Categoría: Profetas y profecías

  • No nos usurparán más la identidad y la tierra

    La haftará de esta semana (parashat Bemidbar) comienza así:

    «וְֽ֠הָיָה מִסְפַּ֤ר בְּנֵֽי־יִשְׂרָאֵל֙ כְּח֣וֹל הַיָּ֔ם אֲשֶׁ֥ר לֹֽא־יִמַּ֖ד וְלֹ֣א יִסָּפֵ֑ר וְֽ֠הָיָה בִּמְק֞וֹם אֲשֶׁר־יֵֽאָמֵ֤ר לָהֶם֙ לֹֽא־עַמִּ֣י אַתֶּ֔ם יֵֽאָמֵ֥ר לָהֶ֖ם בְּנֵ֥י אֵֽל־חָֽי :
    ‘No obstante, el número de los Hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar.
    Y sucederá que en lugar de lo que se les dijo: ‘Vosotros no sois mi pueblo’, se les dirá: ‘Hijos del Elohim viviente.»
    (Hoshea/Oseas 2:1)

    Las arenas del mar, que son ignoradas e incontables.
    Ignoradas, porque están bajo la superficie, invisibles al ojo desnudo, ocultas por las aguas, ocupando la extensión y profundidad hasta regiones inalcanzables.
    Por ello mismo también incontables. Pero además, porque son tantas que no nos daría el tiempo de vida para terminar de contarlas. Además, son llevadas y traídas por corrientes y movimientos externos, haciendo inaccesible su retención.
    Miles, millones, infinitas almas, ¿quién podrá medirlas o contarlas?

    Existen muchos judíos, legales, que no saben de su identidad espiritual.
    Por lejanía propia o de sus mayores.
    Por ser hijos de matrimonios mixtos, aunque ellos mismos sigan siendo judíos de acuerdo a la ley espiritual.
    Gente que perdió el nexo a la conciencia de su ser esencial, invisibles al ojo, como esas arenas que no están en la orilla, recibiendo los rayos poderosos del sol. Sino en las sombras, a oscuras, en el frío del olvido. Pero que siguen siendo parte de la Familia.
    ¡Ojo! No me refiero en absoluto a esos que se dicen miembros de tribus perdidas, o efraimitas y lo afirman porque sus apellidos tienen una Z, o porque son creyentes en Jesús (con el nombre que le quieran dar), o porque sus fantasías religiosas inventan estos delirios sin coherencia alguna.
    Sino que estoy indicando, tal cual el profeta, a los hijos verdaderos de Israel que se han perdido para la conciencia de su identidad, pero son ciertamente judíos legalmente (cosa que no son los extraños que se hacen pasar por judíos, efraimitas, nezaritas, mesiánicos, etc.).

    Esa gente, los verdaderos judíos tapados por el mar, siguen siendo parte de la Familia de Israel.
    Pero es casi imposible rescatarlos.
    Aunque hoy día algunos están siendo encontrados y restituidos a su lugar.
    Porque es parte de la tarea sagrada en la Era Mesiánica, que ya estamos disfrutando, al menos su inicio.
    Reviven los huesos secos y se forman los cuerpos revividos, llenos de plenitud y vida.

    Pero, también los judíos que somos conscientes y activos en nuestra identidad formamos parte de esas arenas.
    Aunque estemos a la vista, igualmente el mar pretende devorarnos y hacernos desaparecer.
    ¡Cuántas veces se nos quiso y quiere echarnos al mar, literalmente!

    Pero, al mismo tiempo se intensifican aquellos que luchan contra Dios y por tanto contra los judíos.
    Son los que quieren ocupar el lugar de los judíos, y por ello los vituperan y estigmatizan y les dicen (los extraños a verdaderos judíos): “ustedes no son judíos, no son pueblo de Dios”.
    Por supuesto que como hábiles soldados del imperio greco-romano, usan versos del Tanaj para demostrar ello; aunque estén fuera de contexto, mal comprendidos, desconectados; no importa, pues todo sirve para seguir con sus aspiraciones colonialistas.

    Entre estos adversarios del Todopoderoso están los usurpadores morales, “religiosos”, que se hacen llamar “nuevo Israel”, o se dicen “judíos por gracia del mesías” (al que dirán jamashiaj, mashiaj o como quieran ellos inventar), que son falsos judíos/israelitas que se inspiran en sus aberraciones idolátricas para pretender ocupar el lugar del pueblo del Eterno.
    Desde hace siglos que existen y se esfuerzan por negar la existencia y presencia de los judíos, incurriendo en todo tipo de maldad y aberración con tal de lograr sus fines pérfidos. Así nos declararon no humanos, asesinos del dios, hijos de Satanás, sinagoga del infierno, ratas, infrahumanos, víboras, entre otras cosas terribles. Nos expulsaron, quemaron, maltrataron, difamaron, violaron, repudiaron, engañaron, torturaron, cremaron, entre otras tantas malicias. Siempre con la consigna de ocupar ellos el lugar de pueblo del Dios. De ser ellos “elegidos”, vaya uno saber por quién y para qué.
    Desde hace unas décadas abundan como judíos mesiánicos, renacidos, del camino antiguo, efraimitas y otras tantas pavadas irrisorias, si no fueran en realidad planes malditos para extirpar al pueblo judío de este mundo. Así pretenden hacer desaparecer también al Eterno, para que reine el EGO en forma de sus dioses y salvadores.

