Categoría: Creencias

  • El consejo diario 470

    Estoy seguro que alguna vez te has preguntado qué es lo que deseas,
    y la respuesta muchas veces fue:
    no tengo idea.

    Y cuando pensaste saberlo,
    y lo alcanzaste,
    sentías igualmente la frustración,
    de no estar satisfecho.

    ¿Es así?

    Entonces, el consejo de hoy es: aprende a tomar conciencia de cuales son tus deseos que brotan del Yo Vivido,
    (todos ellos anhelo de poder y huir de la sensación de impotencia),
    y cual el Deseo que alumbra desde el Yo Esencial.

  • El consejo diario 467

    Cuando alguien que nos aprecia y respeta nos critica alguna conducta,
    sería inteligente tomar en cuenta sus apreciaciones;
    no porque necesariamente sean verdaderas o correctas,
    sino que algo le está llamando la atención de nuestro hacer
    y sería provechoso saber qué.
    Con esta información a mano, y habiendo descubierto algún punto oscuro para alumbrar,
    sería tiempo de iniciar un trabajo de perfeccionamiento,
    en tanto le agradecemos a la persona por el favor que nos ha hecho.

    Cuando alguien que no nos aprecia ni respeta critica alguna de nuestras conductas,
    sería inteligente evaluar, en la medida de lo posible, la intención de lo dicho.
    Si encontramos que busca agredirnos, perjudicarnos, molestarnos, manipularnos, llevarnos a impotencia con sus palabras,
    entonces, ¿para qué entrar en sus jueguitos? Obviemos la maldad, no permitamos que el EGO responda al EGO.
    Pero, si detrás de ello vemos que tal vez su crítica dio en el blanco, acertó en señalar una acción defectuosa de nuestra parte,
    ¡qué bueno sería admitirlo y emprender el camino del mejoramiento!
    De paso, agradecerle con sinceridad por el favor que nos hizo.
    Así tendremos al menos dos victorias con una sola acción.

  • El consejo diario 465

    El EGO produce caos en nuestro interior
    y por tanto en nuestra relación con lo exterior;
    sea en la acción o en la interpretación de la realidad.

    Sus herramientas para llamar la atención y sustraernos de la sensación de impotencia,
    perturban y alteran,
    con llantos, gritos, pataleos, y sus derivados,
    ejercidos con la única consideración e interés
    que es cumplir ciegamente con su función: eliminar la sensación de impotencia.

    No construyen SHALOM,
    lo perjudica.

    Al tomar conciencia del EGO
    y no actuar bajo su mando,
    ni dejar que sea él quien interprete los hechos,
    podemos llevar una vida de mayor plenitud y felicidad.

    Entonces, debemos entrenarnos para dejar fluir el primer impulso,
    el automático,
    aquel que proviene del EGO,
    para luego evaluar las opciones con paciencia, calma y firmeza,
    y entonces elegir y llevar a cabo nuestra verdadera misión: construir SHALOM en todo momento, interno y externo.

    Así, la LUZ de la NESHAMÁ se abre paso a través de las cáscaras y máscaras,
    y es el espíritu quien se encarna y comanda,
    y no el EGO.

  • ¿Yo tengo fe?

    Nacemos tremendamente necesitados y en casi total impotencia. Por si fuera poco, todo el ambiente y modo de funcionamiento ha variado de un momento al siguiente.
    El terror es sentido intensamente y no tenemos como mitigarlo, pues no contamos con elementos de comparación previa, ni un raciocinio que nos ubique en lo pasajero de nuestro malestar, ni palabras que identifiquen lo que nos sucede y nos brinden alguna orientación.
    Estamos a merced del espanto y apenas provistos de unas muy básicas y primitivas herramientas para la supervivencia.
    Esa pesadilla terrible queda grabada en lo más recóndito de nuestra memoria orgánica, en un lugar inaccesible al lenguaje, sin códigos compartidos socialmente para representarlo y mitigarlo, y por tanto con un poder destructivo inmenso y que apenas puede brota de una u otra forma.

