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  • De becerros y tierras

    Cuando el grupo de israelitas pecó a causa del Becerro de Oro, dejando de lado al Eterno para dirigir su intención sagrada a una idolatría, el resultado fue lamentable.
    Entre otras cosas fueron destruidas las primeras Lujot haBerit, las Tablas de la Alianza.
    Todo esto quedó marcado en nuestra historia y se recuerda en el calendario durante el ayuno del 17 de Tamuz.

    Poco tiempo después, para Iom Kipur, ya habían obtenido el perdón Divino además de las segundas Tablas de la Alianza.
    En tanto que para el comienzo de Nisán, con la inauguración del Mishcán (Santuario móvil) quedó evidenciado sin dudas y públicamente el lazo auspicioso entre el Padre y Sus hijos de la nación santa.

    ¿Cómo es esto posible?
    ¿No es la idolatría un pecado terrible y de duro escarmiento por parte de nuestro Señor?

    Y sin embargo, Su Misericordia operó endulzando la Justicia, permitiendo que los rayos benefactores de la TESHUVÁ dieran la chance que los israelitas merecían.
    El ayuno igualmente permanece en nuestro registro anual, así como la memoria debe reforzarse para no volver a caer en similar obstáculo.

    Sin embargo, otra catástrofe ocurrió un tiempo después, no mucho más tarde.
    Los israelitas esta vez tuvieron miedo de ingresar a la Tierra de Santidad, aquella que Él les había prometido y confirmado.
    Dijeron cosas inexactas acerca de ella, o de sus posibilidades en ella.
    Lloraron egoístamente, amargamente, faltos de esperanza, porque rechazaban el abrigo en el Hogar sagrado.

    Esto, entre otros acontecimientos nefastos quedó marcado en nuestra historia y se recuerda vívidamente y con dolor cada año cuando es el 9 de Av.
    Pasaron los meses y luego de los años, para convertirse en décadas.
    Recién al estar llegando al año 40 de la salida de Egipto pudieron dar el primer paso firme y seguro a la Tierra de Santidad.
    Lo que podría haber sido un rápido alojamiento, se transformó en una tarea inmensa, costosa, dura, de muchos años.

    Lo que estaba “destinado” a ser sencillo y en relativa armonía, pasó a ser un trabajo esforzado, con altibajos, con exilios (incluso morando en la misma Tierra), que todavía estamos hoy pagando sus consecuencias.
    La Shoá es uno de ellos, el drama tremendo que está escondido en cuentitos infantiles en torno al duelo de Sefirat haOmer es otro, la expulsión de España también, el asesinato del querido David Fremd sin dudas… entre muchísimos horrores más que han perseguido a la nación que se aferra a su Padre.

    Como será de valioso el lazo que entrelaza Dios-Israel Pueblo-Israel Tierra, que tiene tantas ramificaciones un error cometido hace 3330 años atrás.

    Rechazar a Dios, Dios lo puede “entender” y perdonar.
    Rechazar el judío la Tierra de Israel… ¡ya ves tú el resultado!

  • Un noajida entre el pensamiento y la accion

    En breves líneas resumiré mi idea.

    Cuando pasa algo que afecta, por lo general se cavila en los motivos, y luego se actúa.

    Se intenta buscar explicaciones a lo sucedido, para luego tomar acciones o decisiones basándose en las propias explicaciones.

    Ese intento de explicar el suceso, es un proceso de pensamiento que pueden calzar con la realidad de lo sucedido o no.

    Pero el proceso de los pensamientos no es puro, está contaminado no solo por Ego, sino que también por otros mecanismos mentales[1].

    Ante el autoconvencimiento de los motivos por el razonamiento impuro que se hizo, la respuesta ante el suceso será igualmente impura e incorrecta; sumando aún más impotencia de la ya sufrida, debido a que se reforzará el pensamiento impuro con la acción incorrecta.

    En formula matemática simple: si se razonó mal ante el suceso acontecido, el resultado por  ello es incorrecto, y la acción será la equivocada.

    Se ha insistido que la respuesta por los sucesos de la persona consciente es construir shalom, ese es el ideal a procurar con las acciones.  Pero construir shalom es una acción de creación; y como no somos Dios, para crear hay que estudiar, consultar, entrenar; porque no existe una lista de acciones asertivas para todas las situaciones que se vive.

    Quien logra con humildad concientizar que su forma de razonar no es pura y se auxilia con razonamientos de otros más idóneos, es alguien responsable; y probablemente sufrirá menos por las acciones dadas como respuesta a lo que le ha acontecido.


    [1] https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/inventando-sentidos

    https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/conectando-los-puntos

     

     

     

  • La pureza de la vida

    תַזְרִ֔יעַהַמְּצֹרָ֔ע

    1- Lectura semanal de Torá:
    De manera regular vamos leyendo una parashá tras otra cada Shabat, siguiendo su orden en la Torá, hasta que completamos el ciclo anual y recomenzamos en Bereshit luego de Simjat Torá.
    Pero, en los Shabatot correspondientes a Sucot y Pesaj, (así como en uno de los días de Rosh haShaná y Iom Kipur si caen sábado,) los Sabios determinaron que se lean otras porciones, en honor a las fiestas. Están en la Torá, pero en un lugar que nadie tiene que ver con el orden que se viene siguiendo normalmente.
    Hay otras variaciones que se producen debido a la complejidad del calendario luni-solar judío. Porque, resulta que el año hebreo puede tener 353, 354, 355 días, en un año “normal”; en tanto que puede ser de 383, 384 o 385 en un año “largo”. Esto significa que hay años en los cuales habría más parashot que sábados, entonces, ¿cuándo se leerían las “sobrantes”?
    Para solucionar ese inconveniente, los Sabios decretaron que se lean dos el mismo Shabat, tal como ocurre esta semana, con Tazría y Metzorá.

    2- Sumario de las parashot Tazría y Metzorá:

    1. La Torá define los rituales de purificación para la mujer que ha dado a luz (12:1-8).
    2. Se describen métodos para diagnosticar algunas antiguas enfermedades que se hacían visibles afectando principalmente la piel, como por ejemplo el tzaraat, la que comúnmente se traduce como lepra, aunque realmente no lo fuera. También se brindan mecanismos para purificar vestimentas portadores de estas noxas (13:1-59).
    3. Los rituales que debían hacerse a la par del cohen para purificarse y curarse de estas dolencias (14:1-32).
    4. Ritos para purificar y limpiar los lugares que hubiesen adquirido estas noxas. (14:33-57).
    5. Las diversas impurezas que se derivan por circunstancias sexuales del hombre (15:1-18).
    6. Se enumeran causas de impureza a causa de flujos de sangre, en particular la menstruación (15:19-33).

    3- La pureza de la vida

    El concepto “impureza” se reitera en numerosas ocasiones, es como un núcleo principal de las temáticas tanto de estas parashot como de la anterior. Esto es así porque la persona en estado de impureza no puede participar de los servicios en el Templo; y como recordamos, el libro de Vaikrá/Levítico está enfocado a las actividades rituales en el Templo y normas que corresponden a los cohanim, es decir, los sacerdotes que laboraban principalmente en aquel lugar sagrado.
    Pero, ¿qué que es impuro?
    Cuando buscamos en el diccionario de la lengua española encontramos que impureza está asociada a mezcla (con una connotación negativa), suciedad, contaminación y algo opuesto a la moral.
    Pero esto no tiene nada que ver con la idea tradicional judía acerca de lo que es puro e impuro.
    En la Tradición se enseña que puro es aquello conectado a la vida; en tanto que impureza es algún grado de restar vida.
    En sí misma la impureza no implica nada malo, ni pecaminoso, ni que adrede rompe el orden natural para generar disgusto moral. Es decir, no guarda relación con lo que explica el diccionario castellano. Sino que es estar en cierto nivel desconectado de la vida.
    Puede ser a causa de la muerte (mayor expresión de impureza posible); o estar en contacto con un cadáver; o algunas funciones corporales naturales que implican pérdida momentánea de una posibilidad de vida (menstruación, eyaculación, etc.); así como la enfermedad, en particular la originada en conductas contrarias a la ética (como en el caso de tzaraat).
    En cuanto a la mujer embarazada, la desconexión a la vida se da precisamente en ese acto maravilloso, natural y hermoso de dar a luz. Porque hasta ese momento, durante varios meses, la madre no solamente era una vida, sino que portaba en su interior a otra persona.
    Como vemos, el concepto de impureza es muy complejo y que nos lleva a reflexionar, entre otras cosas, en el gran valor de la vida y su relación con la santidad.
    También aprendemos que el ser humano está formado por diferentes dimensiones que se entrecruzan para dar como resultado la realidad que somos. No podemos explicar lo que nos sucede de manera simple, como es algo del cuerpo, o de la mente, o de las emociones, o de lo espiritual; sino todo ello integrado e interactuando.

  • Pequeñas y grandes discusiones 2

    Pequeñas y grandes discusiones 2

    ¿Era Iztjak pobre?

    Rabí Abraham Ibn Ezra y el Rambán discutieron sobre una cuestión un tanto extraña.

    Era el patriarca Iztjak rico o pobre (materialmente)?

    Ibn Ezra (1) escribe que Iztjak, el patriarca, era pobre. Si bien Abraham su padre era rico, su hijo perdió todos los bienes. Es esta la razón que vendió su primogenitura por un guisado de lentejas, es ésta la razón que Ribka envió a Iaakov escapar de su hermano, e ir a la casa de Laban, ya que no tenían bienes. A tal punto que tuvo que trabajar como pastor de ganado. Pero es interesante lo que Ibn Ezra escribe al final del comentario:

    “Y ciegos de corazón son aquellos que consideran la riqueza material como una buena cualidad en los Justos”

    Sin embargo el Rambán escribe con picantez “y yo me sorprendo, quien es el ciego de pensamiento en esto…”. El Eterno bendijo a Itzjak con riquezas, bendición que recibió en vida. El Rambán explica y debate acerca de cada alegato de Ibn Ezra, pero termina diciendo:

    “y eran los patriarcas como reyes”

    Ésta pequeña discusión radica acerca de la riqueza material. ¿Es algo positivo o negativo?