    Junto a ellos está el imperialismo árabe-musulmán, que quiere otro tanto. Reemplazarnos, y apuntan a todo aunque se hace especialmente visible en sus infinitos intentos por desterrarnos de nuestra tierra ancestral (Israel) y ser ellos los que dominan allí. Pero no seamos ingenuos y nos creamos las pamplinas del mito palestino, ni todas las mentiras que se tejen para que este “nuevo Israel” usurpe nuestro lugar histórico. Eso es solamente una parte del ingenio mordaz, que busca un objetivo mayor: extirpar a los judíos del mundo. Porque esa lucha, que los cómplices y lelos secundan, no se termina con regalar la tierra judía a los árabes, sino que en la aspiración del imperialismo árabe-musulmán se anhela borrar a los judíos de la existencia, aniquilar su recuerdo, y entonces poder ser ellos el pueblo elegido del dios que adoran.

    Estos y los otros son los que viven gritando que los judíos no son pueblo de Dios.
    Y no se quedan en teorías ni teologías, sino que hacen todo lo que tienen a mano legal e ilegal para cumplir sus deseos.
    Así esperan que su amo, el EGO en forma de religión, sea el que reine, ocupando el lugar de Dios como ellos ocuparían el lugar de Israel (físico y espiritual).

    Pero el profeta vio el futuro, ese que está al doblar la esquina en la que estamos parados ahora.
    El contempló cuando todos afirmarían la realidad: ¡somos hijos del Dios vivo!
    Lo cual sería la luz de la Era Mesiánica alumbrando todos los rincones de la humanidad.

    Está llegando el día, no falta mucho, para que se establezca con paz y seguridad el Estado judío; sus habitantes disfrutarán de la prosperidad y del bienestar; se difundirá la LUZ dentro y fuera; y ya no habrá usureros y usurpadores negando a los judíos su identidad y propiedad.
    Falta bien poco, ya estamos en el amanecer de ese día de gloria y esplendor.
    Pero, no esperemos sentados el milagro, seamos socios de Dios en su realización.

    Encuentra tu tarea en el Plan sagrado, hazla y ayuda a tu vecino a que haga la suya.
    El mejor modo es construyendo SHALOM, por medio de acciones (pensamiento, palabra y acto) de bondad y justicia.

  • Nos sigue instruyendo el profeta Jeremías

    «וַֽיַּדְרְכ֤וּ אֶת־לְשׁוֹנָם֙ קַשְׁתָּ֣ם שֶׁ֔קֶר וְלֹ֥א לֶֽאֱמוּנָ֖ה גָּֽבְר֣וּ בָאָ֑רֶץ כִּי֩ מֵֽרָעָ֨ה אֶל־רָעָ֧ה ׀ יָצָ֛אוּ וְאֹתִ֥י לֹֽא־יָדָ֖עוּ נְאֻם־ה :
    Dispusieron sus lenguas como arcos [que disparan] mentira; no para ser confiables se fortalecieron en la tierra. ‘Porque mal tras mal procedieron y no me han conocido, dice el Eterno.»
    (Irmiá/Jeremías 9:2)

    Tras el nacimiento, de manera natural y saludable, estamos en manos del EGO para cuando la impotencia nos acecha (cosa que suele ser demasiado frecuente).
    Por tanto, nuestros primeros mecanismos para comunicarnos con el entorno son muy primitivos, dictados por el instinto.
    Así mostramos nuestra impotencia y necesidad de salvación por medio del llanto, con el grito y con el pataleo.
    Ese es el programa que traemos de fábrica para alertar a los que debieran cuidarnos de que estamos padeciendo de alguna impotencia y requerimos de su asistencia.
    Si se dan cuenta, nos alimentarán, cambiarán el pañal, divertirán, mimarán, pasearán, mecerán o lo que fuera que nos satisfaga y haga sentir placer por sobre la impotencia.
    En caso de que no obtengamos resolución, el mismo EGO se encarga de desconectarnos de la realidad (por lo común será dormir, en esa etapa de vida) como un instrumento muy eficiente para preservar energía.

    Esas conductas se repiten miles de veces y se van grabando hasta convertirse en hábito, es decir, una respuesta artificial automática que recubre la reacción natural.
    Esto también es parte de eso que dimos en llamar EGO, también conocido como IETZER HARÁ.
    Por lo cual, ante la sensación de impotencia se dispará la reacción automática, sea la instintiva primaria o la que se le asemeja pero fue aprendida.
    Lloramos, gritamos, pataleamos y/o nos desconectamos de la realidad, esperando que de esa manera mágicamente nuestro sentimiento de minusvalía sea resuelto y obtengamos satisfacción.
    ¿Te suena conocido en ti o en gente con la cual interactúas?

    Para complicar aún más nuestra estadía terrenal, por sobre estas conductas naturales se van formando derivadas, que mantienen su meta (satisfacción mágica de alguna necesidad nacida en alguna sensación de impotencia), así como su proceder (llamar la atención, manipular, maltratar).
    Quejas, insultos, protestas, amenazas, golpes, portazos, piñas, mordidas, escupitajos, malos modos, mentiras, engaños, habladurías, provocar sentimiento de culpa, palabrotas, drogarse, emborracharse, son algunas de las formaciones posteriores que quedan incluidas en el complejo llamado EGO.

    Nos enseñan y aprendemos solitos a usar nuestras comunicación para no comunicar, sino para estafarnos y estafar.
    Nos vamos haciendo expertos en manipular, en provocar, en agredir.
    Nos hacemos fuertes, pero con el poder superficial y no verdadero (ya que el verdadero poder es reconocer al EGO y no permitir que nos someta).
    Abundamos y desplegamos nuestras tácticas y estrategias de terror nacido en el EGO.
    Hacemos mal, incluso aunque no tengamos malas intenciones.
    Adoramos falsos dioses, todos ellos a imagen y semejanza del EGO.
    Creamos sistemas de opresión, como por ejemplo todas las religiones.
    Corrompemos el entorno, social y natural, llevando al mundo al caos y desastre.
    Vivimos en angustia y desconcierto.
    El EGO reina, y lo llamamos dios y salvador; ocultando así al verdadero Dios, Uno y Único.
    Nos disfrazamos con un Yo Vivido mentiroso, que no representa a nuestra NESHAMÁ (espíritu o Yo Esencial).
    Dictamos leyes que no están bajo la cobertura de la ética (ley espiritual).
    Aborrecemos aquello que nos hace tomar conciencia de la falta de LUZ en nuestra individualidad y colectividad.

    Repito, no siempre porque seamos mala gente; simplemente somos eso que estamos siendo, desgraciadamente.
    La solución está al alcance de la mano, para todos y cada uno.
    Construir SHALOM: http://serjudio.com/personas/crecimiento/si-lo-dice-jeremas-tampoco-sirve

  • Si lo dice Jeremías… ¿tampoco sirve?

    «כִּ֣י אִם־בְּזֹ֞את יִתְהַלֵּ֣ל הַמִּתְהַלֵּ֗ל הַשְׂכֵּל֮ וְיָדֹ֣עַ אוֹתִי֒ כִּ֚י אֲנִ֣י ה עֹ֥שֶׂה חֶ֛סֶד מִשְׁפָּ֥ט וּצְדָקָ֖ה בָּאָ֑רֶץ כִּֽי־בְאֵ֥לֶּה חָפַ֖צְתִּי נְאֻם־ה 
    Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme que Yo soy el Eterno.
    Quien hace bondad, juicio y justicia en la tierra.
    Porque estas cosas me agradan, dice el Eterno.»
    (Irmiá/Jeremías 9:23)

    Dices conocer a Dios.
    Aseguras que comprendes Sus cuestiones.
    Afirmas que el tuyo es el camino seguro para el Señor de señores.
    Insistes en que contigo está la “verdad” que nos conduce a la eternidad de SHALOM.
    ¡Perfecto!
    Me alegro de que así sea.
    Entonces, no tendrás problemas en pasar esta simple prueba que pone el Eterno para corroborarlo.

    Solamente sirves a Él, que es Uno y Único, sin partes, sin personalidades separadas, sin “hijos” carnales endiosados, sin mesías divinos.
    Y, vives de acuerdo a la senda de la virtud espiritual, es decir, construyendo SHALOM dentro y fuera de ti.
    Con acciones de bondad y justicia, tanto en pensamiento, palabra como actos.
    Porque es es precisamente lo que el Señor está exponiendo con claridad en este versículo profético.

    Llevas una conducta de bondad, a la que se le debe complementar la necesaria justicia.
    Tienes la dureza adecuada con el proceder incorrecto, así como la ternura para recibir a los que hacen TESHUVÁ.
    Sean otros o tú mismo.

    Disfrutas de lo permitido en tanto te apartas de lo prohibido.
    Siguiendo las instrucciones del Eterno y no la corrupción de tu EGO, o de aquellos a los que tu servilmente adoras.

    Es tan simple y claro el mensaje de Dios, y sin embargo tanta corrupta religión se ha construido para obstruilo.
    Vive a pleno tu noajismo, si eres gentil. Conoce y vive tu judaísmo esmeradamente, si eres judío.
    Porque estarás construyendo SHALOM para ti y el prójimo, aquí y en la eternidad.

    ¿Algo más precisas hacer?
    Dios diría que no.

  • Resp. 6086-Ezequiel 28

    leyendo el libro del profeta Ezequiel en el capitulo 28 note que en el verso 14 y en el 16 se le llama a ha satan querubín protector, mi duda es esta: ¿porque el titulo de protector? ¿protector de que o de quien? ¿acaso habían seres que podrían en ese entonces entrar al monte santo de YHVH sin tener autorización? he tenido esa duda por algún tiempo y no he hallado respuesta!
    Wailer, Alvarado, 26años, Comerciante, Lara, Venezuela

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  • Resp. 6075 – ¿Astucia del Eterno?

    Respetado:
    Quisiera preguntar por una situacion que me complica.
    1.- El altísimo, cuando envió a Moisés a conversar con faraón, le dijo que pidiera permiso para que el pueblo ofreciera sacrificios y
    2.- Cuando Samuel fue a ungir a David como rey, tras las dudas del profeta, el Eterno le dijo que dijera que iba a ofrecer un sacrificio.
    Es cierto que cumplieron, pero, ¿cuál era la necesidad de esa “astucia”? por qué no simplemente decir frontalmente lo que se quería?

    Israek Quezada Mieres, 42 años, Docente, Chillán, Chile

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  • Milagroso

    A veces, casi siempre en realidad, el milagro no es esa cosa sobrenatural y mágica,
    sino el hecho que se precisa, en el momento acorde para ello,
    por medio del cual la persona ilumina su conciencia acerca de la participación del Creador en Su mundo.

    ¿Cómo podremos saber entonces cuando estamos en presencia de uno?
    Difícilmente podamos hacerlo en la actualidad,
    pues hace 2500 años que el canal de la profecía está obstruido (momentáneamente).

    Ten en cuenta que eso a lo que las religiones acostumbran denominar milagro,
    tal vez en su idioma lo sea,
    pero probablemente lejos esté de aproximarte a la fidelidad DE Dios a ti.

    Si permaneces esclavo del EGO, por tanto adoctrinado en alguna religión (que incluye deidades o no),
    podrán acontecer sucesos sorprendentes, que rompen en apariencia las reglas de la lógica y la física,
    sin embargo, dudoso que te abran el corazón a tu esencia espiritual.

    Permite a la NESHAMÁ guiarte,
    libérate de esas ataduras que te paralizan,
    permite al verdadero milagro iluminar cada paso de tu existencia.