    Nuestra forma natural de supervivencia es llamar la atención, por medio del llanto, especialmente del grito, y el pataleo; para así obtener así satisfacción a nuestras necesidades. Si por algún motivo no funciona el llamado, entramos en estado de desconexión con la realidad, como una forma de preservar la energía, y fantasear que estamos protegidos y calmar un poco el terror; para luego volver a sentirlo y reiniciar el alboroto reclamando ser atendido.
    Además. tenemos un limitado pero útil repertorio de movimiento reflejos; todo encarado a la misma finalidad, sobrellevar la impotencia y mantenerse con vida.
    Es tan maravilloso, en su simpleza. Es espantoso, en su sumisión.
    Estas herramientas dependen de porciones profundas de nuestro cerebro, que compartimos con otras especies animales.
    Nosotros le hemos dado el nombre de EGO, aunque en las neurociencias este vocablo no tiene cabida.
    En la Tradición se le denomina comúnmente como IETZER HARÁ.

    Las reacciones nacidas del EGO a la necesidad e impotencia se va repitiendo sucesivamente, creando así por encima del reflejo del instinto también un hábito, una conducta que de tanto repetirse se automatiza.
    Entonces, de forma natural nos vamos entrenando para obtener un sorbo de satisfacción, de poder, de seguridad cuando hacemos uso de estas herramientas toscas pero efectivas.
    Aprendemos a “controlar la realidad” sin siquiera darnos cuenta.
    En verdad, no es más que una ilusión de poder, puesto que es la debilidad que usamos para que alguien con “poder” nos resguarde de nuestros sufrimientos.

    De este modo, quedan inscriptos en lugares profundos y míticos de nuestra inconsciencia los patrones de conducta que nos movilizarán y serán también la base sobre la que se sostendrán las creencias por medio de las cuales modelamos nuestra realidad.

    En una síntesis muy esquemática:
    sentir impotencia –> reacción automática de manipulación –> obtención de cierta satisfacción –> creencia de control.

    Pero, podría ser también:
    sentir impotencia –> reacción automática de manipulación –> no hay satisfacción –> aumento del sentir impotencia –> reacción automática de manipulación aumentada –> etc.

    Cuando crecemos, no varía sustancialmente este cuadro.
    Podemos añadir conductas, que son ramificaciones de las herramientas básicas del EGO.
    Podemos actuar con mayor uso de la inteligencia, pero si en la base se encuentra el EGO, se repite una y otra vez el modelo infantil, primitivo, que a esta altura ya es enfemizo.

    Pero, podemos aprender modos alternativos, que no dependen del EGO, sino de otras fuentes en nuestro interior. Pero, como sobre esto ya hemos trabajado en demasía, ahora seguiremos por otra lado.

    Toda religión surge como adhesión sumisa al EGO.
    Tal vez de manera difusa la religión sea un camino entreverado y complicado para encontrar al verdadero Uno; pero en su origen y desarrollo podemos afirmar que no hay orientación espiritual en la religión, sino solamente adoración al EGO; el cual es sentido como un salvador milagroso, la fuente misteriosa de vida, la figura mágica que todo lo puede y rescata de la muerte y del dolor. El EGO, quien controla la realidad y mueve los elementos para que se orquesten a satisfacer las necesidades y deseos del siervo del EGO.
    Cambia la palabra EGO por el nombre de cualquier dios, y verás que es una descripción fiel de la religión.
    Recordemos, ni el judaísmo ni el noajismo son religiones, aunque tristemente muchas personas las vivan como tales, y lleven a sí mismos y a otros a espantosas confusiones. Es que, ser judío y noájida no quiere decir estar libre del influjo del EGO.

