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  • Pesaj llama a tu puerta

    Todos somos esclavos de nuestro EGO y por ello el anuncio de la libertad de PESAJ es vinculante para cada uno de nosotros.
    No solamente los antepasados de los judíos salieron de aquella penuria, y por tanto sus descendientes deben agradecer por aquella hazaña; sino todo ser humano debe tomar el modelo y aplicarlo a su vida.
    Todos tenemos la Tierra Prometida por delante, siempre y cuando podamos quebrar las cadenas de nuestro Mitzraim (EGO).

    El EGO se corona como nuestro rey cuando caemos en impotencia, o porque existe o porque la sentimos.
    Entonces, él acude a nuestro rescate, sea con un resultado favorable o no.
    Allí está, es su trabajo, para ello fue creado por el Creador.
    En la base de nuestro cerebro se encuentra siempre atento para reaccionar automáticamente ante la mínima señal de impotencia, de no poder.

    Pero luego va ocupando lugares en nuestra existencia para los cuales no fue diseñado.
    Se va adueñando de nuestro ser, secuestrando emociones y pensamientos.
    Endureciendo su presencia en base a su repetición, así convirtiéndose en hábito; es decir, una segunda naturaleza que hemos ido aprendiendo y se endurece.

    Nos conquista, desde temprana edad, cuando no tenemos consciencia ni alguna manera de evitarlo.
    Se transforma de amigo y salvador eficiente, en un torturador y opresor.
    Es un auténtico faraón que nos esclaviza, habiendo sido aquel que nos recogió en épocas de penurias y necesidad, y nos ofreció cobijo y seguridad.
    Ahora, las cosas cambiaron.
    Tal cual la historia que trae la Torá, con el descenso de los israelitas a Egipto, su asentamiento allá patrocinado por un amistoso faraón, para luego ir mutando la situación hacia la más cruel esclavitud.

    Cuando somos oprimidos por el EGO, nuestras reacciones se disparan sin pensarlo ni bien sentimos impotencia.
    Llanto, grito, violencia física y/o huir de la realidad, tales las respuestas básicas e instintivas. A las que se les va sumando aquellas conductas que convertimos en hábito y que adquirimos por medio del aprendizaje, del adiestramiento a los que nos vemos sometidos por el vínculo con otras personas.
    Entonces, sin quererlo ni pensarlo, reaccionamos desde el EGO ni bien brota la sensación de impotencia.

    A veces aprendemos a controlar la manifestación externa, aquello que puede ser socialmente rechazado.
    Pero, a costo de un gran esfuerzo de contención, porque debemos dedicar energía y atención para no explotar.
    La reacción del EGO está, pero no la dejemos ver… a veces.
    Hasta que el dique no resiste más, y tarde o temprano explotamos, desparramando la presencia del EGO con sus colores amargos.

    En otras oportunidades aprendimos mecanismos más sofisticados, y en apariencia menos terribles, pero que no dejan de ser dependientes del EGO.
    Es cuando nos desesperamos por obtener apariencias de poder y así calmar ilusoriamente la sensación de impotencia.
    Por ejemplo, al adquirir algo innecesario pero socialmente envidiado, afrontando para ellos costos exorbitantes.
    Por ejemplo, el tipo madurito que deja a su familia para correr como adolescente en celo detrás de una mujercita joven y bella.
    O aquella dama que pone en riesgo su salud para levantar su trasero y busto, o deforma su rostro buscando eliminar arrugas naturales y hermosas.
    O el que se compra un auto tremendamente caro, impresionante, quedando endeudado de por vida, pero así se puede ufanar ante los que envidian.
    Y ejemplos por el estilo, que puedes recordar o imaginar tú.

    Esta acción del EGO no es llanto o queja, ni violencia verbal, ni agresión física, tampoco engaña o roba, ni manipula o maltrata directamente.
    Es “comprensible” (nótese las comillas) y hasta amable.
    Podemos encontrar alguna justificación muy plausible.
    Por ejemplo, el tipo no estaba feliz con su vida familiar… ¿Acaso no tiene derecho a ser feliz con la mujer que quiere?
    O, la dama estaba acomplejada por su cuerpo que se iba avejentando… ¿Acaso no puede hacer uso de los beneficios de la medicina moderna para estar feliz con su imagen corporal?
    O, esa persona lleva una vida muy modesta, apenas si se da algún gusto… ¿Acaso está mal que quiera disfrutar de su vida mientras pueda y no perjudique a nadie?

    Y sí, está bien.
    ¿Por qué no buscar la felicidad y el disfrute?
    ¡Eso es muy bueno!
    Pero la cuestión es si se está actuando por orden del EGO o desde un lugar mejor.

    No te lo responderé yo, sino que tú deberás evaluar en tu vida hasta dónde tus decisiones son motivadas por el EGO o por tu NESHAMÁ, ,o alguna otra cosa.

    Sea como sea, que todas tus acciones sean de construcción de SHALOM, es decir, pensamientos, palabras y actos de bondad Y justicia.
    Hacia dentro y fuera, con sinceridad y lealtad.