  • Enseñanza mosaica

    Si te preguntaran acerca de la enseñanza imborrable que Moshé dejó a su pueblo, ¿cuál señalarías?

    ¿La Salida de Egipto,
    la recepción de la Torá,
    el conducir a Israel hacia la Tierra de Promisión,
    su inquebrantable amor por el pueblo y la tierra,
    ser un maestro fiel del mensaje de Dios,
    la humildad?

    ¿Alguna de éstas, todas, ninguna, otra?

    Espero tu comentario.
    Gracias.

  • Profetas de Hashem–parte 1

    Profetas de Hashem

    Por Yehuda Ribco – http://serjudio.com

    TEFILÁ es cuando el hombre abre su mente a Dios y se comunica con Él.
    Existe la TEFILÁ espontánea, aquella que surge de la persona que busca ese lazo con su Creador. El deseo de la NESHAMÁ por manifestarse en este mundo a través de la expresión hacia el Padre.
    Así como existe la TEFILÁ que ha sido pautada por los sabios y que se encuentra habitualmente en el SIDUR, o en otros textos ya codificados.

    TAREA 1:

    1- Escribir dos TEFILOT espontáneas.

    2- Copiar del SIDUR dos TEFILOT, una de todos los días y otra de SHABAT.

    3- Hallar cual es la TEFILÁ más antigua.

    4- Encontrar una TEFILÁ moderna, compuesta en el último siglo.

    NEBUHÁ es la relación inversa a la TEFILÁ, cuando desde el infinito se abren los canales de comunicación y mensajes, con mayor o menor claridad, son percibidos por personas en un estado que les permite hacerlo.
    Es la NESHAMÁ la que absorbe información desde la red espiritual y de alguna forma la vuelca en imágenes que son percibidas por la conciencia del hombre.

    Todos poseemos las herramientas básicas para la NEBUHÁ, pero Dios la ha bloqueado, permitiendo solamente muy esporádicos atisbos, nebulosos y sumamente confusos, que se entremezclan con las fantasías e imaginación de las personas.

    Pero, aquellos que en el pasado habían sido señalados como NEBIHIM, profetas, contaban con cualidades personales y la elección del Eterno para ser receptores más claros de Sus mensajes, o de otra información proveniente del mundo espiritual.

    TAREA 2:

    1- Buscar cuáles son las características personales que deben tener un NABÍ de acuerdo a RAMBAM, Maimónides.

    2- Explicar el motivo para que hayan sido elegidas esas cualidades precisamente.

    3- Responder: ¿Desde cuándo no hay más NEBUHÁ, de acuerdo a lo que dice la Tradición judía?

    Tengamos en claro que si bien a veces el NABÍ podía percibir girones de información de eventos futuros, su misión y fundamento no era predecir el porvenir, ni servir como adivinos; sino recibir el mensaje Celestial y expresarlo allí en donde era su obligación hacerlo. En ocasiones esto venía acompañado por imágenes de eventos posteriores, cercanos o lejanos; pero no hacía a la importancia de su labor espiritual.

    TAREA 3:

    1- ¿Cómo está definida la profecía en el diccionario?

    2- Menciona al menos tres profetas clásicos judíos.

    3- Escribe alguna acción, historia o profecía de los que nombraste.

    Discursos, acciones, profecías de algunos de los NEBIHIM fueron escritos e ingresaron en el canon del TANAJ.
    Tanto la Torá como NEBIHIM se basan en la actividad profética de profetas.
    Los KETUBIM son de un nivel de revelación menor, fundamentados en el RUAJ HAKODESH, la divina inspiración, pero no necesariamente son proféticos. Uno de los más conocidos de éstos es el libro de Daniel, el visionario, que tuvo visiones explicadas en sí mismas. Es interesante notar que para la religión cristiana Daniel es uno de los profetas Mayores (de los cuales ya hablaremos), cuando originalmente ni siquiera es tomado en consideración dentro de nuestra Tradición como un profeta pleno.

    Moshé, el más grande e insuperado profeta de Israel es quien plasmó la Torá, de acuerdo a la Tradición judía milenaria.
    Luego, hay otros profetas que dan nombres a libros de la sección NEBIHIM: los tres Mayores – Isaías, Jeremías y Ezequiel; los doce Menores – Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.

    TAREA 4:

    1- Hacer una lista con los nombres de cada uno de los libros de los profetas en español y hebreo.

    2- Añadir a los anteriores los otros libros que componen el TANAJ, todo en respectivo orden tradicional judío.

    3- Comparar este orden con el que presentan la “Sagradas Escrituras” cristianas el así llamado “Antiguo Testamento” y encontrar alguna explicación a las diferencias que se evidencian.

    Son llamados profetas Mayores porque sus libros son de mayor volumen que los de los doce profetas Menores.
    Al libro de Jeremías, hay que agregarle otro, que se encuentra en los KETUBIM, y es la MEGUILÁ EIJÁ, llamada “Libro de las Lamentaciones”.

    Los profetas a veces escribían personalmente sus prédicas y otras veces lo hacían sus discípulos. Algunas visiones futuras ya se han cumplido, como por ejemplo, sobre los destinos de los pueblos antiguos, el exilio babilónico y el retorno, el segundo exilio, la destrucción del BEIT HAMIKDASH, el comienzo del retorno de Israel a su Tierra (¡en nuestra época!) que es el comienzo de la Era Mesiánica, entre otras profecías ya realizadas.
    Profecías sobre AJARIT HAIAMIM, los últimos tiempos del mundo, con la manifestación plena de la Era Mesiánica aún están a la espera.

    TAREA 5:

    1- Escribe al menos tres profecías verdaderamente aplicadas a la Era Mesiánica.
    Ten cuidado al escogerlas, porque no suelen ser las más apropiadas aquellas que se encuentran en sitios y textos de origen cristiano (lo que incluye a grupos que se hacen llamar “judíos mesiánicos”, pero no son judíos realmente).