    Dentro del judaísmo vemos 2 grandes posturas al respecto.

    Por un lado vemos grandes Sabios del tiempo de la Mishná y la Guemará donde se cuenta acerca de sus grandes riquezas como albanzas. Hasta el punto que los Sabios nos enseñan que la riqueza es uno de los requisitos para recibir profecía. (2) También tenemos varios dichos como “el pobre es considerado como un muerto”.

    Por otro lado tenemos la posición de otros Sabios como el anteriormente citado Rabí Abraham Ibn Ezra quien ve en la riqueza material algo negativo, un peligro. Una cáscara que opaca a la persona, la ciega.

    Y esta postura podemos verla en forma palpable visitando ciudades religiosas en Israel.

    Cuál es la postura más correcta?

    En que realmente se fundamenta la discusión?

    En qué situación se habló que es algo negativo? quizás no haya discusión? quizás se habla en diferentes situaciones?

    Te invito a que investigues tú mismo al respecto y nos participes que encontraste.

     

     

     

    Notas:

    (1)Comentario a la Torá 25:34

    (2) Ver en Drashot HaRan al respecto, quien explica “riqueza” en forma literal.

     

  • Bendición y Santidad

    (Estudio por la completa y total recuperación de mi hermano Efraim –Jaim- ben Bluma, que viva hasta los 120 con plenitud de berajá y conciencia de kedushá).

    Santo es aquello que está relacionado al Eterno.
    Con esta definición básica en mente, rápidamente podemos darnos cuenta de que todo está en algún grado de santidad.
    ¿O acaso hay algún aspecto de la creación que no sea a causa del Creador?
    ¿O tal vez exista alguna entidad que lo haga aparte de Él?
    Todo, absolutamente todo de cierta manera está en relación con el Eterno.
    Se crea en ello o no; se lo acepte o no; se lo quiera o no.
    Es un hecho.

    Claro que cuesta mucho que esta idea penetre en nuestra conciencia si es que hemos padecido el adoctrinamiento de las religiones.
    Porque en ellas hay una perspectiva de la santidad bastante diferente, que es más propia del reino del EGO a lo que concierne a la realidad espiritual.

    Así está aquello que es evidentemente kadosh, como la Torá, el Shabat, el Templo, entre otras, que son lugares, tiempos, objetos y personas que el Eterno ha identificado como tales.
    Fue Él quien declaro que el día séptimo esté consagrado, es decir, diferenciado del resto.
    Porque esta diferenciación es otro aspecto de la santidad.
    Tal como el estar reservado, aparte, no aglutinado.
    Ya que la fuente de toda kedushá es el Eterno, el cual es absolutamente diferente, apartado, a cualquier cosa que exista o que podamos imaginar.

    Como está lo declaradamente santo, está aquello que no es evidente que lo sea, y sin embargo lo es.
    A esto se lo llama “kodesh shevajol”, santo en lo profano.

    El Maestro, el Rav Kook (Orot haKodesh, segunda parte, “hakodesh haklali”), enseña que es más grande el nivel de santidad de lo profano que de aquello que evidente es sacro.
    Él se extiende en explicaciones, que obviamos aquí y ahora.
    Quedémonos simplemente con esta profunda idea.

    La cual nos lleva a revalorizar inmensamente TODA creación, todo objeto, lugar, persona, tiempo; porque hasta aquello que está en apariencia en el ápice opuesto a la santidad, igualmente guarda su molécula de vínculo con el Creador.
    Puede estar reducido a un pequeño punto, pequeñísimo y casi sin espesor; pero no deja de ser la  conexión incorruptible con el Infinito.

    Por supuesto que comprender esto y hacerlo material intelectual que guíe nuestros pasos, es sumamente difícil.
    Choca con nociones culturales, también con dogmas sociales, así como con esquemas de pensamiento que parten de sentimientos.
    Entonces, el saber de lo sagrado se oscurece, tal como ocurre con la LUZ de la NESHAMÁ la que queda encerrada y sin alumbrar a causa de la actividad perturbadora del EGO.
    Nos llenamos de cáscaras y máscaras que ocultan nuestro verdadero rostro.
    El Yo Vivido está disarmónico con el Yo Esencial.
    Por lo que vivimos en exilio de nuestro ser.
    A esto lo podemos calificar de enfermedad, aunque el cuerpo marche a las mil maravillas.

    Volviendo al tema, toda la santidad de lo profano parece inexistente, recubierta por esas capas que la esconden de la percepción.
    Y sin embargo, ahí está.

    Por otra parte, hay otro concepto que es el de bendición.
    Bendito es aquello que manifiesta la abundancia, especialmente en el plano material.

    A mayor grado de santidad, mayor potencial de desplegar la bendición.
    Por ello, el Creador, que es el Santo infinito es también fuente de la bendición infinita.

    Hay tres tipos de bendición:

    • del Eterno a la creación,
    • del hombre al Creador,
    • del hombre al hombre.

    La primera, es la que dota de bienestar, plenitud, oportunidad de gozo, salud, riqueza, etc.

    La tercera, es aquella con la cual deseamos para el prójimo lo bueno en sus diversos aspectos. A veces hasta hacemos algo más que solamente desear lo bueno y decir unas bellas palabras. En este caso estamos realizando un trabajo meritorio de actuar en imitación a Dios.

    La segunda, reconoce tres modalidades:

    • Bendición por realizar actos ordenados por el Eterno.
    • Bendición por disfrutar de algún bien material.
    • Bendición para alabar al Eterno.

    Obviamente que somos seres absolutamente dependientes e impotentes, infinita nada ante la infinitud del Eterno.
    Igualmente, estas tres modalidades son valiosas, cada una por su motivo.

    Cuando bendecimos por los alimentos, por ejemplo, ¿qué estamos haciendo?

    • Pidiendo permiso para hacer uso de la creación a quien es su Dueño.
    • Agradeciendo a Quien corresponde.
    • Haciendo que pase el alimento de un estado de santidad mayor a uno menor, para que luego la santidad aumente tanto para el alimento que es convertido en nutrientes y asimilado, como para quien se alimentó.

    Pueden resultar ideas muy oscuras y de difícil comprensión.
    Repito que los motivos para ello pueden ser variados, puedes tú pensar los tuyos.

    Entonces, cuando bendecimos por los alimentos, no estamos haciendo sagrado el producto.
    Éste ya lo es.
    De hecho, le estamos restando sacralidad para de esa manera hacer posible que lo ingiramos.

    El bendecir antes de comer no solamente nos habilita espiritualmente a hacerlo, sino que también nos permite extraer los nutrientes espirituales que de otra manera no estarían a nuestro alcance.
    No bendecimos al alimento, ni pedimos a Dios que lo haga.

    Él ya nos ha bendecido con la dicha de poseerlos y estar en disposición para disfrutar de ellos.
    También nos ha regalado códigos que nos permiten hacer uso no solamente material sino también espiritual.

    Para finalizar, el único que puede contener en sí santidad y bendición, al mismo tiempo y sin que entre en conflicto es el Eterno.
    Por ello la Tradición en su sabiduría lo llama “haKadosh baruj Hú”, que se traduce como “el Santo bendito sea Él”.
    Quien es Santo de todos los santos, Bendito de todos los benditos; y provee a toda la creación de ambas.

  • Kashrut, la dieta judía

    «En el octavo día Moshé [Moisés] llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel.» (Vaikrá/Levítico 9:1), con estas palabras comienza nuestra parashá.
    Algunos de sus temas son:

    · Aarón y sus hijos recibieron la instrucción de ofrecer korbanot a Hashem como un mecanismo para obtener el perdón para el pueblo. El sacrificio no es suficiente por sí mismo, sino solamente sirve para despertar la conciencia y llevar a la TESHUVÁ, la cual efectivamente trabaja en el restablecimiento del orden interno y externo. (9:1-24)

    · Dos de los hijos de Aarón, Nadab y Abihu, ofrecieron un “fuego extraño” a Hashem, como consecuencia de lo cual ambos perecieron inmediatamente. (10:1-3)

    · Hashem instruye a Moshé para que Aarón y sus hijos no hagan duelo por los hijos que fallecieron, pero que el resto del pueblo lo haga. Mientras los cohanim están sirviendo en el Templo no tienen permitidos rituales de duelo, así como tampoco beber alcohol. Los sacerdotes reciben detalles de cómo prepararse y realizar las tareas sagradas. (10:4-20)

    · Se marcan reglas para todo Israel que distinguen entre puro e impuro en lo referente a animales terrestres, aéreos, acuáticos e insectos. (11:1-47)

    Kashrut es la dieta alimentaria adecuada a la espiritualidad de los judíos, según define la Torá.
    De acuerdo a ésta, hay que tomar en cuenta la especie animal, la manera en que se faena, cómo se procede con su sangre, el no mezclar carne con leche y sus respectivos derivados, en que vasija se cocina y sirve, el tiempo que hay que esperar para ingerir otro alimento; son algunas de las reglas más conocidas.
    En nuestra parashá se delimitan pautas para distinguir entre las especies que son permitidas para el consumo de la persona judía y aquellos que no lo están.
    No aparecen todas las halajot de kashrut aquí, pero sí algunas que son importante parte de la misma.
    Más allá de practicar o no sus normas, ¿sabemos qué dice la Torá sobre el motivo del kashrut?

