Categoría: Profetas y profecías

  • Enseñanza relevante acerca de profetas falsos

    La profecía es una cualidad natural humana pero que requiere intervención Divina para su funcionamiento.
    Es como tener un aparato de radio pero que no es demasiado útil sin la emisora que transmita.

    La metáfora de la radio nos sirve para saber algo más acerca de la profecía: la cualidad natural es de los humanos, pero si no la encendemos es como si no la tuviéramos.
    Por eso, en épocas en las cuales la emisora transmitía existían en el pueblo judío escuelas de profetas, que aprendían diferentes conceptos y técnicas para encender esa capacidad natural a la par que mejorar la recepción y calidad de la transmisión.

    Indudablemente no era solamente una capacidad restringida a los miembros de la nación judía, los gentiles también la tienen naturalmente.
    El problema es que si lograban encenderla, difícilmente sabían o podían sintonizar la frecuencia correcta, por lo que la mayor parte de las veces quedaba solamente en ruidos de fondo que se transformaba en locura; o captaban mensajes entrecortados, que ellos interpretaban según sus erróneos Sistemas de Creencias y por tanto producían expresiones distorsionadas de la Realidad.
    Fueron muy pocos de aquellos los que realmente aprovecharon constructivamente esta poderosa capacidad humana. La gran mayoría la ignoró en sí mismos, y una pequeña porción generó un caos tremendo, llenando de idolatría, superstición, fetichismo, y otras manifestaciones del EGO en lugar de la NESHAMÁ.

    Algo parecido sucedía con judíos y judías que no habían entrenado su cualidad profética y de pronto, vaya uno a saber, sintonizaban alguna cosa en el éter profético.
    De estos también estuvieron los que enloquecieron, o inventaron concepciones caóticas tratando de describir la realidad espiritual, o se levantaron como profetas falsos.

    Ya que mencionamos a los profetas falsos dentro del pueblo judío, mencionemos algunos tipos de los mismos.

    1. Los que deliraban honestamente como consecuencia de su degradada preparación en lo profético y sus debilidades en otros planos, y por tanto profetizaban sinceramente en falso.
    2. Los que decían que hablaban en nombre del Eterno pero presentando sus propias ideologías y mensajes, que Él no les había transmitido, llevando a la gente adrede hacia el error.
    3. Los que queriendo defender lo que ellos consideraban sagrado, mentían. Tergiversaban a propósito las palabras que recibieron o directamente las inventaban, con la excusa de estar haciendo la obra del Señor.
    4. Los que directamente hablaban en nombre de otros dioses, dejando al Creador en el olvido, o como enemigo, o como uno más en la montonera de dioses.

    Como verás profetas falsos no implica que no sean profetas, sino que dicen falsedades presentándolas como profecías.
    Hay constancia en el Tanaj de gente que durante décadas fue profeta de la Verdad, pero luego cambiaron para mal y se embanderaron como profetas de la falsedad.

    La Torá es muy dura y estricta con los profetas falsos, ¡y no es para menos!

    Recordemos que desde que se destruyó el primer Templo, hace más de 2500 años, que la transmisión profética fue bloqueándose por Dios cada vez más.
    Ya siglos antes se había interrumpido para los gentiles.
    Cuando la destrucción del segundo Templo, hace unos 1950 años, la transmisión ya había sido casi por completo bloqueada por parte de Dios, pero con la promesa de que en la era mesiánica se retomaría con claridad, poder y certeza la recepción por nuestra parte de Sus mensajes directos, a través de esa vía privilegiada de conocimiento.

    Para ir terminando, un párrafo de un profeta de la Verdad que nos sirve para pensar:

    «’He oído lo que dijeron aquellos profetas que en Mi nombre profetizan mentira, diciendo: ‘¡He soñado, he soñado!’
    ¿Hasta cuándo?
    ¿Qué hay en el corazón de los profetas que profetizan mentira y que profetizan el engaño de sus propios corazones?
    ¿Acaso con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, piensan hacer que Mi pueblo se olvide de Mi nombre, de la manera que sus padres se olvidaron de Mi nombre por causa de Baal?
    El profeta que tenga un sueño, que cuente el sueño; pero el que tenga Mi palabra, que hable Mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?, dice el Eterno.»
    (Irmiá/Jeremías 23:25-28)

    ¿Cuáles son las enseñanzas prácticas, que nos sirvan actualmente, de este estudio de Torá?
    Son muy, pero que muy importantes.
    Una de ellas: estamos llenos hoy día de falsos profetas, de profetas de la falsedad. Por tanto, hay que andar con muchísimo cuidado.

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  • El olvido de Dios

    «’Yo soy, Yo soy el que borro tus rebeliones por amor de Mí, y no Me acordaré más de tus pecados.»
    (Ieshaiá/Isaías 43:25)

    Habíamos hablado hace poco de la memoria del Eterno, te recomiendo que releas este texto haciendo clic aquí.
    Entre otras cosas habíamos enseñado que Su memoria es perfecta, sin errores, sin engaños, sin olvidos.
    Entonces, ¿cómo se comprende que en este pasaje el profeta Isaías, en nombre del Eterno, diga que Él no se acordará de los pecados de los israelitas?
    Parece que hay algo que no cierra.
    ¿Dios se acuerda perfectamente de todo, o Él también puede padecer de olvidos?
    ¿En qué quedamos?

    La respuesta es bien sencilla y la podemos reducir a una sola palabra: TESHUVÁ.
    Lo que en español rápidamente se traduce como arrepentimiento, y que debiera comprenderse como el proceso por el cual la persona rectifica su Yo Vivido para ponerlo en mayor sintonía con su Yo Esencial.
    Es decir, cuando la persona deja de andar por algún camino erróneo o alejado para pasar a andar por uno que lo eleva en su conciencia y práctica espiritual.