    2- ¿Cuál te parece es la importancia de la Era Mesiánica para la familia judía actual?

    3- ¿Sabrías reconocer la Era Mesiánica si estuvieras viviendo en ella?

  • En batalla contra el desastre

    La época no se presentaba armoniosa, los desastres estaban a la puerta, si es que ya no habían ingresado al hogar.
    Lo que no cabe dudas, es que la conducta de la gente distaba de estar en sintonía con la Senda del Eterno.
    Esa senda sencilla y evidente, el de la ética, que siempre es de origen espiritual y que desde lo profundo de nuestra esencia nos reclama a cada instante para conducirnos y encaminarnos.
    Ética que se manifestó en los mandamientos declarados para que cumpliéramos, tantos los básicos e indispensables que corresponden a los noájidas (los gentiles) así como los que en específico Dios proclamó para la Familia Judía.
    Sí, era un época en la cual la gente manifestaba su religiosidad, se llenaban las bocas de lemas de supuesta santidad, convocaban a asambleas numerosas en las cuales todos se bendecían cual sabios iluminados, sin embargo, la cosa no estaba marchando bien. Por más que sacrificaran cientos de animalitos inocentes en supuesto honor al Eterno, de acuerdo a las reglas prescritas, algo estaba corrompido y drenaba pus.
    ¿Acaso Dios precisa de alguna cosa de nuestra parte?
    ¿Se sacia de oler el humo fragante de los asados en Su honor?
    ¿Se deleite con el derramamiento de las sangres en Su Nombre?
    ¿Requiere de rituales y evocaciones para henchir su ego?
    ¿Está desesperado aguardando los elogios y el jolgorio para Su alabanza?
    La gente, de todas las eras, pareciera creer eso, y así se comportan. Llevados por sus EGOs, que se materializan en forma de religiones, creencias absurdas, desapego del espíritu con la excusa de llevar una vida de ascetismo o de su contrario en dedicación al Dios.
    Pero algo no está bien cuando eso sucede.
    Por eso, se levanta nuevamente un profeta del Eterno, en aquellas edades de la humanidad cuando era normal y necesario escuchar la Voz del Padre a través de uno de sus enviados proféticos.
    No fue el primero, tampoco el último que transmitió similar idea, la ciencia del espíritu.
    Como boca de Hashem dijo:

    «Porque misericordia quiero Yo, y no sacrificios;
    y conocimiento de Elohim, más que holocaustos (un tipo de sacrificio quemado por completo en honor a Dios).»
    (Hoshea / Oseas 6:6)

    Misericordia dice Dios que quiere.
    ¿Hacia quién estaría dirigida?
    ¿Hacia Él?
    ¡Ciertamente que no!
    ¡Qué tenemos nosotros para darle! Tan solo el agradecimiento es lo que nace de nosotros y le podemos dar.
    Así pues, Él está siendo extremadamente claro y preciso, Él dice lo que le “alegra” (metafóricamente hablando), y es comportarnos de manera bondadosa con el prójimo. Ser buenos en verdad, sin esperar recompensas, ni de hombres ni del Cielo. La bondad que nutre y beneficie, y no aquella que corrompe y perjudica.
    Porque esa bondad es la que quiere Dios, no porque la precise, sino porque hay algún prójimo en este mismo instante que está angustiado y a la espera de que tú seas el canal que le lleve la Divina Misericordia.
    Ahora mismo, mientras estás haciendo otras cosas, tal vez muy importantes, seguramente hay alguien que puede estar precisando de ese don que tienes tú para compartir.
    Quizás yo mismo lo precise, o tal vez seas tú.
    Por supuesto que la bondad que podemos desplegar tiene un límite, pues hasta la misericordia fanática es enfermiza y desagradable. Agrede a quien se entrega así como a quien es el receptor.

    Por ello añade el Eterno a través de Hoshea que también el hombre debe actuar basado en el conocimiento, que lo impulse a la justicia, aquella que equilibra y tonifica a la bondad.
    Porque las buenas intenciones sin saber, suelen terminar en tragedias.
    Por lo cual, sé bueno pero también justo, así construyes Shalom.
    Y para lograrlo, deberás aprender y desaprender, tener conocimiento y madurarlo con la crítica analítica.

    Como resultado, estarás fabricando una mejor realidad.
    Una que atacan los enemigos de Dios, que por tanto se constituyen en tus enemigos.
    Los esclavos enceguecidos del EGO, que por lo general son religiosos, te odian, porque te temen, porque con tu LUZ dejas en evidencia su podredumbre.
    ¿Qué debes hacer entonces?
    Redoblar la construcción de SHALOM, lo cual no significa ser un pacifista necio, pues el constructor de SHALOM también sabe defenderse y defender a los inocentes, con el arte y la ciencia de la guerra si es necesario.

    En resumen, mientras el EGO sigo ejerciendo su dominio desmedido, estamos en combate.
    No con hombres, sino contra nuestros propios impulsos.
    A veces deberemos manifestar el poder con la fuerza física que prevenga, disuada o haga brotar la justicia.

    Las palabras del inspirado proverbista pueden darte mayor claridad:

    «Todo camino del hombre es recto ante sus ojos, pero el Eterno es el que examina los corazones.
    Practicar la justicia y el derecho es más aceptable al Eterno que el sacrificio.
    Pecado son la altivez de ojos y el orgullo del corazón, la lámpara de los impíos.»
    (Mishlei / Proverbios 21:2-4)

    (Que este estudio sea para elevación del espíritu de la abuela de nuestro querido amigo Edgar, fallecida el 21 de Siván 5776; y de la Sra. Rochel Cohen. Ambas mujeres de valor, quienes inspiraron a otros a hacer el bien y lo justo, como ellas mismas predicaron con su ejemplo).

