Volver y arrepentirse

Uno de esos misioneros mesiánicos, aquellos que usan un disfraz judío pero que no son otra cosa que cristianos, pretendió demostrar la necesidad de su “dios, mesías, rabino” (o el rol que le quieran inventar, de acuerdo a con quien están hablando) al mostrar un versículo de la Torá en el cual parece (recalco: parece) que el arrepentimiento no es suficiente para obtener el perdón divino. Por tanto, el “cordero de Dios” es imprescindible, su sangre derramada en brutal muerte, su sacrificio por el pecador, es lo único que “salva” del pecado.
El misionero, que se hace pasar por “rabino, haham, moré, roé, ioresh, líder” o lo que le venga en gana, estaba sumamente feliz por su descubrimiento “teológico”.
Ahora sí, para él quedaba perfectamente vendido el paquete promocional de “Jesús, Ieshu, Yeshuah, Yahushuauahua” (o la pamplina que inventen según el consumidor) como único camino para la vida, la salvación, el paraíso, el perdón de Dios de todos los pecados.

El versículo es:

"Entonces volvisteis y llorasteis delante del Eterno, pero el Eterno no escuchó vuestra voz ni os prestó atención."
(Devarim / Deuteronomio 1:45)

Con los habituales malabarismos, piruetas, falsedades, ocultamientos, medio verdades, prestidigitación de mago, este señor mostraba a quien quisiera ver que los judíos “volvieron”, es decir (según él: “se arrepintieron”) y no solo eso, también lloraron delante de Dios, pero no fue suficiente. Él no los perdonó. Lo cual demostraba, para este señor mesiánico, que a Dios no le sirve el arrepentimiento de la gente, sino que es requisito indispensable es el sacrificio de Jesús en la cruz para redimir de pecados.
Para ponerle un moño al regalo teológico, el muchacho se tomó la molestia de hacerse pasar por sabio bíblico con manejo del hebreo de la Torá, por lo que también demostró que la palabra usada para decir “volver”, es la misma que se usa para “arrepentirse”.
Gracias a San Google Traductor, caso cerrado para este payaso de la religión.

Debo confesar que con el versículo así mostrado, me costó unos cinco segundos poder darle la respuesta correcta, aquella que desarticula por completo la estúpida maldad que este señor pretende vender como iluminación sagrada.
Porque, de verdad, el versículo “pelado” parece confirmar lo que el sujeto manifiesta, en lo que respecta a que a veces Dios no perdona al que se arrepiente.
Parece confirmar eso, repito: parece.
Pero, NO, EN ABSOLUTO NO, confirma o siquiera señala que sea Jesús la solución a la “falta de perdón” por parte de Dios. Eso queda por completo excluido, puesto que si en verdad el versículo indica que Dios no perdonó en aquella oportunidad ante el arrepentimiento de los judíos, en modo alguno eso implica que sea Jesús la solución.

Como dije, el impacto me tomó cinco segundos para desbaratarse por completo.
Fue tan simple como poner en contexto al texto:

"Entonces el Eterno me dijo que os dijera: ‘No subáis ni peleéis, porque Yo no estoy entre vosotros. No seáis derrotados delante de vuestros enemigos.’
‘Yo os hablé, pero no escuchasteis. Al contrario, fuisteis rebeldes contra lo que había dicho el Eterno; actuasteis con arrogancia y subisteis a la región montañosa.
Pero los amorreos que habitaban en aquella región montañosa salieron a vuestro encuentro, os persiguieron como lo hacen las avispas, y os destrozaron desde Seír hasta Horma.
Entonces volvisteis y llorasteis delante del Eterno, pero el Eterno no escuchó vuestra voz ni os prestó atención."
(Devarim / Deuteronomio 1:42-45)

¿Qué es lo que dice el texto?
Que un grupo de judíos, no todos ellos de paso lo explico, recibieron la orden de no ir a tal lugar, porque Dios les advirtió que Él no quería eso, que sería un fracaso.
Pero ellos fueron.
Pasó lo que tenía que pasar.
Fueron destrozados.
Entonces “volvieron”.
Cuando llegaron nuevamente, lloraron por la derrota dolorosa.
Dios no los perdonó.

