Resp. 3866 – Shejiná, Torá y ciencia

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Como se siente la Gloria de D-os y su Shejina en la vida y se opone uno a explicaciones cientificas como que todo es una coincidencia o explicaciones psicologicas y demas explicaciones de ciencias
Muchas Gracias
Jaim Molinari 16 anos estudiante Lima Peru

Buen día.

Ante todo, no entiendo que es eso de sentir la Gloria de Dios o la Shejiná.
Nunca sentí algo parecido en un contexto de judaísmo tradicional. Quizás lo haya, pero confieso que me resulta absolutamente ajeno ese concepto.
Yo he aprendido y he experimentado que nosotros no vamos buscando sentir cosas, vibrar con emociones sin fundamento, ni pretendemos ser imbuídos por un «espíritu santo».
Eso está más acorde con el ánimo de las religiones, que se basan en mitos y se sostienen con la fuerza de la manipulación emocional.
Ni judíos ni noájidas necesitamos ser manipulados para actuar con conciencia, con justicia, con bondad, con fidelidad, con sentido trascendente.
Muy por el contrario, la manipulación emocional cancela el despliegue de nuestras mejores virtudes, nos niega la opción de escoger libremente, nos seduce para hacernos actuar como ovejas detrás de pastores. Por supuesto que tal no es la meta del Eterno para con Sus hijos, los humanos.
Él nos creó con una tendencia positiva y otra negativa, precisamente para que escojamos.
Para que luchemos contra nuestras pasiones, contra nuestra tendencia a lo negativo, para de esa manera ser buenas personas, cada vez mejores. Dignos de nuestros merecimientos y no meros receptores pasivos de bienestar.
Así pues, no buscamos sentir, ni envolvernos en la anestesia propia de los religiosos, sino actuar con integridad, como el judaísmo propone.

Si usted está en debates con gente de su familia o amigos que no «sienten» el judaísmo, y usted quiere que ellos lo «sientan», para no enfrascarse en discusiones, creo que no va por el buen camino.
Lo mejor que pueda hacer es admitir que sus allegados tienen otros puntos de vista, pero que estos realmente no contradicen la Torá, sino que son un camino extraño para llegar a ella.
Si en lugar de debates usted hace su parte, vive de acuerdo a los preceptos que tiene que cumplir, se comunica auténticamente, no discute ni quiere demostrar «la verdad», quizás encuentre que el otro se acerca a su posición, y un buen día dejan de lado las diferencias irreconciliables para andar juntos por la misma senda de la Torá.
Pero, si escoge meterse en argumentos, en peleas ideológicas, en ver quien tiene la razón, lo más seguro es que sea un monólogo de dos sordos, en el cual se ahondan las divergencias, se amarga la relación, se quiebran las posibilidades de acercamiento.

Como usted no sabe TODA la Torá, nio sabe TODA la ciencia, lo más prudente es no aferrarse a querer dar explicación o argumento a TODO.
Quizás admitir que el otro tiene otro punto de vista y que usted no tiene todas las respuestas sea un camino para el entendimiento y el crecimiento mútuo.
No por esto dejará de creer en lo que cree ni de cumplir lo que cumple.
No por admitir la diferencia de pensamiento usted se hace parte de los que no quieren admitir la veracidad de la Torá. Entiéndalo, admite que el otro tiene una idea diferente, no es que se afilia con esa idea.

Es bien cierto que en el pasado, en épocas del Primer Templo, la Shejiná se manifestaba dentro de lo más recóndito del Santuario. Es cierto que la gente tenía un acercamiento más cotidiano con las manifestaciones del Eterno en nuestra realidad.
Pero esto no era un motivo para la compulsión, para el sometimiento, para la denigración de la dignidad espiritual humana.
Sino que era como el abrazo de la madre que sostiene al niño pequeño, que lo envuelve en sus brazos para que no decaiga.
Todo lo contrario a una manipulación emocional, era un sostén para la nación joven e indefensa espiritualmente. A merced de los vicios y la idolatría.

Por otra parte, no es correcto suponer que hay una brecha insalvable entre la ciencia y el mundo de la Torá.
Paulatinamente, de a poco, la ciencia está aproximándose a los conocimientos de la Torá.
Es cuestión de no hacer de la ciencia una religión, de no embanderarse detrás de la ciencia como si éste fuera la fuente de la verdad, porque la ciencia no es para eso.
En este ánimo de no confrontación también los que se aferran a la Tradición deben tener la suficiente capacidad como para admitir que las explicaciones de la ciencia (la que es «científica· no la que es usada como seudo  religión) pueden aportar a la comprensión de nuestra Tradición.
En el pasado los grandes de espiritualidad hacían buen uso de la ciencia de su época, a través de ella, por medio de la lógica y la razón, procuraban abrir caminos al entendimiento.
Por tanto, si la ciencia pudiera explicar algún milagro, ¡qué bueno! Mientras no se pierda de vista que lo milagroso fuera que aconteció cuando era necesario… por designio divino, aunque tenga explicación racional.

Uno de los motivos por los cuales ya no se dan milagros manifiestos, según Maimónides, es porque la gente los explicaría de manera científica y no como intervención divina.
¿Sabe lo que esto significa?
Pues, ¡que casi siempre los milagros podrían tener explicación científica!

Así pues, el consejo es que profundice su estudio de Torá y de ciencias.
Cumpla cabalmente con los preceptos.
No quiera tener la razón, aunque sienta o sepa que la tiene.
Admita que el otro piensa otra cosa, y no por eso ya es malo.
Acerque al alejado con bondad, con justicia, con respeto y verá que entonces la Shejiná es una realidad en sus vidas….

Shalom ubrajá

Moré Yehuda Ribco

 

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