    Así surge la fe irracional, aquella de creer incluso en absurdos. Como dice el diccionario: “Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia”. (¡Ojo! La voz hebra “emuná”, aunque a veces lo traduzcan fe y lo confundan con ella, ¡no lo es!).
    Desde la profunda oscuridad del EGO nace la fe.
    Es el deseo de seguridad, de control, de satisfacción, a través de  manipular a la deidad (cualquiera fuera la fuerza sobrenatural).
    ”Piensa bien y te saldrá bien”, aunque la realidad no se deja manipular por nuestra ridícula pretensión. Entonces, se elaboran excusas, a la cual más malabarista y llamativa, para pretender justificar la evidencia en contra.
    “Todo es para bien”, cuando es más que cierto que no todo lo es. Pero, no tardan en hilvanar frases, conminar al apego a la voz de “la autoridad”, para de esa manera adormecer el pensamiento, secuestrar a la mente y dejar la fe absurda como valor central.
    Recuerda un dato esencial: el EGO secuestra el intelecto, por tanto, suele haber pintorescas elucubraciones para justificar lo que no tiene razón de ser, ni existencia real. Se arman inmensas catedrales teológicas, filosóficas, de supuesto pensamiento, con la única finalidad de seguir desprovistos de libertad de pensamiento.
    Con la fe se recibe un letargo de la conciencia, que alivia momentáneamente el sentimiento de culpa, para luego agravarlo.
    La fe entontece, por lo que quita temporalmente el miedo, pero al rato resurge con mayor ferocidad y descontrol.
    (Revisa nuevamente la síntesis esquemática que puse más arriba).
    Es un falso paliativo, cuando en verdad es la enfermedad y jamás la cura.
    Es la bota de plomo, cuando ya estamos sumergidos y ahogados en el océano de impotencia.

    La fe, en lugar de madurar el intelecto, la razón, la construcción de SHALOM por medio de acciones de bondad Y justicia, la aceptación, el agradecimiento, el análisis, etc.; la fe mantiene a la persona encerrada en su celdita mental.
    La fe no construye conciencia, ni tiende lazos de entendimiento, ni ayuda en la edificación de un paraíso terrenal.
    Por el contrario, embota, confunde, destruye.

    Ciertamente hay gente llena de fe que actúa con bondad y es justa, pero esto es ¡a pesar de su fe! Si se libraran de la fe, y siguieran limpiando su hogar interno para quitar en la mayor medida de lo posible el mandato del EGO, seguramente que construirían infinitamente mucho más y mejor SHALOM.

    Entonces, tengamos firme una simple propuesta, que a la vez es poderosa y nos dará fuerza, bendición y cercanía con el Uno.
    Dejemos de pretender que seguimos y sabemos las cosas de Dios, cuando tan solo repetimos las cosas de nuestro EGO, al que endiosamos y llamamos con el nombre del dios de moda.
    Abandonemos la pretensión de bailotear en asuntos teológicos, rebuscando en extrañas conjeturas para apaciguar nuestra impotencia y angustia.
    Soltemos la droga que nos perturba la conciencia, intentemos conectarnos a nuestra NESHAMÁ y no a nuestras caretas que representan la nada misma.
    Desentendámonos de la fe, de la superstición, de las palabrerías y creencias banales; no son dignas de hijos de Dios.
    Al Uno no se llega con la convicción en lo que no se ve, ni en adorar cosas muertas o de muerte.

    No miremos a otros con superioridad, creyéndonos mejores y libres, cuando probablemente somos esclavos esclavizados de otros esclavos.
    Mejor, atendamos con humildad y no desde arriba de un falso pedestal, para crecer y elevarnos junto a otros, no por medio de fe, sino de la verdad y la construcción de SHALOM.

  • Él mora, y tú sin saberlo

    Bereshit / Génesis 5:1
    El Eterno tiene Su morada en cada uno de nosotros, los humanos, y no depende de nuestras acciones o voluntad.
    Hagamos o dejemos de hacer, pensemos o sintamos, confesemos o guardemos para lo más privado, cualquiera fuera la creencia o la renegación, nada cambia este hecho; puesto que en cero absoluto depende del hombre, solo de Dios.
    Una “chispa” de Él nos da la identidad espiritual, nuestra NESHAMÁ divina.
    Sin ella, no somos humanos.
    Por ser ella, somos descendientes de Adam.
    Todos somos hijos de nuestros padres biológicos, pero también de nuestro padre espiritual que es el Eterno.