    Que podamos ser libres en este Pesaj y todos los días.
    Especialmente mi hermano Efraim, muy enfermo y atrapado por su terrible enfermedad. Quiera el Eterno darle pronta libertad, completa, sin mayores sufrimientos. Para él y toda la gente que le quiere. Con una larga y buena vida, llena de salud y bienestar.

  • La sencillez de lo fundamental

    Vaya uno a sabe el motivo, pero a la gente le encanta dejar correr la imaginación e inventar explicaciones y vincular cosas que realmente no tienen base, al menos en su origen.
    Pasa en muchas cosas de la vida, pero hoy quiero centrarme en un par de aspectos que hacen a la noche del Seder de Pesaj.
    Lo que diré puede ser investigado y encontrar su corrección, o tal vez no.
    Realmente no me interesa hacer ahora esa búsqueda de citas y referencias valiosas, aunque alguna vez las haya leído y hasta quizás comentado en este sagrado hogar (SERJUDIO.com).

    Comencemos por las tres matzot seleccionadas para estar en la bandeja a la hora del Seder.
    Cuando se le pregunta a un niño, o mayorcito, por el número inusual, rápidamente –si ha pasado alguna vez por alguna enseñanza básica judaica- responderá: “Ah, por los tres patriarcas.”
    Aunque en verdad es más común la respuesta: “Cohén, Leví e Israel”.
    Todo muy lindo, muy anecdótico, muy simpático, pero carente de fundamento.
    Se ponen tres porque se precisan dos para bendecir el pan, tal como en Shabat y en las otras festividades. La tercera, aquella que es partida casi al comienzo del Seder, es para generar el Aficomán, que deberá ser consumido hacia las postrimerías del Seder.
    Es un motivo netamente necesario, dependiente de las halajot al respecto.
    Con poco salero y sabor a misterio. Más bien, es algo muy seco y desabrido, por lo cual prontamente la imaginación se puso a trabajar y fabricó tan bellas alegorías, así como otras que andan por ahí tan simpáticas como estas que mencionamos.
    Cabe decir que los idólatras que se hacen pasar por judíos, esos que se hacen llamar “mesiánicos”, y todos los de esa calaña, han inventado terribles simbologías, perniciosas, enfermas y pecaminosas; que cuadran muy lindo con el ritual pero son desatinadas de cabo a rabo.

    Sigamos con los alimentos de la Keará (bandeja) tradicional.
    No faltan hagadot, panfletos y maestros que van elaborando interesantes relaciones y enseñanzas con cada uno de esos objetos.
    Cosas muy didácticas algunas, otras absolutamente bellas en su poesía y fantasía.
    Pero, nuevamente esos alimentos ritualizados tienen un origen mucho más prosaico y menos imaginativo.
    Matzá y maror para poder cumplir con ellos algunos de los preceptos que corresponden a la noche de Pesaj.
    El resto, y aunque como dije haya mil interpretaciones suntuosas y fascinantes, vienen a ser los símbolos que quedan de lo que antaño era la bandeja desde la cual comían los señores acaudalados en sus simposios. Aquellos ricos del pasado ponían en sus bandejas, o mesitas bajas apenas si levantadas del piso, sus apetitosos y caros alimentos. Tenían ensaladas frescas, representadas por el Carpás. Huevos y carnes, proteínas que no siempre visitaban las “mesas” (tachos a ras del piso) de sus hermanos pobres. Sí, sé del símbolo de la pata de pollo, lo que representa y lo que dicen que también significa. Pero, precisamente estamos tratando de ver más allá del discurso habitual y repetido.
    Ingerían también suculentas salsas, o quizás postres esmerados, que son representados por el Jaroset. El jazeret podría indicar la abundancia de acompañamientos para los platos principales, pero también puede tener un origen más reciente y estar relacionado con realidades que debieron atravesar los judíos en sus penurias, mucho más acá en el tiempo; o la introducción de elementos místicos más allá del origen que haya tenido la bandeja original.
    A esto sumemos el requerimiento de comer reclinados hacia la izquierda, tal cual los opulentos caballeros de la antigüedad que disfrutaban de sus bacanales recostados en sus divanes o sofás. A diferencia del populacho, en cuclillas sobre el suelo –o con suerte alguna alfombra o estera-, pues tales eran sus sillas.

    Podríamos seguir viendo elementos del pasado, o de necesidad halájica, que han ido vistiéndose de alegorías y mensajes místicos.
    Está bien, mientras no perdamos de vista el texto y el contexto; ni nos apartemos de la Luz para regocijarnos con las cosas accesorias.

    Para finalizar, la abuela de un amigo explicaba que decimos “Pesaj Kasher veSameaj” enfatizando la calidad de kasher en esta festividad y no en las otras porque las palabras pesaj y kasher –en hebreo- se forman con las iniciales de las otras festividades de calendario hebreo de la antigüedad: Purim, Sucot, Januca; Kipur, Shavuot, Rosh  haShaná; como si de esta forma integráramos todas las ocasiones destacadas del calendario con el concepto de libertad, alegría y etc.
    ¿Será por ello, o es otra enseñanza bonita y que parece estar bien ajustada a los hechos?

