Fiesta del Perdón

No lo parece, pero IOM KIPUR también es una de las FIESTAS de la tradición judía. Si no me confundo, es la más dichosa y alegre de todas (al menos eso dice la mishná al final de Masejet Taanit), aunque la que lleva el apelativo “JAG” (a secas) sea la próxima Sucot (quizás en otro encuentro veamos el motivo).
Acompañando esta idea encontramos (en el Shulján Aruj, Oraj Jaim 604:1) la ordenanza de comer y beber el día previo de forma abundante y a satisfacción. Pero además, también hay que hacerlo con alegría luego del ayuno. Sí, no es suficiente comer por apetito, o para recuperar materia-energía, o por gula, sino que además es una regla de la Tradición y se debe realizar de forma festiva y con manjares habituales para nuestras festividades. Es un hecho, no hay fiesta judía sin comida, Iom Kipur NO ES la excepción.

Quizás nos cuesta considerar a Kipur como una fiesta por el aire de formal seriedad, por el aura que rodea el ritual sagrado, por las restricciones de alimento y placer físico, por su nombre “DÍA DE LA EXPIACIÓN”, por ser uno de los IAMIM NORAIM vaya uno a saber exactamente el motivo para esta exclusión.

Si echamos un veloz vistazo a la historia que le dio origen, quizás descubramos el motivo para tanta alegría.
Ubiquémonos tres meses luego de la Salida de Egipto, Moshé desciende del har Sinai portando las Lujot haBerit, pero su trayecto se vio interrumpido por un pequeño grupo de personas dentro del campamento de Israel que estaban adorando una estatua en forma de becerro de oro, negando así el reciente compromiso asumido de seguir los mandamientos de Hashem. Las tablas fueron destruidas y un gran abatimiento cayó sobre todo el campamento de Israel. Moshé tuvo que pasar varias semanas rezando pidiendo el perdón por la nación, luego regresó a las alturas del monte Sinai para encontrarse nuevamente con Hashem por otros cuarenta días con sus noches.
Al fin, el 10 de TISHREI, descendió, portando dos regalos de Dios para el pueblo judío:

  1. El perdón por el pecado del becerro, resumido en: “SALAJTI KIDBAREJA”.

  2. Las SEGUNDAS LUJOT HABeRIT, que permanecen intactas hasta el día de hoy (ocultas y en lugar desconocido).

Esto es lo que celebramos en este día.
Que el hombre peca pero tiene la oportunidad de expiar sus errores y renovar su vida. No estamos destinados al sufrimiento o el rechazo a causa de nuestras debilidades, naturalmente humanas. Sino que el Eterno es un Padre, exigente pero al mismo tiempo paciente y amoroso, que nos brinda chances para enmendarnos, mejorarnos, crecer. Tenemos la poderosa herramienta llamada: TESHUVÁ.

Entonces, ¿cómo no estar contentos y en paz?
Si hacemos nuestra parte, Él seguramente hace la Suya.
Si aprovechamos el tiempo especial de reflexión, conciencia, compromiso, arrepentimiento que es Iom Kipur, ¿cómo no estaremos tranquilos y alegres, sabiendo que estamos en sintonía con nuestro Padre?
Y no solamente con él, sino también con nuestro prójimo, porque el perdón se lo debemos pedir a los que hemos perjudicado, y hacer todo para corregir lo perjudicado y no volverlo a hacer.
Y también con uno mismo, porque mientras cargamos culpas se nos dificulta la felicidad, pero al borrar el malestar y recomenzar a andar el camino del bien, nos sentimos más plenos, más poderosos, lo que nos lleva a la felicidad.
Esta plenitud es una de las explicaciones para no comer en este día, pues, ¿cómo estar ocupados comiendo y bebiendo si estamos llenos de emoción y “adrenalina” a causa de todo lo bueno que estamos haciendo y recibiendo? Como cuando un niño recibe un regalo muy esperado, y que olvida todo el resto de las cosas por un rato. Por un día está bien así, festejar sin preocuparse de las cosas materiales, pero solo por un día, porque el judaísmo enseña a descubrir también la santidad en las cosas comunes y hacer espiritual todo momento.

Así pues, aprovechemos este día especial, para ser FELICES de la mejor manera posible.
¡Shabbat Shalom umeboraj – Jag Sameaj!

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