El sufrimiento judío y la victoria mesiánica

A final de masejet Makot encontramos las siguientes narrativas, muy apropiadas para toda época, pero en especial para estos días que anteceden a Tishá beAv, y mucho más ahora, con el COVID-19 dominando por sobre nuestras expectativas.
Prestemos anteción:

«A propósito de las tribulaciones del exilio y la esperanza de la redención, la Guemará relata: Rabban Gamliel, el rabi Elazar ben Azarya, el rabi Yehoshua y el rabi Akiva estaban caminando por el camino en el Imperio Romano, y escucharon el sonido del multitudes de Roma desde una distancia de ciento veinte mil (alrededor de 120 kilómetros). La ciudad era tan grande que pudieron escuchar su tumulto desde una gran distancia. Los sabios comenzaron a llorar a excepción de Rabi Akiva que estaba riendo.
Ellos le dijeron: ¿Con qué razón ríes?
El rabi Akiva les dijo: Y ustedes, ¿ por qué lloran?
Le dijeron: Estos gentiles, que se inclinan ante dioses falsos y queman incienso a ídolos, viven seguros y tranquilos en esta colosal ciudad, y para nosotros, la Casa del Trono de nuestro Dios, el Templo, está quemado por fuego, ¿y no lloraremos?
El rabino Akiva les dijo: Por eso me estoy riendo. Si para los que violan Su voluntad, los malvados, es así y son recompensados por las pocas buenas obras que realizaron, para aquellos que realizan su voluntad, tanto más serán recompensados.

 

La Guemará relata otro incidente que involucra a esos Sabios. En otra ocasión estaban ascendiendo a Jerusalén después de la destrucción del Templo. Cuando llegaron al Monte Scopus y vieron el sitio del Templo, rasgaron sus prendas en señal de luto, de acuerdo con la práctica halájica.
Cuando llegaron al Monte del Templo, vieron un zorro que emergió del sitio del Lugar Santísimo. Comenzaron a llorar, y el rabi Akiva se estaba riendo.
Ellos le dijeron: ¿Con qué razón ríes?
Rabí Akiva les dijo: ¿por qué lloran?
Le dijeron: Este es el lugar sobre el cual está escrito: «Y el no sacerdote que se acerca: morirá» (Bemidbar/Números 1:51), y ahora los zorros caminan en él; ¿y no lloraremos?
El rabino Akiva les dijo: Por eso me estoy riendo, como está escrito, cuando Dios reveló el futuro al profeta Isaías: “Y llevaré testigos fieles para dar testimonio: Urías el sacerdote, y Zacarías el hijo de Ieberejías. » (Ieshaiá/Isaías 8: 2).
¿Cuál es la conexión entre Urías y Zacarías? Él aclara la dificultad: Urías profetizó durante el período del Primer Templo  y Zacarías profetizó durante el período del Segundo Templo, ya que él estaba entre los que regresaron a Sión desde Babilonia.
El verso establece que el cumplimiento de la profecía de Zacarías es dependiente de cumplimiento de la profecía de Urías. En la profecía de Urías está escrito: «Por lo tanto, Sion será arado como un campo, y Jerusalén se convertirá en escombros, y el Monte del Templo como los lugares altos de un bosque» (Mija/Miqueas 3:12), donde los zorros se encuentran. Existe una tradición rabínica de que esto fue profetizado por Urías.
En la profecía de Zacarías está escrito: «Habrá hombres y mujeres de edad avanzada sentados en las calles de Jerusalén» (Zacarías 8: 4).
Hasta que se cumpliera la profecía de Urías con respecto a la destrucción de la ciudad, temía que la profecía de Zacarías no se cumpliera, ya que las dos profecías están vinculadas.
Ahora que se cumplió la profecía de Urías, es evidente que la profecía de Zacarías sigue siendo válida.

La Guemará agrega: Los sabios le dijeron, empleando esta formulación: Akiva, nos has consolado; Akiva, nos has consolado.»

Voy a explicar brevemente la primer anécota, lo que dará pie a comprender también la segunda.
Los cuatro son personajes fundamentales en la continuidad del judaísmo, personas que vivieron en una época amarga y tormentosa para los judíos y fueron pilares sobre los que se sustentó su continuidad.

