Conectando los puntos

¿Qué ves en esta imagen?

Muchos afirman ver allí una carita (feliz).
Otros dicen lo mismo, pero añaden “de puntos”.

Pero en realidad, ¿qué está dibujado?

Honestamente, son solamente unos pequeños círculos coloreados, si quieres puedes llamarlos puntos, que pueden haber estado allí adrede o producto del azar (porque ambas cosas son posibles y reales, la causalidad y la casualidad).

Lo interesante es que es común percibirlo formando una forma, una figura, una configuración que posee/expresa algún sentido.

¿Estamos de acuerdo?
De esto ya hemos hablado antes, y si quieres puedes releerlo:

Vamos a tratar de explicar el fenómeno y con ello aprender algo que nos pueda servir para mejorar nuestra vida cotidiana.
A nuestro cerebro no le gustan las cuestiones inconclusas porque las ubica en el espectro de la impotencia, por tanto de la amenaza.
Así que, cuando encuentra algunos rastros que no forman una figura conectada, se las arregla para realizar conexiones.
Esto no solamente acontece con imágenes visuales, sino en todos los sentidos posibles, tanto del mundo de relación como el mundo interno.

Si percibimos un sonido, nuestro cerebro asocia a recuerdos con los cuales identifica el origen, o a partir de rastros de memoria imagina qué lo produjo.
Si olemos, si saboreamos, si palpamos, en todos ellos funciona este mecanismo, pues, con unos pequeños rastros construimos una forma que tiene algún sentido.

Puedes hacer memoria y reconocer cómo te sucede esto a diario, y es normal que así sea (siempre y cuando no se dispare la construcción de ideas a partir de pocos indicios más allá de una zona de equilibrio).

Así también cuando nos encontramos con lo que hace una persona, percibimos sus acciones –de por sí inconexas- y en nuestra cabeza van formando patrones, o conectamos esas acciones como parte de una estructura mayor, una conducta compleja.
Por ejemplo, la esposa no atiende el teléfono, llega tarde del trabajo, al cuestionarle el marido ella dice una excusa que puede ser plausible pero suena a insincera. La idea en la mente del marido se completa estos puntos formando una “verdad”: ella le está siendo infiel. Ya armó la película completa, y es en base a ella que siente, piensa y reacciona físicamente. Por ahí grita, o llora, o insulta, o amenaza, o golpea, o da un portazo y se va, o se consigue una amante, o asesina, o no dice nada pero rumia su sufrimiento, o… sí, quizás emplea la Comunicación Auténtica y no se deja llevar por sus preconceptos (que pudieran ser acertados, o no).
(En realidad, la esposa tenía el celular en el fondo del bolso y no lo oyó, luego del trabajo fue a comprar un regalo por el aniversario de bodas que es la semana entrante, y no dijo la verdad porque no quería arruinar la sorpresa con la que esperaba agasajar a su marido en esa alegre ocasión).

Te di un ejemplo doloroso, pero sirve para vislumbrar esta manera de trabajar nuestro cerebro es algo que ocurre en todo momento; para las grandes y las pequeñas situaciones.
Es que, la ignorancia es falta de poder, lo cual se traduce en estar a merced del peligro.
Por tanto, el cerebro se encargará de protegernos y para ello encontrará el sentido que une los puntos, y si no lo hay, ya se encarga él de inventar alguna historia que dé forma y figura a los rastros que están desconectados.
Siempre que aparezca el rastro de no-saber (= no-poder), no solamente en cuestiones inesperadas o que representen un verdadero peligro existencial. Sí, también sirve para explicarnos nuestras conductas, pensamientos, sentimientos, etc.

En parte es muy bueno que así sea, nos ha servido a lo largo de nuestra existencia como especie para escabullirnos de depredadores, encontrar alimento, aparearnos, evitar confrontaciones, refugiarnos del clima, entre otros sucesos en los cuales unos indicios posibilitan adelantarse a un suceso y obtener por ello algún beneficio concreto.
Por esto mismo, aquel que tenía dificultades físicas o psicológicas para armar inconscientemente la imagen esbozada por los puntos, sea por dificultades para percibir, sea por falta de conocimiento de los rastros, sea por enfocarse exclusivamente en los detalles perdiendo de vista el fondo, sea por estar distraído, sea por incapacidad psíquica, o por lo que fuere; lo más probable es que sufriera bastante, o tal vez terminara su vida muy rápidamente.

