo para su próxima muerte y les anuncia que Iehoshúa lo sucederá en el puesto, por decisión de Dios (Devarim/Deuteronomio 31: 1-8).

  • Moshé instruye a los sacerdotes y los ancianos (denominación antigua para los sabios) sobre la importancia de leer la Torá. Les instruye para que su lectura alcance a absolutamente todas las personas del pueblo. También pide que sean preparados maestros que se especialicen en la enseñanza de la Divina Palabra, para que la comprensión fluya y permita a la gente aproximarse, puesto que es la base de la identidad judía  (31: 9-13).

  • Dios le informa a Moshé que después de su muerte, la gente cometerá idolatría y “les sucederán muchos males y problemas”. Entonces parecerá que Dios los ha abandonado, pero que no caigan en desesperación porque eso NO será así. Simplemente Dios “ocultará Su rostro”, es decir, la gente no percibirá Su Presencia de forma evidente, pero en verdad nunca dejará de atender al pueblo judío. Llegado el momento de TESHUVÁ, las personas corregirán su conducta, y entonces habrá retorno a la tierra de Israel, bendición, bienestar, disfrute de todo lo bueno.
    Dios le dice a Moshé que le enseñe a la gente un poema que servirá como “testigo de Hashem ante los hijos de Israel” (31: 14-30).

Luego de más de cuarenta años de servir a Dios conduciendo a Israel, ahora estamos llegando al final de los varios días que Moshé dedicó a despedirse del pueblo.
No quiere irse hasta que quede clara la tarea que tienen como individuos y colectivo, que es traer el Cielo a la tierra, por medio de su actividad cotidiana edificante. Que cada pensamiento, palabra y acción estén orientados espiritualmente.
Les anima para que sean leales a su identidad espiritual, para que tengan confianza en sus fuerzas y especialmente en Dios.
Uno de sus mensajes es:

«¡Esforzaos y sed valientes! No tengáis temor ni os aterroricéis de ellos (los poderosos enemigos que están preparándose para atacar al pueblo judío), porque el Eterno tu Elohim va contigo. Él no te abandonará ni te desamparará.»
(Devarim/Deuteronomio 31:6)

Por más que el Todopoderoso esté al lado de los israelitas, que luche sus batallas, Él les está enseñando que no deben esperar pasivamente ningún milagro.
Les dice que tendrán que hacer cada uno su parte, aquella que le corresponde.
Además deja claro que no es una tarea sencilla la que tendrán por delante y que no deben esperar a que mágicamente se les resuelvan los inconvenientes, ni suponer que Dios los evaporará para que no les alcancen.
Por el contrario, afirma que habrá dificultades, tan grandes que les provocarán temor y hasta terror. Por esto, ellos podrían verse hundidos en sus sentimientos de desesperación y fracaso, pero Moshé les anima a que no decaiga la valentía ni dejen de hacer su correspondiente esfuerzo. Porque, cuando ellos hagan la tarea que les concierne, entonces Dios estará haciendo la Suya. Sabrán así que Dios va con ellos, que no los cambia por otros ni los abandona.

Tal vez los israelitas podrían creer que Dios actuaría como un gran mago, eliminando los obstáculos, moviendo montaña, corriendo enemigos con espantos sobrenaturales. En cambio el mensaje de Dios es bien diferente: no habrá magia, habrá mucho trabajo.

Esta idea también se puede aplicar para las cuestiones de la vida cotidiana. A lo largo del día habrá momentos de flaqueza, cuando parece que las dificultades serán las que vencerán. Podría parecer que solamente un acto sobrenatural nos rescataría, sin embargo viene el aviso de la Torá para que nos esforcemos haciendo todo lo que está a nuestro alcance. También nos pide que seamos valientes, es decir, que dejemos de lado excusas y que nos atrevamos a salir de la zona de confort, porque solamente así hay oportunidad de cambio positivo.
Dios estará presente, nos demos cuenta o no. Él es quien nos anima y fortalece.
En estos días especiales para TESHUVÁ, para el reencuentro, para el TIKÚN personal y colectivo, tengámoslo presente. Tenemos una tarea constante de mejorarnos.
Que tengamos un excelente comienzo de año, que sea lleno de bendiciones y dulzura.

¡SHABAT SHALOM!     ¡Ketivá vajatimá tová!

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