Estaban en Roma por alguna encomienda relevante, probablemente pedir por la vida de los judíos, por paz, estabilidad o alguna otra cuestión. Recordemos que Judea era provincia de Roma, había sido conquistada y maltratada duramente. El Templo ya había sido destruído y muchas de la población judía fue asesinada o deportada. Pero todavía no había sucedido la guerra libertadora encabezada por Bar Cojba.
Estando en Roma se quedaron sumamente pasmados por el poder de ese imperio.
Por mucho, muy superior a cualquier aspiración que pudieran tener los judíos para su patria.
Así pues, los tres primeros sabios nombrados se angustiaron, sabiendo lo imposible de lograr nuevamente la independencia o reconstruir el Templo, Ciertamente podían esperar milagros, como aconteciera a favor de los judíos en Egipto, pero no contaban con ninguna indicación ni profecía al respecto. A diferencia de los hebreos en Egipto, para quienes se había profetizado que aparecería un salvador y que la esclavitud tendría un fin y habría victoria por sobre el opresor. Ahora, no tenían nada de ello esperando para ellos. Por tanto, el dolor los ahogó.
Pero, la perspectiva de Rabi Akiva era diferente.
Él había aprendido con el maestro Najum Ish Gam Zu, aquel que percibía que todo era para bien, aunque no tuviera pinta de serlo. Ese optimismo confiado en Hashem signaba su vida, y por eso era conocido. Era SU forma de comprender la realidad, que le había transmitido en parte a Akiva.
Por su parte, Rabi Akiva decía que las tragedias provocadas por el Kadosh baruj Hu, tenían una finalidad buena. Ahora podrían doler, pero eventualmente algo bueno siempre brota de las acciones del Todopoderoso.
Entonces, esta perspectiva positiva se hizo presente y contestó lo que consigna el relato del Talmud. Resumiendo: los malvados gozan de beneficios en este mundo para que no tengan nada que recibir de placer verdadero en la eternidad. En tanto que los bondadosos padecen de sufrimientos acá, para tener un gozo más poderoso en donde realmente importa, que es en la eternidad. Por tanto, según la visión de Rabi Akiva el éxito del malvado en este mundo es solamente la demostración de que en el mundo venidero no le espera mucho para recoger y disfrutar.
Ciertamente, no es una óptica que tiene por relevante el aquí y ahora, sino la promesa de la eternidad luego de esta vida. Es una de las ramas clásicas dentro del judaísmo, junto a la que valoriza el aquí y ahora como eslabón en la cadena que lleva al gozo en la eternidad.

Llegamos al segundo relato, ahora en la traumatizada Judea.
Los sabios al ver la desolación no lloran, solamente rasgan sus ropas en señal de luto. Está muy bien, es lo que la halajá establece; pero, extraña que no hayan derramado lágrimas sufridas ya desde ese momento.
¿Será que el reciente dolo de experimentar en carne viva la destrucción del Templo había provocado que ahora no lloraran al ver desde lejos la ciudad destruída? Es decir, ¿de cierta forma se acostumbraron a la idea y tomaron una opción mesurada, que no los agobiara de angustia? ¿O quizás ya no tenían más lágrimas de tanto haber llorado?
Como sea, al rato lloraron cuando vieron la vergüenza tremenda de que el animal salvaje ande por la tierra sagrada, hasta donde hacía poco era el Santo de los Santos. Pero Rabi Akiva rió, porque ese zorro en ese lugar estaba cumpliendo una profecía. Si la misma se cumplía entonces abría paso a que se cumpliera la otra, la de consolación. Por eso rió Akiva, no porque le diera placer la destrucción del Templo, ni la humillación de Dios y Su pueblo. Sino porque se estaba cumpliendo lo malo que había sido predicho, ¿cómo no habría de cumplirse entonces lo bueno?
Así pues, su optimismo se vio reforzado con una señal; ya no era solamente su parecer subjetivo, sino que ahora tenía evidencia de que algo bueno estaba en el camino para los judíos.
En verdad, la perspectiva positiva nuevamente en funcionamiento, lo que llevó en esta oportunidad a que los sabios que le acompañaban también se sintieran consolados. Dejaron de estar atrapados en el aquí y ahora dramático y se permitieron sentir la redención que estaría por venir.
A ellos no les sirvió como consolación las promesas de gozo en el paraíso, pero sí, y mucho, la confirmación de que habría un renacer de la nación judía en la tierra judía. Para ellos fue enormemente valioso que alguien les dijera que confiaran en Dios, que pronto o tarde cumpliría con las promesas de la redención para el pueblo judío, la reinstalación del Templo, el resurgimiento del judaísmo de entre las cenizas.

Cabe decir que tuvo razón Rabi Akiva en su optimismo, aunque le erró por unos cuantos siglos.

Quiera Dios que este 9 de Av no sea de ayuno y triste memoria, sino el primero de la redención plena.

https://serjudio.com/apoyo

https://youtube.com/yehudaribco

1
Leave a Reply

Please Login to comment
1 Comment threads
0 Thread replies
0 Followers
 
Most reacted comment
Hottest comment thread
1 Comment authors
Delallel Recent comment authors
  Subscribe  
newest oldest most voted
Notify of
Delallel
Member

Q impresionante relato, muchas gracias por compartirlo.
Quieran q así sea.

A %d blogueros les gusta esto: