Tu papel indispensable en la comunidad

Uno de los preceptos de la Torá para los judíos en Sucot es tomar las cuatro especies vegetales, para bendecir el conjunto y realizar el movimiento acostumbrado.
Así que, en lo posible antes de la festividad, ya obtuvimos el ETROG (cidra o citrón), LULAV (hoja joven de palmera), HADAS (mirto) y ARAVÁ (sauce llorón).

Desde hace muchísimo tiempo se nos hizo notar de dos cualidades que pueden o no estar en estos elementos: sabor (taam) y aroma (reaj).
Siguiendo con esta distinción, es parte del folclor enseñar que el sabor representa el estudio de Torá en tanto que el aroma simboliza el llevar a la práctica los preceptos de la misma.
Porque, sabor se vincula con introducir un alimento a nuestro organismo, nutrirnos, deleitarnos en función de llenar nuestra existencia; tal como hace el estudio de la Torá, y cualquier estudio en general.
En tanto que el aroma se desprende del objeto y envuelve el entorno, se aleja del que lo genera para afectar a otros; tal como las acciones concretas, que se realizan en la realidad compartida y tienen repercusiones en el ambiente físico y social.

Sabor / Estudio

Aroma / Práctica

Etrog

Lulav

Hadas

Aravá

Lo interesante del asunto es que deben ser tomados juntos y si falta uno, falla el cumplimiento del precepto para Sucot.
Porque uno podría suponer que el Etrog tiene todo, ¿para qué precisa de los demás?
Sin embargo este mandamiento nos enseña que no existe la persona perfecta, ni siquiera la que está llena de conocimiento de Torá y es responsable en la práctica de los mandamientos y buenas acciones. Pero además nos indica que la vida de la persona debe desarrollarse en comunidad, con gente que es diferente, con personas que son imperfectas, con aquellos que hasta nos sentimos poco identificados y sin embargo seguimos siendo parte de una misma comunidad.
Todos somos necesarios y no funciona la sociedad si excluimos a los otros, porque son diferentes, porque no me aportan lo que yo pretendo, porque no comparten mi punto de vista.
Hasta la Aravá tiene que estar acá, siendo que a primera vista no tiene nada para compartir, que su presencia no nos enriquece en lo más mínimo.
Pero, ¿será cierto que es tan inútil la Aravá?
Piénsalo.
Alguien que no tiene estudios, alguien que no es responsable en cumplir con las reglas que difícilmente ha llegado a aprender y por tanto a practicar; ¿que puede aportar a la comunidad?
Y sin embargo, la Torá recalca lo indispensable de su presencia, de contarlo, de sumarlo, de que forme parte, de que se integre. No podemos permitir que ninguno de los cuatro quede por el camino, que se asimile y se pierda, porque cada uno es un fundamento necesario para la existencia.
Pero, ¿en qué contribuye la Aravá al resto, o a sí mismo?
Piénsalo.
Porque el mero hecho de existir, de estar ahí en cuerpo presente no le dota de ningún valor especial, es como una silla, un cuadro, una alfombra. ¿O es algo más?
Realmente, es algo más que un objeto, ¡es un hijo de Dios!
¡Es una NESHAMÁ, espíritu, chispa de Divinidad!
Pero que está viviendo en una realidad que le es ajena a su esencia, en un exilio del cual debe salir.
Y sin embargo, más allá de eso, sigue aportando al bien de la comunidad, ¿sabes en qué?
Piénsalo.

Yo te diré mi idea.
La Aravá nos enseña a que no hay desconexión de la persona con Dios.
Por más vacío de intelectualidad y sabiduría que esté el hombre, igualmente es una chispa de Divinidad.
Aunque no ejerza su cualidad de hijo de Dios, de príncipe con el Todopoderoso como Padre, igualmente sigue siendo un hijo del Altísimo.
Si bien se comporta como esclavo y no como de la nobleza, tiene el potencial para alumbrar y destacarse cuando quiera hacerlo.
Pero también enseña a los otros miembros de la comunidad a dejar de lado el egoísmo, la autocomplacencia y actuar para beneficiar al prójimo sin esperar nada a cambio.
Por tanto, tiene muchísimo para aportar, aunque en los hechos solo nos brinde su presencia, el cuerpo sin otro contenido.

Para finalizar este estudio por hoy, nos resta decir que quedan fuera innumerables especies vegetales.
Solamente se recogen cuatro, con estas cualidades que mencionamos.
Probablemente entre las miles, millones, no incluidas están algunas que algún día formaron parte de la comunidad pero que se han perdido.
Es hora de que eso no vuelva a ocurrir.

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