    ¿Cómo se relaciona esto con la memoria del Todopoderoso?
    Pues, cuando la persona hace verdadera TESHUVÁ, en el caso de haber pecado, entonces es como si se borrara ese registro de la memoria de la Divinidad y se reemplazara con la vivencia gratificante de haberse corregido.
    Allí en donde había amargura, hay ahora deleite; donde se encontraba una herida abierta, ahora hay restauración y aprendizaje positivo.
    Porque recuerda, en el lugar que se encuentra alguien que hizo verdadera TESHUVÁ, ni siquiera el justo que no ha pecado en eso puede encontrarse. Porque quien pecó y se ha corregido tiene experiencias y cualidades que el que no pecó no tiene, o no ha desarrollado aún. (Sobre esto habría que escribir largo y tendido, porque por ejemplo hay pastores que se hacen pasar por rabinos que usan ideas similares para proponer todo tipo de cosas nefastas, obviamente que tergiversando y engañado fieles a su corrupta costumbre y deplorable religiosidad. Pero, para ser breves: si alguien propone pecar para luego arrepentirse y así conseguir desarrollar facetas que de otra manera no se consigue,¡mucho cuidado! Porque allí no corre realmente la TESHUVÁ, no hay buen aprendizaje, no hay beneficio sino dolor. Por otra parte, aquel que ha logrado vivir sin pecar está en un nivel superior al que pecó y ha transitado por la TESHUVÁ, porque teniendo la oportunidad  de pecar se ha contenido y ha cumplido con fidelidad la Voluntad del Padre. Como ves, ambos tienen fortalezas, pero a la hora de escoger, elige no tener que transitar el camino del pecado y el arrepentimiento pudiendo hacer el de la Divina Voluntad).
    Entonces, el valor de la TESHUVÁ es inmenso, al punto de transformar el registro de la memoria de la eternidad.
    Incluso en Aquel que nada olvida se puede transformar un mal recuerdo en algo de paz.
    Lee el salmo 51 (“Al músico principal. Salmo de David”) con esto en mente, luego me cuentas.

    Pero hay una opción más, muy interesante, y es: cuando la persona comete transgresiones pero no tiene ninguna voluntad de actuar así.
    O sea, no estamos ante la intención de pecar, ni el deseo de rebelarse, ni la excusa para contrariar al Divina Voluntad para obtener algún beneficio a través de un acto que Él prohibió.
    Sino una acción sin ánimo rebelde, sin querer violentar Su decreto, sin esperar obtener rédito alguno de una acción prohibida.
    De esto se trata específicamente el párrafo del profeta Isaías con que dimos inicio a este estudio.
    En ese caso, ¿cómo se equilibra el Cosmos trastornado por el pecado?
    Porque, recuerda que cada acto (bueno o malo) provoca un desequilibrio. Si es un pecado, entonces es hacia el lado del caos y la corrupción; si es un hecho positivo, entonces es hacia el lado de la luz y le bienestar.
    Incluso el pecado involuntario genera desbalance negativo, tal como si alguien ingiere veneno sin darse cuenta también se está provocando un daño, aunque no quiere hacerlo.

    El Eterno se encarga de valorar la acción y la intención, y si encuentra que no hay voluntad de contrariarLo, ni tampoco de obtener adrede ventajas por medio de una acción prohibida, entonces Él “se olvida”. Porque Él no es solamente un Dios de Justicia, sino también de Misericordia. Por tanto, cuando el Eterno encuentra el error que provoca el pecado, y la falta de voluntad de antagonizar es genuina, entonces Él es benevolente y perdona, incluso aunque no haya proceso de TESHUVÁ. Él olvida activamente, no por defecto.
    Aprendemos aquí también un hecho trascendental, Su Justicia implica Su Misericordia.

    Dicho lo cual, creo que es comprensible como este olvido de Dios tiene un valor impresionante y que refuerza mucho más aquello de que todo lo recuerda.
    ¿Qué crees tú?

    Para finalizar, tenemos que aprender nosotros también el valor de la memoria así como el del sano olvido.
    Repito: sano olvido.

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  • Ver las estrellas desde la SUCÁ

    «שְׂאֽוּ־מָר֨וֹם עֵֽינֵיכֶ֤ם וּרְאוּ֙ מִֽי־בָרָ֣א אֵ֔לֶּה הַמּוֹצִ֥יא בְמִסְפָּ֖ר צְבָאָ֑ם לְכֻלָּם֙ בְּשֵׁ֣ם יִקְרָ֔א מֵרֹ֤ב אוֹנִים֙ וְאַמִּ֣יץ כֹּ֔חַ אִ֖ישׁ לֹ֥א נֶעְדָּֽר: ס
    Levantad en alto vuestros ojos y mirad quién ha creado a estas.
    Él saca y cuenta al ejército de ellas; a todas llama por su nombre.
    Por la grandeza de Su vigor y el poder de Su fuerza, ninguna faltará.’»
    (Ieshaiá/Isaías 40:26)

    El Zohar señala que en este verso hay dos palabras hebreas clave, MI, que significa «quién» y ELeH, que significa «estas».
    Cuando se combinan estas dos palabras forman la palabra “ELoHIM”, que es uno de los sagrados nombres de Dios.
    Es el que representa, entre otras cualidades, a Dios en Su faceta de Creador.
    A Él relacionándose con el mundo desde la perspectiva del Juez.
    A Él operando detrás de bastidores, camuflado como la naturaleza.
    A Él como poderoso que manifiesta su poder.
    El Dios terrible, no porque sea malo o sádico, sino por la incomprensible esencia, por el infinito poder, por su absoluta diferencia a todo lo que es creado.
    Él es Creador, que en nada logramos entenderLo, ni siquiera podemos imaginarLo.
    Es el Rery de reyes, el Señor de señores, el que es tremendo y nos genera desconcierto y temblor.

    Elohim es el nombre que se usa en contraposición a Adonai, mi Señor, que es Él actuando desde el atributo de la bondad.
    Como un padre, benévolo, comprensivo, atento, comunicativo.
    El Dios que consuela y alienta, que abraza y alienta.
    Es el mismo Dios, no nos confundamos ni siquiera un poquito imaginando que tiene múltiples personalidades o se divide en partes.
    Pero es como nosotros logramos percibir Su manera de actuar para con el mundo, para con nosotros.

    Cuando es riguroso, como Juez y Rey, cuando notamos su inabarcable potencia, entonces es llamado Elohim.
    Cuando es amoroso, paciente, como Padre y Maestro, cuando notamos su atenta Presencia, entonces es llamado Adonai.

