¿Inteligencia que?

Recientemente se ha creado una página hermana de este sitio llamada “Yespiritual”, que trata el tema sobre “Inteligencia Espiritual”; la que le auguro el mayor de los éxitos.

Sin embargo, durante el tiempo en que partícipe en su espacio del Facebook, note serias confusiones en las personas que participan en ese espacio, debido a que el término “inteligencia espiritual” es poco entendido y (casi seguro de esto) asociado con preconceptos religiosos (y casi más seguro de esto) del mesianismo, o lo que se denomina cristianismo mesiánico (corriente cristiana hebraizada).

Y para agravar las confusiones, noajidas de varios lustros de estudios imposibilitados de intervenir debido a la actitud indolente en concentrarse y encerrarse en sus centros virtuales de estudios, sin intentar verificar, en otras fuentes, si los estudios aprendidos tienen más bases, u otras opiniones que las verifiquen o avalen, y así poder dar un criterio objetivo, claro, conciso y concreto, para poder confrontar el comentario confuso con la luz de la verdad y razón.

Así,  con breve artículo intentaré a manera de introducción, tratar de exponer ideas generales para que el noajida emprenda su camino en “inteligencia espiritual” lo menos confuso, lo menos religioso, lo menos hebraizado, lo más objetivo posible (y que me perdone Ayn Rand) y lo más noajida posible de la mano del More Yehuda.

Omitiré citas de autores y artículos publicados en este sitio, pero la información base se puede buscar en los libros del Dr. Viktor Frankl, Dr, Erich Fromm, Dr. Daniel Golman, y en los artículos publicados en Fulvida.com, y serjudio.com.

¿Qué se puede entender por “inteligencia”? El Dr. Golman explicaba que en el hombre se encuentran dos mentes: una que siente y otra que piensa (en ese orden). Dado a la constitución fisiológica y biológica, el ser humano empezó a captar la realidad del su ambiente por medio del sentimiento, y luego de un largo proceso evolutivo, del pensamiento.

Debido a ese proceso, la realidad captada primeramente le llenó de tabúes, miedos e irrealidades, que luego de a poco fue liberándose cuando la realidad la pensaba descubriendo las leyes naturales. Sin embargo, debido a la propia constitución biológica amigdalar y nerviosa, el humano individualmente empieza a captar la realidad primeramente con su sentimiento y luego con el pensamiento, lo que quiere decir que la impulsividad es primero que la razonabilidad, y esto lo lleva a cometer errores.

Por su parte, los otros autores citados hacen una clara diferencia entre inteligencia y razón, y en esto concuerdan impresionantemente. La primera la explican como una facultad de los seres vivos en resolver un problema, en utilizar herramientas, en comunicarse, entre otros. Es decir, es la sabiduría biológica o el instinto que todo animal tiene, incluyendo el hombre; así encuentran inteligencia hasta en una hormiga.

Sin embargo la capacidad de razonar la tratan como patrimonio exclusivo del humano. Ya no es esa inteligencia que comparte por ejemplo con los primates, sino como la facultad de descubrir las leyes y proceso que se encuentran detrás de los fenómenos que observa.  La razón le permite al hombre manipular a su conveniencia la realidad al descubrir las leyes y principios de los fenómenos que observa. Esta facultad lo hace un ser superior de los otros seres inteligentes, pues al profundizar con su razón y descubrir leyes y principios, su inteligencia se vuelve un canal de la razón, garantizándole una supervivencia mayor, una comprensión de la realidad mejor y más objetiva, una calidad de vida diametralmente opuesta a los otros seres inteligentes, entre otros beneficios.

¿Y sobre la espiritualidad? Otra frase ampliamente usada por los noajidas de quinquenios, con amplio amateurismo. El propio Friedrich Nietzsche diferenciaba el hombre espiritual de la persona religiosa (y quien ha leído el Anticristo me dará la razón).

Igual que lo anterior, el tema sobre la espiritualidad humana (y esto no es redundancia) los autores citados siguen concordando ambos claramente.

La explican como una dimensión superior a la dimensión biológica, donde existe únicamente el hombre. Es la dimensión donde el hombre se trasciende a sí mismo y encuentra el sentido de la realidad que descubre. En la dimensión espiritual el hombre no inventa el sentido de la realidad, sino que descubre los porqués de las circunstancias, y cuando lo hace, logra trascenderse sobre él mismo, o bien, separarse de sí mismo para ver objetivamente. Y por esa trascendencia o “elevación” de sí mismo, el hombre se humaniza, se hace más humano.

El concepto de dimensión espiritual ambos autores lo separan de todo concepto religioso y doctrinal con un simple ejemplo: el de la risa.

Cuando el hombre ríe, por ejemplo cuando le cuentan un chiste, logra trascenderse a sí mismo encontrando el sentido de una situación humorística, haciéndolo reír. Siendo el humor el mejor ejemplo, uno de los autores citados lo utilizaba como terapia para sus pacientes con severas fobias y trastornos neuróticos, recomendándoles que exageraran con ideas, sus temores fóbicos a extremos. Esto hacía que la persona lograra distanciarse de sí misma y reírse al imaginarse en usa situación ridícula debido a su fobia (búsquese “intención paradógica” en Google).

La dimensión espiritual, la del sentido, la de la trascendencia, la propiamente humana, es en definitiva una dimensión superior a la biológica donde coexiste el hombre con el medio ambiente, pero no separada, sino que es una dimensión superior que abarca las inferiores. De ahí que el hombre es responsable de encontrar el sentido de su existencia, de sus circunstancias, de humanizarse. Y en razón de ella, el hombre le es imposibilitado a volver a un estado inferior.

En conclusión y en resumen: ¿Qué podríamos entender los noajidas como “inteligencia espiritual entonces?

Tentativamente propondría como el canal para usar la razón humana, y descubrir el sentido de la propia existencia para mejorar nuestra calidad de vida.

Y digo “tentativa” para tratar de allanar el camino, y animar a mis hermanos noajidas al estudio, al pensamiento, al análisis y al abandono de las religiones y los religiosos, los místicos cabalisteros y sus circenses enseñanzas, de los cristianos mesiánicos y sus risibles visiones de la vida, de los mismos noajidas hebraizados y sus ridículos comentarios, y de todo aquel que por su necrofílica ignorancia, desvía el amor a la vida de mis hermanos noajidas por impedirles el derecho a pensar.

Mis deseos de vida, salud y prosperidad para este año 5.779; que seamos todos inscritos en el Libro de la Vida, del Creador de la Vida.

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