  • Vivir por fe

    Más de una vez seguidores del falso dios y falso redentor han dicho que la fe es la base única para “la salvación”, y ésta es exclusivamente para los que posan su fe en aquel personaje de la cruz.
    Evidentemente es engaño desde alfa hasta omega, por razones que hemos explicado en decenas de posts a lo largo del tiempo y no repetiremos ahora. Aquel que esté interesado, que no nos pregunte ni abra debate, mejor que se tome el trabajo de buscar lo publicado, estudiarlo y ser valiente como para desaprender la programación ideológica que le retiene y aprender a pensar con criterios de libertad y santa fidelidad al Eterno. Es tu tarea, querido lector, no la mía.

    Triste es notar que hay gente que dice seguir al Eterno y serLe fiel que también usan esta idea de la fe como si fuera la clave esencial para el hombre, cuando en ningún lugar la Torá hace especial referencia a la fe, ni la ordena para el gentil o para el judío.
    Por otra parte, lo que se entiende por “fe”, supuestamente como traducción de “emuná”, es una atribución errónea, carente de sentido y fundamento dentro de la Tradición, y que es propia más de la mentalidad del esclavo del EGO, y por tanto del religioso.

    Un pasaje mal empleado, y por tanto prostituido, por estos mercaderes de la fe es el tomado del profeta de la Verdad, Jabacuc: “el hombre por su fe vivirá”.
    ¿Es eso lo que dijo el santo hombre de Dios?
    ¿Es la doctrina de la fe como esencial para la “salvación” lo que quiso que aprendiéramos?

    Estudiemos con sinceridad y lealtad.
    Dijo el profeta:

    «He aquí, aquel cuya alma no es recta dentro de sí está envanecido,
    pero el justo por su fidelidad vivirá.»
    (Jabakuk / Habacuc 2:4)

    Comencemos por la primer parte del verso.
    Aquel que tiene una existencia equivocada se alza en su imaginación hasta grandes alturas, que ciertamente le son inapropiadas.
    Vive con la fantasía de haber alcanzado un nivel al cual no ha llegado, y por tanto está en continuo estado de error.
    Su autoestima está desequilibrada, creyéndose más de lo que es; como un globo hinchado lleno de humo oscuro, que está inflado a tope y se lleva a todos por delante al ocupar espacios que no le corresponden, cuando en verdad es sumamente delicado, demasiado sensible, y por lo cual cualquier pequeño rasguño puede perforarlo y quebrar su sentimiento de poder.
    Tal vez conoces gente así, presumida, vanidosa, altiva, que insulta a otros, con ínfulas de grandeza y poder que no tiene, que su estrategia defensiva es atacar y menospreciar, porque al pretender rebajar a otros de cierta forma se cuida de que no se note su verdadera pobreza y debilidad. Como aquel que hostiga, que hace bullying, un pobre desgraciado temeroso y marchito, que en la prepotencia pretende esconder su impotencia.
    ¿Entiendes la idea?
    Hay personas cuya vida está controlada por el EGO, y encuentran que una de las formas para sobrevivir es mostrándose más poderoso de lo que realmente es y se siente.
    Seguramente que no es la descripción de alguien que trata de estar en sintonía con el Eterno y Sus cosas, por lo cual, es víctima muy factible de mercaderes religiosos, de vendedores de espejismos y supersticiones, un posible soldadito de fanatismos y otras expresiones del EGO.

    Pero, existe otra manera de vivir, la cual es trabajando el Yo Vivido para ponerlo en sincronía con el Yo Esencial.
    Hacer que la conducta se guíe por los dictados de la NESHAMÁ (espíritu) y no de acuerdo a los dictados del EGO.
    A ese denomina Jabacuc como “justo”, el TZADIK. Que no está hablando de cualquier persona, sino de este tipo en particular, el TZADIK.
    Es algo a tener bien en cuenta, porque no está diciendo “el hombre por su fe vivirá”, sino “el TZADIK –justo- por su EMUNÁ (fidelidad, compromiso) vivirá”.
    ¿Entendiste la diferencia?
    Es TZADIK, porque ha rectificado su alma. No está como al principio del versículo “aquel cuya alma no es recta”; sino que su trabajo ha logrado refinar su existencia, trabajar su piedra interior para modelarla a imagen y semejanza de su NESHAMÁ. Por lo cual, ha dejado de ser aquel arrogante que pretende ser lo que no es, es decir, uno cuyo Yo Vivido está desequilibrado y exiliado de su Yo Esencial. Gracias a su fidelidad a los mandamientos del Eterno, a los dictados que le armonizan con su NESHAMÁ, está en estado de SHALOM (completitud, calma, bienestar, paz).

    ¿Percibes la tremenda diferencia entre las mojigatas prédicas de los mercaderes de la fe a lo que es el mensaje sagrado del profeta?
    Los piratas religiosos, sean judíos o gentiles, te quieren envolver en su telaraña de religión, llenarte de superstición, agobiarte con dictados del EGO.
    Cuando el profeta lo que quiere es que te liberes, salgas de tu celdita mental, avances con dignidad por el sendero del constructor de SHALOM.
    Lejos, bien lejos del negocio de la fe.
    Alejado de pociones mágicas, repetición de lemas, adoctrinamiento en fanatismo, adoración del EGO.
    El profeta quiere la plenitud para ti, es por eso que te dijo: “sé TZADIK, rompe con el yugo del EGO, abandona todo lo que te vincule a cualquier religión. No sigas a Dios como rebaño ciego, ni te afilies a los fanáticos de la fe. Más bien, sé fiel a tu NESHAMÁ, que es la viva expresión del Eterno en ti. Para lograrlo, conoce y sé fiel a Sus mandamientos, aquellos que te corresponden. Porque, si así haces, entonces realmente vivirás, y no meramente sobrevivirás. Y si vives aquí y ahora en verdad, estás sembrando la mejor herencia para ti y los tuyos en la posteridad.”