    Retornando al pasaje de profeta.
    Cuando elevamos la mirada al cielo y vemos la impresionante belleza y misterio del cosmos.
    Cuando nos deslumbramos con la luz de las estrellas.
    Cuando nos asombramos de la impresionante obra, inimaginable en su extensión y complejidad.
    Cuando nos dejamos de creernos el centro del universo para verlo extasiados.
    Cuando nos damos cuenta de lo ridículamente pequeño que somos, un átomo de una partícula de polvo del cosmos, y sin embargo con conciencia.
    En ese momento suele surgir la pregunta, lógica, necesaria y natural: ¿quién creó todo esto?
    Porque… no existe obra sin creador, y mucho menos un concierto tan espléndido y sofisticado como lo es el universo.
    Necesariamente alguien tuvo que diseñarlo y plasmarlo.

    Entonces, cuando nos hacemos esa pregunta y NO nos quedamos atrapados por el Sistema de Creencias que nos corroe desde la médula de nuestro meollo, podremos conectarnos con ese misterio y descubrir al Autor de Todo.
    Nos dejamos alumbrar por las estrellas desde el espacio y por la NESHAMÁ desde lo más íntimo de nuestro ser, para entonces descubrir al Creador, a Elohim.
    Que siendo terriblemente poderoso, por completo diferente, absolutamente incomprensible, igualmente sigue siendo nuestro Padre y Protector.

    Podemos contemplar el espacio, una noche estrellada y clara, y dejarnos guiar por nuestra NESHAMÁ para profundizar en la meditación y así encontrar el camino a la parte más sagrada de nuestro ser y con ello al Eterno.
    Éste es uno de los motivos por los cuales el techo de la sucá debe dejarnos vislumbrar el cielo, para que desde la chocita que representa nuestra endeble vida terrenal tengamos la oportunidad de conectarnos con nuestro Yo Esencial, con nuestro espíritu, y darnos cuenta de la conexión inquebrantable que tiene este modesto ser de carne y hueso con el Creador Eterno.

    ¿Se comprendió?
    Entonces, aprovecha este mismo sucot para contemplar y meditar y crecer.
    El que gana eres tú, y contigo la gente que te rodea.

    Si has aprendido algo con este estudio, agradece de la mejor manera posible y por ello aporta a que continuemos difundiendo mensaje de TORÁ, de espiritualidad, de vida.
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    Gracias y feliz sucot.

  • Dios te conoce por tu nombre

    «’¿A quién, pues, me haréis semejante, para que Yo sea su igual?, dice el Santo.
    Levantad en alto vuestros ojos y mirad quién ha creado estas cosas. Él saca y cuenta al ejército de ellas; a todas llama por su nombre. Por la grandeza de Su vigor y el poder de Su fuerza, ninguna faltará.’»
    (Ieshaiá/Isaías 40:25-26)

    El profeta quiere que comprendamos el infinito poder de Dios… tarea bastante imposible, por no decir absolutamente inalcanzable.
    Porque, ¿cómo el limitado humano puede llegar a comprender lo que es en verdad lo ilimitado?

    Entonces, Isaías no pretende que conozcamos Su esencia, ni que hagamos teología.
    Tampoco intenta definir al que está por fuera de toda definición y entendimiento.
    Ni quiere poner al Eterno dentro de alguna etiqueta que seamos capaces de entender.

    Pero para el profeta Isaías resulta imperioso que el pueblo judío deposite sin turbaciones su confianza en el Creador, pero… Venían estando apaleados, angustiados, aterrorizados y pasando por el período del “ocultamiento del Rostro del Eterno”, es decir, que de tantas tribulaciones pudieran llegar a creer que o Dios no existe, o Dios no interviene, o Dios no tiene poder, o Dios detesta a los judíos y quiere su mal. ¡Todas esas falsas creencias debían ser desechadas y nunca más admitidas!

    Por tanto, precisaba dar alguna imagen que ellos captaran, pudieran integrar a su imaginación y entonces equilibrar un poco su pensamiento y emoción. Estaba procurando mitigar los efectos negativos de tanto desconcierto, para lo cual debía recurrir a volver a presentar al Eterno a Su pueblo.

    Sabiendo de lo inalcanzable de su tarea, y rendido ante la Verdad, dice: “¿A quién, pues, me haréis semejante, para que Yo sea su igual?”.
    Porque esa es casi la única cosa que podemos entender de Dios, de Su esencia, y es que Él es por completo diferente a cualquier cosa que podamos conocer o hasta imaginar.
    Él no es de este mundo, ni tampoco del venidero.
    Él no está supeditado a la materia, tampoco al tiempo.
    Él es y no tenemos forma de saber nada.
    Por eso la mejor teología es la que no existe. Los mejores tributos a Dios se encuentran en el silencio.
    Solo podemos decir lo que Él ha dicho de Sí Mismo, a través de los profetas del TANAJ. Y esto incluso con pinzas, porque no son más que metáforas, lenguaje poético, palabras que no tienen el alcance para describir lo que ni siquiera se puede imaginar.
    Así pues, todo lo que digamos es infinitamente nada y hasta posiblemente erróneo.
    Siendo así, lo mejor es callar y NO hablar de Él, aunque bienvenida sea la conversación franca y directa CON Él.

    Luego el profeta nos pide que miremos la inmensidad inacabable de lo creado. Que hagamos ciencia incluso, para penetrar en los rincones más absurdamente pequeños, o para aventurarnos a vislumbrar la enormidad tremenda del cosmos. Que nos sorprendamos de tantas maravillas, de las incontables creaciones que forman parte de la orquesta universal. Seres vivos y elementos físicos. Partículas subatómicas y acumulaciones de galaxias, el sinnúmero de manifestaciones de la obra del Creador.
    Con ello pretende el profeta que nos embargue una emoción sin palabras, un espasmo de asombro sagrado ante el poder supremo de Aquel que diseñó, creó y sostiene esta inabarcable realidad del mundo del espacio/tiempo.
    Y si a ello le sumamos la inexplicable realidad del mundo espiritual, el sentimiento de maravilla se hace imposible de resistir.
    El Creador es una fuerza arrasadora, tremenda, que no tenemos manera de cuantificarla ni calificarla.
    Con ello el profeta ya podría descansar de esta tarea, porque nos llenó el corazón de humildad ante la infinita potencia del Señor.

