Categoría: Profetas y profecías

  • SE ACABÓ EL TIEMPO: El mapa de 2,600 años que explica HOY.

    SE ACABÓ EL TIEMPO: El mapa de 2,600 años que explica HOY.

    ¿Estamos viviendo el final de la estatua de Nabucodonosor? En este video desglosamos la profecía de Daniel y cómo la tensión actual entre Persia (Irán) y Edom (Occidente) encaja perfectamente con el código de los pies de hierro y barro.

    Analizamos la conexión entre el sueño antiguo y la geopolítica de 2026, revelando por qué las potencias mundiales se están movilizando exactamente como se escribió hace milenios. No es coincidencia, es un mapa trazado que está llegando a su fin.

    En este video aprenderás:

    • Quiénes son hoy los descendientes de Edom e Ismael.

    • El misterio de por qué Persia es la «rebanada» final de la profecía.

    • El significado real de la piedra que golpea a la estatua.

    #Profecia #Daniel #Geopolitica #Persia #Edom #FinDeLosTiempos #Revelaciones #Biblia #Irán #NoticiasMundiales #Espiritualidad

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  • Yoná/Jonás: Cuando la Lección es para el Profeta, no para el Destinatario

    Yoná/Jonás: Cuando la Lección es para el Profeta, no para el Destinatario

    Introducción: Más Allá de la Teshuvá (retorno) de Nínive

    La historia de Yoná, aquel profeta que fue tragado por un gran pez, se interpreta casi universalmente como un relato sobre el rajamim (compasión) de Hashem y el poder de la teshuvá (retorno a la esencia).
    Muchos también la leen como un “palo” contra el profeta: que se puede ser apegado a la Tanaj y, a la vez, duro de corazón; que un profeta puede ser cobarde y poco misericordioso. Una lista de torpezas que, por extensión, a veces se usa para atacar a los judíos o a ciertos grupos de ellos.

    Aunque algunas de esas lecturas tienen algo de verdad, el texto esconde una capa mucho más profunda y radical: el objetivo principal de Hashem no era Nínive, sino el propio Yoná. Nínive es el escenario; el verdadero destino de la misión recae sobre el instrumento. ¡El mensaje es para Yoná!
    Por ello, para todos nosotros, en cada generación, allí donde estemos.

    Desde esta perspectiva, apoyada en las fuentes de la espiritualidad de Israel, la misión entera es una lección intensiva diseñada para educar al profeta: para flexibilizar sus ideas rígidas, expandir su comprensión de la justicia divina y forzarlo a reconocer lo que, hasta entonces, no había asumido. El relato —antes y después de Nínive— es el mapa de un viaje interior, breve en extensión pero monumental en profundidad.
    Una guía que, hasta hoy, también nos habla a nosotros.

    El Punto de Partida: El Éxito Amargo de un Profeta (2 Reyes 14:25)

    Yoná no es un profeta novato. El libro de 2 Reyes lo presenta ya con una historia compleja:

    «[El rey Yeroboam II] restauró los límites de Israel… conforme a la palabra de Hashem, que habló por medio de su siervo Yoná hijo de Amitay, profeta de Gat-Jéfer».

    A primera vista, una victoria. Sin embargo, un versículo antes (14:24) la Tanaj nos advierte que este mismo rey “hizo lo malo ante los ojos de Hashem”.
    Dios, en un acto de jesed (benevolencia), utilizó a un rey impío para cumplir la profecía de un profeta justo, por pura compasión ante el sufrimiento de Israel (14:26-27).

    Para Yoná esto fue un éxito amargo:
    – Su profecía se cumplió, pero no produjo teshuvá en el pueblo ni en el rey.
    – Aprendió que la bondad de Hashem puede manifestarse aun sin transformación interior.
    – Vio que la medicina alivió el síntoma, pero no curó la enfermedad del alma de Israel.

    Los sabios del Midrash enseñan que esta experiencia moldeó su visión. Entendió que el Creador bendice incluso cuando Israel no hace méritos. Por eso, cuando recibe el mandato de advertir a Nínive, razona que si Hashem fue tan compasivo con un Israel indiferente, ¡cuánto más lo sería con los ninivitas si mostraban siquiera una señal de teshuvá!

    Su celo se volvió protector y temeroso. El Midrash (Mejilta de Rabí Ishmael) explica que temía que Nínive se arrepintiera, porque su arrepentimiento se convertiría en una acusación celestial contra Israel, que recibía profetas sin cambiar. Su huida no es simple rebeldía: es un intento desesperado de “proteger” a su pueblo de una comparación humillante.

    En resumen, Yoná llega a su propio libro no como un profeta triunfante, sino desilusionado: ya había visto un “éxito” vacío. Y esa cicatriz interior lo prepara para la lección más grande de su vida.

    La Tensión Interna como Herramienta Divina

    ¿Por qué enviar a Yoná a Nínive si ya había cumplido su misión en Israel?
    Porque su tikkún (proceso de corrección espiritual) no estaba completo.
    Hashem usa la incomodidad para pulir el alma: el mandato de ir hacia “el otro” —el enemigo— no es una tarea secundaria, sino el catalizador para que Yoná se confronte consigo mismo.

    Esta prueba lo forma en varios niveles:

    • Responsabilidad profética: aprende que la voluntad divina puede operar de manera paradójica; esa lección será clave para guiar a Israel.
    • Humildad y apertura: debe aceptar un mandato que choca con su visión nacional; la profecía exige incomodidad.
    • Visión de justicia integral: debe integrar din (rigor) y jesed (benevolencia); solo así será un profeta equilibrado.
    • Desarrollo de carácter: su miedo, orgullo y resistencia al cambio quedan al descubierto; cada prueba es parte de su tikkún personal.

    Ecos en las Fuentes Rabínicas

    El Midrash relata que Yoná temía que sería llamado por la gente como un “profeta de mentiras”, cuando sus advertencias de juicio no se cumplían porque la gente hacía teshuvá. Temía que la salvación de Nínive dañara su credibilidad en Israel. La gente no suele entender que la profecía no es una visión del futuro, no es una adivinanza, sino una apertura de la menta hacia la toma de decisiones. Si uno opta por el bien, el destino cambia de lo que está marcado como destrucción. Al no entenderse eso, entonces se vería al profeta como un charlatán, que pronostica destrucciones y no pasa nada. Porque, la gente no vería la bondad y el rajamim actuando ante los que hacen una elección bondadosa.

    El episodio del kikayón (planta de rápido crecimiento) es la metáfora perfecta: Yoná se aferra a una comodidad pasajera y se enfurece cuando desaparece. Los cabalistas ven en esa sombra un or makif (luz envolvente), una protección temporal que despierta conciencia. El foco no es la planta, sino la reacción de Yoná: su apego a su propia idea de justicia.

    El mensaje es claro: antes de guiar al pueblo, el profeta debe encarnar el rajamim que anuncia.

    Relectura Profunda

    Yoná no es un improvisado; es la voz de la restauración de Israel.
    Su autoridad lleva en sí la semilla del desafío.
    Cuando Hashem lo envía a Nínive, no busca primariamente salvar la ciudad, sino esculpir el alma de su profeta. La experiencia en 2 Reyes fue el inicio de su formación; Nínive es su examen final.