    A veces se explica que estás son antiguas medidas de higiene, como si la Torá tuviera nociones de salubridad y quisiera organizar un sistema para prevenir dolencias en el pueblo.
    Dicen, por ejemplo, que al evitar comer cerdo se cuidaban de la triquinosis, enfermedad que puede ocurrir a causa de un parásito que el humano ingiere junto a la carne porcina.
    O que el comer carne mezclada con leche suele provocar problemas digestivos que podrían llegar a complicar la salud del individuo.
    Son explicaciones imaginativas y que a veces recurren a mostrar evidencias que parecen científicas, aunque no siempre lo sean realmente. El hecho cierto es que llevan a considerar que el valor de la Torá se establece si la ciencia, o algún pensador famoso, concuerdan con ella. Como si la Torá y sus mandamientos no tuvieran valor por sí mismos, a no ser que reciban la aprobación de alguna fuente de autoridad externa.
    Otros encuentran en el kashrut antiguos tabúes, sin mayor valía. Como si de cuestiones sin mucho sentido se trataran, solamente útiles para un pensamiento irracional que llevado por miedos y supersticiones se apartara de determinadas personas, objetos, lugares, etc.
    Hay otras opiniones acerca del tema que estamos trabajando, muy variadas e imaginativas; pero, en verdad no precisamos ser muy creativos para saber el motivo de la Torá para la kashrut, ya que el propio texto sagrado se encarga de explicitarlo en nuestra parashá:

    «Porque Yo soy el Eterno vuestro Elohim, vosotros os santificaréis; y seréis santos, porque Yo soy santo.
    No impurifiquéis vuestras almas… Porque Yo soy el Eterno, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim.
    Seréis santos, porque Yo soy santo.’
    »
    (Vaikrá/Levítico 11:44-45)

    Sin mucho para agregar, ya que la declaración es concreta y clara.
    Las reglas de la kashrut se dictaron para mantener la pureza, que es un estado espiritual y no algo que atiende a lo corporal.
    No es parte de un sistema arcaico de prohibiciones, o nociones anticuadas para prevenir daños a la salud física, sino un instrumento que permite llevar una vida de kedushá, de santidad. Es decir, en conexión con Hashem.
    Si además, en verdad sirven para el bienestar corporal, social, ecológico o alguna otra ventaja, ¡qué bueno!

  • Comprendiendo a la sociedad

    No podemos olvidar que somos seres multidimensionales y que por tanto, lo que es válido en una de nuestras dimensiones no necesariamente lo sea en otra.
    Esta contradicción ocasional y frecuente es normal, nada patológico en sí misma; pero puede llevar a grandes descalabros si perdemos de vista la orientación correcta.

    Es un tema extenso y bastante complejo, por lo cual me disculpo por la brevedad con la que lo trataré en la oportunidad.
    Igualmente espero que sirva como combustible para la máquina de construcción de SHALOM que cuentas en tu ser.

    El cuerpo siente una necesidad y no hay impedimento, más allá del físico, para que procure adquirir lo que le satisfará.
    Tiene apetito, come.
    Siente sed, toma.
    Desea preservar su huella genética, cohabita.
    Recrudece el clima, se abriga.
    Se asusta, reacciona automáticamente desde el EGO.
    Es genial como hemos sido fabricados, con tanta complejidad resumida en estos patrones de conducta limitados, diríamos que sencillos.

    En el plano de las emociones se sigue un código diferente, entonces por ejemplo no comemos al perrito de nuestra casa, por que nos duela la tripa del hambre. A no ser llegado un caso sumamente extremo, en el cual quizás no funciona el limite del amor sentimental, sino la fría razón; o tal vez se dispara solito el instinto de supervivencia obviando toda otra consideración. Como sea, sin llegar a situaciones extremas, sabemos que el muro, el camino, el puerto de las emociones son diferentes a los del cuerpo, así como a los de la mente; o al menos así debiera ser en la mayoría de las ocasiones.

    Quisiera que este concepto quedara bien firme y claro, si tuvieras alguna duda sería estupendo que la hicieras llegar para ver cómo la resolvemos.

    Ahora, teniendo en cuenta esta realidad, lo que somos y como nos comportamos, podemos ver las cosas con una perspectiva más lúcida y por tanto tratar de solucionar los asuntos de una mejor manera.
    Por ejemplo, puede resultar extraño cómo nos dejamos convencer de ciertas cosa, a veces sorprendentes; como si la mente perdiera su funcionalidad.
    Como cuando la gente sigue en masa al déspota de turno.
    O se fanatizan detrás de seudo ideas, es decir creencias, hasta llegar a extremos de violencia y maldad insospechados.
    O atomizados y entrampados en la masa, el grupo, el equipo, el partido, la secta, etc. se atreven a disparates que no tienen cabida en sus vidas particulares y alejados del opio que les corroe.
    Porque no todos son brutos e ineptos mentalmente, habiendo carradas de gente que es inteligente, honesta e incluso pudiera ser agradable en otras circunstancias. Pienso en los asesinos nazis, o terroristas de las religiones, o en lo hooligans/tifossi/barras bravas, o fanáticos partidarios que cometen cualquier acto indigno… ¿es que son malos?

    Tal vez debiéramos verlo como el secuestro de las dimensiones por el EGO, que recordemos no es otra cosa que una zona/función natural del hombre (y otros animales) a lo cual se le suma el hábito formado por la repetición de determinadas conductas.
    El EGO atrapa en redes a la mente y a la emoción, sojuzga y confunde, lleva a que el plano social se entrometa allí en donde nada tiene que ver, dirime pleitos aumentando el caos, inventa excusas para mantener la impotencia o provocar su aumento. En resumen, las cosas están fuera de control y se ponen a vibrar en una frecuencia de mayor desorganización. Lo que repercute en el EGO de los otros, quienes también pasan a vibrar desentonadamente. Cada vez se aparta más la conducta de la senda de la NESHAMÁ, opacando la identidad de la persona, quitando el Yo Esencial de escena para dejar en su lugar cáscaras vacías de contenido que son solamente Yo Vivido.

    Hay gente muy inteligente en otros aspectos, pero embrutecidos en aquello que el EGO comanda, que dejan de actuar y razonar con la altura que pudieran para ser marionetas.
    No siguen una guía ética/espiritual, sino solamente dictados de su faraón interno, el EGO.
    El cual puede personificarse en los faraones externos, como ser aquellos dictadores, líderes de manada, macho alfa, etc.
    Que pasan a ocupar el rol del salvador, tal y como hace el propio EGO desde la infancia.

    Ese salvador requiere de demonios para combatir.
    Y serán etnias, escuadras deportivos, nacionalidades, determinados rasgos, gente en ciertos roles o con algunas posesiones, lo que fuera que sea marcado por el EGO para ser tratado como el demonio que maltrata y pone en impotencia.

    ¡Si sabremos los judíos de haber sido acusados de eso!
    Para que el EGO de los depravados se manifestará y les diera cierta sensación de poder, el falso, el que es solamente la fuerza bruta que no compra tranquilidad ni felicidad.

    Es interesante ver como se repite una y otra vez y cuesta tanto liberarse.
    En cambio, teniendo la senda de la construcción de SHALOM, la gente se empecina en quedarse encerrada en su celdita mental, padeciendo los horrores de ser quienes no son.

  • Lo que no recordamos

    Festejamos algunas cosas en Pesaj, entre las cuales la libertad.
    En particular la de aquellos antepasados hebreos, quienes fueron liberados por el Eterno hace 3330 años atrás, poco más o menos.

    Pero, ¿te preguntaste alguna cómo pudieron los israelitas llegar a su condición servil?
    Porque ellos eran libres e hijos de  libres.
    Eran personas de alcurnia y nobleza, entre los cuales se contaban poetas y guerreros, sabios y obreros, gente de diversa condición pero todos sin excepción libres.

    La respuesta la encontramos en unas breves palabras en la Torá, las que luego fueron amplificadas por el relato de los Sabios de las generaciones.
    Concentrémonos en las de la Torá:

    «He aquí, el pueblo de los Hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros. Procedamos astutamente con él para que no se multiplique; no suceda que, en caso de guerra, también se una a nuestros enemigos, luche contra nosotros y se vaya del país.’»
    (Shemot/Éxodo 1:9-10)

    Los antepasados cayeron en un pozo, en apariencia sin fin, a causa de la astucia del faraón, el cual preparó trampas hábiles para que tropezaran y se mantuvieran en el fango, y más abajo también.
    No recurrió a la violencia ni a la segregación, en esto tampoco fue parecido a los nazis.
    Ni siquiera se llenaba de ira y odio en sus discursos populistas.
    Más bien, al contrario.
    Elogiaba a los judíos, distinguía sus virtudes, los llenaba de orgullo.
    Cosa que acariciaba el ego de los antepasados.
    Entonces, ronroneaban como gatitos mimosos a la espera de más aprobación externa, el aplauso del rey, el grupo que te valora.
    Con esto la conciencia se iba desenfocando, atrapada cada vez más por el EGO (que no es lo mismo que el ego).

    Sus virtudes se estaban esfumando, apocándose su vida por seguir sendas que les eran ajenas.
    El exilio ya había comenzado, aunque todavía no doliera ni siquiera fuera notado.

    Hinchados de vanidad no advertían que estaban dentro de una máquina de moler carne, y los próximos eran ellos.
    Cuando se enteraron, ya fue tarde, estaban siendo picados y no tuvieron manera de zafar.

    Más de dos siglos de esclavitud, iniciada por el afán del EGO de ahuyentar todo rastro de sentimiento de impotencia.
    De tanto huir de ella, se cae en ella.
    Es una ley universal.

    Pasaron las generaciones y el recuerdo de la buena vida de libertad ya no siquiera estaba como memoria.
    Era solamente un pequeño rastro, una alegoría breve en los cuentos de los viejos.

    Sin embargo, la NESHAMÁ no puede ser esclavizada ni atrofiada.
    Ella sigue reclamando que el hombre lleve su Yo Vivido a reflejarla.
    Ella sabía de la promesa Divina, la cual se pondría en marcha muy pronto, culminando con la festividad que ahora estamos disfrutando.

    Las enseñanzas deben ser para aplicar en nuestra vida cotidiana.
    ¡Aprovéchalas!