    Y sin embargo, el mayor poder aún no lo reveló, sino hasta la siguiente frase: “a todas llama por su nombre”.
    Es un poder aún más estremecedor éste, el del Dios siempre presente y en todo atento.
    Que no está apartado aunque sea completamente diferente.
    Que no es indiferente, aunque nada precise de nadie.
    Sino que es un Padre, siempre atendiendo a Su creación.
    Conoce a cada criatura, a cada elemento de la creación por su nombre.
    Es decir, no hay nada que no conozca, como tampoco hay persona anónima ante Él.
    Él te conoce, Él te comprende, Él sabe de ti hasta lo que tú ignoras.
    Su poder está tan fuera de lo que es posible comprender, que llega a tenerte presente aunque tú lo rechaces, lo aborrezcas, o lo niegues. Para Él tú eres importante, sabe tu nombre y queda guardado para la eternidad.

    ¿Te das cuenta de que no tienes manera de comprender pero sí de dejarte caer para ser abrazado por ese Padre?
    ¿Entiendes lo valioso de tu existencia?
    ¿Comprendes cuánto eres amado por el Creador?

  • Exilio del alma o Era Mesiánica

    «Pero cuando desde allí busques al Eterno tu Elohim, Lo hallarás, si Lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.»
    (Devarim/Deuteronomio 4:29)

    En uno de los momentos más duros de la parashá Vaetjanán, Moisés predice que en las generaciones futuras el pueblo se alejará de Dios, adorará dioses falsos y como consecuencia sería desterrado de su tierra y se dispersaría entre las naciones.

    Puede resultar extraño que la consecuencia de alejarse de Hashem sea el destierro, porque sería más lógico suponer que “el castigo” sería desaparecer como nación; sea porque irían borrando su identidad como judíos, diluyéndose entre las otras naciones hasta no existir más. O tal vez porque de alguna manera Dios les castigaría extinguiéndolos, al estilo de devolver con la misma medida que uno peca; entonces, si uno niega a Dios, Dios lo niega a uno (más adelante explicaré sobre esto, tenlo presente como “ramal 1”).
    Pero no es ni una ni otra la consecuencia, sino la diáspora, el ser echados de la tierra de Santidad.
    ¿Por qué?

    Una de las explicaciones remite a la cualidad especial de la tierra de Israel, que no tolera habitantes que estén bloqueando la LUZ personal de su NESHAMÁ. Es decir, gente que vive alienada de su esencia espiritual, identificándose con su Yo Vivido, adoctrinados en ideologías extrañas, sumisos a Sistemas de Creencias ajenos a la Divinidad; que por tanto padecen de un bloqueo de su energía espiritual, que no vigoriza los otros planos de la existencia personal y colectiva.
    Entonces, la propia tierra de Israel genera un efecto de rechazo, como si estuvieran elementos foráneos en su sistema y por tanto los vomita.
    Literalmente es lo que en otro lugar indica la Torá que sucede:

    «Pero vosotros, guardad Mis estatutos y Mis decretos, y no hagáis ninguna de todas estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que habita entre vosotros [porque los habitantes de la tierra que os antecedieron hicieron todas estas abominaciones, y la tierra fue contaminada]; no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que os antecedió.»
    (Vaikrá/Levítico 18:26-28)

    A nuestra mente moderna y racional le resulta bastante incomprensible que la tierra pueda defenderse vomitando cuerpos extraños, tal como si de un organismo vivo se tratara.
    Pero, cuando comprendemos que toda la Creación es una entidad viva, todo lo que existe en este mundo está porque es vitalizado por la energía Divina, entonces deja de parecernos muy fantástico y se nos hace una realidad posible, imaginable.
    Siendo así, la tierra de Israel tiene sus mecanismos de defensa, para preservar precisamente su nivel de santidad, es decir, de vínculo especial con el Creador.

    Ahora interrumpo para explicar lo que di en llamar “ramal 1”.
    En ningún momento los judíos, de antaño o actuales, y de hecho cualquier persona, al introducirse en el mundo escabroso de la idolatría lo hace por negar adrede a Dios. Es imposible que alguien a propósito se invente dioses para rechazar al Eterno, porque cada ser humano es una chispa de la Divinidad, cada uno de nosotros somos un Yo Esencial (NESHAMÁ) que es parte del Creador. Por tanto, es incompatible con lo más verdadero de nuestro ser negar a Dios, porque estamos negándonos.
    Por lo cual, la introducción a la idolatría funciona por la confusión mental, a expensas de la turbación emocional y de la fatal ignorancia de las cosas sagradas. Un idólatra, al menos en principio, no está haciendo otra cosa que buscar afanosamente a Hashem, pero desde el caos mental, desde el analfabetismo del plano espiritual. Se busca a Dios, rechazando a Dios. Cosa muy extraña, que suele ocurrir también con los ateos modernos, que no saben que en verdad están repudiando a los tontos dioses de las religiones, porque están fuertemente dedicados a la conexión con el Uno y Único Dios.
    Como sea, el Eterno detesta la idolatría, porque es falsedad de principio a final; porque termina quebrantando el alma de la persona al negar su conexión espiritual. Por más que sea por ineficiencia intelectual, por desequilibrio emocional, la idolatría no es para ser disculpada, sino descartada de plano y que desaparezca, para que no sea más el EGO el que domine a la persona, sino la claridad racional que alumbra desde la NESHAMÁ.
    Puede resultar muy difícil de entender, lo he expresado de una forma demasiado compleja, pero es comprensible si lo analizas.