    Quiera el Eterno darnos salud, bienestar, prosperidad, para que podamos seguir celebrando Pesaj como corresponde, tal como Shabatot y resto de ocasiones sagradas del año.

  • Las cenizas quitadas del altar

    «El sacerdote se pondrá su vestimenta de lino y vestirá pantalones de lino sobre su cuerpo.
    Cuando el fuego haya consumido el holocausto, él apartará las cenizas de encima del altar y las pondrá a un lado del altar.
    Después se quitará sus vestiduras y se pondrá otras vestiduras para llevar las cenizas fuera del campamento, a un lugar purificado.»
    (Vaikrá/Levítico 6:3-4)

    ¡Cuánto detalle que parece accesorio!
    ¡Qué cantidad de rituales, que parecen no tener mucho sentido!
    ¿Con qué necesidad ordenar que sea un sacerdote quien limpie de cenizas el altar, las cargue fuera, etcétera?

    En una lectura superficial, poco podemos aprender de este pasaje.
    Sin embargo, al profundizar un poco, rápidamente nos damos cuenta de que hasta en estos versos se encuentra riqueza para nuestra vida cotidiana.

    Como por ejemplo, se nos enseña a que nuestro servicio al Eterno ha de ser esmerado y completo.
    Si bien no dominamos todo, y por tanto el fracaso y el fallo es parte de nuestra realidad, eso no es justificación para no dar el máximo posible de nuestro potencial.
    Esmerarnos, hacer las cosas con claridad y determinación, aún sabiendo que la meta es inaccesible o inalcanzable –ahora o siempre-.
    No basta con elevar el sacrificio al Eterno, clamar a los Cielos con habilidad o cosas pomposas similares. No basta, sino que también hasta el humilde trabajo de recoger las cenizas es una tarea noble y exigida para que realice el “señor” y no el lacayo.

    También aprendemos que no hay tarea indigna, baja, de poca calidad, cuando se trata de servir al Eterno.
    Hasta quitar las cenizas del altar es parte del trabajo santo.
    Lo cual se aplica también a nuestra relación con el prójimo, a lo que hagamos en nuestra vida en sociedad.
    Puede haber tareas mejor o peor pagas, con menores o mayores requerimientos, que precisan conocimientos especiales o estrategias estudiadas, pero finalmente cada uno cumpliendo su rol social es indispensable, valioso y respetable. 

    O también podemos aprender que no hay versículo sin valor, todos son para conectarnos con el Eterno y así con las mejores partes de nuestro ser.
    Es por ello que nuestra obligación es encontrar el punto que nos vincula, sacar el jugo de vida de estos nobles frutos de eternidad.
    Cuando no podemos solos, pedir ayuda.
    Pero siempre, en lo que a Torá se refiere, recibiendo instrucción de maestros judíos especializados que nos guíen con la LUZ por los caminos de sabiduría.

    Por último, aprendemos  a dejar correr aquello que no nos sirve, ni tiene función en nuestro crecimiento multidimensional.
    No hay que quedar atrapado por el pasado oscuro, ni tampoco por el glorioso.
    El pasado ha servido para construirnos, algunas cosas son para recordar, otras para mantener vigentes en el presente.
    Pero, el resto es aquello que debe correr, como río que pasa y no se lo detiene.
    No echar el ancla en el rencor, la humillación, la vejación, el maltrato y cosas por el estilo.
    Hacer que funcione la TESHUVÁ, que también la justicia restituya el equilibrio y enviar la ceniza –el despojo sin provecho- para fuera de nuestra existencia.
    No ganamos nada derrochando energía en sostener focos de infección del pasado, ocupando espacio vital con cenizas muertas y que matan.
    Mejor es limpiar y quitarnos la ropa del pasado, para así construir SHALOM pleno en el presente.

  • El esclavo de adentro

    Algunos problemas de salud a veces me tienen inmovilizado, o apenas con un patético movimiento.
    Nada grave, solo un desperfecto de la columna que cada tanto asoma su miseria y muestra su sombra.

    En esos momentos el dolor y la debilidad, vaya a saber de dónde provienen, me impide la soltura y libertad de otras ocasiones.
    Siendo una persona afecta al deporte, a realizarlo no a verlo en una pantalla o desde las gradas, esta dolencia repercute también en mis capacidades atléticas, llevando así el malestar a otras zonas de mi vida. Por ejemplo, la incomodidad al no dirigir la energía que se canaliza regularmente con el ejercicio intenso; la amargura de ver los músculos perder su vigor y firmeza; la pancita atrevida que se empecina en llevarme la contraria, entre otras.

    Nada terrible, nada para hacer un post de tragedias y dramas.
    Hay gente que verdaderamente sufre y padece, por los cuales pido al Eterno pronta y total recuperación (entre los cuales mi hermano Efraim, que esté restablecido a su máximo estado en breve).
    Pero, a cada cual le duele aquello que le duele.

