Aprender a pedalear

El relato central de la parashá es el envío de los doce exploradores (los famosos “merraglim”) a recorrer la Tierra Prometida.
Luego de alrededor de dos años de travesías por los desiertos el pueblo hebreo se aproxima al destino final de su trayecto. Habían recibido la palabra del Eterno de que sería una tierra buena, provechosa, que los acogería con abundancia y bienestar. A un paso estaba su tierra nacional, con ventajas materiales (agrícolas, ambientales) similares a las que se conseguían en Egipto, pero con el beneficio de no continuar bajo la dominación de extraños, sino siendo autónomos y responsables por su felicidad. Sin dudas, también se toparían con desafíos y retos, que les posibilitaría a los judíos desarrollar sus capacidades y alcanzar a plenitud la libertad. Ese hogar nacional y su actitud en ella era la meta, el trofeo.

 

Pareciera que esta invitación a tomar el manubrio de sus vidas y a pedalear con sus propias fuerzas para avanzar atemorizaba un poco, hacía brotar dudas, sospechaban que algo podría fallar, tal vez no tenían el suficiente poder, o las dificultades sobrepasarían lo soportable.
¿Quién sabe lo que trae cada cambio? ¿Tal vez algo peor a lo actual?
¿Qué es más fácil de imaginar: un desastre, la derrota, o que se alcanzará el éxito con relativa sencillez? Depende, ¿no?; solo recuerda, ellos habían sido extranjeros durante más de dos siglos y esclavos por casi uno, y el reciente par de años de libertad en los desiertos estuvieron protegidos y mantenidos por el Eterno, sin verdaderos retos a los cuales enfrentarse.
Tomemos en cuenta la tendencia a quedarse en la zona de confort, en lo que uno más o menos conoce, y que se acepta como escaso y no muy satisfactorio, pero al menos tiene sabor agridulce.
Según cuenta la parashá: “Y se decían unos a otros: -¡Nombremos un jefe y volvámonos a Egipto!” (Bemidbar / Números 14:4). ¡Cómo si allí fuera un paraíso y la vida les hubiera sonreído!

Ellos (así como todos) tenían que aprender a ser libres, y es precisamente éste el tema de fondo de nuestra parashá, aunque a simple vista no lo parezca. Nuestra Tradición nos ayuda a hacerlo. Por ejemplo, con los SHALOSH REGALIM, las tres festividades de la peregrinación:

  • Pesaj: libertad de la esclavitud material, en el sentido de haber roto las cadenas físicas y salido de la prisión. Es el inicio de un proceso. Enseña a que es necesario apartarse de lo que perjudica.

  • Shavuot: libertad cultural y espiritual, porque los judíos se comprometieron a cumplir un código de vida de origen divino, que los afirmaba en algo propio y no solamente alejarse de las costumbres y conductas habituales de los egipcios y de los esclavos. Por primera vez se apropiaban de algo que les pertenecía y les servía como espejo para conocer su identidad. Enseña a encontrar lo que es bueno y aprenderlo a fondo.

  • Sucot: libertad en todas las dimensiones, al tomar posesión de su tierra, habitarla, hacerse cargo de su propio destino sin depender de milagros o de las órdenes que provienen de otros y ajenos. Enseña a hacer el bien y a disfrutar de lo permitido.

Entrenarse para ser libre es una gran tarea y sabemos que se conquista un enorme premio. Es como aprender a andar en bicicleta.

En este aspecto, ¿cómo les fue a los hebreos en la parashá?

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Opiniones y respuestas

  1. JULIAN Martinez (135) ‍‍11/06/14 - 14 Sivan 5774 {Link}
    Respecto a la pregunta que formula y su posible comentario, me remito a "Pesimismo. Por supuesto, un pesimismo debido a una falta de fe, pues el que tiene fe es optimista. Y por supuesto también, otra cosa que evidentemente les faltó, es una cosa básica que se requiere para ser buen yehudí así como también se requiere de ello para subir a la tierra de Israel: Entrega"...http://serjudio.com/bemidbar/shelajtk62.htm

    Una cosa que me ha llamado la atencion es lo siguiente:
    Fue un acontecimiento impactante y decisivo para la historia de la nación judía y para toda la humanidad, sin embargo, la Torá no indica la fecha, no puntualiza que ocurrió el 6 de Siván, sino que llegamos a ella tras de haber contado 49 días, a partir del segundo día de Pesaj...http://serjudio.com/personas/crecimiento/shavuot-y-behaalotej-5754.
    ¿Que puedo entender con esto? Como Noájida: Que las Leyes que El Creador ofrece al ser humano son Eternas e Inmutables, pero no así el ser humano, al cual le corresponde un tiempo y espacio determinado, por lo cual, le corresponde al ser humano -dentro de este tiempo- conocer, asumir y adquirir el compromiso con Hashem y sus Preceptos.
    En mi caso particular, el conocimiento del Noajismo me ha llegado a una edad, digamos, avanzada..y la verdad, considero que ha sido en el momento justo, idoneo...!ha habido y hay tantas cosas por corregir, anular, modificar y perfeccionar!
    1

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