    Volviendo al ramal principal de este estudio, en el exilio los judíos sufrirían toda clase de angustias, no encontrando la paz en ninguna idolatría ni ideología extraña, tampoco pudiendo esconder su identidad esencial asimilándose entre los gentiles.
    Se podrá uno vestir con mil disfraces y cambiar cientos de veces de peinado, pero uno sigue siendo uno.
    Porque la verdadera identidad, el Yo Esencial, no se trastoca con ninguno de los atuendos del Yo Vivido, ni una de las etiquetas que nos peguemos o nos asignen podrá desvirtuar el ser que somos eternamente.
    Por tanto, allí donde el judío se encuentre, su espíritu sigue siendo el conectado con la fuente de espiritualidad judaica.
    El sufrimiento no lo puede doblegar, ni la imposición de religiones por parte de los enemigos, ni las trampas del EGO, ni nada de nada. El Yo Esencial no se mancha, no se modifica, no se desvincula del Creador.
    Entonces, podrán pasar milenios y estar completamente alejado el personaje de su persona, pero para el Eterno está claro quién es quién, dónde es el lugar que a cada uno corresponde.

    Por tanto, desde allí cada uno buscará a Dios y cada uno a su debido tiempo le encontrará.
    Entonces, los hijos exiliados volverán a obedecer Sus mandamientos, tras lo cual, regresarán a estar unidos en la patria.

    Tal como profetizó Moshé, así ocurrió.
    Cada una de las cosas predichas acontecieron, incluida también la visión que tuvo del retorno de los judíos a su tierra.
    Lo que parecía imposible comenzó a suceder en el siglo XX, se renovó la exigua vida judía en la tierra de Israel.
    De los pocos cientos, o puñado de miles de judíos, hoy ha florecido una sociedad millonaria en habitantes, con un empuje extraordinario benéfico y positivo en todos los sentidos.
    El moderno y laico Estado de Israel ha comenzado el camino de la Redención Mesiánica, tal y como lo viera en su mirada profética Moisés hace 33 siglos.
    El impulso sagrado es imparable, la tierra ha estado sanando y se ha fortalecido y ahora en vez de vomitar a sus moradores, los recibe y agasaja con sus bondades.

    Pero más allá del sentido literal de las palabras de Moshé, podemos tomar su profecía también como una moraleja muy importante para la vida cotidiana.
    Cuando perdemos de vista nuestra esencia y traicionamos nuestros principios, porque olvidamos que somos NESHAMÁ (espíritu, chispa de Dios) y nos quedamos con las etiquetas o actuando mandatos sociales, que nos distraen de lo realmente valioso e importante. Entonces, solemos hacer cosas que nos perjudican y nos hacen vivir en un exilio emocional, en un estado de desequilibrio.
    Estamos desconectados de nosotros mismos, perdidos, adorando al EGO y negando a Dios.
    Es una especie de locura, que no tiene un origen en un desbalance orgánico, ni tampoco en una estructura psicológica determinada, sino en una educación negadora de la espiritualidad, reprobadora de los mandamientos, adoctrinada por el Sistema de Creencias que adora al EGO en todas sus versiones.
    Así andamos padeciendo de angustias y terrores, empobrecidos, debilitados, en fracaso, desconociendo nuestro poder y vínculo con el Todopoderoso.
    Una verdadera diáspora psicológica y social.
    A eso se le denomina “exilio”.

    Pero, tal como dice la Torá, allí en donde estemos podemos reencontrar la senda correcta que nos conduce a una mayor armonía y estabilidad, de bendiciones y gozo, de victorias y una vida trascedente, de plenitud y Dios.
    A eso se le denomina “Era Mesiánica”.

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  • El camino de Dios

    «כֹּ֣ה ׀ אָמַ֣ר ה אַל־יִתְהַלֵּ֤ל חָכָם֙ בְּחׇכְמָת֔וֹ וְאַל־יִתְהַלֵּ֥ל הַגִּבּ֖וֹר בִּגְבֽוּרָת֑וֹ אַל־יִתְהַלֵּ֥ל עָשִׁ֖יר בְּעָשְׁרֽוֹ
      כִּ֣י אִם־בְּזֹ֞את יִתְהַלֵּ֣ל הַמִּתְהַלֵּ֗ל הַשְׂכֵּל֮ וְיָדֹ֣עַ אוֹתִי֒ כִּ֚י אֲנִ֣י ה עֹ֥שֶׂה חֶ֛סֶד מִשְׁפָּ֥ט וּצְדָקָ֖ה בָּאָ֑רֶץ כִּֽי־בְאֵ֥לֶּה חָפַ֖צְתִּי נְאֻם־ה : ס

    Así ha dicho el Eterno: ‘No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas. 
    Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderMe y conocerMe que Yo soy el Eterno, quien hace bondad, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas Me agradan, dice el Eterno.»
    (Irmiá/Jeremías 9:22-23)

    Para todos aquellos que dicen querer seguir al Eterno, serLe fieles, llevar una vida espiritual, en estas palabras del profeta está resumido lo que tienen para hacer con su vida.
    Lo que agrada al Eterno, según Él Mismo explicita, es hacer BONDAD, JUICIO Y JUSTICIA EN LA TIERRA.
    NO pide fe, ni tampoco emuná, aunque resulte extraño y difícil para algunos entenderlo y asumirlo.
    El Creador tampoco está pidiendo rituales, ni sacrificios, ni hacer piruetas extrañas mientras se baila y aplaude.
    No dice cantar lemas religiosos, y mucho menos a Él agrada que uno se vista de determinada manera propia de disfrazado.

    A Él no se lo compra con dinero, ni con manifestaciones de poder, ni tan siquiera siendo una persona sabia.
    Aunque las tres son vivencias agradables, cuando están dentro de los marcos de lo saludable y permitido, y pueden aportar mucho bienestar a la persona y el entorno, NO son la finalidad de esta vida ni tampoco el camino para manifestar a Dios en el mundo.
    Son herramientas para usar bien, oportunidades para disfrutar de placer, medios para un fin mucho más elevado que viene marcado por la código ético/espiritual.

    En síntesis, es la construcción de SHALOM, con pensamientos, palabras y acciones de BONDAD y JUSTICIA, las que agradan el Eterno.
    El resto, pueden resultar cuestiones importantes, adecuadas, necesarias incluso, pero NO SON el corazón que mueve la relación sagrada con el Eterno.