    Para algunos la rotura de una uña puede convertirse en una verdadera causa de pesadillas, en tanto que otros padecen dolencias terribles y apenas si se les escucha alguna queja silenciosa.
    ¿Quiénes somos para juzgar el sufrimiento de cada uno y cómo han aprendido a hacer de él alguna cosa?

    El hecho, volviendo egoístamente a mí aventura como enfermo ocasional de la columna y accesorios, es que me ha dado para pensar cuánto debemos ser conscientes cada mañana (si es que lo hacemos) cuando pronunciamos la berajá de ZOKEF KEFUFIM, por ejemplo.
    Agradeciendo y alabando a Aquel que endereza a los encorvados.
    Y así con todas las bendiciones, las cuales pasan mudas y sin llamar la atención hasta que un día nos hacen falta.

    ¿Acaso realmente penetramos con nuestra plena intención cuando musitamos (si es que lo hacemos) la berajá antes de algo tan necesario, simple y natural como beber unos tragos de agua?
    ¿En verdad nos vinculamos con el Creador y hacemos de su obra santa algo profano que puede ingresar a nuestro organismo?
    ¿Nos hacemos una idea de la inmensa cantidad de energía e inteligencia cósmica que hay detrás de esa incolora magia que es el vasito de agua?

    Y como eso hasta el infinito y más allá.
    Tomar conciencia, vivir en plenitud, aquí y ahora sin por ello cortar la transferencia sagrada con el pasado y futuro.

    Como sea, vivir de verdad, gozando de lo permitido y apartándonos de lo prohibido (o que nos hace resbalar a ello).
    Con agradecimiento, construyendo SHALOM.

    Pero, ¿cuántas veces tú te limitaste en aquello que podías y está a tu alcance material?
    ¿Cuántas veces tu parálisis no se debió a un trauma físico, incapacitante, sino a alguna creencia que te corroe desde dentro y te lleva a la impotencia?
    Porque, tengamos sinceridad en esto: muchísimas de tus trabas no existen en el plano material, sino tan solo en tu imaginación.

    En días estaremos transitando un nuevo TIEMPO DE NUESTRA LIBERTAD, al cual habitualmente llamamos JAG HAPESAJ.
    Es tiempo para aprovechar en nuestra liberación, para así llegar a ser la mejor versión que podemos de nosotros mismos.

  • El que no es líder

    Hace un ratito publiqué algunas reflexión acerca del liderazgo a partir de enseñanzas de la Torá, aquí: http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/el-lder-verdadero.
    Fue un post muy breve, pero según me parece, sustancioso.
    Evidentemente hay muchísimo más para aportar acerca del tema, y creo que hay al respecto muchos más textos publicados y gratuitos en ese sagrado hogar.

    Ahora, una perspectiva acerca de los que no son líderes, pero están en roles de mando.
    Falsos líderes, que usan el autoritarismo en lugar del ejercicio de la autoridad.
    Gente apoyada en algún poder de hecho, pero detrás del cual no existe verdadero poder.
    Porque se amparan en el uso de la fuerza bruta, y/o engaño, y/o astucia perversa, y/o amenaza, y/o presión de la masa arriada cual ganado irracional, o cualquier otro de los instrumentos de manipulación y dominio abusivo que se ha inventado desde el albor de la humanidad.

    Puede ser un dictador, un déspota, un jefe de comunidad, un cabeza de familia, un maestro, un gurú, un pastor, un rabino, el encargado de un negocio, cualquiera en un rol de mando al cual accedieron legalmente o no.
    El hecho cierto es que su ejercicio está corrompido y provoca y/o estimula la dependencia, pasividad, negación, opresión y cualquier otra consecuencia nefasta del EGO sacado de contexto.

    Porque, es una realidad que estos dominadores son dominados por su EGO, al cual adoran y temen por igual.
    Son esclavos, títeres de una zonita de su cerebro, animales entrenados para responder a determinados impulsos de manera automática.
    Por tanto, en mayor exilio de su NESHAMÁ, es decir, su Yo Esencial.

    Siendo así, con dificultad penetran las advertencias saludables y las señales para corregirse.
    Endurecen su corazón, es decir, su entendimiento y actúan de manera irracional aunque en teoría tuvieran a su favor una gran inteligencia, notables consejeros, o cualquier otra ventaja que les regalara amablemente la vida.
    Desprecian todo en aras de servir a su amo y señor, el EGO.

    Y por EGO, supongo que ya lo sabes de las miles de clases que hemos compartido, no me estoy refiriendo solamente al egoísmo, ni al egocentrismo, ni la egolatría.
    Pero, no te cansaré repitiendo la lección tantas veces estudiada y mostrada.
    Hay disponibles muchísimos textos gratuitos y fácilmente accesibles en este sagrado hogar, serjudio.com (y otros tantos en fulvida.com).