Por supuesto que éste mecanismo lo emplea el EGO para mantenernos bajo su reinado, provocándonos a mayor impotencia.
Es que, los indicios suelen estar asociados con cuestiones que nos ponen en situación de indefensión, oportunidad natural para que el EGO dispare sus instrumentos.
Entonces, reaccionaremos de forma irracional, procurando llamar la atención; o tratando de ganar algún poder primitivo que nos proteja del sentimiento de impotencia; o nos impulsará al escape; o arrugándonos dentro de nuestra zonita de confort, allí en donde está todo más o menos etiquetado y por tanto se supone que sabemos como manejarnos para sobrevivir.

Como mencioné más arriba, cuando estamos en el descampado y nos podrían acechar peligros reales, ¡qué bueno que así sea! Por algo Dios nos dotó de este mecanismo maravilloso que es el EGO, para servirnos precisamente en esos momentos.
Pero, al activarse el EGO en situaciones de impotencia sentida, pero no real; o que es real pero no sirven de muchos sus mecanismos naturales o sus derivados (por ejemplo, en una disputa con la pareja; o soportar al jefe en la oficina; o los alumnos se están trepando a los bancos y saltando como monos; o en un embotellamiento de tránsito; o la viejita se puso a contar su vida a la cajera del supermercado haciendo perder tiempo valioso a quienes se encuentran esperando a pagar; etc.) entonces el EGO impulsa la generación del estrés malo; el cual nos imposibilita más, nos frustra, cansa, desgasta, enferma y nada resuelve de lo que está pasando.

Similar estrés se produce cuando hemos dejado cosas inconclusas en nuestro pasado, que no las cerramos o lo hemos hecho mal, y que entonces siguen en estado de latencia en nuestro inconsciente, listas a activarse cuando encuentran factores que las despierten.
Esto también acontece cuando pretendimos cerrar alguna cosa pero dándole un sentido incorrecto, por lo que se hunde en el inconsciente y a veces brota para alterarnos el presente.
Entonces nos sentimos angustiados, iracundos, temerosos, culpables, cansados, agobiados, perseguidos, y sufrimos; pero no encontramos cuál es el motivo.
Lo cual nos inquieta más, nos provoca mayor estrés.

Hagamos lo que hagamos, nos sentimos realmente en una pesadilla y a la espera de algo peor. O, añoramos alguna salvación irracional, como la que suele ofrecernos el EGO en sus múltiples encarnaciones.
Mientras no completemos la forma real, u otorguemos/creemos/encontremos un sentido coherente, o admitamos nuestra incapacidad y no nos ahoguemos por ello, estaremos en problemas.
Porque lo que debiera estar en el pasado, sigue activando. Lo que no debiera estar consumiendo energía, nos sigue desgastando. Lo que estorba, no ha sido superado/elaborado. No hemos hecho TESHUVÁ, por tanto el desequilibrio enfermizo continúa y se pone de manifiesto de una u otra forma.

Todas estas cosas son las que abren el paso a la tarea nefasta de los mercaderes de la fe, religiosos, vendedores de amuletos, fabuladores, supersticiosos, cabalisteros, para armar sus mercaditos (muchos de los cuales son enormes transnacionales) y obtener toda clase de ventajas. Porque ofrecen seguridad, sentido, todos los puntos coordinados para dar un orden mágico, respuestas milagrosas, que brindan fantasiosa calma a las mentes atormentadas por sentirse impotentes y que esclavizan al hombre a la real impotencia de ser esclavo del EGO y sus empleados (líder de Kabbalah, pastor, mequetrefe del púlpito, clérigo, tirador de cartas, sacerdote de vanidades, artistas del misticismo, etc.).

Lo que en su origen es un mecanismo natural y automático para evitar peligros, es convertido en maquinaria de dominación y alienación.
Lo que debiera ayudar a cuidarnos, termina siendo usado para el mal porque nos enferma, esclaviza, asfixia y mata (más o menos rápido).