  • No es suficiente

    Por ahí te levantas un día y cambiaste, al punto que te cuesta darte cuenta de quién eres.
    Podría ser… sí, al menos para Hollywood no es raro esos cambios repentinos.
    Estar en tu mismo cuerpo pero adulto, o de niño. O intercambiar la conciencia con otra persona, o sea, pasar a vivir en un cuerpo que no eras tú hasta ayer; y muchos otros relatos que vaya uno a saber pudimos haber visto en la pantalla.

    O puede ser que cambia el afuera, lo que te obliga a  hacer algún ajuste obligatorio.
    Por ejemplo, se dio un golpe de Estado en la noche y te despiertas viviendo bajo una dictadura; o de pronto estalló la guerra, o una invasión militar, o una revolución, etc.
    O sufriste un accidente, de cualquier tipo, que te afectó; terremoto, incendio, tornado, cerebro vascular, muerte de un conocido en un choque, etc.
    O aconteció algo, más allá de tu dominio, que te impuso una realidad inesperada hasta la noche anterior –o el rato previo-.
    O, para no ser tan dramáticos, tu suegra canceló su regreso de sus vacaciones y se queda con ustedes una semana más; o ganaste la lotería, etc.

    Pero el cambio beneficioso, con el que tú te has comprometido, no suele venir de forma milagrosa.
    No opera Dios de esa manera misteriosa, provocando un repentino arrebatamiento de la conducta para transformarte en una mejor versión de ti mismo.

    Sí, probablemente los acontecimientos que te suceden y los que te rodean te puedan ayudar a dar los pasos necesarios… o no; pero no anda Dios con una varita mágica modificando tu conciencia.
    Más bien, estás tú y tu esfuerzo, tu compromiso, la voluntad de seguir, el levantarte luego del tropiezo, el animarte cuando parece que nada sale bien, el contemplar lo bueno y lo malo desde un punto de vista espiritual, el perseverar, el ser paciente, el aprender, el desaprender, el conocerte, el comunicarte auténticamente, el ser hábil para darse cuenta cuando es tiempo de cambiar de herramientas o estrategias, ser creativo, ejercitar la resiliencia, fluir con aquello que no podemos controlar, actuar con bondad y justicia, el ser comprensivo pero no justificar la trampa del EGO.

    Está en ti hacer tu parte, esperar que el prójimo haga la suya, en tanto Dios la que Le corresponde.
    Pero el remo, deberás tomarlo y remar con la fuerza necesaria, en la dirección correcta.
    Si esperar a que los vientos y las corrientes te lleven al puerto deseado, por ahí tienes tremenda suerte… pero no hemos de vivir dependiendo de milagros y menos de la suerte.

    Si estás haciendo tu parte, no es seguro que las cosas se den como tú quieres o trabajas para lograr.
    En ti está hacer lo mejor de tu parte, pero el resultado final no depende solamente de ti.
    Tener conciencia de esto es muy liberador al mismo tiempo desespera.
    Como sea, es la realidad y mejor vivir abrazado a ella.

    El cambio se vislumbra cuando vas cambiando.
    No hay otro secreto.
    Si quieres perder esos kilos para llegar a un peso saludable, podrás operarte para que te roben las grasas de un día para el otro… ¡un milagro de la ciencia! Pero, si no ejerces un cambio favorable en tu estilo de vida, volverás a la obesidad y a un pozo de fracaso redoblado.
    La virtud no está en apurar los procesos ni esperar milagros mágicos, sino en cumplir tu parte, la cual ya describimos unos párrafos más arriba.

    Incluso esas revelaciones místicas, que suceden raras veces y de manera en apariencia espontánea, suceden cuando el terreno está preparado para que esa específica semilla brote.
    No se da en el vacío y sin un contexto.

    Toma en cuenta que Dios no sacó a los hebreos de Egipto de un día para el otro, antes tuvieron que sucederse las plagas, idas y vueltas, negociaciones, en resumen un esforzado entrenamiento para comenzar el camino de la libertad. Y ni siquiera se alcanzó el éxito al pisar fuera de la frontera de la ciudad esclavista, sino que fue necesario cuarenta años de duras experiencias por el desierto para tener algunos instrumentos básicos para asentarse en la Tierra de Promisión. Incluso entonces, y para el Todopoderoso, la tarea no terminó.
    ¡Qué podemos esperar para nosotros y nuestros planes o deseos de mejoramiento!

    Entonces, sé activo en la construcción de SHALOM con acciones (pensamientos, palabras, actos) de bondad y justicia.
    En todo tiempo y lugar, con toda persona.
    Para dentro y para fuera.
    Es parte de tu tarea, así irás puliendo tu Yo Vivido para dejarlo en armonía con el Yo Esencial.
    Cuando allá una identidad sincronizada, entonces habrás ejecutado la obra de tu vida; el mejor cambio de todos.

  • Libres y corrales

    Por ahí te hicieron creer que el libre es aquel que hace lo que se le antoja.
    Cuando en realidad la persona libre es aquella que decide de acuerdo a la orientación de su NESHAMÁ, es decir, su Yo Esencial (el espíritu).
    Pero, para llegar a esta vida virtuosa, de ética  (y no moral ni hábitos  aposentados en el instinto), imprescindible la dedicación y el compromiso en cada una de las dimensiones que nos forma como seres humanos.
    Entrenarnos para ser libres.
    Afrontar la angustia que implica.
    Sobreponernos al EGO y hasta convertirlo en lo que debe ser, nuestro aliado en el mejoramiento del mundo.

    Tienes ante ti la propuesta de ser feliz, realmente; para lo cual habrás de ser libre.

  • El libro de Daniel-segunda parte

    El libro de Daniel- segunda parte

    Sobre la segunda parte del libro (cap. 7 al 12) no me extenderé demasiado debido a la profundidad y el esoterismo que posee. Pero explicaré algunas ideas que se desprenden del libro.

    El libro de Daniel es un libro muy especial.

    Es especial por su narrativa, tanto el estilo en que está narrado, como por el idioma (la mitad del libro es en arameo). Es especial por los temas que trata. El libro de Daniel toca temas y fundamentos básicos del Judaísmo que solo aquí son mencionados, tales como la resurrección de los muertos en los días del Mashiaj por ejemplo. Solo en el libro de Daniel son enunciados en forma clara. La cantidad de milagros, la interacción con ángeles, en síntesis; Daniel es un libro especial. Lo cual debemos saberlo al momento de comenzar a estudiarlo.

    Incluso Daniel mismo no es claro si es profeta, o posee cierta aura que le permite ver y percibir cosas. En el Talmud existen opiniones que lo consideran profeta(1), y otras que no(2). Y otra que lo considera como un punto intermedio. Un punto entre la profecía y la sbiduría.

    Tal como el Rab Kook explica los profetas veían al mundo desde una perspectiva de macro, en cambio los Sabios desde el micro. Daniel, que históricamente se encontraba en el punto medio del fin de la era profética, y el despertar de la sabiduría poseía una cualidad intermedia.

    Tal como el mismo Talmud atestigua que hubo visiones que los propios profetas no pudieron ver, pero sí Daniel. (ver Meguilá 3a).

    Como vimos en el anterior artículo la primer parte se narra historia, los hechos ocurridos a Daniel y sus compañeros, bajo el mandato de los diferentes reyes. Como Daniel interpretaba los sueños de los reyes, las diferentes pruebas que pasaron al ser fieles a los mandatos de Israel. En esta segunda parte a grandes rasgos se narran distintos sueños, visiones que Daniel tiene, y sus respectivas interpretaciones. Cabe destacar que Daniel no sólo era un “justo”, que hacía el bien y no molestaba a nadie, sino que fue un líder del pueblo, activo, realizador, promotor en una de las circunstancias más atroces del Pueblo Judío, el destierro. Cumplió un rol central políticamente.

    Estas visiones poseen ingredientes no naturales, tales como interacción con ángeles, visiones de seres parecidos a animales, con cuernos, alas, y características por el estilo.

    Son 4 visiones, que su significado (al fin y al cabo) están relacionados con el Pueblo de Israel, la Tierra de Israel y su reinado, su interacción bajo el dominio de otros imperios. La subida y caída de diferentes potencias. Es muy predominante el número 4. Cuatro animales, que representan los 4 imperios.

    Los 4 imperios-exilios:

    Normalmente se asocian los cuatro imperios con los 4 exilios que pasará el Pueblo de Israel hasta llegar finalmente (en nuestros días) a independencia política (los días del Mashiaj).Los cuatro imperios (exilios) son Babilonia, Persia, Grecia y Edom (Roma). (3)

    El mensaje relevante que podemos destacar. Es ver como el Eterno es quien de alguna forma direcciona la historia de la humanidad, sus revoluciones, las guerras, las conquistas, inventos, arte, cultura, sus cambios. También, y justamente allí vemos como el Eterno se revela a través de la historia. La historia no es huérfana, sino que posee cierta dirección, y el hecho que no siempre nosotros podamos comprenderla no la vuelve carente de sentido.

    “…El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes…” (2:21)

    Esta idea de ver la historia de la humanidad como el centro y el escenario entre la interacción de Dios con el hombre es uno de los pensamientos bases del judaísmo. Recordemos que la función del judaísmo es justamente mejorar el mundo, el mundo entero. “y serán bendecidos por ti todos los pueblos de la tierra” (Bereshit/Génesis 12:3). En el Talmud se interpreta “venibrejú-serán bendecidos” como “y serán unificados” (4). El unificar a los pueblos de la tierra es justamente el objetivo de la historia humana.

    Podemos ver a la globalización como parte de este proceso de “unificación”, parte del plan Divino?

    Podemos ver la revolución francesa, la emancipación, la democracia como parte de esta evolución humana?

    Pensemos unos segundos cómo vivía una persona promedio hace 500 años atrás. Cuáles eran las condiciones de higiene, cuál era su rutina, la dinámica familiar. Cuáles eran sus derechos, cuál era su nivel intelectual, cuanto se conocía del mundo, cuanto vivía una persona promedio y en qué condiciones. Y hace 1000 años atrás? Y 2000? o 3000?