    NO ES la opinión de un rabino, ni siquiera la conclusión de un grupo de amigos sabios. ES Dios manifestando Su Voluntad a través del profeta.
    Aquel que quiera contradecirlo, está en su derecho, pero también encontrará que deberá hacerse cargo de los daños que ocasione con su conducta. Daños a sí mismo y a todos los otros que perjudica con enseñanzas religiosas, y por tanto contrarias a la espiritualidad. Llenas de EGO y con poca NESHAMÁ. Con mucho marketing y show, pero poco y nada de lealtad al Creador.

    En resumen, llevar una vida de bondad y justicia a cada momento, en pensamientos, palabras y acciones.
    Para de esa forma estar comprometido con el código ético/espiritual, revelado por Dios en los mandamientos que ha dado a los gentiles a través de Noaj/Noé y a los judíos en la Torá.

    Construye SHALOM, así estarás encarnando la Divina Voluntad y por tanto Él hará tu voluntad.

  • El venenoso pensamiento mágico

    Desde hace un tiempo se puso de moda el “pensamiento mágico”, incluso entre las que se pudieran considerar personas pensantes.

    Es tan fuerte la errónea creencia que con el pensamiento positivo Dios saldrá a hacer los mandados, que hoy ocupa casi el lugar de un dogma sagrado.

    Personajes y personajillos lo andan repitiendo, fabricando lemas, comerciando con ello, vendiendo libracos, armando seminarios, publicitando su mercancía podrida de fe y religión; al punto que sí, parece que fuera cierto.

    Y no hace mella que las evidencias racionales demuestren …

    Te recomiendo profundizar en este texto, que es gratis y sin compromiso: https://belev.me/2018/10/31/el-venenoso-pensamiento-mgico/

  • Dios sufriente

    « En toda la angustia de ellos, Él fue angustiado»
    (Ieshaiá/Isaías 63:9)
    (Leído también como parte de la haftará de Nitzavim).

    Es probable que para el que no cuenta con suficiente conocimiento en los caminos espirituales, pero sí haya sido sumergido en el fango de la religión, que este póster que compartimos pueda parecer de origen pagano, un tanto alejado de la tradición del judaísmo (y  noajismo).

    Porque seguramente sonará chocante la figura del “Dios sufriente”, tan típica de algunas religiones y tan lejana (en apariencia) de la concepción judaica.

    Y sin embargo…

    Vale la pena leer el estudio que se abre haciendo clic aquí: https://belev.me/2018/10/14/dios-sufriente/

    porque explica este mensaje y lo amplía.

    Es GRATIS y no precisa inscripción ni compromiso alguno.

    Gracias y gracias por compartir y agradecer.

  • La venida del MASHIAJ

    Según dejan constancia la verdaderas profecías mesiánicas, el Mashiaj/Mesías (el ungido como rey de la nación judía) surgirá en algún momento.
    Es un hecho cierto e ineludible, porque las profecías positivas se cumplen llegado su momento, no son revocables por ningún decreto o suceso.
    Así pues, esperar con confianza al Mashiaj es parte sustancial de la creencia judía tradicional.

    Pero lo que no está decidido es el entorno para su revelación; porque se nos han dados dos caminos, dos opciones.

    Para seguir estudiando al respecto sigue este link: https://belev.me/2018/10/09/la-venida-del-mashiaj/

    Es GRATIS y está a tu LIBRE disposición.

    Agradece y comparte.

  • EMOR 5778–Profetas y korbanot

    Temas de parashat EMOR:

    • Se presentan leyes que regulan la vida de los cohanim (sacerdotes, ministros) así como reglas para algunos korbanot (sacrificios, ofrendas) (21: 1-22: 33).

    • Los tiempos consagrados del calendario judío son nombrados y descritos brevemente: Shabbat, Rosh Hashaná, Iom Kipur y los Shalosh Regalim (festivales de peregrinación) que son Pesaj, Shavuot y Sucot (23: 1-44).

    • Dios ordena a los israelitas traer aceite de oliva puro para encender la menorá (candelabro de siete brazos) en el santuario. Se detallan los ingredientes y la ubicación de los panes exhibidos dentro del santuario (24: 1-9).

    • La Torá dicta algunas leyes que tratan de lo qué hacer con el que blasfema, asesina o daña físicamente a otros. Se menciona la famosa frase “ojo por ojo, diente por diente” (24: 10-23).

    En la antigüedad la gente no acostumbraba a rezar, ésta era una práctica reservada para los profetas, quienes tampoco lo hacían con mucha frecuencia.
    Un profeta era aquel que tenía especial acceso a información proveniente del plano espiritual, lo que se dice habitualmente “Dios le hablaba”.
    Había diferentes grados de capacidad profética, variando la intensidad, claridad y detalle con que percibían el mensaje celestial, siendo Moshé el que alcanzó el máximo nivel de entre todos los hijos de Israel, no hubo profeta mayor. Entre los Sabios no se tiene claro si el Mashiaj compartirá ese grado de profecía o quizás escale un poquito más. El hecho cierto es que, desde hace unos 2500 años está cancelada la habilidad profética para toda la humanidad. Dios cerró ese canal extraordinario de información, quedando solamente pequeñas rendijas por entre las cuales se cuelan retazos de datos, de manera difusa y confusa, como por ejemplo en algunos ocasionales sueños.
    Como mencionamos, la gente no rezaba, en su lugar, cuando sentían la necesidad de comunicarse con la deidad, o el ritual lo indicaba, sacrificaban algún bien material. Era una práctica que había nacido mucho antes del surgimiento del judaísmo, antes incluso de nuestros patriarcas. Esos bienes que dedicaban a los dioses podían ser animales, vegetales, objetos inanimados y hasta se llegó (entre los idólatras) a ofrendar seres humanos a algunos de sus dioses. Sí, aunque nos parezca terrible, la gente llegaba a matar personas en honor a sus dioses, para ligarse a la divinidad, para obtener beneficios a través de esta magia. Representaba para ellos un motivo de particular orgullo y felicidad cuando ofrendaban a sus propios hijos, como ocurría por ejemplo con aquel espantoso ídolo llamado Molej/Moloc.
    Entre los israelitas estaba terminantemente prohibido hacer algo así, drásticamente se opuso la Torá a tales horrores. Pero, sí admitió que se hicieran korbanot usando para ello determinados animales kosher, así como ciertos productos del reino vegetal.
    Entre los sabios de renombre se discutió si este permiso a sacrificar animales tenía un motivo profundo, de contenido místico que nos resulta muy difícil de entender; o, si fue una concesión de parte de Dios, mientras los israelitas se iban despojando de las creencias y usanzas que habían tomado de los idólatras, hasta que pudieran quitar de sí todo vestigio negativo y servir entonces a Dios con simpleza y belleza, sin hacer sufrir a ningún ser vivo para ello.