    Debe aprender:

    • A ser fiel incluso cuando la misión lo descoloca y le produce ira o crisis.
    • A aceptar que la justicia y la misericordia divinas superan su lógica.
    • A dejar que su propia visión limitada se rompa para dar paso a una comprensión más alta.

    La pregunta final de Hashem, «¿No he de tener Yo piedad de Nínive…?», no es una defensa de la ciudad, sino un espejo frente a Yoná: “¿Puedes tú enojarte porque utilizo Mi mundo para enseñarte quién eres y quién soy?”.

    La Lección para Nosotros

    La experiencia de Yoná es un modelo para cualquiera que tenga una misión.
    A menudo, Hashem nos da tareas que parecen contradecir nuestro camino “exitoso”.
    No son un error: son el plan. Son el taller de nuestro propio tikkún.

    La verdadera prueba no está en “los otros” —nuestro Nínive personal— sino en nuestra reacción:
    ¿Nos aferramos a nuestro orgullo y a nuestra idea de cómo debería ser la justicia?
    ¿O permitimos que la experiencia nos quiebre y nos reconstruya?
    ¿Seguimos siendo pastoreados por el EGO a través del miedo, o tomaremos las riendas de nuestra vida, aunque nos sintamos débiles e incapaces?
    ¿Estaremos siendo obstinados en rebelarnos, o aceptaremos que somos una infinita NESHAMÁ en un cuerpo limitado, en un mundo de limitaciones, y, por tanto, habremos de hacer lo mejor con los recursos disponibles?

    Nuestro liderazgo y servicio más auténticos no nacen de los éxitos visibles, sino de la disposición a ser transformados, a dejar que Hashem modele no solo lo que hacemos, sino lo que pensamos y sentimos en lo más íntimo.

    Cierre

    Yoná es nuestro espejo. Un hombre llamado por Dios, con grandes logros, que creyó haber entendido el juego.
    Hashem usó una ciudad entera para mostrarle que el verdadero propósito de su llamado no era solo cambiar el mundo, sino dejar que el mundo lo cambiara a él.
    Ese sigue siendo el desafío más difícil —y más glorioso— de nuestra propia vida de emuná (confianza activa en el Creador).

    ¿Tú qué opinas?

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  • 🌄 Devarim: ¿Palabras de Moshé o Palabra de Dios? ¿Y si cambiamos el «o»?

    El libro de Devarim comienza con una afirmación clara: “Estas son las palabras que habló Moshé…” (Devarim 1:1). A diferencia de los libros anteriores de la Torá, donde la voz divina se manifiesta directamente, aquí es Moshé quien toma la palabra. ¿Estamos ante una obra puramente humana? ¿O hay una revelación divina que pasa por el filtro del entendimiento humano?

    La idea de que Devarim es principalmente el discurso de Moshé, con la aprobación Divina para formar parte de la Torá, es un concepto con profundas raíces en la tradición judía, ampliamente discutido en el Midrash y por comentaristas rabínicos. La comprensión implícita y explícita de las fuentes apunta a esta idea.

    🧠 El rol activo del profeta

    El Talmud enseña que Moshé escribió su propio libro, así como el relato de Bilam y el libro de Job (Bava Batra 14b). Sin embargo, esta afirmación no debe interpretarse como una independencia de Moshé en la escritura de Devarim. En lugar de ser un dictado palabra por palabra, Devarim refleja la profunda comprensión de Moshé sobre la voluntad divina, la cual fue aceptada y ratificada por Dios como parte integral de la Torá escrita.

    Maimónides, en su Guía de los Perplejos (Parte II, capítulo 45), explica que la profecía de Moshé fue única: no mediada por imágenes ni sueños, sino por conceptos claros y racionales. Esto le permitió transmitir la palabra divina con una precisión inigualable. Así, Devarim no es una simple interpretación humana, sino una revelación que pasa a través del intelecto de Moshé, sin perder su carácter sagrado. A pesar de su rol activo en la comprensión y transmisión, Moshé siempre fue guiado por la mano divina.

    El Midrash Devarim Rabbah a menudo enfatiza que gran parte del contenido de Devarim son las palabras de Moshé. Sin embargo, recalca que estas palabras tienen un carácter Divino, ya que Moshé las pronuncia con Ruaj HaKodesh (inspiración Divina) y bajo la guía de Dios. La paradoja es que, si bien son las palabras de Moshé, su estatus como Torá es indudable porque fueron Divinamente inspiradas y aceptadas como parte de la Revelación. Otro Midrash (mencionado en comentarios sobre Éxodo 4:10) aborda la aparente contradicción entre la queja de Moshé de ser «pesado de boca y pesado de lengua» (Éxodo 4:10) y su elocuencia en Devarim, explicando que cuando Moshé hablaba al pueblo de Israel, sus palabras eran poderosas y Divinamente inspiradas. Esto subraya que sus discursos en Devarim, aunque saliendo de su boca, estaban imbuidos de santidad Divina.

    📜 ¿Revelación o interpretación?

    La idea de que Dios aceptó el discurso de Moshé y lo convirtió en Torá escrita plantea una visión dinámica de la revelación. No es un monólogo divino, sino un diálogo entre lo humano y lo eterno. Moshé, al hablar desde su propia experiencia y comprensión, revela una dimensión de la Torá que no se impone desde lo alto, sino que surge desde lo más profundo de la vida misma. La tradición rabínica lo expresa de manera elocuente: “La Presencia Divina hablaba desde la garganta de Moshé” (Sifrei Devarim 357). Aunque las palabras eran de Moshé, el contenido era divino. Esta relación activa y dialéctica entre lo humano y lo divino es una característica distintiva de la revelación en Devarim. De hecho, el Talmud (Berajot 5a) también destaca cómo la revelación divina a través de Moshé, con su interpretación, fue aceptada por Dios.

    El Talmud y otras fuentes rabínicas se refieren a Devarim como «Mishné Torá» (Repetición de la Torá). Este nombre mismo sugiere que el libro es una recapitulación y explicación de las leyes y eventos ya presentados, pero desde la perspectiva de Moshé. No obstante, el hecho de que se considere «Torá» (instrucción, ley) en sí mismo, y no meramente un comentario, indica su estatus Divino. La tradición judía sostiene que toda la Torá, incluyendo Devarim, fue dada por Dios a Moshé en el Monte Sinaí. Esto implica que la «autorización» Divina para que las palabras de Moshé fueran Torá ya estaba presente desde el principio. Maimónides, en sus 13 Principios, insiste en la totalidad e inmutabilidad de la Torá, lo que implica que las palabras de Moshé en Devarim, al ser parte de la Torá, fueron Divinamente ordenadas y aceptadas. Además, en su obra «Mishné Torá», Maimónides codifica la ley judía basándose en toda la Torá, sin distinguir en la validez Divina de los mandamientos presentados en Devarim.