    Podemos ver como el mundo, la humanidad avanza. Avanza en el plano ético, humano, cultural, intelectual, tecnológico, etc. Podemos ver desde una visión de macro como el mundo se va iluminando, avanzando. Si lo graficáramos sería como una constante subida.

    Y es que así reside el optimismo del judaísmo. El optimismo del judaísmo no es una visión subjetiva del vaso medio lleno o vacío, sino el saber que “será para bien”, que el mundo, la historia poseen una dirección, hacia el avance y el progreso. Y este progreso es justamente la luz con la cual el mundo se va iluminando.

    Y como ya escribí anteriormente que existe la mitzvá/orden de la Torá de estudiar historia:

    “Acuérdate de los días de antaño, comprende los años de generación y generación” (Devarim/Deuteronomio 32:7)

    Estudiar con la Ashgajá, como Dios mueve los hilos en el mundo.

    Y si bien es verdad que ha habido y habrán lamentablemente grandes penurias, guerras, muertes, odio, y fenómenos que no podemos comprender que función cumplieron en la historia, como esto agrega algo, que avanza. Sobre esto esta dicho:

    «Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son Mis caminos, dice el Eterno.

    Como son más altos los cielos que la tierra, así Mis caminos son más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos más altos que vuestros pensamientos.»

    (Ieshaiá / Isaías 55:8-9)

    Es verdad hay cosas que no podemos ni podremos entender en toda su profundidad. Pero lo que sí, allí debemos poner el foco de atención.

    Por ejemplo. Cabe preguntar que podemos ver de bien acerca de la expansión del Cristianismo? Siendo idolatría, pregonando a lo largo de la historia odio hacia el pueblo judío, y demás. Veamos como una de las más grandes eminencias del pensamiento judío, Maimonides ve las cosas:

    “Y todos aquellos asuntos sobre Jesús (cristianismo), y el Ishmaeli (Muhamad-Islam) que surgió posteriormente, no son sino para enderezar los caminos hacia el Mashiaj, y mejorar el mundo para servir al Eterno todos juntos. Tal como está escrito “Porque entonces se volverán los pueblos, en un mismo lenguaje, y llamarán todos en nombre del Eterno y lo servirán todos juntos” (Tzefania/Sofonías 3:9).

    ¿Cómo es esto? Ya así (a través de estas religiones) se colmó el mundo de la idea de la redención, y las palabras de la Torá y los mandamientos (a través de la biblia y el Corán), y se expandieron estas ideas, hasta las islas más lejanas, e incluso civilizaciones primitivas, y ellos las recibieron y las estudian. Sobre los mandamientos/Mitzvot dicen: estos estatutos son verdad, solo que ya no son relevantes, y no siguen en pie… y hay quienes dicen significados ocultos hay en esto, y no son literales, y cuando venga el mesias nos enseñará le verdad…

    Pero cuando venga el Mesias, y tenga éxito, se levantará y levantará, los devolverá a la senda correcta y sabrán que equivocados estuvieron sus antepasados que así les heredaron…”

    (Hiljot Melajim 12:11-13)

    Así es que Maimonides no deja de ver los puntos negativos de estas religiones, pero si ve como la mano Divina dirige el mundo, y como la historia y la humanidad va evolucionando y madurando, cual fruto.

    Volviendo a nuestro tema sobre los 4 imperios-exilios, está escrito en el Midrash:

    “Por el principio creó el Eterno… y le tierra estaba vacía y huera, y había oscuridad sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios flotaba sobra la faz de las aguas” (Génesis 1:1-2)

    “…vacía…”- este es el imperio de Babilonia…..

    “…Huera…”- este es el imperio de Maday (Persia)….

    “…Oscuridad…”- este es el imperio Grecia….

    “…Abismo…”- este es el cuarto imperio….

    “…el espíritu de Dios”- este es el espíritu del Mashiaj…. (Bereshit Rabá 2:4)

    El Midrash interpreta en forma alegorista las palabras de descripción del caos del Génesis. Sin entrar en detalles sobre el texto, lo que podemos observar es que según el Judaísmo, estos imperios, quienes movieron la historia del mundo, son anteriores a la creación del mundo. es decir ya era parte del plan original de la historia el hecho que haya X imperio, que aportará tal y tal ámbito a la humanidad. Espero haber sido claro y transmitido la idea de cómo el judaísmo ve la historia.

    -Angeles y resurrección de los muertos:

    Los ángeles, Malajim, son seres metafísicos, enviados del Eterno. Para ahondar sobre la naturaleza y descripción de estos seres ver Hiljot Isodé Torá 2:3-8 de Maimonides.

    Si bien es verdad que en varias partes del Tanaj son mencionados los ángeles como enviados para dar mensajes a distintos profetas, en el libro de Daniel toman un lugar muy central.

    Y esto se debe a que debido al exilio, y el debilitamiento del canal profético, es decir la palabra directa del Eterno al hombre, se comenzó a utilizar a malajim para dar mensajes. Es un nivel menor a la profecía, tal como explicamos en el principio del artículo que Daniel no es considerado del todo profeta.

    Otro punto, son los “sarim”. Los sarim son los ministros celestiales que cada pueblo y pueblo posee. Como una especie de patrón, llamémosle “angel guardian” de cada pueblo. Y si bien sabemos que el Pueblo de Israel no posee un ministro Celestial, sino que el Eterno mismo es el encargado, en el galut/exilio si poseemos un ministro. El nombre de este sar figura en el libro de Daniel y se lo denomina “Mijael”. Mijael, que proviene de la palabra maj (débil, humillado) maja-El: debilitamiento de Dios. Es decir cuando el pueblo de Israel se encuentra en exilio, dispersado, debilitado la misma presencia divina también se encuentra en cierto exilio.

    El Talmud nos enseña que los nombres de los ángeles y los meses provienen de la cultura babilónica (Ierushalmi, Tratado de Rosh Hashaná).

    Para comprender esto debemos de recalcar la siguiente idea que se encuentra en nuestras fuentes. La identidad del ser humano originario, lo que se denomina “zehut Adam Harishon” se fraccionó en el principio de los tiempos, y se fragmentó en 70 partes, y cada uno de los 70 “pueblos de la tierra” recibió parte de esta “identidad originaria”. En la cabalá-estudio esotérico del judaísmo a esto se lo denomina “chispas de Santidad”, y una de las funciones del Pueblo de Israel en el exilio es justamente buscar y tomar estas chispas. Este proceso se lleva a cabo tanto consicente como incoscientemente. Y se lo denomina “likut nitzotzot shel kedusha” reunir las chispas de Santidad, que se encuentran dispersas en culturas del mundo.

    Por ello no debemos de sorprendernos de ver influencias “externas”, culturales en el judaísmo. Como en este caso.

    Con respecto a la resurrección de los muertos:

    Es sorprendente que un principio tan básico (5) como la creencia en la resurrección de los muertos en los días del Mashiaj, no sea mencionado en forma clara en todo el Tanaj, sino hasta el libro de Daniel. No en la Torá, y no en los Profetas (6).

    Maimonides (en su Guía de los perplejos) explica al respecto que aquella generación que recibió la Torá no estaba preparada para concebir semejante idea. Solo a través de generaciones y centenares de años el mundo “maduró” y pudo estar preparado para que se diga en voz alta semejante idea.

    Esto no quiere decir que es esta una idea nueva en el judaísmo. Sino que siempre estuvo vigente, solo que fue un tema mencionado y estudiado solo entre aquellos estudiosos, pero no fue algo que se sacó a la luz públicamente y se lo escribió en las escrituras. A la generación que salió de Egipto se le comenzó a enseñar temáticas más básicas, como la existencia de un único Dios, Creador del cielo y la Tierra, prohibición de idolatría, etc. ¿Qué pasará al final de los días? Esto lo guardaron para unas generaciones más adelante.

    Y no nos debe sorprender que muchas veces, justamente por atravesar épocas de confusión y oscuridad, como el exilio, es que rebrotan ciertas ideas de las profundidades del pensamiento judío. Tal como el sentido de la vista en la oscuridad se agudiza, algo parecido transcurre en el Pueblo de Israel.

     

     

     

    Notas:

    Nota 1:

    Mejilta deRabí Eliezer BO, 1.

    Pesikta deRab Kahana-Pará adumá, pag.66-65

    Ialkut Shimoní, principio del libro Ieshaiá.

    Seder Olam Rabá cap.20 (al principio y al final)

    Nota 2:

    Meguilá 3a, meguilá 14a.

    Shir HaShirim Rabá 3:4-7:4

    Ierushalmi, Rosh Hashaná 1:2

     

     

    Nota 3:

    Con respecto al último exilio existe discrepancia entre nuestros sabios.

    Según algunas opiniones (Ibn Ezra) se habla del Galut/exilio Ishamel (el mundo árabe), o (Rambán, Rashi, y otros) el exilio de Edom (mundo occidental-cristiano) o que el último exilio comenzara una época gobernando Edom y se sumará luego Ishmael (R.S.Gaón).

    Nota 4:

    No del termino Berajá, sino de “berijá”- antigua forma de injerto. Tal como cuando se injerta se toman dos plantas y forma una sola, lo mismo que todos los pueblos de la tierra tengan una misma raíz ideologica, a pesar de sus diferencias étnicas, y culturales. Que son éstas las características que hacen a cada cultura especial. Talmud, Tratado de Iebamot.

    Nota 5:

    Al punto tal que el Talmud enumera como aquellos que no poseen entrada al mundo venidero a aquellos que dicen que no existe la resurrección de los muertos (Sanhedrin 10:1)

    Tambien Maimonides lo enumera como uno de los 13 principios del Judaísmo (introducción al cap. 10 Tratado de Sanhedrin). Varias veces en nuestros rezos recordamos la idea de la resurrección de los muertos, e incluso hay una bendición especial sobre el tema en el shemoná esré.