    A día de hoy, es casi impensable para la mayoría de los judíos que se vuelva a mecanismos de adoración tan drásticos, estando satisfechos y plenos con la tefilá.
    No sabemos qué ocurrirá en la Era Mesiánica, si cuando esté reconstruido el Beit haMikdash se volverá a los rituales de korbanot o habrán sido reemplazados por otras herramientas que no impliquen dañar seres vivos.

    Antes de finalizar, un dato importante. Korbán es traducido como “sacrificio” y a veces también como “ofrenda”. Pero la idea más exacta idea es: “lo que acerca”, pues viene del verbo lekareb (aproximar) para estar karob (cerca). Es decir, cuando uno estaba realizando el procedimiento del korbán debía involucrarse de tal manera que se sintiera y pensara que todo ello tenía la finalidad de acercarlo a Dios, a Su Voluntad y de esa forma también crecer uno mismo en todos los planos para ser mejor persona.
    Si lo conseguimos sin hacer sufrir a ningún ser vivo… ¡cuánto mejor! 

  • Inteligencia Espiritual explicada

    Un lector de mis humildes posts, de los dedicados a la Inteligencia Espiritual (o CABALÁTerapia) me preguntó si «se entiende que la personalidad esencial del hombre es algo que él decide voluntariamente. Si se entiende que algo más que descubrir, es algo que se fabrica«.

    Tomo por un hecho que lo que él menciona como «personalidad esencial» es su manera de indicar lo que nosotros enseñamos como «Yo Esencial», que es otra denominación para la NESHAMÁ, es decir, lo que comúnmente se traduce como espíritu.

    Y la verdad es que el postulado del buen señor es absolutamente el contrario a lo que nosotros enseñamos, y hemos recibido de parte de nuestros maestros, los cuales a su vez obtuvieron originalmente el conocimiento a este respecto directamente de los profetas.
    Es decir, no estamos ante un postulado científico, y supongo que por el momento está fuera de toda comprobación científica u objetiva.
    Pero nosotros confiamos en nuestra Tradición, es decir, la cadena ininterrumpida de transmisión-vivencia-recepción del conocimiento.

    En la Tradición cabalística sabemos que la «personalidad esencial», mejor llamda NESHAMÁ, es absolutamente otorgada por el Creador.
    No tiene ninguna criatura, entidad o elemento natural participación en su creación, obtención, existencia, etc.
    A diferencia de nuestro Yo Auténtico, el cual en buena medida depende de los genes que recibimos de nuestros ancestros, en el caso del Yo Esencial el único que tiene parte es el Eterno, nada ni nadie más.
    Es una obra directa de Su Mano, una chispa de Su Luz.

    Tampoco mientras estamos vivos en este mundo podemos afectar en modo alguno a nuestro Yo Esencial.
    Ni pecados, ni buenas obras, quitan o añaden un ápice a la entidad espiritual que somos a perpetuidad.
    Es una esencia pura, dada por el Eterno, sostenida por Él, preservada solamente por Su Amor.

    Como esta identidad sobrenatural sobrepasa cualquier instrumento de medición, órgano de percepción, e incluso cuesta ponerlo en palabras o imaginarlo, solamente nos resta confiar en la Tradición, que como dijimos se obtuvo originalmente de parte de los profetas, quienes a su vez la recibieron como mensaje del Eterno.

    En este punto la Inteligencia Espiritual no puede declararse como ciencia, sino como un conocimiento basado en la confianza.
    Y así permanecerá, no tenemos herramientas para modificar esta realidad.

    Pero, el resto de los postulados de la Inteligencia Espiritual pueden ser observados, cotejados, comparados, confirmados hoy día, o eventualmente a posterioridad, pues no requieren de ninguna revelación sobrenatural ni apoyarse en las convicciones.
    Igualmente, aquello que es parte del mundo espiritual y no tiene verificación, puede saberse como verídico, pues cuadra con el resto de las experiencias y conocimientos que se van acumulando a lo largo de los milenios.
    Es decir, el fundamento sobrenatural de la Inteligencia Espiritual es incognoscible, pero sus manifestaciones y las enseñanzas que se ramifrican son comprobables y medibles.

    Así pues, un ateo o alguien que no comulga con las enseñanzas del judaísmo puede obviar este fundamento, pero sin embargo seguirá firme y verificabale el resto de las propuestas y lecciones que provee la Inteligencia Espiritual.

    Retornando a la consulta/afirmación del amigo lector, tenemos pues que el Yo Esencial no es fabricado, ni se elabora con decisiones, ni voluntarias o involuntarias.
    Por el contrario, es una realidad acabada y brindada desde fuera (o tal vez lo más correcto es decir, de dentro, de lo más profundamente intenso y verdadero que somos y que nos conecta sin interrupciones con el Hacedor de Todo).

    Lo que sí vamos construyendo, desde el mismo momento del nacimiento, es el Yo Vivido.
    Este se va armando con aspectos inconscientes y otros que no lo son.
    Con los elementos derivados de la participación del EGO y cómo nos conducimos de acuerdo a ello.
    Con las elecciones racionales que tomamos, con los mandatos sociales que nos imponen, con los deseos y sueños, con todo lo que es ser humano.
    Lo animal y lo celestial en pugna y que como resultado da este Yo Vivido, la personalidad que vamos siendo.

    Pero, la personalidad más idónea es esa que está oculta, y que no tenemos como descubrirla. Carecemos de los instrumentos para obtener su imagen y procesarla y derivar de ello un conocimiento racional.
    Sin embargo, es la identidad más preciosa, permanente, verdadera que somos.
    Esa NESHAMÁ oculta y que se va descubriendo indirectamente, cuando vivimos a pleno en la construcción de SHALOM por medio de pensamientos, palabras y actos de bondad Y justicia.
    Con ello vamos delinenado una personalidad sintonizada con Aquella Personalidad.
    Finalmente, si el trabajo metódico de construcción de SHALOM, interna y externa, se produce, obtenemos como resultado un Yo Vivido que es reflejo del Yo Esencial, y de esa forma podemos llegar a tener un atisbo de esa personalidad sagrada que somos pero no somos conscientes.