    Zejariá / Zacarías 14:9
    Pero, esa residencia del Eterno no es percibida por nosotros, no hay un órgano sensorial disponible (al menos en la actualidad) para detectar y comprobar Su presencia.
    Cuando el área de la profecía de nuestro cerebro se active nuevamente, en algún futuro cercano si Dios quiere, en la Era Mesiánica; entonces tendremos una sensación cierta del Eterno; obtendremos en algún grado la revelación de Su Voluntad de manera más o menos directa. Ya nadie podrá dudar de Su existencia y Su relación constante con Su creación, será el momento en que toda boca confesará que “Dios es Uno y Su Nombre Uno”.

    Shemot / Éxodo 25:8
    Por ahora, y sin recurrir a la inspiración profética, podemos llegar a ser conscientes de ser morada del Eterno cuando vivimos de acuerdo a los mandamientos que Él nos ordena, los Siete de las Naciones para cada uno de los gentiles (no judíos), y los que correspondan de los 613 mandamientos de la Torá para los judíos.

    Shemot / Éxodo 29:45-46
    No tenemos acceso a sentir a la NESHAMÁ, podemos racionalizarse o tal vez intuirla. Nuestra naturaleza nos impide acceder a captarla, no tenemos ninguna capacidad perceptiva de ella, pero sí estamos constantemente siendo esa NESHAMÁ, que nos nutre, nos orienta, nos da vida eterna. Además de nuestra incapacidad, se añaden las cáscaras y obstáculos a su LUZ, que vamos formando cada vez que nos desviamos del buen camino.
    Así mismo, es inconcebible la Divina esencia, absolutamente diferente a todo lo creado, y por tanto fuera de cualquier registro intelectual, imaginativo, asociativo. Él es y el conocimiento de Su ser nos es negado por siempre.
    Son grados de ocultamiento: Su esencia fue/es/será impenetrable; Su morada en nosotros, con claridad puede ser sentida por medio de la dote profética (inactiva desde hace unos 2500 años hasta la fecha); Su morada en nosotros, conocida cuando estamos actuando en total armonía con los mandamientos que nos competen; y podemos darnos cuenta de Su poder, amor, sabiduría, presencia atendiendo a Sus obras, así como a las palabras de los verdaderos profetas de antaño, aquellos cuya voz quedó registrada para las generaciones en el TANAJ.

    1 Melajim / I Reyes 19:9-13
    Al llevar una vida de armonía interna/externa, es decir, de cumplimiento de los mandamientos, encontramos de pronto que no estamos realizando acciones meramente con nuestro cuerpo, es decir rituales vacíos de trascendencia, o que esos actos nacen de un decreto social, o que tienen origen en el intelecto del hombre; sino que de alguna manera percibimos una realidad diferente, cotidiana pero sagrada. Es una presencia permanente, pero silenciada por el bochinche de la vida sin compromiso espiritual (que es el cumplir los mandamientos, y así unificarnos con el Eterno y Sus cosas).
    Cuando logramos acallar el bochorno de la falta de espiritualidad, o de su perversión que es la religión; descubrimos un suave murmullo que proviene de la NESHAMÁ.

    Es lo que el Eterno quiso que entendiera el profeta Eliahu/Elías, a las afueras de la cueva del monte Sinaí, pero lo que el profeta no consiguió hacer plenamente consciente.

    Devarim / Deuteronomio 4:4
    Él está con nosotros, en nosotros.
    Estamos unidos a Él, sin necesidad de religarnos, porque nada rompe la ligadura brillante con Él.

    Ieshaiá / Isaías 1:13-15
    Pero contaminamos nuestra vida con acciones que se desvían de la ruta trazada por Él a través de sus mandamientos.
    Por ejemplo los seguidores de la idolatría, como la del falso dios y falso mesías en cualquiera de sus versiones, tal como cualquier otro desvarío religioso. O los que asesinan adrede. O los que roban. O los que son infieles a su cónyuge. O los que estafan. O los que corrompen el juicio. O los que se burlan del inocente. O los que ingieren lo prohibido para ellos. O los que se esfuerzan en rituales pero están vacíos de caridad. O los que repiten lemas de textos sagrados pero no los practican en su vida cotidiana. O los que están sumergidos en corrupción. O los que anhelan el mal y lo provocan. O… toda la larga lista de pecados y errores, en cualquiera de sus cuatro grados posibles.
    Incluso, o especialmente, aunque estemos llenos de piedad externa, o sinceramente nos creamos santos y consagrados, pero realmente no llevamos a la práctica los mandamientos que nos corresponden.

    Irmiá / Jeremías 2:32
    Los pecados y errores tienen efectos negativos multinivel, entre otros provocar cáscaras y máscaras que van impidiendo que que Su Luz nos alcance.
    Así, faltos de conciencia y entendimiento, podemos imaginar que estamos sin Dios; o que se ha roto nuestro lazo; o que cargamos una culpa colectiva por un supuesto pecado original; o que Él no existe; o quizás nos detesta y abandonó a nuestro destino; o que es una deidad perversa que nos castiga con una Ley imposible de ser cumplida; o quizás que algún fantástico dios dio su vida para nuestra salvación y con ello volvemos por mera fe a ser aceptados por el Padre… ¡todo estas ideas erróneas son producto de la ignorancia de las cosas del Eterno y Sus caminos!
    Porque, aunque estemos hasta el tope hundidos en pecados, Él sigue siendo nuestro Padre; puede tener oculto “Su rostro”, pero no nos despoja de nuestro lugar de ser Sus hijos, y como tal mantiene siempre abierta la puerta del retorno, de la TESHUVÁ. Que no implica fe, ni sacrificios sanguinarios, ni adoración teológica, ni piruetas para explicar lo ridículo, ni ceguera de la razón, ni negar nuestras dimensiones, ni aferrarse a figuras de autoridad eclesial, ni nada de lo que habitualmente mercan las religiones para seguir obteniendo poder.Sino, simplemente el camino de la TESHUVÁ, del verdadero retorno a nuestra identidad esencial, que es el regreso a tomar la mayor conciencia posible del Eterno.

    Ieshaiá / Isaías 1:16-20
    Él aguarda, con paciencia, a que retornemos a la senda.
    No por medio del vacío de la fe; ni con extraños sacrificios; ni por medio de rituales y malabares teológicos; nada de esto es lo que Él propone como remedio para el hijo que anda extraviado y debe volver al hogar.
    El camino del retorno se llama TESHUVÁ, y está abierto, por lo general, para todos.
    No hace falta fe, ni creencias complejas, ni amargar la vida con pensamientos rebuscados y malabares intelectuales.
    Simplemente hace falta reconocer nuestra lejanía del camino del bien, decidir abandonar el mal, ¡hacerlo! Es necesario enmendar lo dañado, reparar al que hemos lastimado, confesar nuestro desvío para que tengamos claro el compromiso de no volver a caer en el opacamiento de nuestra Luz.

    Tehilim / Salmos 34:15
    Apartarse del mal para hacer el bien.
    Y luego seguir confiados y convencidos, construyendo SHALOM por medio de acciones leales de bondad Y justicia.

    Mishlei / Proverbios 12:15
    Para muchos esta verdad clara que hemos expuesto con sencillez, será incomprensible, puesto que chocarán contra un muro durísimo, debido a estar encarcelados en sus celditas mentales, producto de los aprendizajes y del adoctrinamiento al cual se han visto sometidos.
    Se les inyectó el veneno de la fe en la magia, en dioses al servicio del hombre, en la fantasía del querer es poder, en la efectividad de la superstición, en la reverencia incondicional a textos o personajes religiosos, en otros delirios que nacen del EGO y se aprovechan del intelecto secuestrado y de las emociones desequilibradas. Son religiosos en lugar de vivir su espiritualidad a pleno.
    Creen, y por creer ya tienen por seguro que sus creencias son las que valen, y quien las ponga en duda o las contradiga, es un infiel, maldito, hereje, digno de terribles escarmientos. Con esa creencia necia y ciega, se cierran también a sí mismos la posibilidad de pensar y librarse. Viven bajo la amenaza que ellos mismos lanzan hacia los demás.