    Nota 6:

    Si bien hay algunas insinuaciones sobre el asunto en algunos versículos, como en Shmuel I 2:6, Dvarim 32:39, Ieshaiá 23:19, etc.

    No es mencionado hasta el libro de Daniel en forma clara, tal como figura:

    “En aquel tiempo se levantará el angel Mijael ….Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua….” Daniel 12:2

     

     

     

  • Libro de Daniel-primera parte

    El libro de Daniel-una vista general

    ¿Dónde ubicamos históricamente el libro de Daniel? El libro de Daniel comienza su relato en los tiempos del exilio de Babilonia (1) año 600 A.E.C. aproximadamente, en los días del Rey Ioiajín(2) por manos del Rey Nabucodonosor  hasta Dariavesh/Dario (3) rey de Persia, es decir comienzos del segundo Bet HaMikdash.

    Según el Talmud el libro de Daniel fue escrito por los hombres de la Gran Asamblea, Anshé Kneset Haguedolá(4) y forma parte de los Escritos (Ktuvim).El libro, libro corto por cierto, solo 12 capítulos, 357 versículos. Gran parte del libro está escrito también en arameo, la lengua usada en aquellos días.

    En forma general podríamos dividir el libro en 2 partes, la primer parte narra las hazañas de Daniel y sus compañeros (Jananiá, Mishael y Azariá) quienes también pertenecían a la “estirpe real o familia noble” (1:3).

    Daniel y sus compañeros, junto con tantos otros fueron desterrados y llevados a babilonia en el primer exilio. Aun siendo niños fueron elegidos para ser educados en la corte real y formar parte de la junta de los sabios.

    “El rey ordenó … que se seleccionara entre los israelitas de estirpe real o de familia noble, a algunos jóvenes sin ningún defecto físico, de buena presencia, versados en toda clase de sabiduría, dotados de conocimiento, inteligentes y aptos para servir en el palacio del rey, a fin de que se los instruyera en la literatura y en la lengua de los caldeos.” (1:3-4)

    Y como dijimos anteriormente, entre ellos se encontraban Daniel, Jananiá Mishael y Azariá. Quienes a su vez también recibieron nombres babilónicos. El de Daniel por ejemplo era Beltshatzar. Así que aun siendo niños fueron llevados y criados en la academia de sabios, donde estudiaron diferentes ciencias, y disciplinas.

    “Dios concedió a estos cuatro jóvenes ciencia e inteligencia en todo lo referente a la literatura y la sabiduría” (1:17)

    El mismo rey Nabucodonosor encontró en ellos gran sabiduría y estaba muy satisfecho.

    “El rey conversó con ellos, y entre todos no se encontró ningún otro como Daniel, Jananiá, Mishael y Azariá. Ellos permanecieron al servicio del rey, y en todo lo que el rey les preguntó sobre cuestiones de sabiduría y discernimiento, los encontró diez veces superiores a todos los magos y adivinos que había en todo su reino….” (1:18-20)

    Ahora bien, Daniel poseía una cualidad especial… “ y Daniel podía entender visiones y sueños de toda índole” (1:17)

    Daniel fue muy apreciado en los ojos del Rey, al punto tal que:

    “Luego el rey confirió a Daniel un alto rango y le otorgó numerosos y magníficos regalos. Le dio autoridad sobre toda la provincia de Babilonia y lo hizo jefe de todos los sabios de Babilonia.” (2:48)

    El Rey lo valoró mucho a Daniel, al punto que lo denominó jefe de los sabios y “magos”:

    «Beltsasar(Daniel), jefe de los magos, yo sé que en ti reside el espíritu de los dioses santos y que ningún misterio te desconcierta: escucha las visiones del sueño que he tenido y dime su interpretación….” (4:6)

    Y así también lo vemos cuando la reina habla al rey (el hijo de Nabucodonosor) acerca de Daniel:

    “En tu reino hay un hombre que posee el espíritu de los dioses santos; mientras vivía tu padre, se encontró en él una clarividencia, una perspicacia y una sabiduría igual a la sabiduría de los dioses; y el rey Nabucodonosor, tu padre, lo constituyó jefe de los magos, los adivinos, los caldeos y los astrólogos. (5:11)

    Al punto tal fue el renombre y la reputación de Daniel que fue nombrado tercer puesto en el Imperio:

    “Entonces Baltasar (el rey) mandó revestir de púrpura a Daniel e hizo poner en su cuello el collar de oro y proclamar que ocuparía el tercer puesto en el reino” (5:29)

    Puesto que siguió ocupando aún en el reino madeo-persa (6:3), en el reinado de Dariavesh (Darío). Y también Jananiá, Mishael y Azariá fueron nombrados en altos cargos. “al frente de la administración de la provincia de Babilonia…”(2:49 y 3:30)

    Y si bien nadie nunca olvido de donde ellos eran oriundos, e incluso se los recordaban constantemente (ver por ejemplo 2:25, 3:8, 3:12, 5:13, y 6:14), los “forasteros” fueron tomando las riendas.

    Esta primer parte del libro (hasta el capitulo 6) esta colmado de “kidush hashem”/santificar el nombre de Dios a través de actos. Esto ya lo vemos desde la niñez cuando Daniel y sus compañeros se niegan a ingerir alimentos prohibidos, y luego cuando ya poseen cargos importantes están dispuestos a morir para no trasgredir los mandamientos de la Torá.

    Así lo vemos cuando por ejemplo se negaron a servir a la estatua que hizo Nabucodonosor (cap. 3), o por ejemplo cuando se prohíbe orar a deidades fuera del mismo rey y Daniel es acusado, al haber rezado 3 veces por día (cap.6). Y así lo proclaman Jananiá, Mishael y Azariá:

    “Jananiá, Mishael y Azariá respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: «No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos.  Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido». (3:16-18)

    Pero no solo Daniel y sus compañeros fueron fieles sirviendo y albando al Eterno. Sino que incluso los reyes que se relacionaron con ellos reconocieron la verdad de sus palabras y se sumaron a la alabanza:

    “ Finalmente, se presentó ante mí Daniel… en quien reside el espíritu de los dioses santos, y yo conté el sueño delante de él: «Beltsasar (Daniel) , jefe de los magos, yo sé que en ti reside el espíritu de los dioses santos” (4:5-6)

    Y así a través de los diferentes milagros que ocurrieron para salvarlos de las diferentes sentencias, como cuando los arrojaron en el horno de fuego (cap.3) o en el pozo con los leones (cap.6). los propios reyes gentiles reconocen y pregonan la verdad de la Emuná judía.

    “Al amanecer, apenas despuntado el día, el rey se levantó y fue rápidamente al foso de los leones (a ver que pasó con Daniel, quien allí fue arrojado).

    Cuando se acercó a él, llamó a Daniel con voz angustiosa. El rey tomó la palabra y dijo a Daniel: «Daniel, servidor del Dios viviente, ¿ha podido tu Dios, al que sirves con tanta constancia, salvarte de los leones?».

    Daniel dijo al rey: «¡Viva el rey eternamente!

    Mi Dios ha enviado a su Ángel y ha cerrado las fauces de los leones, y ellos no me han hecho ningún mal, porque yo he sido hallado inocente en su presencia; tampoco ante ti, rey, había cometido ningún mal».

    El rey sintió una gran alegría a causa de Daniel, y ordenó que lo sacaran del foso. Daniel fue sacado del foso, y no se le encontró ni un rasguño, porque había confiado en su Dios.

    Luego el rey mandó traer a los hombres que habían acusado a Daniel y los hizo arrojar al foso de los leones, con sus hijos y sus mujeres. Y no habían llegado aún al fondo del foso, cuando ya los leones se apoderaron de ellos y les trituraron todos los huesos.

    Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre la tierra: «¡Tengan ustedes paz en abundancia!Yo ordeno que en todo el dominio de mi reino se tiemble y se sienta temor ante el Dios de Daniel,

    porque él es el Dios viviente

    y subsiste para siempre;

    su reino no será destruido

    y su dominio durará hasta el fin.

     

    Él salva y libera,

    realiza signos y prodigios

    en el cielo y sobre la tierra.

    Él ha salvado a Daniel

    del poder de los leones». (6:19-23)

    y así también pregona el Rey Nabucodonosor luego del milagro del horno de fuego:

    «El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre toda la tierra: ¡Tengan ustedes paz en abundancia!

     

    Me ha parecido bien publicar los signos y prodigios que ha realizado en mi favor el Dios Altísimo:

    ¡Qué grandes son sus signos!

    ¡Qué poderosos sus prodigios!

    ¡Su reino es un reino eterno

    y su dominio dura de generación en generación!” (3:31-33)

    Esta oración es parte del rezo judío de todos los días:

    אָתוֹהִי כְּמָה רַבְרְבִין, וְתִמְהוֹהִי כְּמָה תַקִּיפִין; מַלְכוּתֵהּ מַלְכוּת עָלַם, וְשָׁלְטָנֵהּ עִם-דָּר וְדָר

    Y fue dicha en alabanza al Eterno por boca de un rey no judío, y pagano!

    Ver también otro ejemplo en 4:34 o también 6:27-28.

    Y es que justamente sobre esto está escrito:

    “Porque del este más lejano hasta el oeste más lejano Mi Nombre es grandioso entre los pueblos” (Malají 1:11)

    Cabe recalcar aquí la universalidad de la función del pueblo judío, de dar a conocer la palabra del Eterno y su nombre entre las naciones. Y justamente Daniel junto con sus compañeros nos dan grandes ejemplos de cómo a través de sus actos el nombre del Eterno es alabado y reconocido.

    Por último cabe destacar de esta primer parte que abrimos mencionando Ierushalaim:

    “…vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió…” (1:1)

    Y terminamos mencionando que Daniel rezaba en dirección a Ierushalaim (5):

    “abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios….” (6:10)

     

     

     

     

     

     


    Como dijimos en el principio los hechos narrados en el libro se extienden durante varias décadas, por los cual son varios los reyes a los cuales Daniel sirve:

    En total son 4: Nabucodonosor y Balshatzar (reyes de Babilonia) y Dariavesh(Darío) y Coresh (Ciro) reyes de Persia.

