Enseñanzas fundamentales en la parashat Noaj

Esta semana leeremos la parashá Noaj, aquella famosa sección que nos trae dos crisis globales tremendas:

  • el Diluvio, como consecuencia de la terrible degradación de la conducta humana que llevó a una catástrofe generalizada; y
  • la dispersión de la humanidad y sus separaciones ideológicas a partir de la torre de Babel.

Notemos que las dos crisis tienen orígenes diferentes:

  • la falta de respeto del hombre hacia el prójimo y hacia el entorno; y
  • la falta de respeto del hombre hacia Dios.

En la primera, Dios espera que las personas se arrepientan, que anden el camino de la Teshuvá. Él puede castigar por la mala conducta contra el prójimo, pero solamente el prójimo afectado es quien puede perdonar a aquel que se da cuenta de que ha actuado mal y pide perdón.
Por eso Él espera, les da montón de tiempo y señales de que las cosas no están bien del modo que están siendo llevadas. Los induce a la Teshuvá, pero finalmente la gente rechaza ese ofrecimiento, entonces, luego de décadas y décadas, sobreviene la catástrofe que pondrá nuevamente el equilibrio.

En la segunda crisis, el atentado del humano es ideológico, contra Dios. Si la persona no se arrepiente, pidiendo perdón a Dios, entonces Él castigará. A Dios le «molesta» muchísimo más el pecado contra el prójimo que contra Él.
¿Cómo nos damos cuenta de ello atendiendo al relato que nos presenta la Torá esta semana?

La parashá también nos informa de dos evoluciones de la humanidad:

  • la posterior al Diluvio, con el nacimiento de las setenta naciones que son la base de la humanidad; y
  • el nacimiento de la familia de Ever, es decir, los hebreos, que dio como un fruto precioso a quien fuera el primer patriarca del pueblo judío: Abraham, y la primera matriarca: Sará.

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Así mismo es la parashá en que se relata el pacto perpetuo de Dios con toda la humanidad, en lo que conocemos actualmente como Siete Leyes paras las Naciones y que da formación al Noajismo, que desde hace miles de años es representado por el arcoíris. Este pacto de Dios con el humano no se interrumpe, no se cambia, no se reinventa en otros pactos nuevos; sino que permanece vigente y actual desde aquella época y hasta el fin de los tiempos. Según nos enseña la Torá, esos siete mandamientos son la expresión de las leyes espirituales que están insertas en la NESHAMÁ (espíritu, chispa Divina) de todas las personas gentiles (que no son judías). Por tanto, resultan fundamentales de conocer y aplicar por cada persona del mundo, lo cual permite convertir este mundo en un verdadero paraíso terrenal y le asegura a la persona gentil una eternidad placentera en el Olam haBá (Mundo Venidero).
Según encontramos en la Torá, siglos más adelante el Creador entregó la Torá al pueblo judío, y en ella contenida los 613 mandamientos para este pueblo, que le permite a la nación de Israel trabajar como maestros para el resto de las naciones en el camino de la espiritualidad.

https://serjudio.com/apoyo

https://youtube.com/yehudaribco

 

 

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