    Esos presuntos líderes son esclavos, sin el poder real del líder.
    Por tanto, son sombras de autoridad.
    Usurpadores que con destreza, o simple golpe “suerte”, hacen el trabajo sucio para llegar y quizás mantenerse en la cresta de la ola a costa de la libertad, salud, bienestar, vida, felicidad, propiedad, de sus seguidores y/o sometidos bajo su bota cruel.

    Como el Faraón de la Salida de Egipto, no bastaba una plaga divina, ni tan siquiera la décima terrible y espantosa, para mitigar la dureza de su corazón.
    Empecinado en obtener sensación de potencia, cuando en la verdad la impotencia comía cada rincón de su persona
    Por ello, se atragantaba con mítines de auto elogio, cadenas presidenciales llenas de odio y violencia además de falsas conquistas.
    incluso en la agonía luchando para dañar en lugar de redimirse con la TESHUVÁ.

    Ejemplos modernos abundan y sobran Nicolás Maduro puede ser el que salta a la vista justamente ahora, momento dramático para nuestros hermanos venezolanos que hace muchos años (décadas quizás) viven en una cruel dictadura, que ahora con tibieza se viene sacando la careta.
    Y sin embargo, no faltan focas aplaudidoras, ni bombos y platillos de festejos por parte de gente ahogada en su propio EGO, algunos que pueden estar embobados con el halo de poder (falso) de su señor, otros que astutamente buscan alguna ventajita a costa del dolor de los suyos y alrededores.

    O de los falsos líderes, aunque en rol de tales, que promueven campañas contra el soberano y digno Estado de Israel.
    Sea por odio, afán territorial, desprecio por Dios, estupidez o simple y sencilla maldad.
    Gente que encuentra de esa manera una especia de adrenalina y anestésico (rara combinación) para apartarlos de la miseria de ser marionetas del EGO, sin vida, sin futuro, sin sentir la conexión con su verdadero ser (la NESHAMÁ).

    En resumen, para corregir a un líder éste primero debe serlo.
    Para perfeccionarnos, primero debemos ser líderes de nuestra liberación.

    Pequeñas enseñanzas de la Torá a pocos días de otro Pesaj…

  • Tzav, la orden de ser ordenados y libres

    En esta parashá, la segunda del Sefer Vaikrá, continúa la Torá con la temática de los korbanot (sacrificios rituales) y otras actividades en el Templo.
    Son reglas que fueron establecidas hace unos 3300 años, en un mundo en el cual la gente buscaba la conexión con lo divino por medio de ofrendar la vida de seres vivos en los altares de los templos.
    ¿Cómo pensaban aquellos antiguos antepasados, cómo percibían el mundo, cuáles eran sus creencias, cuál el valor que daban a la vida, cómo comprendían la relación de lo creado con el Creador, por lo cual practicaban estos rituales?
    Si es difícil muchas veces entender lo que sucede en otras culturas existentes actualmente, ¡cuánto más con aquellas que nos antecedieron miles de años!
    Por esto debemos ser prudentes en no juzgar pero sí tratar de comprender, para lo cual es imprescindible conocer y vincularnos con respeto. Si en lugar de ello vertemos opiniones basadas en escaso saber, o en el desprecio, o en la presunción de nuestra superioridad; entonces difícilmente podamos crecer en sabiduría y empatía.
    Hace unos 2600 atrás vivió el profeta Irmiá/Jeremías, quien tenía muy claro lo relacionado a los korbanot y sin embargo algo le estaba incomodando con ellos, porque en la haftará que habitualmente acompaña a esta parashá leemos de su boca las palabras de Hashem:

    «Porque el día en que los saqué de la tierra de Egipto, no hablé con vuestros padres para pedirles ofrendas y sacrificios. Más bien, les mandé diciendo: ‘Escuchad Mi voz; y Yo seré vuestro Elohim y vosotros seréis Mi pueblo. Andad en todo camino que os he mandado, para que os vaya bien.’»
    (Irmiá/Jeremías 7:22-23).

    ¿Qué nos está enseñando el profeta que sea aplicable para nuestra vida cotidiana?

    También éste es el SHABAT HAGADOL (el sábado grande), pues así se denomina al inmediatamente anterior al comienzo de la festividad de PESAJ.
    Uno de los motivos para su nombre es que en la haftará de este shabat leemos del

    iom HAGADOL vehanorá” – «He aquí Yo envío al profeta Elías antes de que venga el día del Eterno, grande e imponente
    (Malaji/Malaquías 3:23).