    Notas

    (1)Como sabemos entre el primer y segundo milenio antes de la era común, los grandes imperios dominaban extensas franjas de territorios, basando su gobierno en el acuerdo de vasallo y rey. En la Mesopotamia (zona de Oriente Próximo, entre los ríos Tigris y Éufrates) hasta la conquista de los Persas, siempre hubieron imperios semitas. Hubo varios pueblos como los elamitas, amorreos, sumerios, mitani, hititas, etc. Pero a grandes rasgos alrededor del 1800 A.EC, la época denominada paleobabilónica. Asiria alcanzó la categoría de imperio, y fue quien dominaba la mayor parte de terreno. Si bien tenía sus enemigos estratégicos, principalmente Egipto y Madai. La fértil región mesopotámica constituyó un antiquísimo El Dorado para numerosos pueblos nómadas que, se encaminaban sin saberlo, hacia el sedentarismo. Así, entre los ríos Éufrates y Tigris surgió un escenario en el que la historia se repetía como en un espiral sin fin. Una tribu nómada conquistaba un territorio, dominaba a sus habitantes, asimilaba sus costumbres, y culturas, y cuando se tornaba sedentaria llegaba a otro pueblo nómada a disputarle sus posiciones. La época que transcurre entre la desintegración del imperio neosumerio de Ur y el final del imperio de Hammurabi representa uno de los hitos más importantes en la historia de la humanidad. Para ubicarnos históricamente en 1950 A.E.C el patriarca Habraham abandona Ur, viajando a la Tierra de Israel. En esta época Asiria se liberó del yugo sumerio y emprendió una intensa y prolongada carrera imperial, caracterizada por la ilimitada crueldad de sus ejércitos. El terror acompañaba a sus tropas y fue el principal instrumento para consolidar su poder.

    La migración indoeuropea hacia el reino de Hatti fue la génesis de los hititas, un pueblo guerrero que expandió sus fronteras entre los siglos XIX Y XII A.E.C. Su imperio colisionó con Egipto y Asiria, y sucumbió ante la furia de los pueblos del mar. Saltaremos a los fenicios, y demás cambios y luchas, y nos ubicaremos en los últimos cien años del Imperio Asirio.

    En los años 620 es Babilonia quien comienza a fortalecerse, y junto con madai consiguen conquistar el imperio Asirio. Entre éstas luchas, cuando los babílonicas expandían su imperio hacia el sur, combatiendo con Egipto llegaron a lo que hoy es Israel, en aquellos días el reino de Yehudá. En Yehudá había en aquellos días un combate político con respecto Babilonia. Había quienes estaban “a favor”, como el profeta Irmiá/Jeremías, y por otro lado en aquellos días rey de Yehudá Ioiajín, quien fue coronado por intermedio del rey de Egipto Nejó II, en 609 A.C. Ioaiajín no se apresuró a entregarse a los babilónicos, pero finalmente Ioiajín supo “entregarse” con inteligencia como vasallo ante el Rey Nabucodonosor como pueblo vasallo, (algo muy normal en aquellos días entre los pueblos conquistados que no optaban por ser aniquilados en forma brutal, sino seguir un sistema tributario de impuestos, y cierta “lealtad” y subordinación). Bajo este acuerdo de hegemonía babilónica, existía interacción entre el reino de Yehudá (bajo el mandato de Ioiajín y Tzidkiahu) y Babilonia, bajo lealtad de reino de Yehudá. Pero tras al menos 2 levantamientos conquistaron los babilónicos Yehudá, destruyeron el Bet Hamikdash, y exiliaron en diferentes olas a sus habitantes.

    Es difícil resumir cientos de años de historia en pocos párrafos, si bien es muy importante. No olvidemos que la Torá misma nos ordena estudiar historia : “Acuérdate de los días de antaño, comprende los años de generación y generación” (Devarim/Deuteronomio 32:7)

    De hecho 70% del contenido del Tanaj es historia.

    Quien quiera profundizar sobre la importancia de la historia en el pensamiento judío ver por ejemplo el escrito “vemaalaj haideot veisrael” del Rab Kook.

    Nota 2:

    Si bien hablamos del exilio de Babel como un suceso específico, este se divide en varias etapas.

    Exilio de Ioiajín:

    En un principio (año 601 a.c) Ioiakim rey de Yehudá pacto con Babilonia como dijimos arriba un “acuerdo de paz”, subordinación. Tres años luego de esto, por distintos factores (Babilonia falló en su intento de conquistar Egipto, distintos factores geopolíticos, presión internas del grupo pro-Egipto, etc) el reino de Yehudá se levantó contra el yugo babilónico. Por razones no claras el rey Ioiakim muere, y es nombrado en su lugar su hijo Ioiajín. Tres meses luego de ser nombrado cae en manos de sitio babilónico a Jerusalén.

    Si bien no se destruyó en esta oportunidad Yehudá y Ierushalaim/Jerusalén, los babilonios tomaron varias decisiones para apaciguar la rebelión:

    -Coronaron en lugar de Ioaiajín (actual rey) a Tzidkiahu, (hija de Jamutal, es decir nieto del profeta Irmiá/Jeremías) quien era considerado como cercano a la posición pro-babilónica.

    -Exiliaron al rey Ioaiajín, su madre (quien al parecer era una opinión de peso en la realeza y era pro-egipto) y su gente cercana a la ciudad de Babel, allí fueron prisioneros, al parecer o en el palacio real, o en algún lugar cercano.

    -Exilio a la elite intelectual, estrategas militares, expertos en fabricación de armas, líderes espirituales, y gente de influencia social (ver Rashí, Ralbag, Malbim sobre Melajim 24:14).

    -Exilio de soldados que no murieron en combate.

     

    Todo esto podemos leerlo en el libro de Reyes/Melajim II, capítulo 24:

    “En sus días, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo una expedición y Yoyakim le quedó sometido durante tres años. Luego volvió a rebelarse contra él…. Se acostó Yoiakim con sus padres y reinó en su lugar su hijo Ioiajín.

    No volvió a salir de su tierra el rey de Egipto, porque el rey de Babilonia había conquistado, desde el torrente de Egipto hasta el río Eufrates, todo cuanto era del rey de Egipto.

    Dieciocho años tenía Joaquín cuando comenzó a reinar y reinó tres meses en Jerusalén….

    En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asesiada.

    Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus siervos la estaban asediando.

    IoIajín, rey de Yehudá, se rindió al rey de Babilonia, él, su madre, sus servidores, sus jefes y eunucos; los apresó el rey de Babilonia en el año octavo de su reinado…

    Se llevó de allí todos los tesoros de la Casa de Dios y los tesoros de la casa del rey, rompió todos los objetos de oro que había hecho Salomón/Shlomó, rey de Israel, para el santuario de Dios, según la palabra de Dios.

    Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables, 10.000 deportados; a todos los herreros y cerrajeros; no dejó más que a la gente pobre del país.

    Deportó a Babilonia a Ioaiajin, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.

    Todos los hombres de valor, en número de 7.000, los herreros y cerrajeros, un millar, todos los hombres aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a Babilonia.

    El rey de Babilonia puso por rey, en lugar de Ioiajín, a su tío Mataniá, cambiando su nombre en Tzidkiahu.” (libro de Melajim/Reyes II, cap. 24: 1-17)

    Ver también Libro de Crónica/Divré Haiamim II 36:9-10. Un relato paralelo a esto.

    Esto mismo también podemos leerlo en las “crónicas babilónicas”.

    El Profeta Irmiahu (que si Dios quiere en algún momento también escribiremos sobre su libro) quien demostró su lealtad al imperio Babilónico, se quedó en Yehudá, pero obviamente vemos de los relatos del Tanaj que obraba e intervenía en la política de aquellos días, y se relacionaba con los exiliados. Un tiempo luego del exilio envió Irmiá el profeta un escrito/misiva, a los exiliados por intermedio de dos enviados diplomáticos que fueron nombrados por el rey Tzidkiahu (Elhasha ben Shafan, y Gamriá ben Jilkia). En esta carta pregona Irmiá en nombre del Eterno a los exiliados a mezclarse (en forma práctica) e inmiscuirse y trabajar en la tierra donde fueron exiliados. Esta es la denominada y famosa carta de Irmiá a los cautivos:

    “Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de Jerusalén a los ancianos que habían quedado de los que fueron transportados, y a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia….

    Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia:

    Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos.

    Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis.

    Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella al Eterno; porque en su paz tendréis vosotros paz.

    Porque así ha dicho el Dios de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis…”

    (Libro de Irmiahu/Jeremias 29:1-9)

     

    Destrucción de Yehudá y segundo exilio:

    Tzidkiahu (el rey nombrado por Babilonia) satisfizo las expectativas del rey Nabucodonosor durante los primeros 8 años, pero en el año 589 A.C. también él se reveló.

    No es del todo claro la razón por la cual Tzidkiahu quien apoyaba al imperio babilónico se levantó en su contra, al parecer también aquí tiene que ver con el fortalecimiento del reino egipcio. Babilonia envió un batallón que fue conquistando Israel desde el norte, el Galil (galilea) hasta llegar a Ierushalaim donde se lo sitio durante un año y medio (o 2 años y medio), que comenzó el día 10 de Tevet. En el mes de Tamuz del año 586 el batallón babilónico penetró en Ierushalaim, y se la destruyó completamente (junto con el Bet-HaMikdash) entre los días 7 al 10 de Av. (respecto la fecha exacta y porque se conmemora el 9 de Av, en el Talmud se habla del tema, ver por ejemplo Masejet Taanit 29A).