    Mishlei / Proverbios 1:33
    Es necesario desaprender lo que ha aprendido en los antros de instrucción religiosa/sectaria, o en los postulados sociales que con mayor o menor disimulo sostienen los mandatos religiosos patrocinados por el EGO.
    Es necesario dejar de lado la repetición de creencias erróneas y que afean el alma, y dedicarse a construir SHALOM, interno consigo mismo, y con el entorno.
    Menos religión y más espíritu.
    Menos orto-doxia y más orto-praxia.
    Cuando lo haga, seguramente no tendrá dudas acerca de la existencia y presencia del Eterno.

    ¿Es claro?

  • El consejo diario 463

    Si estás, o te sientes,
    en un pozo emocional,
    no des excusas y consulta con un profesional universitario que entienda y atienda cuestiones de salud mental y emocional.
    Sigue sus recomendaciones y prescripciones.
    La depresión, si fuera lo que te aquejare,
    es una enfermedad, se la conoce y es posible tratarla.
    No busques resoluciones con cantos milagrosos,
    ni buena voluntad, ni la fe, ni siguiendo los remedios de la abuela, o las prédicas fantasiosas de un líder religioso.

    Pero, hay un ingrediente para apoyarte y fortalecerte,
    útil para toda dolencia,
    y todo malestar,
    es el ayudar al prójimo de manera completamente desinteresada, y sin provocarte daños con ello.

  • El consejo diario 462

    ¿Tú crees que si gritas más fuerte, estás mejor demostrando que tienes razón?
    ¿O si tu repertorio de insultos es más variado y grosero, estás más cerca de la comprensión?
    ¿O, quizás, si golpeas y rompes, estás probando con autoridad tu punto?

    A mí me parece, humildemente te lo comento, que es exactamente lo contrario.

    Aunque tu “contrincante” enmudezca y ya no replique,
    ni tenga nada más que añadir,
    ni siquiera un gesto contrariado, nada,
    incluso si sientes que obtuviste una victoria,
    que eres poderoso,
    realmente, y perdón que te lo diga,
    todos han perdido,
    especialmente el anhelo de paz y verdad.

  • Te reconozco

    ¿Son necesarios los reconocimientos y honores externos?
    ¿Tú qué opinas al respecto?
    Fundamenta tu comentario, si puedes, ¡y sé breve!
    Gracias

  • Ketoret, el pacificador

    En la parashá anterior se nos mencionan los elementos, utensilios y objetos sagrados que componían el Mishcán, el tabernáculo o templo portátil que acompañó a los judíos en su travesía por el desierto, y luego durante algunos siglos en la tierra de Israel. Sería el lugar en el cual reposarían las LUJOT HABERIT, las Tablas de la Alianza, con el texto del Decálogo. Allí se manifestaría la Presencia Divina ante el pueblo de Israel.
    Serviría de corazón y cerebro para la familia judía, y a través de ellos para todo el mundo.

    Esta semana, la parashá trata de los ropajes de los cohanim, los ministros encargados de las cuestiones rituales y sagradas. Sedan detalles, conocemos las prendas que serían usadas en los servicios del santuario.
    Sin embargo, hacia el final de la parashá, inesperadamente, vuelve a aparecer un objeto del templo, como si hubiese sido dejado olvidado de la enumeración en la parashá anterior. Es el altar dorado, dedicado exclusivamente a elevar/quemar KETORET, lo que llamamos incienso.

    Obviamente no es casualidad que se lo mencione ahora, justo después de las vestimentas de los cohanim, y te daré una razón.

    La palabra ketoret en su raíz lingüística indica lo que anuda, apega, relaciona.
    Como aquella esposa del patriarca Abraham que recibió el nombre KETURA, porque estaba en todo, metida en todo; pero en el caso del incienso en sentido positivo.

