Parasha Noaj 5761

La fuerza de uno

"Ésta es la historia de Noaj [Noé]: Noaj [Noé] era un hombre justo y cabal en su generación; Noaj [Noé] caminaba con Elokim."
(Bereshit / Génesis 6 :9)

Una persona tiene el poder de cambiar el curso de la Historia.

A veces, por desgracia, los cambios son perjudiciales, nocivos.
Pero, gracias a Dios, también uno sólo puede fomentar el desarrollo e incentivar el progreso de las mejores cualidades de la Humanidad.
Noaj es ejemplo de esto último.
Su generación era perversa en grado sumo, tanto que ya sabemos qué provocaron con sus acciones malignas. Y, sin embargo, Noaj los sobrevivió, no por suerte, no por regalo de Dios, sino por el mérito propio, por haberse mantenido como justo y cabal, como acompañante de Dios, en un mundo corrompido.
Y por su virtud el mundo fue repoblado, y la vida floreció nuevamente, en un estado superior, más evolucionado.
A todo esto, ¿Noaj sabía que era poseedor de ese poder?
Seguramente que por mucho tiempo fue ignorante de lo valioso que era.
¿No nos da esto la pauta para que pensemos que quizás nosotros también, cada uno de nosotros, podemos ser el "salvador" de la Humanidad, o de nuestra sociedad, o de nuestra casa, o de nosotros mismos…?

Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

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Profundizando esta semana:

  1. ¿Por qué a partir del Diluvio permitió H’ que el Hombre coma carne?

  2. ¿Qué anuncia el arco iris?

Respuestas para la semana anterior:

  1. El primero es general, el segundo específico.

Destellos de la parashá

Sidrá 2ª de la Torá;  2ª del sefer Bereshit.
Entre pesukim. Haftará en Ieshaiá 54:1 – 55:5.

En el relato de esta semana, la Torá nos presenta dos catástrofes que fueron provocadas por la decadencia humana: el Diluvio; y la confusión de las lenguas.

Cuando la humanidad llegó a un nivel tan bajo de respeto hacia la vida, al grado que incluso la Naturaleza fue notablemente perturbada, los hechos fueron desencadenándose de tal manera que como resultado final la Tierra arrasó con casi todos sus seres vivientes, en lo que nosotros conocemos como HaMabul –el Diluvio universal- que Dios enviará.
Los únicos sobrevivientes fueron Noaj y su familia; y los animales que éstos guarecieron en el arca que el Eterno le había ordenado construir como refugio y simiente de restauración de la vida sobre la Tierra.

Luego de algunas generaciones, cuando la tierra se repobló, el Hombre compartía una misma lengua y un mismo pensamiento.
En esta era la crisis que sobrevendría no se fundamentaba en la intolerancia hacia los otros, sino en la altanería y presunción frente a Dios.
Por eso elevan una inmensa torre -la famosa Torre de Babel- que quiere penetrar los cielos para destronar a Dios del mando del mundo. En esta ocasión la catástrofe se centra en la Humanidad, pues las naciones pierden su unidad, surgen diversos idiomas, ideologías, tendencias, provocando finalmente la separación -casi irreconciliable- entre las personas que por primera vez se sienten diferentes.

Sin embargo, la parashá finaliza con el amanecer de una esperanza para las personas, con una semilla de un futuro de paz y armonía: el nacimiento de Avraham, nuestro patriarca.

http://serjudio.com/dnoam/noaj61.htm

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