    Tzidkiahu y su gente al ver su futura caída escapó por medio de una puerta secreta de la ciudad hacia el valle de Iardej/Jordán, pero fue persguido y alcanzado en la ciudad de Ierijó . allí fue juzgado, asesinaron a sus hijos frente a sus ojos, le arrancaron los ojos, y fue apresado y llevado a Babilonia.

    Nuevamente hubo otra ola de exilio de los habitantes, y solo quedaron en la Tierra de Israel unos pocos habitantes, entre las ruinas que la conquista dejó.

    Ahora veámoslo desde las escrituras:

    “Y aconteció en el noveno año de su reinado, el día diez del mes décimo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió, y levantó contra ella torres alrededor.

    Y la ciudad estuvo sitiada hasta el undécimo año del rey Tzidkiahu.

    A los nueve días del cuarto mes prevaleció el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra. Y abrieron una brecha en el muro de la ciudad, y huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino hacia la llanura del sur.

     Y el ejército de los caldeos persiguió al rey y lo apresó en las llanuras de Jericó, tras haber sido dispersado todo su ejército.

    Entonces capturaron al rey y le llevaron a Ribla ante el rey de Babilonia, y pronunciaron sentencia contra él.

    Y degollaron a los hijos de Tzidkiahu en presencia suya; y a Tzidkiahu le sacaron los ojos, y lo ataron con cadenas y lo llevaron a Babilonia.

    En el mes quinto, a los siete días del mes, en el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia.

    Y quemó la casa del Eterno, y la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; y prendió fuego a todas las casas de los príncipes.

    Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó los muros que rodeaban a Jerusalén.

    Y a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, y a los que se habían pasado al rey de Babilonia, y a los que habían quedado de la gente común, los llevó cautivos Nabuzaradán, capitán de la guardia.

    Pero el capitán de la guardia dejó algunos de los pobres de la tierra para que labrasen las viñas y las tierras.Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa del Eterno y las basas y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y se llevaron el bronce a Babilonia.

    Se llevaron también los calderos, y las tenazas, y las despabiladeras, y los cucharones y todos los utensilios de bronce con que ministraban. Incensarios, tazones, los de oro, en oro, y los de plata, en plata, todo se lo llevó el capitán de la guardia…

    Entonces el capitán de la guardia apresó a Zeraiá, el sacerdote principal, y a Tzefaniá, el segundo sacerdote, y a tres guardias de la puerta; y de la ciudad apresó a un oficial, el cual era el encargado de los hombres de guerra, y a cinco hombres de los consejeros del rey que se hallaban en la ciudad, y al principal escriba del ejército, que alistaba a la gente del país, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se hallaban en la ciudad. A estos apresó Nabuzaradán, capitán de la guardia, y los llevó a Ribla al rey de Babilonia.

     Y el rey de Babilonia los hirió y los mató en Ribla, en la tierra de Hamat. Así fue llevado cautivo Judá lejos de su tierra…. “(Melajim/Libro de Reyes II 25:1-21)

     

    Tercer exilio, tras la muerte de Guedaliá:

    Tras la conquista de Ierushalaim y la segunda ola de destierro, fue nombrado en lugar del rey Guedalia ben Ajikam. Guedalia pertenecía a la nobleza, de la familia de Shafan. Llevó a cabo cargos importantes en los tiempos del rey Ioshiahu (Melajim II 22:3-12).

    “Y al pueblo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, dejó en la tierra de Yehudá, puso por gobernador a Gedalía hijo de Ajijam, hijo de Shafán” (Melajim/Libro de Reyes 25:22)

    Así es que fue nombrado como rey/dirigente de los pocos habitantes que aún quedaron en Israel. Guedaliá fijó la residencia real en Mitzpá. Una ciudad un poco al norte de Ierushalaim e incluso llamo a los residentes que aún quedaban en la Tierra de Israel a residir y edificar allí.

    “Guedaliá, hijo de Ajicám, hijo de Safán, les hizo este juramento, a ellos y a sus hombres: «No tengan miedo de servir a los caldeos; permanezcan en el país, sirvan al rey de Babilonia, y les irá bien.

    Yo permaneceré en Mitzpá, para estar a las órdenes de los caldeos que vengan hasta nosotros. En cuanto a ustedes, recojan el vino, los frutos y el aceite, pónganlos en recipientes, y permanezcan en las ciudades que ocupan».

    También los judíos que estaban en Moab, entre los amonitas y en Edóm, y los que estaban en todos los demás países, oyeron que el rey de Babilonia había dejado un resto de Yehudá y le había puesto como gobernador a Gedaliá, hijo de Ajicám, hijo de Safán.

    Todos esos judíos volvieron de los lugares adonde habían sido expulsados; y una vez llegados al país de Judá, junto a Gedaliá, en Mitzpá, recogieron vino y frutos en gran cantidad.” (Irmiá/Jeremías 40:9-12)

    Así es que de a poco parecía que se volvía a formar lo que quedaba del gran reino de Yehudá. Pero no duró mucho…

    Ishmael ben Netaniá, quien era descendiente de la casa de David (y por tanto portador del derecho a la corona), y también opositor de babilonia, tramó el asesinato de Guedaliá.

    Puede que pensó que quizás se haría con el trono, con ayuda y respaldo de los habitantes que estarían a su favor.

    “Y cuando oyeron todos los jefes del ejército, ellos y sus hombres, que el rey de Babilonia había puesto por gobernador a Gedalía, se presentaron ante él en Mizpa, a saber: Ishmael hijo de Netaniá, y Jojanán hijo de Kareaj, y Seraiá hijo de Tanjumet, el netofatita, y Iaaziniahu, hijo de unMajtí; ellos con sus hombres. Entonces Gedalía les hizo juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: No temáis a los siervos de los caldeos; habitad en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.

     Pero aconteció que en el mes séptimo llegó Ismael hijo de Netaniá, hijo de Elishama, de la estirpe real, y con él diez hombres, e hirieron a Gedaliá y este murió junto con los judíos y los caldeos que estaban con él en Mizpa.

     Entonces se levantó todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los jefes del ejército, y se fueron a Egipto por temor a los caldeos” (Melajim/Libro de Reyes II 25:23-25)

    El mismo relato, con algunos detalles más encontramos en el libro de Irmiahu:

    “Y fue en el séptimo mes, Ishmael, hijo de Netaniá hijo de Elishamá, que era de estirpe real, fue con diez hombres a Mitzpá, a ver a Guedaliá, hijo de Ajicám, y comieron todos juntos allí en Mitzpá. De pronto, Ismael, hijo de Netaniá, se levantó con los diez hombres que lo acompañaban, e hirieron con la espada a Guedaliá, hijo de Ajicám, hijo de Shafán: así hicieron morir a quien el rey de Babilonia había designado gobernador del país. Ishmael mató también a todos los judíos que estaban con Guedaliá en Mitzpá, y a los guerreros caldeos que se encontraban allí…” (Irmiá/Jeremías 41:1-3)

    Y como vemos el resultado fue trágico. No solo que no siguió cierta soberanía judía en la tierra de Israel, sino que parte huyeron a Egipto por temor de la represalia babilónica, y parte fue exiliada y deportada a Babilonia una tercera vez. (ver Irmiá/Jeremias 52:30)

    Con esto se extinguió la última brasa de independencia judía en la Tierra de Israel.

    Cabe también aclarar que el destierro era una práctica muy usual entre las potencias de aquellas épocas para socavar posibles levantamientos.

    Nota 3:

    Con el hundimiento de los Asirios, a finales del siglo VII A.C. se cerró en Oriente Próximo una época de supremacía imperial. El período siguiente se caracterizó por el equilibrio entre varios reinos: Egipto, Babilonia, Lidia, y Media.

    Hacia 590 A.C. los medos (Maday en el Tanaj), vencedores de los asirios conquistaron Armenia y parte de Irán. En esa misma época Ciro II (Coresh en el Tanaj) fundó un gran estado persa, que con su hegemonía política, condicionó durante dos siglos el curso de la historia en el Oriente Próximo. El área geográfica del imperio persa era superior a la cualquier imperio anterior. La toma del poder por los persas no significó la opresión de los medos, bien al contrario, la evolución subsiguiente representó la expansión de la doble nación medo-persa.

    Los persas ocuparon sin lucha las provincias del reino babilónico y sus vasallos. Por su parte, con esta conquista Coresh autorizó la reconstrucción del Bet Hamikdash y el retorno de los judíos exiliados. (ver el libro de Ezrá 1:1-4).

    Nota 4: Babá Batrá 15a.

    Nota 5:

    Se direccionaba a Ierushalaim tal como está escrito en la oración de rey Shlomó cuando construyó el Bet Hamikdash:

    “… y oran al Eterno hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que yo he edificado a tu nombre, escucha Tú en los cielos su oración y su súplica, y hazles justicia…” (Libro de Reyes/Melajim I 8:44)

    Y así escribió Rashí, que Daniel rezó en dirección al Bet Hamikdash, a pesar de haber sido destruido, tal como el rey Shlomo dijo:

    “y si ellos vuelven en sí en la tierra adonde los hayan llevado cautivos, si se arrepienten, y oran a ti en la tierra de los que los llevaron cautivos… y si se vuelven a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hayan llevado cautivos, y oran a ti hacia su tierra, que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre, escucha Tú en los cielos, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y hazles justicia…” (Libro de Reyes/Melajim I 8:46-48)

    Y así también vi en un libro que relacionan su autoría con el Rab Saadia Gaón:

    “Daniel rezó en dirección a Ierushalaim, y direccionaba su corazón al Bet Hamikdash, tal como está escrito:

    “…Y le dijo el Eterno: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.” (Melajim 9:3)

    En los libros apócrifos (sefarim jitzoniim) también se menciona sobre diferentes judíos que acostumbraban direccionar sus rezos hacia Ierushalaim. Ver por ejemplo el Libro de Tubia 3:11, o Ezra Hajitzoni 4:58.

    También el Midrash menciona que Ester rezó en dirección a Ierushalaim (Ester Rabá 8:7).