El bíblico José, el que soñaba y conocía los sueños

El libro Bereshit/Génesis trae numerosas historias que han pasado a ser parte del conocimiento de la humanidad, entre ellas, los relatos de Iosef/José, hijo de Iaacov.
La historia se pone intensa cuando José tiene dos sueños en los que Dios le muestra que él será un líder importante y que sus hermanos y padres se inclinarán ante él. Estos sueños, junto a conductas altaneras de José y el favoritismo del padre por éste, enfurecen a sus hermanos, que lo tratan de matar, luego lo venden como esclavo a una caravana que se dirigía a Egipto. Sin embargo, fue capturado el chico por otros, quienes sin saber del trato hecho por los hermanos con otro grupo esclavista, lo llevaron a Egipto para venderlo allí.

José es comprado por Potifar, un oficial del faraón. A pesar de que Potifar le confía una posición de responsabilidad en su hogar, José es acusado falsamente de intentar violar a la esposa de Potifar y es enviado a la cárcel. Mientras está en la cárcel, José demuestra tener un don para interpretar sueños y se le pide que interprete los sueños de dos ministros del faraón, que también estaban encarcelados. Años más tarde, es el faraón el que sueña, y queda perturbado por lo soñado. No sabe cuál es la interpretación, nada de lo que le dicen le despeja la duda y entonces, el ministro que fuera liberado recuerda a José, aquel que sabía leer el mensaje de los sueños. Por ello, es sacado presurosamente de la cárcel y llevado ante el faraón, ante quien interpreta correctamente los sueños del faraón, prediciendo siete años de abundancia, seguidos de siete años de terrible y mortal hambre. José aclara que es Dios el que revela los misterios, y él simplemente es un recipiente de la Divina Inteligencia.
Dicho lo cual, además, propuso una astuta manera de aprovechar la riqueza para sobrellevar la época de amarguras y de paso, obtener mayores ganancias.
Como recompensa por su presentación, el faraón pone a José al mando de la recolección y almacenamiento de alimentos durante los años de abundancia, para que puedan ser distribuidos durante los años de hambre.
Así llega a una posición de poder, que días antes nadie hubiera podido imaginar, sin embargo, estuvo contenida en sus sueños, aquellos que había soñado décadas atrás, y que parecía imposible los pudiera realizar.

La historia de Iosef continúa, pero elegimos quedarnos acá, ya que hemos podido ver a Dios intervenir de diversas maneras en su vida, y con ello también la influencia que pequeños cambios pueden aparejar para el resto del entorno.
Primero, Dios le da a José dos sueños proféticos que le muestran su destino como líder. ¿Había componentes de la personalidad de Iosef en estos sueños? Sin dudas, pero estaba también la previsión del futuro, lo que le marcaría quizás su manera de actuar, su destino anhelado. Algo así como que no es el destino marcado, sino aquel que trabajamos por alcanzar, más aquello que Dios interviene para que se logre alcanzarlo.

Luego, a pesar de la adversidad que José enfrenta como esclavo y prisionero, Dios le acompaña y hace que sus obras sean exitosas, por más que el resultado termine siendo fatídico para él. Lo cual nos enseña que no debemos descansarnos en la victoria, ni apenarnos por demás por el fracaso, ya que somos muy limitados y estamos expuestos a montón de factores que no tenemos como controlar, por lo cual, las consecuencias finales nunca dependen por completo de nuestro buen o mal hacer.

Entre los favores que le otorga Dios, está el don de interpretar sueños, lo cual le da la oportunidad de servir al faraón, salvar a Egipto y ayudar a su familia durante la hambruna.
Sin embargo, no tenemos que ver esto como un regalo porque sí de parte del Divino, sino como que Él puso la semilla en el terreno que arduamente preparó Iosef, y luego, éste cuidó y siguió trabajando para que de la semilla brotara un árbol y se extendiera con sus beneficios.
Así son los dones que relata el Tanaj, que precisan de la participación de las personas, porque no debemos vernos como receptores pasivos de Dios, sino Sus activos socios. Por supuesto que estamos hablando de una sociedad despareja, pero el Socio mayoritario permite que hagamos y sintamos como que somos los jefes de la empresa. De nosotros depende hacerlo sin caer en la vanidad del EGO, y posibles pecados consiguientes.

También vemos a Dios protegiendo a José y bendiciéndolo mientras está en Egipto, permitiéndole prosperar y alcanzar una posición de poder y de influencia. Nuevamente decimos, no es que Iosef se sentó a esperar que del cielo le lloviera su prosperidad y crecimiento, porque si hubiera hecho así, continuaría en la cárcel como esclavo hasta el día de hoy.

En resumen, la historia de Iosef nos muestra a Dios trabajando detrás de escena en su vida, guiando y protegiendo a su siervo, quien usó sus dones y habilidades para bendecir a su familia y generar un mejor estado para su entorno.

Soñar y conocer como interpretar los sueños son enormes herramientas, pero que deben estar dentro de una caja de utensilios que debemos conocer y saber usar, para que en el conjunto tengamos la ocasión de ser buenos socios de nuestro Divino Socio.

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