    Cuanto más nos dejamos decantar por acciones del EGO, menos NESHAMÁ es dibujada en nuestra personalidad.
    No dejamos de ser esa NESHAMÁ, pero está su rostro oculto, nos quedamos con la máscara que nos fueron poniendo y fuimos armando; alejándonos de nuestra esencia, sumidos en oscuridad cuando en el corazón más profundo somos seres de pura LUZ.

    En resumen, el buen señor entendió al revés.
    Es bueno haberlo sabido porque así pude escribir este texto, que espero sirva para aclarar mejor las cosas y ayudar a más personas a salir de su celdita mental y vivir de manera espiritual, siendo Inteligentes Espirituales.

  • Redención por Su Nombre

    «Pero cuando llegaron a las naciones a donde fueron, profanaron Mi santo nombre cuando se decía de ellos: ‘¡Éstos son el pueblo del Eterno, pero de la tierra de Él han salido!’
    He tenido dolor al ver Mi santo nombre profanado por la casa de Israel en las naciones adonde fueron.
    Por tanto, di a la casa de Israel que así ha dicho el Señor Elohim: ‘Yo no lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de Mi santo nombre, al cual habéis profanado en las naciones adonde habéis llegado.
    Yo mostraré la santidad de Mi gran nombre que fue profanado en las naciones, en medio de las cuales vosotros lo profanasteis. Y sabrán las naciones que soy el Eterno, cuando Yo muestre Mi santidad en vosotros a vista de ellos’, dice el Señor Elohim.
    ‘Yo, pues, os tomaré de las naciones y os reuniré de todos los países, y os traeré a vuestra propia tierra.»
    (Iejezkel/Ezequiel 36:20-24)

    Cuando las probabilidades tendían a cero, ocurrió uno de los milagros más increíbles de toda la historia de la humanidad.
    En el momento en que nadie daba dos pesos por ellos, se transformaron nuevamente en el motor del cambio orientado a la vida.
    Y no precisamos de libros míticos para que nos narren estas historias, pues los testigos aun permanecen con vida.

    De pronto, cuando absolutamente ninguna persona lo podía suponer, vaticinar o creer; de las cenizas de los crematorios de los campos de exterminio se levantó un puñado de huesos.
    Los cuales de a poco formaron cuerpos, los que a su vez se unieron en una cada vez más poderosa y pujante nación.

    Tras siglos de todo tipo de macabras persecuciones y masacres, a través de los horrores más indefinibles, volvieron a la vida los judíos.
    Un hecho real, que no precisa de la fe absurda, sino solamente del relato de los que estuvieron allí que todavía están entre nosotros.
    O recurrir a documentos públicos que confirman la maravillosa realidad.

    El pueblo judío renació.
    Paulatinamente fue regresando a su tierra, a la que les pertenece por derecho y propiedad.
    Se alzó a lo alto el Estado de Israel.

    Por supuesto que aún lejos de la perfección, carente de multitud de elementos, pero santo y congraciado con la Divina Presencia.
    Es el Eterno quien obró, a través de tantos líderes judíos laicos y hasta contrarios a los enunciados tradicionales. También por intermedio de personajes y naciones gentiles, quienes positivamente o no fueron contribuyentes de este milagro tremendo y por todos perceptible.
    El pueblo judío volviendo a habitar en su tierra, con soberanía e independencia, con valor y valentía.

    Atravesando mil obstáculos, sufriendo penurias y contradicciones, pero siempre en la senda del crecimiento y el mejoramiento.
    Integrando y coordinando, con vacilaciones y algunas acciones que hubiesen sido mejor no hacer.
    Pero dando cada vez más vitalidad y entereza al renacimiento de Israel en su tierra.

    Hoy como nunca florecen las casas de estudio de Torá.
    Se puede vivir con libertad y sin temores las tradiciones judías.
    Se puede vivir, cosa que durante tantos y tantos siglos era un imposible.

    Sí, hay montón de cosas por resolver y perfeccionar.
    Todavía hay traspiés y trampas, además de oportunistas de una la o la otra que quieren la ventaja barata en vez de lo bueno.
    Pero esto no resta al espectacular milagro que estamos constatando cada día.
    Israel es, y a pesar de ataques materiales y anímicos, aunque se le socave y agreda, por gente de dentro y de fuera; a pesar de todos los males, Israel es.

    La profanación del Santo Nombre que implica el exilio de los judíos de la tierra de Israel ya no se da.
    Aunque haya activistas del fracaso, quienes luchan para erradicar la presencia judía de Israel.
    Militantes enfermos de EGO, de la misma simiente, lo que lo hace mucho más reprensible y repudiable.

    Pero es Dios el que está operando para que el milagro sea constante.
    Aunque los religiosos (que no son espirituales, obviamente) digan hablar en Su Nombre y se declaren en contra del Estado.
    Sigue siendo Dios el que les da la espalda y reniega de sus perversiones.

    Porque ha llegado el límite del exilio y comenzado la redención.
    No se escucharon estridentes bocinas y sonido de cuernos en los cielos, o quizás sí.
    No se abrieron puertas mágicas para entronizar un gobernador, o quizás sí.
    El hecho cierto es que Dios está operando por causa de Su nombre y por eso sigue ocurriendo el milagro de que Israel sea.

    Y no pasará.
    Esta vez habrá una nación perdurable en su terruño.
    Con prosperidad, armonía, paz, entendimiento, tranquilidad.
    Ya esté llegando el sol de esta nueva era a amanecer.

    Lo imposible ha sucedido y nació el país judíos, aunque parecía que era solamente una vana esperanza.
    Allí está la palabra del profeta, pronunciada hace más de 2500 años delineando el plan que ahora se está materializando.

    Seamos socios de Dios cumpliendo la tarea que nos corresponde.