    Se nos anticipa el regreso del profeta Eliahu antes de la venida del Mashiaj. Este profeta tendrá la difícil tarea de ir preparando el amanecer de esa época grandiosa (recordemos que en el hebreo del TANAJ la voz IOM significa tanto día como período de tiempo).
    Será de eventos tremendos, de cambios que parecen imposibles, tal como fue la Salida de Egipto, que conmemoramos cada Pesaj. Nuestros Sabios conectan aquella salvación con la que ocurrirá en la época del Mashiaj, siendo la segunda la que complete y perfeccione a la primera.
    Ietziat Mitzraim fue un primer paso hacia la verdadera libertad, que se va dando gradualmente y en etapas. De a poco la humanidad va evolucionando, hasta llegar a un estado en el cual la materia ya no compita con el espíritu, sino que lo complemente. Cuando eso suceda, estaremos disfrutando del Paraíso en la Tierra, será “la Era Mesiánica”, según enseñan muchos sabios, entre ellos Maimónides.
    Por ello también Pesaj es conocida como “el tiempo de nuestra Libertad”, ¿de NUESTRA libertad? ¿No sería mejor decir “de la libertad de los antepasados?
    Al menos hay dos explicaciones, la primera es que si aquellos no hubieran salido de Egipto probablemente seguiríamos en esclavitud, tal como leemos en la Hagadá.
    La segunda, que todos enfrentamos a diario nuestro propio Egipto, es decir, aquello que nos tiene esclavizados (miedos, enojos, angustias, culpas, falta de voluntad, etc.), llega Pesaj y su invitación a trabajar para ser más libres.

    ¡Aprovechémosla!
    ¡Shabbat Shalom umvoraj!
    PESAK KASHER VESAMEAJ, que encontremos motivos para celebrar junto a los nuestros.

  • El párrafo misterioso

    Los niños preguntan las cuestiones de MA NISHTANÁ e inmediatamente después los adultos responden:

    Esclavos fuimos del Faraón en Egipto, y nos sacó Eterno, nuestro Dios, de allí con mano fuerte y brazo tendido.  Y si el Santo, bendito es Él, no hubiera sacado a nuestros antepasados de Egipto, nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, todavía estaríamos esclavizados por Faraón en Egipto.  Y aunque todos nosotros fuéramos sabios, inteligentes, eruditos y conocedores de la Torá, tenemos la obligación de relatar sobre la salida de Egipto.  Y todo el que se extiende en el relato de la salida de Egipto es alabado.”
    (http://serjudio.com/tiempos/hagada/hagada.htm)

    Entonces, esperamos que dé inicio a… ¿qué cosa?
    Pues, si vemos con atención lo que respondemos a los chicos, “esclavos fuimos… y todo aquel que se extiende en el relato de la Salida de Egipto es alabado”,  entonces tendríamos que contar de la Salida de los hebreos de Egipto.
    ¿No?

    Veamos… demos vuelta a la hoja e iniciemos la lectura del párrafo siguiente:

    “Ocurrió que Rabí Eliézer, Rabí Iehoshúa, Rabí Elazar Ben Azariá, Rabí Akivá y Rabí Tarfón estaban reclinados en el Séder en Bené Berak, y relataban sobre la salida de Egipto toda esa noche, hasta que vinieron sus alumnos y les dijeron: «Maestros nuestros, ha llegado la hora de leer el Shemá de la mañana».”

    Ups… hay algo que parece no coincidir.
    Yo no veo que hable de los israelitas en la tortura del barro mortal egipcio, ni las órdenes desquiciadas del faraón, ni la opresión del pueblo, ni de hierbas amargas, ni de Moshé, ni de plagas, ni de milagros, ni de salvación, ni del cruce del mar Rojo, ni…
    Veo una historia breve, anecdótica, ubicada en la tierra de Israel, como unos 1400 años después.
    Algo no está cerrando en esto.

    ¿Qué llevó a los sabios compiladores de la Hagadá a decidir insertar este párrafo en este lugar?
    ¿Cómo se vincula con Pesaj, además de una breve mención a aquel momento trascendental?

    Yo tengo algunas respuestas, me encantaría compartirlas contigo.
    Pero antes, ¿qué te parece si tú compartes lo que sabes, o quizás lo que opinas?

    En los comentarios, aquí debajo en el post correspondiente en serjudio.com, espero tus aportes.

  • El líder verdadero

    «Si un dirigente peca y transgrede por inadvertencia alguno de los mandamientos del Eterno su Elohim respecto a cosas que no se deben hacer, es culpable.
    Luego que se le haga conocer el pecado que cometió, presentará como su ofrenda un macho cabrío sin defecto.
    Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto, delante del Eterno. Éste es el sacrificio por el pecado…
    Así el sacerdote hará expiación por él, por su pecado, y será perdonado

    (Vaikrá/Levítico 4:22-26)

    ¡Qué tremenda lección!
    ¡Cuánto político, líder, cabecilla, iluminado y etcétera debiera leer y aprender de estas líneas!

    Es un mensaje que debería aplicarse a esta época sin más demoras.
    ¿Se entiende el porqué?

  • Tiempo para actualizarte en libertad

    Uno de los nombres tradicionales de Pésaj es Zemán Jeruteinu, es decir, el tiempo de nuestra libertad.
    Es el tiempo para actualizar nuestra conciencia y llevarnos a sincronizar con la NESHAMÁ, espíritu.
    Porque, en el trajinar cotidiano probablemente vamos perdiendo el rastro a nuestro Yo Esencial, para revertirnos con mayor firmeza en nuestro Yo Vivido.
    Es decir, obviar nuestro rostro para identificarnos con las máscaras.