    🔥 De lo sublime a lo cotidiano

    El libro de Devarim prepara al pueblo de Israel para entrar en la Tierra Prometida, ofreciendo enseñanzas prácticas sobre cómo vivir una vida guiada por la Torá. Moshé no solo relata hechos milagrosos; más bien, lo que transmite son lecciones sobre cómo vivir con propósito, cómo recordar con conciencia y cómo hablar con responsabilidad. Devarim es el paso de lo sobrenatural a lo cotidiano, de lo sublime a lo práctico. Es la Torá que se manifiesta en lo cotidiano, que no se queda en el ámbito de lo trascendental, sino que se aplica a la vida diaria.

    En resumen, la tradición judía, tal como se encuentra en el Midrash, el Talmud y las obras de los Maestros, sostiene que Devarim es el discurso de Moshé, pero no es meramente oratoria humana. Es un aalocución pronunciado con inspiración Divina, y que Dios, a través de la profecía única de Moshé, le dio la autoridad para que esas palabras se convirtieran en el quinto libro de la Torá, con el mismo estatus de santidad y obligatoriedad que los otros cuatro. No es un «ok» como un permiso para añadir algo, sino el reconocimiento de que la voz de Moshé en Devarim es la voz de la Torá.

    ¿Cómo crees que esta dualidad de voz humana y autoridad divina en Devarim nos ayuda a comprender mejor la relevancia de la Torá en nuestras vidas hoy?

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  • El sol y la luna detenidos a pedido del líder supremo

    ¡Atención, hermanos y hermanas de la casa de Israel! ¡Paren las rotativas, detengan el timeline de sus redes sociales y presten oído, porque hoy desenterraremos uno de los misterios más fascinantes y debatidos de nuestra Torá! Hablamos, por supuesto, de aquel momento épico, casi cinematográfico, en el que el mismísimo sol pareció hacerle caso a la voz de un hombre: el milagro del sol detenido en Josué 10.

    ¿Un milagro? ¿Una metáfora? ¿Un evento astronómico malinterpretado? En serjudio.com, siempre hemos creído que la fe no está reñida con la razón, y que explorar las diferentes facetas de nuestros textos sagrados solo enriquece nuestra comprensión y nuestra relación con El Eterno. Así que, sin más preámbulos, y con la audacia que nos caracteriza, vamos a desglosar algunas posibles explicaciones, cada una con su pizca de plausibilidad, para este suceso que nos ha dejado a todos rascándonos la cabeza durante milenios. ¡Agarren sus talitot y prepárense para un viaje intelectual!

    Algunas Posibles Explicaciones para el Sol Detenido en Josué 10:

    1. Intervención Divina Directa y Literal: La explicación más directa y, para muchos, la más simple: Dios, en Su omnipotencia, simplemente detuvo la rotación de la Tierra o el movimiento aparente del sol y la luna. Punto. No hay más que buscar. Es un milagro en su forma más pura, una demostración de poder absoluto para asegurar la victoria de Su pueblo elegido. Esta es la visión de aquellos que tienen una fe, no del estilo emuná del judaísmo, y que aceptan cuestiones absurdas y que contradicen las propias reglas de interpretación que Dios ha dado para comprender Sus textos.
      En esta visión, se tiene una fe inquebrantable, aunque sea en cosas absurdas, y por tanto Dios puede alterar las leyes de la naturaleza a voluntad, y en este caso, a pedido de un humano. Habiendo otras cosas más simples y menos cósmicamente destructivas como detener «el movimiento» del sol.
      Si no entiendes la problemática impresionante de detener al sol, pregunta que te lo explico.

    2. Una Perseida o Lluvia de Meteoritos Excepcionalmente Brillante: Imaginemos por un momento que la «granizada de piedras» que Dios lanzó sobre los amorreos (Josué 10:11) no fue una granizada común. ¿Y si fue un evento meteórico masivo y espectacular? La luz intensa de un bólido o una serie de meteoros brillantes al entrar en la atmósfera podría haber creado la ilusión de que el día se prolongaba o que el sol «se detuvo» debido a la confusión y el asombro que tal espectáculo generaría. Esto explicaría también la destrucción de los enemigos.

    3. Un Eclipse Solar Anular o Parcial Largo: Si bien un eclipse total oscurece el sol, un eclipse anular o parcial podría haber creado una atmósfera inusual, una luz crepuscular que se prolongaba y desorientaba. La disminución de la luz solar podría haber hecho que el tiempo pareciera detenerse, especialmente si la batalla se libraba en un día de por sí caluroso y agotador. La mención de la luna también podría encajar con la alineación celestial.

    4. Fenómeno Atmosférico de Refracción Extrema (Espejismo Solar): La atmósfera terrestre puede jugar trucos sorprendentes. Una refracción anómala de la luz solar, quizás causada por capas de aire con diferentes temperaturas y densidades, podría haber proyectado la imagen del sol por encima del horizonte mucho después de que se hubiera puesto, o haberlo mantenido visible por más tiempo de lo normal. Piensen en los espejismos desérticos, pero a una escala mucho mayor.

    5. Una Actividad Volcánica con Nubes de Ceniza y Polvo: Una erupción volcánica relativamente cercana, a unos cuantos cientos de kilómetros, con la liberación masiva de cenizas y polvo a la atmósfera, podría haber alterado drásticamente la percepción del tiempo. Las nubes densas podrían haber filtrado la luz solar de una manera que la mantuviera visible pero difusa durante un período prolongado, dando la impresión de un día inusualmente largo. La «granizada de piedras» podría ser una metáfora de la lluvia de rocas volcánicas. El resplandor poderoso de las explosiones volcánicas, podría haber dado un aspecto espectral a la noche.

    6. Expresión Hiperbólica o Poética de una Gran Victoria: Es fundamental recordar que gran parte de la Torá y los Nevi’im (Profetas) utilizan un lenguaje rico en metáforas, hipérboles y poesía. ¿Es posible que «el sol se detuvo» sea una forma poética de describir la magnitud de la victoria de Israel, una victoria tan decisiva y abrumadora que se sintió como si el tiempo mismo se hubiera detenido para permitirla? La duración de la batalla sería entonces lo extraordinario, no el sol.

    7. Un Error de Transcripción o Interpretación en la Traducción: A lo largo de milenios, los textos se han copiado y traducido innumerables veces. ¿Podría haber habido un pequeño error, una mala interpretación de una palabra o frase en el hebreo original que llevó a la idea de que el sol se detuvo? Quizás se refería a una pausa en la batalla, a un momento de reflexión o a que la luz era suficiente para continuar la lucha.

    8. Fenómeno Psicológico Colectivo (Sugestión o Agotamiento Extremo): Bajo el estrés y la tensión de una batalla a muerte, y con un líder carismático como Josué invocando a Dios, la mente humana puede ser sorprendentemente maleable. El agotamiento extremo, la adrenalina y la fe colectiva podrían haber llevado a una percepción alterada del tiempo, donde un día normal, o incluso un día ligeramente más largo debido a otras circunstancias, se sintió como un período extraordinariamente extendido.

    9. Un Evento Celestial Raro y Poco Comprendido en la Antigüedad: Nuestro conocimiento del universo ha avanzado enormemente, pero en la antigüedad, cualquier fenómeno astronómico inusual (una supernova, un cometa brillante, etc.) podría haber sido interpretado de una manera mística y milagrosa. Si bien no detendría el sol, la novedad y el asombro de tal evento podrían haber sido conectados con la duración de la batalla.