    Cuán liberador es comprender y asumir el mensaje vital del profeta, tan diferente al que quieren contrabandear los mercaderes de la fe pervirtiendo sus santas palabras.

    Me encantará leer tus comentarios y que compartas este post en tus redes sociales y con las acciones en tu vida cotidiana.

  • ¿Ver a Dios como hombre?

    «Luego Moshé [Moisés], Aarón, Nadab, Abihú y setenta de los ancianos de Israel subieron, y vieron al Elohim de Israel. Debajo de sus pies había como un pavimento de zafiro, semejante en pureza al mismo cielo.»
    (Shemot / Éxodo 24:9-10)

    ¿Vieron al Elohim?
    Pero… ¿es que acaso se puede ver al Dios?
    ¡Si la propia Torá niega esta posibilidad! Pues estipula el Eterno explícitamente:

    «No podrás ver Mi rostro, porque ningún hombre Me verá estando vivo.»
    (Shemot / Éxodo 33:20)

    ¿Entonces?
    ¿Qué quiere decir la Torá cuando dice que vieron a Elohim?
    Una explicación es evidente y totalmente razonable, y la compartimos del Ramban: estaban viendo a través de la imaginación profética, es decir, no una figura concreta y material, sino la expresión materializada en sus cerebros de las emisiones provenientes del plano espiritual. Ellos recibieron el mensaje en el idioma de la profecía que se decodificó en sus mentes de modo tal de ser comprensible, manipulable. De construir algo compartible entre humanos a partir de aquello que no tiene comparación entre lo creado.
    Por ejemplo, cuando hablamos con niños pequeños de temas sumamente complejos pero empleando un lenguaje que ellos pueden aprehender y recibir para que se de su provecho.
    Tal la manifestación profética que les alcanzó en esa oportunidad, la cual se dibujó en sus mentes como “ver a Elohim” y el “pavimento de zafiro”, etc.
    Por otra parte, la Torá fue exactamente al decir que su visión (profética) fue del Elohim de Israel y NO del Eterno, el cual es el Elohim de Israel; puesto que el Eterno (Ado-nai) indica la esencia divina totalmente fuera de toda comprensión. En cambio, Elohim (poderoso, deidad) es la manifestación de Él en Su creación.

    Rápidamente nos viene a la mente otro pasaje del TANAJ:

    «Por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas, había la forma de un trono que parecía de piedra de zafiro. Y sobre dicha forma de trono estaba alguien semejante a un hombre.
    Entonces vi algo semejante a metal que resplandecía con la apariencia del fuego que lo perfilaba alrededor. Desde su cintura hacia arriba, y desde su cintura hacia abajo, vi algo que parecía fuego y que tenía un resplandor alrededor de él.
    Como el aspecto del arco iris que está en las nubes en un día de lluvia, así era el aspecto del resplandor alrededor. Éste era el aspecto de la gloria del Eterno. Y cuando la vi, caí postrado sobre mi rostro y oí la voz de uno que hablaba.»
    (Iejezkel / Ezequiel 1:26-28)

    “Alguien semejante a un hombre”, dice el profeta.
    ¿A qué se está refiriendo?
    Siguiendo la sabia y profunda interpretación del Malbim nos damos cuenta rápidamente de que la profecía se expresa en imágenes y lenguaje que pueda ser comprendido e interpretado por el receptor. De poco y nada vale una carta cuyo destinatario es incapaz de leerla y entenderla. Por tanto, no estuvo Iejezkel viendo nada material concreto, no hay forma del Eterno, pues Su esencia es completamente diferente a cualquier cosa que es creada. Sin embargo, en la imaginación del profeta se plasmó la forma semejante a un hombre, sobre algo que parecía un trono, que se veía hecho de zafiro. Como comprendemos, es la mente del profeta tratando de dar un sentido visual, plástico, a la expresión energética que recibió como mensaje del mundo Alto. No había un trono, ni piedra, ni cuerpo de hombre, ni metal, ni resplandor de fuego, ni… todos ellos símbolos, creación imaginativa del hombre tratando de alcanzar lo incomprensible (según estudiamos junto al Metzudat David).
    Lo cierto es que hubo una revelación, el Eterno manifestó Su mensaje y el hombre percibió como pudo estas simbología.
    Es excelente que así haya sido, pues nos permite tomar un poco contacto con lo ilimitado desde nuestra limitada existencia.

    Es importante notar estas similitudes que se buscan para alcanzar lo inalcanzable, para poner palabras a aquello que no puede ser descrito. De no andar cuidado, podemos tropezar con ideas ajenas que inducen y conducen al error. Como atribuir al Eterno cuerpo, o que se presentó con forma de hombre por ser Él de alguna forma humano, o que realmente vuela en su trono espacial cual rey de los OVNIs. Mucha atención para no hacer del Eterno un ídolo.

    Seamos prudentes, que la buena intención carente de conocimiento no lleve a la confusión y el estropicio.
    No faltan ocasiones para tropezar, ni son pocos los oportunistas que están esperando para vender su mercancía podrida (religión, superstición).