    Es algo que suele suceder, por lo general no lo buscamos ni lo queremos.
    Simplemente, sucede.
    En el exilio del espíritu que nos toca vivir, es fácil perder el sentido sagrado y entonces vivimos en desequilibrio, tratando como podemos de no tropezar y caer más fuerte.

    Pero, tenemos las fiestas que el Eterno nos ha señalado, y en el caso en particular de este tiempo, tenemos ya pronto Pésaj.
    Para refrescarnos el alma con la idea de que no es libre quien hace lo que se le canta, sino aquel que lleva su Yo Vivido a estar en sintonía con su Yo Esencial.
    Que su personalidad sea un fiel reflejo de su identidad espiritual.

    Puede parecer una tarea inmensa e inabarcable, pero ciertamente es posible.
    Cada uno en la medida de sus posibilidades, con el compromiso y esfuerzo alcanza.
    La tarea no está en nosotros culminarla, pero tampoco podemos usar esto como excusa para obviarla.

    Entonces pues, ya lo sabes, seas judío o gentil, tienes una tarea diaria, de cada instante.
    Perfeccionar tu forma de vida, para que seas la mejor versión de ti mismo que puedes ser.
    Saliendo de tus Egiptos personales, de tus angustias y tormentos, de tus miedos y sentimientos de culpa, de tus mendacidades y egoísmos.
    Dejar al EGO en su lugar, y no como el amo de tu vida.

    Para lo cual, debes estudiar el sagrado conocimiento y aplicarlo.
    Camino dorado es el de la construcción de SHALOM, que son acciones (pensamientos, palabras, actos) de bondad Y justicia.
    Para dentro y fuera, en todo momento y lugar.

    Ten todo esto en cuenta, difúndelo, agradécelo y especialmente vívelo.
    El beneficio será inmenso para ti y para aquellos que te aprecian.

    Seamos libres de verdad, construyendo SHALOM.

    (Quiera el Eterno que estas palabras de estudio sirvan para fortalecer y ayudar a restaurar la salud quebrada de  mi hermano Efraim, que pronto lo veamos libre de sus ataduras físicas y disfrutando plenamente de sus buenos días junto a su familia y gente que le aprecia. Si Dios quiere en Israel).

  • וַיִּקְרָ֖א 5777

    Vaikrá el Moshé” – «El Eterno llamó a Moshé [Moisés]» (Vaikrá/Levítico 1:1); con estas palabras comienza Vaikrá/Levítico, que es el tercer libro de la Torá.
    De acuerdo a la Tradición, también se le denomina “Torat Kohanim”- “La instrucción para los Sacerdotes”; ¿por qué?
    Porque su contenido refiere principalmente al Mikdash/Santuario, lugar central de tareas de los cohanim en funciones. Por tanto encontraremos temas de santidad, pureza, uso de los objetos consagrados, ofrendas, servicios sacerdotales, reglas relativas a ellos y por el estilo.
    Aunque también se expresan mitzvot/preceptos para el pueblo en general, igualmente predomina en este libro lo que concierne al Mikdash y su entorno.
    Todo ello pudiera parecer muy lejano para nuestra práctica y mentalidad actuales, porque desde hace casi dos mil años no tenemos Templo de Hashem, ni se realizan los rituales concernientes al mismo. Quedan costumbres relacionadas, así no perdemos la conexión definitivamente, o porque sin Templo igualmente se pueden cumplir; pero esa porción judaica que fue esencial para nuestros antepasados ya no es un hecho presente.
    Igualmente, el judaísmo, como un organismo vivo ha sabido adaptarse, por lo cual, preservando su esencia y respetando sus fundamentos consigue mantener vigente el mensaje celestial, aunque las condiciones materiales no lo habiliten.
    Para algunos sabios se retornará algún día a las prácticas de antaño, restituyéndose el Templo y los servicios del mismo. Para otros pensadores, hemos pasado a una etapa en la cual ya aprendimos a vincularnos desde otra perspectiva con el mundo material así como con lo espiritual, sin los rituales y reverencia del Mikdash.
    ¿Qué pasará en el fututo realmente?
    Es una pregunta que solamente el mañana responderá.
    Al día de hoy, en lo que no se puede practicar igualmente nos queda aprender, profundizar, preservar, difundir, compartir, etc., porque es parte de nuestra Tradición y cultura.

    Acerca del versículo: «Ésta es la Torá que Moshé puso ante los Hijos de Israel(Devarim/Deuteronomio 4:44), el famoso Maharal explicaba que la Torá ha sido puesta ante todos y cualquiera que quiera puede alcanzarla. Cada judío es el responsable de su desarrollo espiritual, habiendo cohanim y Mikdash, maestros y comunidades, o no.
    Cada uno está recibiendo el llamado de Hashem personalmente, tal como le sucediera a Moshé al comienzo de nuestra parashá.
    Depende de cada quien cómo lo atiende.

    ¿Qué enseñanzas prácticas te deja la lectura de este texto?

    ¡Shabbat Shalom umvoraj!
    Todo lo bueno para ti y tu familia.