    10. Un OVNI: No es ajeno al relato del Tanaj la presencia de seres y objetos que tienen mucho eco con los modernos relatos de OVNIs y similares. No tenemos la clave para saber a ciencia cierta si estamos solos en el universo, si otros nos visitan, si los ángeles son enviados de otra dimensión u otro planeta, cumpliendo una misión Divina.

    Nosotros no pretendemos tener la última palabra. Al contrario, nuestra misión es abrir el debate, invitar a la reflexión y recordar que la grandeza de nuestra tradición radica precisamente en su profundidad y en las múltiples capas de significado que nos ofrece. Sea cual sea la explicación que resuene más contigo, lo innegable es que el episodio de Josué 10 sigue siendo un pilar fundamental en la narrativa de nuestra historia, un testimonio de nuestra familia y sus avatares de índole cósmica.

    ¡Que el conocimiento siga iluminando nuestros caminos!

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  • Desde el Desierto a la Tierra Prometida: Josué 10 y la Resistencia de Am Israel Hoy

    Desde el Desierto a la Tierra Prometida: Josué 10 y la Resistencia de Am Israel Hoy

    En estos días inciertos que vivimos, con la tensión palpable en nuestra Tierra de Israel y los desafíos que se ciernen sobre nuestro pueblo, a menudo buscamos en nuestras fuentes milenarias respuestas y fortaleza. Y como cada Shabat nos enseña, la Torá y los Nevi’im (Profetas) no son meros relatos antiguos, sino espejos que reflejan nuestras propias luchas y triunfos, ayer y hoy.

    Esta semana, nuestra mirada se posa en un capítulo crucial del libro de Josué: el Capítulo 10. Si recapitulamos, el pueblo de Israel, bajo el liderazgo de Josué, ya ha logrado victorias milagrosas como la de Jericó. Pero la conquista de la Tierra Prometida no sería un camino de rosas. En este capítulo, nos encontramos con un desafío formidable.

    La historia comienza con una alianza de cinco reyes amorreos – Adonisedec de Jerusalén, Hoham de Hebrón, Piram de Jarmut, Jafía de Laquis y Debir de Eglón – quienes se unen para atacar Gabaón. ¿Por qué Gabaón? Porque Gabaón había hecho la paz con Israel, reconociendo el poder del Dios de Israel. Esto, para los reyes cananeos, era un acto de traición que no podían tolerar. En esencia, vemos aquí la respuesta de una coalición enemiga ante cualquier signo de reconocimiento o coexistencia con Am Israel.

    Los gabaonitas, en su desesperación, claman a Josué por ayuda: «No abandones a tus siervos; sube pronto a nosotros, y líbranos y ayúdanos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han juntado contra nosotros» (Josué 10:6).

    Y aquí es donde la emuná y la audacia de Josué brillan con luz propia. Sin dudarlo, Josué y su ejército marchan toda la noche desde Guilgal. Es una marcha extenuante, pero con una certeza inquebrantable: Dios está con ellos. Y Hashem responde a esa entrega de una manera asombrosa. No solo infunde pánico en los enemigos, sino que interviene de forma sobrenatural, haciendo llover grandes piedras (¿granizo, meteoros, misiles, etc.?) desde los cielos, causando más bajas entre los enemigos que la propia espada israelita.

    Pero la batalla es tan crucial, la misión tan vital, que Josué, con una audacia sin precedentes, le pide a Hashem lo impensable: detener el sol y la luna. «Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ayalón» (Josué 10:12). Y en el Tanaj nos narra: «Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el libro de Iasher? Y el sol se detuvo en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.» (Josué 10:13). ¡Un milagro que la historia no ha vuelto a ver!

    Este capítulo culmina con la victoria aplastante de Israel. Los cinco reyes son capturados y ejecutados, y Josué procede a conquistar y purificar varias ciudades clave en el sur de Canaán: Maceda, Libna, Laquis, Eglón, Hebrón y Debir. La fe, la acción decidida y la ayuda divina se combinan para asegurar la supervivencia y el avance de nuestro pueblo.

    ¿Y qué nos dice esto hoy, en el 2025, a la sombra de los actuales desafíos en Israel?

    La conexión es, lamentablemente, más clara de lo que quisiéramos. Israel hoy se enfrenta, una vez más, a una coalición de fuerzas que no toleran su existencia. Los que buscan la coexistencia pacífica son a menudo atacados o coaccionados por aquellos que profesan una ideología de aniquilación. Vemos cómo diversas entidades, desde regímenes hostiles hasta grupos terroristas y sus aliados ideológicos y económicos, se unen, no por un ideal constructivo, sino por una visceral oposición a la presencia de un Estado Judío libre en su Tierra ancestral.

    La exigencia de «aniquilar a Israel» o de «expulsar a los judíos» resuena con la misma ferocidad que la de los reyes amorreos que no podían soportar que Gabaón hiciera la paz con Israel. La narrativa de Josué 10 nos recuerda que, a lo largo de nuestra historia, hemos enfrentado enemigos cuya motivación principal es nuestra desaparición.

    Pero también nos enseña una lección vital de determinación y fe inquebrantable. Josué no titubeó. No se lamentó. Actuó con convicción, confiando en la promesa Divina. Hoy, cuando los misiles surcan nuestros cielos, cuando nuestros soldados luchan en Gaza para proteger a nuestro pueblo de una organización terrorista, y cuando la comunidad internacional a veces nos mira con incomprensión, la historia de Josué 10 nos susurra: la fe y la acción audaz son indispensables.

    El «sol detenido» de Josué no es solo un milagro del pasado. Es un símbolo de la voluntad divina de apoyar a Su pueblo en los momentos más críticos, cuando la lógica humana parece desfavorable. Es un recordatorio de que, incluso ante la adversidad que parece inamovible, la mano de Hashem puede intervenir de formas que trascienden nuestra comprensión.

    La resiliencia de Israel, la valentía de sus soldados, la unidad de su pueblo ante la amenaza, son ecos de esa marcha nocturna de Josué y sus hombres. La lucha de Israel no es por la conquista de tierras ajenas, sino por la defensa de su hogar, de su derecho a existir en paz y seguridad en su propia Tierra, la Tierra que le fue prometida.

    Que la lectura de este capítulo nos infunda la misma fortaleza y fe de Josué. Que nos inspire a recordar que, aunque la batalla sea ardua y los enemigos parezcan numerosos, la historia nos demuestra que, con la guía divina y nuestra propia determinación, Am Israel siempre prevalecerá. Nuestras armas no solo están cargadas con materia, sino con espíritu y sagrada determinación de que triunfe el shalom.

    Que tengamos un tiempo de paz, fortaleza y esperanza renovada para todo Am Israel y el mundo.

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  • Libro de Lamentaciones y tu vida

    El libro de Lamentaciones, o Eijá en hebreo, es un libro del Tanaj que se lee en Tisha B’Av. Este libro es una colección de poemas que lamentan la destrucción del Primer Templo del Eterno, que estaba en Jerusalén y la caída del Reino de Yehudá. A pesar de que este libro es un testimonio de dolor y sufrimiento, también contiene un mensaje importante de esperanza y fortaleza.

