Inteligencia Espiritual explicada

Un lector de mis humildes posts, de los dedicados a la Inteligencia Espiritual (o CABALÁTerapia) me preguntó si “se entiende que la personalidad esencial del hombre es algo que él decide voluntariamente. Si se entiende que algo más que descubrir, es algo que se fabrica“.

Tomo por un hecho que lo que él menciona como “personalidad esencial” es su manera de indicar lo que nosotros enseñamos como “Yo Esencial”, que es otra denominación para la NESHAMÁ, es decir, lo que comúnmente se traduce como espíritu.

Y la verdad es que el postulado del buen señor es absolutamente el contrario a lo que nosotros enseñamos, y hemos recibido de parte de nuestros maestros, los cuales a su vez obtuvieron originalmente el conocimiento a este respecto directamente de los profetas.
Es decir, no estamos ante un postulado científico, y supongo que por el momento está fuera de toda comprobación científica u objetiva.
Pero nosotros confiamos en nuestra Tradición, es decir, la cadena ininterrumpida de transmisión-vivencia-recepción del conocimiento.

En la Tradición cabalística sabemos que la “personalidad esencial”, mejor llamda NESHAMÁ, es absolutamente otorgada por el Creador.
No tiene ninguna criatura, entidad o elemento natural participación en su creación, obtención, existencia, etc.
A diferencia de nuestro Yo Auténtico, el cual en buena medida depende de los genes que recibimos de nuestros ancestros, en el caso del Yo Esencial el único que tiene parte es el Eterno, nada ni nadie más.
Es una obra directa de Su Mano, una chispa de Su Luz.

Tampoco mientras estamos vivos en este mundo podemos afectar en modo alguno a nuestro Yo Esencial.
Ni pecados, ni buenas obras, quitan o añaden un ápice a la entidad espiritual que somos a perpetuidad.
Es una esencia pura, dada por el Eterno, sostenida por Él, preservada solamente por Su Amor.

Como esta identidad sobrenatural sobrepasa cualquier instrumento de medición, órgano de percepción, e incluso cuesta ponerlo en palabras o imaginarlo, solamente nos resta confiar en la Tradición, que como dijimos se obtuvo originalmente de parte de los profetas, quienes a su vez la recibieron como mensaje del Eterno.

En este punto la Inteligencia Espiritual no puede declararse como ciencia, sino como un conocimiento basado en la confianza.
Y así permanecerá, no tenemos herramientas para modificar esta realidad.

Pero, el resto de los postulados de la Inteligencia Espiritual pueden ser observados, cotejados, comparados, confirmados hoy día, o eventualmente a posterioridad, pues no requieren de ninguna revelación sobrenatural ni apoyarse en las convicciones.
Igualmente, aquello que es parte del mundo espiritual y no tiene verificación, puede saberse como verídico, pues cuadra con el resto de las experiencias y conocimientos que se van acumulando a lo largo de los milenios.
Es decir, el fundamento sobrenatural de la Inteligencia Espiritual es incognoscible, pero sus manifestaciones y las enseñanzas que se ramifrican son comprobables y medibles.

Así pues, un ateo o alguien que no comulga con las enseñanzas del judaísmo puede obviar este fundamento, pero sin embargo seguirá firme y verificabale el resto de las propuestas y lecciones que provee la Inteligencia Espiritual.

Retornando a la consulta/afirmación del amigo lector, tenemos pues que el Yo Esencial no es fabricado, ni se elabora con decisiones, ni voluntarias o involuntarias.
Por el contrario, es una realidad acabada y brindada desde fuera (o tal vez lo más correcto es decir, de dentro, de lo más profundamente intenso y verdadero que somos y que nos conecta sin interrupciones con el Hacedor de Todo).

Lo que sí vamos construyendo, desde el mismo momento del nacimiento, es el Yo Vivido.
Este se va armando con aspectos inconscientes y otros que no lo son.
Con los elementos derivados de la participación del EGO y cómo nos conducimos de acuerdo a ello.
Con las elecciones racionales que tomamos, con los mandatos sociales que nos imponen, con los deseos y sueños, con todo lo que es ser humano.
Lo animal y lo celestial en pugna y que como resultado da este Yo Vivido, la personalidad que vamos siendo.

Pero, la personalidad más idónea es esa que está oculta, y que no tenemos como descubrirla. Carecemos de los instrumentos para obtener su imagen y procesarla y derivar de ello un conocimiento racional.
Sin embargo, es la identidad más preciosa, permanente, verdadera que somos.
Esa NESHAMÁ oculta y que se va descubriendo indirectamente, cuando vivimos a pleno en la construcción de SHALOM por medio de pensamientos, palabras y actos de bondad Y justicia.
Con ello vamos delinenado una personalidad sintonizada con Aquella Personalidad.
Finalmente, si el trabajo metódico de construcción de SHALOM, interna y externa, se produce, obtenemos como resultado un Yo Vivido que es reflejo del Yo Esencial, y de esa forma podemos llegar a tener un atisbo de esa personalidad sagrada que somos pero no somos conscientes.

Cuanto más nos dejamos decantar por acciones del EGO, menos NESHAMÁ es dibujada en nuestra personalidad.
No dejamos de ser esa NESHAMÁ, pero está su rostro oculto, nos quedamos con la máscara que nos fueron poniendo y fuimos armando; alejándonos de nuestra esencia, sumidos en oscuridad cuando en el corazón más profundo somos seres de pura LUZ.

En resumen, el buen señor entendió al revés.
Es bueno haberlo sabido porque así pude escribir este texto, que espero sirva para aclarar mejor las cosas y ayudar a más personas a salir de su celdita mental y vivir de manera espiritual, siendo Inteligentes Espirituales.

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