¿Ya viste el error del misionero que se las viene de educador y santo maestro?
Equivocó, por ignorancia y maldad, el verbo “lashuv” (volver y/o arrepentirse).
En donde claramente, dado el contexto y el sentido del relato, el verbo debe entenderse como regresar a un determinado sitio, del cual se salió, el traficante de la fe interpreta y enseña e inventa teología a partir de explicarlo como “se arrepintieron”.

Claramente, no fue lo que hicieron.
Y no es cuestión de opinión, me parece, me conviene, me suena, el “señor me dijo al oído”.
Es mera comprensión del texto, tal y como se debe comprender en su sencillez.

El grupo de judíos no lloró como parte de un proceso sincero de arrepentimiento, sino por dolor, por frustración, como niño chico, títere del EGO.
El grupo de judíos no regresó en el sentido espiritual, emocional, de conducta, ético, como sinónimo de arrepentimiento, sino que retornó físicamente después de haber ido adonde no debían.
Ellos no estaban implorando perdón desde el abismo, sino llorando para liberar presión o para tratar de manipular a Dios, algo que es imposible.

Si aquel grupo rebelde hubieran dejado de lado la rebelión, se hubiera hecho cargo de su error, se hubiera encaminado en un proceso de arrepentimiento sincero, en el cual uno regresa a la buena senda, entonces ciertamente que Dios les habría perdonado, tal como Él hace siempre que la persona se arrepiente por completo y se quita de encima el morral perverso y se compromete a llevar una vida de fidelidad.
Tal y como expresa con extrema claridad y verdad el profeta:

"¡Vuelve Israel al Eterno tu Elokim, porque por tu pecado has caído!
Tomad con vosotros palabras y volved al Eterno. DecidLe: ‘Quita toda la iniquidad y acéptanos con benevolencia; en lugar de vacunos te ofrecemos [el fruto de] nuestros labios.
No nos librará Asiria; no montaremos sobre caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: ‘Dioses nuestros’; porque en Ti el huérfano alcanzará misericordia.
‘Yo los sanaré de su infidelidad. Los amaré generosamente, porque Mi furor se habrá apartado de ellos."
(Hoshea / Oseas 14:2-5)

Entonces, me tomó cinco segundos descubrir la trampa del misionero y desactivarla.
Pero, ¿qué te hubiera sucedido a ti?
¿Hubieras caído en la sucia astucia del tramposo?
Te lo dejo para que pienses.

Ahora, te cuento que la variada significación del verbo “lashuv” no pasó inadvertida a los sabios verdaderos.
Por supuesto que en el contexto se nota claramente lo que te explique, pero cómo se puede explicar en sí mismo el versículo, y en específico el verbo “regresar”.

Sforno (R. Ovadia ben Iaakov Sforno, c. 1470-c. 1550) nos fundamenta que en ocasiones el arrepentimiento no es suficiente en sí mismo, según él,:

  1. incluso el arrepentimiento sincero no habría sido aceptado, ya que el pecado de los exploradores incluye una profanación del nombre de Dios (Jilul Hashem), este pecado gravísimo requiere de arrepentimiento pero sólo a la muerte del transgresor es que se rectifica por completo del pecado (ver Ioma 86a y Rambam Leyes del Arrepentimiento 1:4). Dios lo perdona con el arrepentimiento, pero el efecto del perdón solamente se alcanza tras la muerte.
  2. el decreto de Dios era irreversible ya que se combinó con un juramento (ver Rosh Hashaná 18a; Ievamot 105). Dios lo perdona al arrepentirse pero el efecto negativo no se modifica, pero seguramente que sí se dulcifica, se empequeñece, se mitiga.
    Como ocurrió con David: "David respondió a Natán: -He pecado contra el Eterno. Y Natán dijo a David: -el Eterno también ha perdonado tu pecado; no morirás.
    Pero como en este asunto has hecho blasfemar a los enemigos del Eterno, el hijo que te ha nacido morirá irremisiblemente."
    (2 Shemuel / II Samuel 12:13-14).
    El mal ya estaba incubado, ya no se podía cambiar su presencia, ni siquiera con el arrepentimiento sincero. Pero se disminuyó, no causó tantos daños como hubiera acontecido sin el arrepentimiento sincero.
  3. el grupo pecador no se arrepintió realmente, sino que trató de negociar el perdón por medio de las lágrimas y apariencia de arrepentimiento. No tenían conciencia del daño provocado, ni compromiso de rectificarlo, ni deseo de andar por la senda del bien, sino temor al castigo, lo que los llevó a un falso arrepentimiento, o al menos parcial.