    Los sabios talmúdicos nos enseñan que el libro de Lamentaciones es un llamado a la reflexión y la introspección. Este libro nos invita a considerar nuestras acciones y a reflexionar sobre cómo podemos mejorar como individuos y como comunidad.

    Aunque este libro habla de la destrucción y la pérdida, también es un recordatorio de que la esperanza y la fuerza pueden surgir incluso en los momentos más oscuros. Los poemas de Lamentaciones son una expresión de dolor, pero también son una demostración de la capacidad humana para resistir y superar la adversidad.

    El poema comienza con la palabra «¿Ejá?» que significa «¿Cómo?» en hebreo, un desgarrado efecto de la tragedia que podía haber sido evitada, pero la gente fue andando hacia la destrucción, paso a paso, sin hacer las correcciones necesarias y posibles cuando todavía estaban a tiempo de hacerlas.
    Este poema describe la destrucción de Jerusalén y la difícil situación en la que se encuentran los judíos. Pero, a pesar de la destrucción y la pérdida, el poema termina con un mensaje de esperanza y confianza en Dios. El poema dice: «Renueva nuestros días como en el pasado, como en los días de antaño».

    Este mensaje de esperanza nos recuerda que, a pesar de los desafíos y las dificultades, siempre hay espacio para la renovación y la mejora. Podemos aprender de nuestras experiencias pasadas y trabajar para construir un futuro mejor.

    Debemos recordar que la adversidad puede ser una oportunidad para el crecimiento y la transformación. El libro de Lamentaciones nos invita a considerar nuestras acciones y a reflexionar sobre cómo podemos mejorar como individuos y como comunidad. Siempre hay espacio para la renovación y la esperanza, incluso en los momentos más oscuros.

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  • Shabat Najamú – consuela Dios al pueblo judío

    Este Shabat recibe un nombre especial: “Najamu”, pues es el primero después del día de Tishá beAv, que es una fecha de luto en la tradición judía que conmemora la destrucción del Templo de Jerusalén. Shabat Najamu significa «Sábado de consuelo» y toma su nombre del primer verso de la porción semanal de la Haftará que se lee en ese día.
    Durante Shabat Najamu, se busca consuelo y esperanza después del período de duelo por la destrucción del Templo. Se expresa la necesidad de consuelo y el anhelo de la reconstrucción del Templo, mientras leemos párrafos del profeta Ieshaiá/Isaías que hablan de la consolación y la promesa de la redención.
    Es una jornada ideal para reflexionar sobre la necesidad de unidad y reconciliación. Se enfatiza la importancia de la paz y la armonía en la comunidad judía, y se alienta a los miembros de la comunidad a trabajar juntos para superar las divisiones y las diferencias.

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  • Zacarías 8:19 para un mundo de paz

    Así dice el Señor de los ejércitos: «El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo se convertirán para la casa de Yehudá en gozo, alegría y fiestas alegres. Amad, pues, la verdad y la paz».

    Este pasaje del profeta de la Verdad, Zejariá/Zacarías 8:19, es una fuente de inspiración y motivación para aquellos que buscan una transformación en su vida y en la sociedad en la que viven. La profecía de Zacarías nos muestra que, aunque actualmente existan días de ayuno y luto en nuestra vida, en la era mesiánica estos días serán transformados en días de celebración y alegría.

    Esto significa que, aunque actualmente podamos experimentar dolor, sufrimiento y dificultades, en el futuro habrá una transformación en la condición humana y en la sociedad. La era mesiánica será una época de paz y armonía universal donde todo sufrimiento y aflicción serán eliminados. ¿Por qué?
    Por una apertura de nuestra consciencia de la conexión espiritual de la cual todos participamos.
    También por una mayor manifestación de la bendición del Eterno, por ejemplo, a través del desarrollo tecnológico empleado para el crecimiento y no para la destrucción.

    Este mensaje es especialmente relevante en tiempos de dificultades y adversidades. Nos recuerda que, aunque ahora podamos estar experimentando momentos difíciles, en el futuro habrá una transformación completa que traerá la redención y la felicidad completa a la humanidad.
    Algo podemos hacer, además de esperar sentados la manifestación de regalos milagrosos por parte de Dios.
    Cada uno de nosotros tiene algún paso para dar en la dirección correcta, algún error que enmendar, alguna superstición que eliminar de nuestra existencia, una mano que dar para quien la precisa, etc.
    Esos son aportes preciosos para atraer la Era Mesiánica, pronto y en nuestros días.

    El profeta también nos inspira a trabajar en la construcción de un mundo mejor. Nos muestra que podemos contribuir a la transformación de nuestra sociedad, y que nuestras acciones pueden ayudar a construir un futuro más justo, pacífico y armonioso para todos.

    ¿Qué puedes hacer hoy tú para ser un activo socio de Dios en la materialización de la Era Mesiánica?

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  • Eliahu haNabi, un par de anécdotas

    Eliahu haNAvi es uno de los invitados a nuestra mesa de Pésaj, quiero compartir contigo un par de anécdotas y algunos datos.

    Eliahu (Elías) haNavi es uno de los profetas del Tanaj que más fuerte ha calado en el corazón del pueblo judío.
    Vivió en la época del rey Ajav (Ahab) y su esposa la reina Izebel (Jezebel), cuando la nación judía estaba políticamente dividida en dos reinos, habitualmente antagónicos: Israel y Yehudá.
    Eran los tiempos del Primer Templo, y solía ocurrir que el pueblo de Israel estaba hundido en la corrupción social y en la idolatría, todo lo cual daba pie a más pecados y mayor caos social.

    Entonces, sin ningún preámbulo o reseña previa, el profeta Eliahu aparece en la historia cuando profetiza en nombre de Dios ante Ajav que no lloverá hasta que el Todopoderoso lo permita, debiendo el rey y sus súbditos cambiar de conducta y extirpar la idolatría del reino de Israel.
    Comienza efectivamente una terrible sequía que afecta gravemente al reino y sus alrededores, escapando el profeta de la ira del rey perverso.

    Más tarde, Dios a través de Eliahu realiza un milagro a una viuda y a su hijo (el futuro profeta Ioná/Jonás) que se hallaban al borde de la muerte por inanición, haciendo que sus provisiones de harina y aceite no se extingan. Un poco después, ocurre una tragedia, pues el niño se asfixia y muerte. Eliahu ejecuta un procedimiento y reza para resucitar al niño, entonces, el milagro nuevamente sucede y el niño vuelve a la vida.

    El hambre era pesada en la región, y el corazón del rey era tozudo, incapaz de liberarse de las órdenes de su esposa y su abundante séquito de profetas y sacerdotes de los dioses extranjeros (ella era de Sidón, en el actual Líbano).
    Dios ordena a Eliahu que corrija a Ajav, para que de esa forma se salve la población que padecía.
    Eliahu pide al rey que reúna a los 850 representantes de los baales en el monte Carmel, donde él se encargaría de demostrar que solamente Dios es el dios y los dioses son inoperantes o inexistentes.
    Con los cientos de clérigos  convocados y el pueblo de testigo, entonces: «Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: –¿Hasta cuándo estaréis saltando entre dos opiniones? Si el Eterno es Elohim, ¡seguidle! Y si es Baal, ¡seguidle! Pero el pueblo no le respondió nada.» (1 Melajim/I Reyes 18:21)
    Eliahu hace que los clérigos idólatras adoren primero a sus dioses todo el día, sin éxito. En una escena horrorosa, los profetas y sacerdotes de los dioses caen rendidos, envueltos en sangre de sus propios cuerpos, que ellos mismos se encargaron de cortar y lastimar.