    El ketoret se empleaba en el Templo como símbolo y mecanismo de vínculo.
    Se debía ubicar en la gran sala interna del Santuario, aquella que contenía cuatro objetos:

    • La mesa de los panes: representa la fuerza que da vida a lo social.
    • El altar dorado, del incienso: representa la fuerza que vivifica las emociones.
    • La Menorá, candelabro de siete brazos: representa el poder del intelecto.
    • La cortina que separaba de la cámara menor tamaño y de mayor santidad: representa la pantalla que separa y al mismo tiempo une el espíritu con la realidad material.

    Si analizamos las funciones de estos, junto a los objetos exteriores del Templo, encontramos que el único que está señalado en la Tradición como apaciguador es el altar del incienso.
    Según la tradición mística (Zohar Jadash, canto 349), su humo aromático ahuyentaba las “malas vibras”, purificaba el ambiente, llena de buenos ánimos. En el Midrash (Tanjuma, Tetzavé 14) se nos informa que era el mecanismo empleado para alivianar las cargas a causa de los pecados del pueblo, obteniendo de parte del Eterno misericordia y perdón, al ser un contrapeso del estricto juicio.
    Para el Rav Hirsch, todos los objetos del Santuario interno representan el ideal máximo de su dimensión propia.
    (Más datos aquí).

    Tomando en consideración todo esto, podemos darnos cuenta que se nos representa al individuo cuando ha logrado liberarse de las cadenas del EGO (Ietzer haRá), pudiendo así llevar a cada uno de los planos de existencia hacia la unificación del ser, hacia el SHALOM.
    Desde el sitial de las emociones perturbadas por el EGO se arrastra a los otros planos hacia la confusión, la debilidad, el malestar, las acciones indebidas, el miedo, las amenazas, etc. Pero, cuando el EGO deja de controlar, las emociones funcionan en su verdadero sentido, de motor del resto de los planos, posibilitando así el crecimiento del potencial del ser.

    Encontramos esta idea en una explicación de los Sabios de antaño (Tanjuma, Tetzavé 14), quienes enseñaron que las letras de la palabra ketoret (en hebreo) eran las iniciales de cuatro palabras, de cuatro conceptos, que cuando coinciden en una persona ésta funciona como unificador, como alguien que genera en los demás un estado de armonía interna y de paz con el prójimo.
    Los cuatros conceptos son:

    • Kedushá – Santidad: estar unido al Eterno y Sus cosas.
    • Tahorá – Pureza: estar unido a la vida.
    • Rajmanut – Misericordia: estar unido a la bondad, cuando el receptor está en situación desventajosa.
    • Tikvá – Optimismo: estar unido al juicio positivo y favorable, que impulsa al mejoramiento.

    Si releemos las interpretaciones doctas que se fueron acumulando a lo largo de los siglos al respecto del ketoret y del altar para su ascensión, descubrimos rápidamente como estos cuatro conceptos son centrales.

  • Aprender a ser

    החנוך הפשוט מתחיל משבא הילד לכלל איזו הכרה, והחנוך המדעי מתחיל משיצא לאויר העולם, והאמוני מההתחלה היצירית, והתקדשתם והייתם קדושים
    (מידות ראיה, אמונה)

    La educación simple comienza cuando el niño alcanza algún grado de conciencia/reconocimiento,
    la educación científica a partir del mismo momento del nacimiento,
    y la educación en sus convicciones (emuná) desde que comienza su gestación,
    y os santificaréis y sereis santos.
    (Midat Reiiá, Emuná)

    Así nos enseña el gran maestro, el Rav Kook, los momentos iniciales para cada una de las tres educaciones, que las menciona en orden cronológico inverso:

    Simple – conciencia: cuando el niño alcanza algún grado para discernir entre yo y otros, entre bueno y malo, entre debo y no debo, es que se inicia la educación ética, de las acciones en la práctica y no solamente como materia de teorización. El niño debe aprender a comportarse correctamente, alumbrado por la LUZ de la NESHAMÁ, no solamente a tener ideas amorosas o grandes proyectos benefactores, sino a ser un constructor en los hechos.
    La ética no depende necesariamente del caudal intelectual, pues se puede ser brillante en aspectos mentales pero totalmente deficiente en ética. Es posible hacer ciencia sin conciencia; pero lo bueno sería que toda ciencia estuviera acompañada por la conciencia.
    Esta educación ética, sin embargo, se puede perfeccionar con el estudio intelectual, el cual permite una mayor libertad; aunque, como he dicho, no depende exclusivamente de lo mental.