  • El profeta Jeremías y la CabalaTerapia

    El humano nace impotente, con una pequeñísima dosis de independencia.
    Está a merced de los acontecimientos y los padece a más no poder.
    El nacimiento es un completo desastre, una pesadilla sin registro y de la cual no hay memoria ni elementos para contenerla dentro de un sentido y término.
    Las pocas herramientas que disponemos son automáticas, las del EGO, para proveernos sustento y auxilio por medio de llamar la atención, alertando y alterando al universo circundante y por medio de esa inconsciente e involuntaria manipulación obtener algo de satisfacción y mitigar como sea el padecimiento.
    Gritar, patalear, llorar son esos instrumentos primitivos de alteración del orden, para que desde el caos que sufre el bebe se provoque el caos alrededor, entonces se dispararán reacciones en el medio que de alguna manera resolverán sus tormentos. Todo esto, por supuesto, no es planificado por el sufriente bebé, es parte de nuestra naturaleza.
    Cuando el auxilio no viene, o es insuficiente, el sistema tiene un mecanismo para reservar energías y sostener la vida en niveles de bajo consumo, por lo cual nos desconectamos de la realidad. Esto también mitiga la avalancha de sensaciones acuciantes que agreden al infante sin fin imaginable.
    Al repetirse las conductas y conseguir manipular al entorno, se van estableciendo redes cerebrales que se van solidificando y formando hábitos. Por ello, desde el fondo de los tiempos, desde un espacio sin nombre, desde una historia sin registro, cuando nos sentimos amenazados por la impotencia se desencadena en nosotros el reinado del EGO, con sus toscas herramientas y las que se fueron derivando en tanto el niño crecía y aprendía nuevos recursos a partir de los anteriores heredados naturalmente. A lo cual se suma lo cosificado como hábito.
    Entonces, no es de extrañar que ante la sensación de impotencia, real o sentida, el EGO haga presencia, que irreflexivamente reacciones de manera espontánea.

    El niño requiere ayuda y la obtiene, si no hubiera perecido al poco tiempo.
    El niño la obtuvo y con ello aprendió a “solicitarla” con sus arranques caóticos, sembrando turbulencias para cosechar satisfacción, o al menos reducir el displacer.
    El niño formó el hábito, también de estar pendiente de la ayuda de alguien poderoso.
    De alguna parte deberá surgir la salvación.
    El EGO se impone como el primer dios, que se siente operando y reclama obediencia y adoración.
    El EGO se fortalece en tanto la persona sigue sometida a la impotencia, real o sentida, para aparecer de pronto y resolver con su magia las situaciones. Y de no hacerlo, tiene la herramienta pasiva, aquella de desconectar a la persona de la realidad. Dormir, drogarse, mentir, auto engaño, estafa, olvidos, disonancia cognitiva, negación de los hechos, excusas, enfermedades, intento de autoeliminación son parte de las expresiones de la desconexión de la realidad que mencionamos.

    El niño aguarda su salvación y se deja caer en brazos de aquellos que adora como poderosos.
    Las ocasiones para sentirse impotente no escasean, de hecho podrían ser miles en un simple día cotidiano.
    El niño está a la espera, esperanzado, de sus milagros habituales que le solucionan sus inconvenientes.
    Al mismo tiempo va comprendiendo su propio falso poder, el que proviene de la manipulación.
    Se da cuenta de que si hace un berrinche, obtiene la golosina, paseo, juguete y lo más importante: la atención de aquellos seres poderosos que están a su servicio.

    El niño provoca el caos para quitarse de encima el malestar y para obtener su pequeña felicidad, gratificación lo más inmediata posible.
    Y el niño crece, pero su hábito arraigado al EGO permanece como indestructible e inseparable.
    Es cierto que aprende otros mecanismos, más amables, menos agresivos, más “civilizados” para adquirir beneficios; pero, desde la oscuridad de la impotencia, el EGO sigue adoctrinando a su esbirro. Es el esclavo que reina; cuando solamente debiera ser el servidor necesario en los momentos puntuales de verdadera situación de impotencia.

    A veces se obtiene sorbos de poder, se disfruta de felicidad y puede parecer que la impotencia es un hecho olvidado.
    Pero, que triste nuestra realidad limitada, lo cierto es que seguiremos siendo por siempre impotentes.
    Y a veces por escurrinos plácidos en la pequeña felicidad, dejamos de lado el esfuerzo por alcanzar la Gran Felicidad.

    Así andamos, a la espera de la Gran Felicidad, esquivando los pozos de oscuridad, esperanzados de no ser tragados por la desesperación, luchando para no sufrir más.
    Engañados por la esperanza, enojados con los dioses (o Dios), porque no zafamos de todo contratiempo, porque no somos los amos ilimitados de todo poder.
    Y nos engañamos, nos estafamos, con aires religiosos pretendiendo manipular a los dioses (o Dios) con plegarias, promesas, pactos, rituales y todo otro tipo de negociación religiosa. Como si tuviéramos el control, como si a nuestro alcance estuvieran los botones que nos brinden los paraísos terrenales y supraterrenos.

    ¡Cuánto tenemos para aprender, y para desaprender!
    ¡Cuánto daño nos hace la religión y nos aparta de la espiritualidad!

    Por ello la CabalaTerapia, que estudia estos fenómenos e intenta brindar herramientas para nuestro crecimiento integral, es tan necesaria.
    Para dotarnos de alas espirituales, las que nos corresponden por derecho de ser humanos; para darnos un poquito de dominio sobre el reinado del EGO.
    Para enseñarnos a vivir en construcción de SHALOM, interna y externa, por medio de acciones (pensamientos/palabras/actos) de bondad Y justicia, siendo leales a nuestro patrimonio espiritual.
    Para hacernos comprender cabalmente, y experimentar, las palabras sabias y eterna del profeta del Todopoderoso:

    «Así ha dicho el Eterno: ‘No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas.
    Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderMe y conocerMe que Yo soy el Eterno, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra.
    Porque estas cosas Me agradan, dice el Eterno.»

    (Irmiá / Jeremías 9:23-24)