    Entonces: «Cuando llegó la hora de presentar la ofrenda vegetal, se acercó el profeta Elías y dijo: –¡oh Eterno, Elohim de Avraham, de Itzjac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Elohim en Israel y que yo soy tu siervo; y que por tu palabra he hecho todas estas cosas! Respóndeme, oh Eterno; respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, oh Eterno, eres Elohim, y que tú haces volver el corazón de ellos.» (1 Melajim/I Reyes 18:36-37).
    Sucedió el milagro esperado: «al verlo toda la gente, se postraron sobre sus rostros y dijeron: –¡el Eterno es Elohim! ¡el Eterno es Elohim!» (1 Melajim/I Reyes 18:39).
    Y apareció una pequeña nube que luego se transformó en abundante lluvia, dando así por terminada la dura etapa de la sequía a causa del pecado del pueblo.

    El Tanaj nos cuenta otras historias acerca de Eliahu, en pocos capítulos y sin grandes descripciones.

    Tras su partida de este mundo, quedó a cargo del liderazgo profético el profeta Elisha (Eliseo), quien fuera su principal discípulo.
    Hay mucho más para compartir, si Dios permite, en otra oportunidad.



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  • División de poderes y haMashiaj

    En un momento no tan lejano, allá en la Europa que pretendía ser más civilizada y avanzada, inventaron la genialidad de la división o separación de los poderes del Estado. Incluso llegaron a verse tan avanzados que pretendieron darle poder al pueblo, con esa maravilla de votar una vez cada bastante tiempo a los líderes y representes, haciendo de cuenta que con ello se conseguiría una sociedad más justa y pacífica. El teórico principal fue un tal Montesquieu, allá por el siglo XVIII, tal vez lo escucharon mencionar en alguna antigua clase de historia.
    Viendo lo que era su mundo, probablemente la teoría era espléndida, limitando el poder ilimitado y por lo tanto ilimitadamente pasible de corrupción de los monarcas absolutos, y los reyezuelos no tan absolutos.
    Según dicen los que saben, en una frase que la Internet atribuye a W. Churchill: “La democracia es el menos malo de los sistemas” de gestión de la cuestión pública, así como el liberalismo es la propuesta ideal para la prosperidad, el entendimiento y la paz social y fundamento de la personal.
    Probablemente sea así, ¡qué sé yo!
    Lo que yo sí sé es lo que la parashá Shoftim propone como clave para tener una sociedad en Shalom, con justicia y bondad, además de lealtad al Eterno.
    El poder terrenal se reparte entre diferentes agentes, los cuales veremos brevemente a continuación.

    El rey, que debe estar siempre limitado por la Torá y ejercer su cargo respetando la Ley del Eterno y con la mira puesta en beneficiar con justicia al pueblo. No está en el trono para su beneficio, o el de su familia. No tiene el derecho absoluto. No es el amo, sino el primero de los servidores del Rey de reyes.
    Su poder no proviene de las armas, ni de infundir miedo, ni tampoco del voto popular; sino que ha sido seleccionada su familia por Dios y él, como el heredero de la corona, debe hacer honor a esa elección celestial.
    Su título puede ser conocido también como el «rey ungido», o haMelej haMashiaj en hebreo. Porque era ungido por el profeta o el sacerdote para indicar su elección Divina. Pero esto no indicaba ninguna superioridad ética, ni le confería poderes mágicos, ni le asignaba la tarea de ser un «salvador», ni cargaba con responsabilidad mística. Simplemente, era la confirmación de que su autoridad política estaba supeditada a la Divina Voluntad.

    El profeta, el cual viene a aconsejar y cuando sea necesario amonestar al monarca. Como es profeta, es decir, receptor del mensaje que le dirige el Eterno, entonces por su boca habla de Dios. Por supuesto que una de las condiciones para la profecía es la sabiduría, así pues, cuando ejerce como consejero pudiera aportar sus propias ideas, las cuales necesariamente estarían en armonía con la Divina Voluntad, pues por algo fue escogido como profeta.
    Su tarea no debiera recibir paga alguna, ni tampoco estar supeditado a las extravagancias del monarca. Es un agente del Señor y no un títere del poder terrenal o de operadores externos.

    El Senado, compuesto por 71 integrantes. Este parlamento estaba para legislar y para servir como corte superior de justicia. Sus miembros, se supone que por lo general eran todos sabios e instruidos, personas que habían pasado años en academias de estudios de Torá, pero que además se ocupaban de aprender diversas materias para cumplir con eficiencia su noble cargo.
    Era a este conjunto de dirigentes a los que el hijo del pueblo podía aspirar a ser parte y a lo cual llegaban de diversas extracciones sociales y linajes, siempre y cuando no hubiera corrupción.

    Jueces, los cuales estaban encargados de administrar justicia, y que ésta fuera justa (no me equivoqué, es exactamente lo que estipula la Torá). Había cortes de 3 miembros y de más también, variando su número de integrantes dependiendo del asunto a tratar.

    El Sumo Sacerdote, el jefe de todos los cohanim y con la importante tarea de que el Templo funcionara correctamente y desde allí se educara al pueblo en la Torá. Por tanto, su cargo era algo más que ritual y ceremonial, pues de él dependían los maestros y escuelas que aseguraban la debida instrucción y acompañamiento al pueblo.

    Si todo marchaba bien, si ninguno de los actores se desviaba, entonces se estaba construyendo una sociedad de paz, justicia y solidaridad.
    Pero claro, ese es un ideal y no una realidad que haya sucedido a menudo.

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  • El sufrimiento judío y la victoria mesiánica

    A final de masejet Makot encontramos las siguientes narrativas, muy apropiadas para toda época, pero en especial para estos días que anteceden a Tishá beAv, y mucho más ahora, con el COVID-19 dominando por sobre nuestras expectativas.
    Prestemos anteción:

    «A propósito de las tribulaciones del exilio y la esperanza de la redención, la Guemará relata: Rabban Gamliel, el rabi Elazar ben Azarya, el rabi Yehoshua y el rabi Akiva estaban caminando por el camino en el Imperio Romano, y escucharon el sonido del multitudes de Roma desde una distancia de ciento veinte mil (alrededor de 120 kilómetros). La ciudad era tan grande que pudieron escuchar su tumulto desde una gran distancia. Los sabios comenzaron a llorar a excepción de Rabi Akiva que estaba riendo.
    Ellos le dijeron: ¿Con qué razón ríes?
    El rabi Akiva les dijo: Y ustedes, ¿ por qué lloran?
    Le dijeron: Estos gentiles, que se inclinan ante dioses falsos y queman incienso a ídolos, viven seguros y tranquilos en esta colosal ciudad, y para nosotros, la Casa del Trono de nuestro Dios, el Templo, está quemado por fuego, ¿y no lloraremos?
    El rabino Akiva les dijo: Por eso me estoy riendo. Si para los que violan Su voluntad, los malvados, es así y son recompensados por las pocas buenas obras que realizaron, para aquellos que realizan su voluntad, tanto más serán recompensados.