Esto no es solo culpa de los otros, de esos que nos atrapan con sus jueguitos y malabarismos, sino que está en nosotros también la responsabilidad; porque preferimos la respuesta fácil y maravillosa, al trabajo serio, esforzado, adulto de pensar, cuestionar, investigar, dudar, responder con fundamentos, empatizar, comunicar, aprender, desaprender, etc.
¡Cuánto trabajo para ser libre!
Por ello, otro mecanismo del cerebro, el que procura economizar energía, escoge el camino que parece simple y menos cansino. Por lo cual, las respuestas del EGO, así como las de los hábitos (que consumen mucho menos energía que todo un proceso de pensamiento crítico/creativo) nos someten y mantienen en nuestras zonitas de confort.

Es importante haber leído y comprendido todo lo expuesto, por lo que si no puedes explicar sencillamente y con tus palabras lo que hemos trabajado hasta ahora, será oportuno que releas y puedas entenderlo al explicárselo a otros.
¿Lo harás?
Es una manera de aprender a aprender, así como a eliminar los inconvenientes de los cuales estamos haciendo luz en este estudio.

Como te has dado cuenta, en nuestro interior está el conflicto, que emerge cada tanto o se mantiene a flote a menudo.
De acuerdo a nuestro Yo Auténtico, así como a factores del Yo Vivido, será la disponibilidad de las reacciones que presentemos. Más o menos alienados, mejor o peor adaptados a la realidad, con mayor o menor coherencia en el pensamiento/sentimientos; con más capacidad para ser flexible, o estar atados a la rigidez, etc.
El hecho es que el conflicto está, es parte de nuestro ser humanos. Pero también están los mecanismos para crecer y construir SHALOM interna y externa.

Sin embargo, para comprender más cabalmente todo esto debe, es necesario que entendamos que no es solamente un mecanismo adaptativo, fisiológico, el que nos impulsa a cerrar lo que está incompleto; es también nuestra naturaleza espiritual.
Somos NESHAMÁ, y en nuestra vida terrena además estamos siendo las otras cuatro dimensiones que nos forman.
La NESHAMÁ es una LUZ pura, permanente, que no fluctúa ni varía a causa de nuestra conducta o de cualquier otro factor.
Es, y permanece siendo lo que es.
Es chispa Divina, nuestra identidad esencial, nuestra existencia luego de esta vida.
Es la imagen completa de nosotros, en su unidad con la Creación y con el Creador.
Es una presencia constante, pero que a causa de nuestra naturaleza física, así como por efectos de nuestros pecados, perdemos la consciencia de su existencia. La LUZ sigue alumbrando incambiada, pero las cáscaras y máscaras que hemos formado la opacan a nuestra visión (interior) y llegamos a ignorarla.
Sin embargo, su vocecita silenciosa no es tapada por todo el ruido de la vida cotidiana, ni por el griterío del EGO. Allí, chiquitita, sigue resonando en nuestro ser, y a veces (por lo general en sueños, o cuando logramos aquietar el pensamiento por medio de buenas técnicas de meditación) tenemos chispazos que nos encandilan y avisan quienes somos realmente, nuestra NESHAMÁ.
Y por ello, queremos estar completos, en SHALOM (que quiere decir paz, pero también estado de completitud).
Para estar en armonía interna/externa, siendo quienes estamos siendo en esencia, pero no en existencia terrena. Lo cual significa en verdad el hacer TESHUVÁ, que es lograr llevar al Yo Vivido a sintonizar con el Yo Esencial, que todas nuestras acciones/pensamientos/palabras sean adecuadas a nuestra identidad espiritual.

¿Podemos lograr es estado de completitud terrenal, de una sintonía perfecta del Yo Vivido con la NESHAMÁ?
La respuesta es, no.
Por naturaleza somos imperfectos, limitados, y gracias a Dios el EGO existe y opera. Sí, incluso cuando lo hace fuera de su función primaria.
Al ser humanos estamos a merced del error y del desvío voluntario.
No poseemos el control de muchas cosas, ni siquiera de nosotros mismos.
Por tanto, es una aspiración constante el cerrar una buena forma, brindar un sentido inspirado, pero no tenemos como concretarlo realmente.
Así, nuestro cerebro busca el completar la imagen, y la NESHAMÁ unificarnos incluso dentro de la diferencia; pero ambas cuestiones quedan sin resolver en esta vida.