  • Este tiempo para ustedes

    «El Eterno habló a Moshé [Moisés] y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:  –Este mes será para ustedes el principio de los meses; será para ustedes el primero de los meses del año.»
    (Shemot/Éxodo 12:1-2)

    Cuatro son los shabatot especiales, todos ellos alrededor de estas semanas:

    1. Shekalim, el shabat previo a Adar.
    2. Zajor, el previo a Purim.
    3. Pará, tres semanas antes de Pesaj.
    4. HaJodesh, que ocurre este año en este shabat y es el que antecede a Nisán.

    Con las palabras citadas más arribas es que comienza la porción extra que leemos del segundo sefer Torá, precisamente la parashat HaJodesh.

    Notemos que en el breve pasaje se indica dos veces que este tiempos es “para ustedes”.
    ¿Qué nos está queriendo enseñar la Torá con ello?

    Recordemos que esto fue dicho por el Eterno a Moshé y Aarón mientras los hebreos aún estaban en Egipto, ya no estaban bajo la penuria de la esclavitud del trabajo; sin embargo seguían siendo esclavos de Egipto.
    ¿Qué quiere decir?

    Que ellos no eran dueños de su tiempo, pues era Faraón el que designaba los destinos de sus días.
    Así sucede con el esclavo, el cual rinde cuentas ante sus amos, quienes deciden cómo será administrado el tiempo de sus siervos.

    Ahora les avisa el Eterno que ellos deberán ir aprendiendo a ser ellos mismos, a dejar la incómoda zona de confort de la servidumbre, para comenzar a andar por el difícil camino de la libertad.
    Para lo cual deberán hacerse cargo de sus elecciones, por lo que, deberán tener conocimiento y capacidad de discernimiento.
    Siendo así, es imprescindible ser amos de nuestro destino, manejando con sabiduría y calidad nuestro propio tiempo.

    Es una lección básica y esencial, por ello de las que están al inicio de nuestro camino para ser armoniosos en Yo Vivido-Yo Esencial.

    Ésta es una enseñanza para todos los días y todos nosotros.
    Mientras estamos bajo el reino del EGO, nos pretendemos libres, suponemos que escogemos con voluntad, pero ciertamente esa zona oscura de nosotros es la que decreta y no siempre para nuestro beneficio.
    Podemos creernos libres, pero mientras el EGO sea el amo, no hemos salidos realmente de nuestro Egipto personal.

    Y a este amo se lo puede reconocer casi de manera constante, en las numerosas ocasiones que estamos (o nos sentimos) en impotencia, y por tanto probablemente reaccionaremos desde él.
    El EGO es nuestro sádico gobernante y nosotros sin conciencia seguimos apegados a las reglas de su látigo, tremendamente peligroso por no ser visible.
    Con dudas, enojos, amarguras, peleas, adicciones, vicios, desencuentros, mentiras, engaños, maltratos, pasividad, agresividad, violencia, padecimiento de enfermedades prevenibles, insultos, y un largo etcétera de conductas que nace del EGO y nos apartan de la LUZ constante de la NESHAMÁ.

    Podemos aprovechar la oportunidad de andar por el camino de los libres, los cuales son constructores de SHALOM.
    O podemos seguir en desequilibrio, penando aunque soltemos risotadas.
    Está en nosotros atender el sagrado llamado, o despreciarlo.

    Si lo aceptas, tus conductas (pensamientos, palabras, acciones) irán siendo paulatinamente más y más de bondad y justicia.
    Hacia los otros, hacia ti.

    Pero, de no querer salir de la celdita mental autoimpuesta, estaremos perdiendo la oportunidad.

  • Cambiar para mejor

    Si vas a esperar a que algún hecho externo ocurra para realizar tú el cambio que precisas para estar mejor,
    lo más probable es que ese cambio nunca se dé,
    o tarde demasiado y las consecuencias no sean las agradables.

    Para generar el cambio debes cambiar,
    así de sencillo y de terriblemente complicado.

    La primera vez, la segunda,
    probablemente te cueste un montón,
    dudes, quieras permanecer en tu celdita mental,
    reniegues, inventes excusas, destaques lo negativo,
    a pesar de todo esto,
    avanza hacia la realización por una tercera vez.

    Entonces, comprobarás que te ha sido más sencillo,
    que algo realmente está cambiando,
    pero temblarás por la incertidumbre,
    no sabrás si has optado por lo mejor o nuevamente erraste en tus elecciones.

    Evalúa, no todas las decisiones y cambios son acertados,
    toma con mesura las medidas,
    pero trata de seguir en la nueva senda,
    la que provoca el cambio hacia un estado más saludable,
    positivo, de equilibrio y bienestar.

    Porque, a la cuarta oportunidad que lo hagas,
    ya sentirás mayor seguridad,
    tendrás encima un aprendizaje multidimensional que te fortalece.

    Para cambiar habrás de cambiar…
    el resultado final no depende de ti,
    pero el paso que tienes que dar tú,
    solamente tú lo puedes dar.