     

    La Guemará relata otro incidente que involucra a esos Sabios. En otra ocasión estaban ascendiendo a Jerusalén después de la destrucción del Templo. Cuando llegaron al Monte Scopus y vieron el sitio del Templo, rasgaron sus prendas en señal de luto, de acuerdo con la práctica halájica.
    Cuando llegaron al Monte del Templo, vieron un zorro que emergió del sitio del Lugar Santísimo. Comenzaron a llorar, y el rabi Akiva se estaba riendo.
    Ellos le dijeron: ¿Con qué razón ríes?
    Rabí Akiva les dijo: ¿por qué lloran?
    Le dijeron: Este es el lugar sobre el cual está escrito: «Y el no sacerdote que se acerca: morirá» (Bemidbar/Números 1:51), y ahora los zorros caminan en él; ¿y no lloraremos?
    El rabino Akiva les dijo: Por eso me estoy riendo, como está escrito, cuando Dios reveló el futuro al profeta Isaías: “Y llevaré testigos fieles para dar testimonio: Urías el sacerdote, y Zacarías el hijo de Ieberejías. » (Ieshaiá/Isaías 8: 2).
    ¿Cuál es la conexión entre Urías y Zacarías? Él aclara la dificultad: Urías profetizó durante el período del Primer Templo  y Zacarías profetizó durante el período del Segundo Templo, ya que él estaba entre los que regresaron a Sión desde Babilonia.
    El verso establece que el cumplimiento de la profecía de Zacarías es dependiente de cumplimiento de la profecía de Urías. En la profecía de Urías está escrito: «Por lo tanto, Sion será arado como un campo, y Jerusalén se convertirá en escombros, y el Monte del Templo como los lugares altos de un bosque» (Mija/Miqueas 3:12), donde los zorros se encuentran. Existe una tradición rabínica de que esto fue profetizado por Urías.
    En la profecía de Zacarías está escrito: «Habrá hombres y mujeres de edad avanzada sentados en las calles de Jerusalén» (Zacarías 8: 4).
    Hasta que se cumpliera la profecía de Urías con respecto a la destrucción de la ciudad, temía que la profecía de Zacarías no se cumpliera, ya que las dos profecías están vinculadas.
    Ahora que se cumplió la profecía de Urías, es evidente que la profecía de Zacarías sigue siendo válida.

    La Guemará agrega: Los sabios le dijeron, empleando esta formulación: Akiva, nos has consolado; Akiva, nos has consolado.»

    Voy a explicar brevemente la primer anécota, lo que dará pie a comprender también la segunda.
    Los cuatro son personajes fundamentales en la continuidad del judaísmo, personas que vivieron en una época amarga y tormentosa para los judíos y fueron pilares sobre los que se sustentó su continuidad.

    Estaban en Roma por alguna encomienda relevante, probablemente pedir por la vida de los judíos, por paz, estabilidad o alguna otra cuestión. Recordemos que Judea era provincia de Roma, había sido conquistada y maltratada duramente. El Templo ya había sido destruído y muchas de la población judía fue asesinada o deportada. Pero todavía no había sucedido la guerra libertadora encabezada por Bar Cojba.
    Estando en Roma se quedaron sumamente pasmados por el poder de ese imperio.
    Por mucho, muy superior a cualquier aspiración que pudieran tener los judíos para su patria.
    Así pues, los tres primeros sabios nombrados se angustiaron, sabiendo lo imposible de lograr nuevamente la independencia o reconstruir el Templo, Ciertamente podían esperar milagros, como aconteciera a favor de los judíos en Egipto, pero no contaban con ninguna indicación ni profecía al respecto. A diferencia de los hebreos en Egipto, para quienes se había profetizado que aparecería un salvador y que la esclavitud tendría un fin y habría victoria por sobre el opresor. Ahora, no tenían nada de ello esperando para ellos. Por tanto, el dolor los ahogó.
    Pero, la perspectiva de Rabi Akiva era diferente.
    Él había aprendido con el maestro Najum Ish Gam Zu, aquel que percibía que todo era para bien, aunque no tuviera pinta de serlo. Ese optimismo confiado en Hashem signaba su vida, y por eso era conocido. Era SU forma de comprender la realidad, que le había transmitido en parte a Akiva.
    Por su parte, Rabi Akiva decía que las tragedias provocadas por el Kadosh baruj Hu, tenían una finalidad buena. Ahora podrían doler, pero eventualmente algo bueno siempre brota de las acciones del Todopoderoso.
    Entonces, esta perspectiva positiva se hizo presente y contestó lo que consigna el relato del Talmud. Resumiendo: los malvados gozan de beneficios en este mundo para que no tengan nada que recibir de placer verdadero en la eternidad. En tanto que los bondadosos padecen de sufrimientos acá, para tener un gozo más poderoso en donde realmente importa, que es en la eternidad. Por tanto, según la visión de Rabi Akiva el éxito del malvado en este mundo es solamente la demostración de que en el mundo venidero no le espera mucho para recoger y disfrutar.
    Ciertamente, no es una óptica que tiene por relevante el aquí y ahora, sino la promesa de la eternidad luego de esta vida. Es una de las ramas clásicas dentro del judaísmo, junto a la que valoriza el aquí y ahora como eslabón en la cadena que lleva al gozo en la eternidad.

    Llegamos al segundo relato, ahora en la traumatizada Judea.
    Los sabios al ver la desolación no lloran, solamente rasgan sus ropas en señal de luto. Está muy bien, es lo que la halajá establece; pero, extraña que no hayan derramado lágrimas sufridas ya desde ese momento.
    ¿Será que el reciente dolo de experimentar en carne viva la destrucción del Templo había provocado que ahora no lloraran al ver desde lejos la ciudad destruída? Es decir, ¿de cierta forma se acostumbraron a la idea y tomaron una opción mesurada, que no los agobiara de angustia? ¿O quizás ya no tenían más lágrimas de tanto haber llorado?
    Como sea, al rato lloraron cuando vieron la vergüenza tremenda de que el animal salvaje ande por la tierra sagrada, hasta donde hacía poco era el Santo de los Santos. Pero Rabi Akiva rió, porque ese zorro en ese lugar estaba cumpliendo una profecía. Si la misma se cumplía entonces abría paso a que se cumpliera la otra, la de consolación. Por eso rió Akiva, no porque le diera placer la destrucción del Templo, ni la humillación de Dios y Su pueblo. Sino porque se estaba cumpliendo lo malo que había sido predicho, ¿cómo no habría de cumplirse entonces lo bueno?
    Así pues, su optimismo se vio reforzado con una señal; ya no era solamente su parecer subjetivo, sino que ahora tenía evidencia de que algo bueno estaba en el camino para los judíos.
    En verdad, la perspectiva positiva nuevamente en funcionamiento, lo que llevó en esta oportunidad a que los sabios que le acompañaban también se sintieran consolados. Dejaron de estar atrapados en el aquí y ahora dramático y se permitieron sentir la redención que estaría por venir.
    A ellos no les sirvió como consolación las promesas de gozo en el paraíso, pero sí, y mucho, la confirmación de que habría un renacer de la nación judía en la tierra judía. Para ellos fue enormemente valioso que alguien les dijera que confiaran en Dios, que pronto o tarde cumpliría con las promesas de la redención para el pueblo judío, la reinstalación del Templo, el resurgimiento del judaísmo de entre las cenizas.