Por lo cual, ¿qué podemos escoger racionalmente?
Probablemente la mejor forma de vivir es con el compromiso de construir SHALOM, por medio de acciones (pensamientos/palabras/actos) de bondad y justicia, siendo leales al Eterno.
Porque es ese el ejercicio que nos conduce a una armonía existencial interna y externa.

Surgirán conflictos, habrá problemas, caeremos, pero estaremos aún en la senda que debemos transitar.
Tendiendo a ser completos, a vivir con sentido trascendente, pero siendo completamente humanos, disfrutando de todos los bienes con los que el Eterno nos ha bendecido y lo hace de manera constante.

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Luis Diego Perez ChaconJonathanYehuda RibcoShaul Ben Abrahamaliciak Recent comment authors
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Jonathan Ortiz
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Un buen pan para comenzar la semana Moré.

Lo leeré de nuevo.

Es impresionante cómo podemos armarnos una pelicula a partir de nada.

Gracias!

Jonathan Ortiz
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El resultado principal fue aprender a ver las cosas como lo que son sin perder energias en querer ver algo más.

Claro, en mi ejemplo hice una cara feliz con arroz y tambien tuve que dibujarlo con sopa.

La primera pregunta fue «qué ven ahi?» Y llovieron un sin fin de respuestas hasta que salio «pues sopa» «pues arroz». Y aprendimos a «no ver caritas donde en realidad hay arroz o sopa» (en sentido figurado). Fue un gran ejercicio!

Jonathan Ortiz
Member

A ver… Me explico, «dibuje», entiendase posicioné arroz/puntos de sopa para asemejar la imagen del post. Tal como hizo la persona que dibujo,posiciono, colocó los puntos de dicha imagen.

Aun no cuadra?

No entiendo por qué. :(

Jonathan Ortiz
Member

Entiendo su punto Moré.
Lo que no entiendo es por qué ud se queda con mi primer comentario en el que no fui certero en explicar cómo propuse el ejercicio. Mi error fue decir «dibujar carita feliz». Luego vengo corrigiendo y aclarando que no me expliqué bien pero ud sigue tomando mis primeras palabras.

Una vez mas me explico, coloque dos puntos arriba y algunos abajo emulando la imagen del post para explicar el ejercicio. No sé cómo podria aclararlo de mejor modo.

En fin…

Un abrazo.

aliciak
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aliciak

Por eso es que estamos como estamos cada uno percibiéndo conforme a su propia película,de hecho nos pasa tanto,recuerda que hace tiempo mencione me sentía triste en mi muro del Facebook?y que pedía por favor no me dieran consuelo.se desencadenó cualquier cantidad de consuelo suponiéndo el por que de mi triste situación,y la verdad del por que estaba triste era por que no podía comerme una barra de chocolate pues me estaba desintoxicando jajajajaja y al ver la respuesta pues ya no les aclare. Y por otra parte cerrar ciclos es mi mayor conflicto de hecho hasta me siento un… Read more »

aliciak
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aliciak

Por cierto Moré su respuesta fue excelente C.A

Shaul Ben Abraham
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Lo de la imagen se comprende, en tanto que función fáctica, sensorial y cerebral por lo que logran hacer en nuestro cerebro las pareidólias, la ilusión en serie (apofénia) y la función icónica-sinsígnica-cualisignica en la semiósis (la forma en que se concatenan los signos); explico esto último: según Charles Sanders Peirce los signos producen efectos por ser reales, en este caso la «risa» se expresa por dos series de cualisignos: las esferas y el color negro, a traves de dos funciones sinsígnicas: la disposición curva y las dos esferas que hacen de «ojos»; este segundo aspecto configura la función icónica… Read more »

Luis Diego Perez Chacon
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Gracias por la leccion. Hoy fue un dia muy rico en lecciones para la vida con este artículo, y con el que dejaré asociado:

http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/llenar-el-vaco

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