Es interesante notar que las dos primeras opciones parecieran ser muy severas por parte de Dios, pero cuando lo vemos con una mirada más amplia y espiritual podemos descubrir que es otra manifestación de la infinita misericordia de Dios.
Para nosotros, menudos seres finitos y limitados, el sufrimiento de este mundo nos parece insoportable, terrible, un castigo de Dios. Pero para Dios el “castigo” es parte de la rectificación, del proceso para equilibrar aquello que el pecador ha trastocado con su incorrecta acción.
A veces el balance se consigue con un procedimiento sencillo, en oportunidades se precisa de mucho más esfuerzo y en algunas oportunidades aunque el perdón divino haya sido concedido igualmente el efecto negativo –el castigo- debe ocurrir, es parte del proceso de rectificación, de limpieza, de arreglar lo que el pecado corrompió.
A ojos nuestros puede resultar doloroso, imposible de tolerar, demostración de la “ira de Dios”, pero para la mirada espiritual obtenemos un orden superior.

Algo así es lo que se desprende del enigmático comentario de Rashi al versículo citado en primer término:

“Es como si ustedes hubieran hecho del atributo de la Divina Misericordia como si fuera cruel”

Sí, a nosotros nos puede parecer cruel, porque somos ínfimos, nuestros pensamientos no son los de Él.
Pero ciertamente Él es Misericordia, aunque a nosotros nos parezca cruel.

Comprendamos, Él hace Su parte, pero nosotros debemos hacer la nuestra.
Cuando nos afiliamos al caos, provocamos el desorden, traemos el mal, corrompemos nuestra vida, usurpamos, molestamos, servimos al EGO, etc., es imprescindible hacer todo lo que esté a nuestro alcance para hacer regresar las cosas a su orden, rectificar, construir shalom.
Pero nuestro arrepentimiento no siempre logra recuperar lo que hemos destruido, no daremos vida al abortado o matado, no devolveremos la salud al que perjudicamos, no restañaremos el honor del que blasfemamos, etc., en estos casos (no solo en los que mencionamos, en todos los que no podemos volver las cosas a su cauce) cuando el proceso iniciado o amplificado por nuestra acción es imparable, debemos asumir las consecuencias. Éstas serán mitigadas por Dios, pero las consecuencias allí estarán.
Ningún ritual mágico, ni sacrificio, ni sangre, ni fe, ni voltereta intelectual sirve para equilibrar lo que hemos trastabillado.

Hasta aquí nuestro encuentro.
¿Qué aprendimos?

  • Los mesiánicos mienten, es esencia, su destino, su vida.
  • Los textos se deben leer en su contexto.
  • Saber leer letras en hebreo, o usar el traductor online, no es sinónimo de saber hebreo o traducir correctamente.
  • Las enseñanzas espirituales se deben tomar de buenas fuentes, para no envenenar la vida.
  • Las palabras de los mesiánicos deben ser silenciadas, no permitir que los incautos se contaminen.
  • Dios ama a Su creación.
  • Dios desea que el pecador se arrepienta.
  • El arrepentimiento sincero es el mecanismo para rectificar el pecado.
  • En ocasiones el pecado es tan grave que es totalmente perdonado al morir la persona.
  • En ocasiones el pecado es perdonado luego del arrepentimiento sincero, pero las consecuencias ya se han puesto en marcha y no se pueden evitar, aunque sí mitigar por la Divina Misericordia.
  • Las patrañas religiosas, idolátricas, no tienen razón de ser para el que lleva una vida de espiritualidad sincera.
  • El arrepentimiento es hacer lo posible para retornar al camino correcto y equilibrar lo que hemos trastocado.
  • Dios no suele hacer actos de magia, ni siquiera para el que se arrepiente sinceramente. Él ha dictado leyes y hace que se cumplan.

¿Algo más que hayamos aprendido?

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