    Cabe decir que tuvo razón Rabi Akiva en su optimismo, aunque le erró por unos cuantos siglos.

    Quiera Dios que este 9 de Av no sea de ayuno y triste memoria, sino el primero de la redención plena.

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  • Compartir la realidad del Divino

    Está «La Realidad»,
    pero cada uno de nosotros
    construye
    «mi realidad»
    a la cual  se aferra como si fuera «la realidad»
    solamente cuando pasamos la línea del razonamiento
    y llegamos a la intuición pura (*),
    aquella voz que proviene de la NESHAMÁ,
    entonces podemos comenzar a tomar consciencia de la unidad en el espíritu,
    la conexión  inquebrantable entre todos y todo con El Todo.

    Esta enseñanza del Rav Kook está yehudizada, es decir, pasada por el tamiz creativo de este autor, el Moré Yehuda Ribco.
    No es un intento de presumir, mucho menos de usurpar la idea del maestro, y menos que menos pretender mejorar lo que el sabio ha enseñado.
    Es, simplemente, mi modesto aporte a que algo de su espléndida luz llegue a aquellos que no tienen a su alcance sus magníficas enseñanzas. Lo hago desde mi estrecho conocimiento, mi superficial profundidad, por eso la idea esta yehudizada. Lo siento, quien quiera conocer al maestro de primera mano, que adquiera sus obras y las estudie con algún maestro que lo único que haga sea explicarlas (lo cual ya se convierte en otra enseñanzas, no la directa del Rav Kook. Me estoy yendo por las ramas, aunque en realidad es solamente ejemplificar lo que el mensaje de este post es. Quien comprende, lo hace.).

    La única realidad objetiva, es la Divina.
    Su óptica incompartible es La Realidad, La Verdad.
    Lo que es, sin más.
    Él es el único que accede a toda la información, y cuando digo toda, es TODA.
    De todas las épocas, todos los lugares, todas las circunstancias y perspectivas.
    Él Todo es un concepto tan irrazonable como la Nada o el Infinito.
    Simplemente son palabras que usamos, que sentimos que comprendemos, pero que no llegamos a percibir realmente.
    Como sea, forma La Realidad la inteligencia Divina, aquel que ve cada árbol y cada bosque, con todo lo que lo rodea en tiempo y espacio.

    Si crees que no entendiste nada, está bien.
    Si crees haber entendido, está bien.
    Si crees que tienes algo para corregirme, está bien.
    No voy a luchar contra tu “mi realidad”, ni pretender imponerte “mi realidad”.
    A no ser que la tuya y la mía se hayan formado de la intuición pura, y por tanto no sea tu inteligencia o la mía, sino la consciencia espiritual de las cosas.

    Entonces, tienes tu “mi realidad”, aquella que construyes como puedes, de acuerdo a como fuiste armando eso que crees que eres tú, al que yo llamo “Yo Vivido”.
    Como verás, por todas partes construcciones, obras que no se terminan de procesar en tanto seguimos en este mundo (aunque hay personas que por diversas circunstancias son tan tercos, tan inflexibles, tan petrificados, que pareciera que su Yo Vivido es un monolito sin posibilidad de modificación. Es solo un “pareciera”, porque hasta la roca más dura, también varía).
    Algunos tienen la capacidad de ser flexibles, de abrirse y de recibir la “mi realidad” de otros.
    Con ello reciben insumos para deconstruir su “mi realidad” y posteriormente volver a armarla.
    Quizás sumando algo de lo recibido, quizás engrosando lo que ya tenía, quizás reconstruyendo algo mucho más virulento en contra de esa “mi realidad” del otro.
    Cada uno hace lo que puede y le dejan, según está siendo en este mundo.

    Por supuesto que los sabios de verdad tienen procesos mucho más tendientes a una construcción eficiente.
    Por eso, en el idioma de la Tradición no se les dice sabios, sino “estudiantes de sabios”, porque no paran de estar en constante tarea de aprender, desaprender, reconstruir, volver a construir.
    Esa cualidad superior los acerca a la visión espiritual, a la que es certera.

    Resumiendo: no vemos lo que ve el otro, jamás de los jamases; ni siquiera podemos entender como entiende el otro, aunque pudiéramos hacer un esfuerzo para dejar de estar encerrados en la celdita mental en la que habitamos; pero seguramente no podemos siquiera rasguñar una milésima de la óptica del Dios.

    Y, como resumió mi amigo Jonathan Ortiz:
    1. Hay una realidad
    2. Cada quien construye la propia
    3. Se aferra a la propia como si fuese la Real
    4. Niega las demás
    5. No podemos alcanzar La Realidad
    6. La Realidad no cambia ni se contamina por cada “mi realidad”.

    Atención: el estudio constante no sirve de nada para llegar a desprenderse de “mi realidad”, y construir una más armoniosa, en tanto no tengamos la capacidad psicológica de estar “desnudos” y sin protección, como Adam en el Huerto de Edén antes de ingerir del árbol que tenía prohibido. Y, por supuesto, contar con el maestro que está en el mismo camino de iluminación.
    O, alguien que ha superado el razonamiento y llegado por fin a la intuición pura, es decir, tomar consciencia de la voz de la NESHAMÁ (espíritu, chispa Divina, Yo Esencial).
    Pero de estos últimos: ¡cuidado! Porque está lleno de tramposos que se hacen pasar por espirituales y maestros de Luz, pero no son más que mercaderes de religión, piratas de la fe, estafadores que incluso quizás se estafan a sí mismos a causa de su debilidad mental/emocional.
    El que entiende, lo hace.

    Si llegaste hasta aquí, estoy seguro que querrás compartirlo y además darme una mano para que continúe enseñando verdades espirituales: https://serjudio.com/apoyo


    • “superar el razonamiento y llegar a la intuición pura”: esto es algo que se experimenta, no algo que se comprenda intelectualmente.
      Es una experiencia post-intelectual, por lo cual, primero hay que esforzarse en pensar, razonar, investigar, educarse, aprender, meditar, reflexionar, desaprender, conversar, negociar, seguir pensando, crear pensamiento y cuando todo eso se traspasa, se llega a la intuición pura. Pero, ¡alto! Si piensas que se trata de algo solamente “mental”, pues, tampoco es así. Requiere de un trabajo extenuante para librarse, en la medida de lo posible, de las trampas del EGO, entre las cuales se encuentra el secuestro emocional.
      Como verás, no en vano solo unos pocos eran aptos para una verdadera profecía, cuando el canal de ésta estaba funcionando con mayor plenitud que actualmente.