    Científica – nacimiento: comenzamos nuestros aprendizajes intelectuales, racionales, desde el mismo momento en que salimos a este mundo. Aunque nuestro sistema nervioso central esté inmaduro, aunque estemos muy lejos de tener formados nuestros órganos de los sentidos y el cerebro, igualmente ha dado inicio la educación intelectual. De a poco, con cuestiones totalmente habituales, profundizándose y ampliándose con el desarrollo y las experiencias, se va armando y cimentando la educación mental. Se van coordinando causas con consecuencias, efectos con motivos, respuestas con preguntas, reacciones con reacciones, dando un cierto orden al vaivén caótico que es la mente poco desarrollada y no entrenada. Las funciones intelectuales van madurando, las experiencias habilitarían mayores alcances, el niño va creciendo.
    Es imprescindible ver las influencias que pueden llevar a que el pensamiento quede secuestrado por las emociones, por el EGO; entonces son las creencias, los preconceptos, las fantasías, la irracionalidad, la pasión, la incongruencia la que marca el ritmo y el tumbo; así se maquinará para mal, o se convertirá en maestro de las excusas y justificaciones. O puede estar el pensamiento orientado por la brújula de la NESHAMÁ (espíritu), nuestra identidad más pura y verdadera; entonces, la vida transitará por caminos más plácidos, aunque fuera pueda ocurrir una tormenta terrible.

    Convicciones/Creencias (emuná) – gestación: cuando el padre y la madre se unen en el abrazo procreador, con sus ideas, proyectos, esperanzas, ilusiones, temores, apegos, compromisos, unidad, espiritualidad, conflictos, todo ello formará parte del espacio más profundo en el intelecto de la persona, allí en donde reposan las creencias. Cuando éstas se arraigan en zonas oscuras, las creencias llevarán a una vida de miseria, de celditas mentales, de impotencia. Si se arraigan a la luz, entonces la fuerza constructora moverá a la persona hacia su realización. Es por ello vital que los cónyuges como individuos y como pareja, tengan un trabajo interior para clarificar sus pensamientos y apaciguar sus emociones, de modo tal de llevar una existencia de plenitud, constructora de SHALOM con la cual se educa al niño desde su concepción. Porque se educa no solamente con grandes lecciones, palabras predicadas, repetición de frases célebres, adoctrinamiento en determinadas reglas memorizadas; sino especialmente con la vida cotidiana, con las acciones, los gestos, las cosas del diario vivir que son el ejemplo que educa con mayor poder y persistencia. Recuerda, incluso desde antes del nacimiento está en juego el futuro de tus hijos.
    La LUZ de la NESHAMÁ (espíritu) irradia siempre, nada la apaga ni empequeñece, sin embargo tus acciones y pensamientos la pueden bloquear, dejar del otro lado de la cerca, por lo cual pareciera que no está; y sin embargo, está. Enseñar y aprender a que nuestras máscaras del Yo Vivido estén en sintonía con la identidad del Yo Esencial es lo que permite que esa emuná se plena, verdadera, alejada de dogmas, sin imposiciones autoritarias, sin esclavizarse al absurdo.

    En síntesis:

    LUZ de la NESHAMÁ (creencias) –> Teoría (pensamiento) –> Práctica (acciones).
    Cuando el EGO perturba la armonía entre estas tres, se produce el caos, el malestar, el conflicto, la pena.

    Aprendamos a ser lo que estamos posibilitados a ser.

  • El consejo diario 460

    El cautivo más esclavizado
    es quien cree sinceramente y con todo fervor
    que está disfrutando de su libertad.

    ¿A qué estás amarrado hasta el agobio y la ceguera?

  • El consejo diario 459

    Es terrible,
    ayudar a liberar a alguien de su celdita mental es tan difícil,
    casi imposible, podríamos decir.

    Pero hacer que uno se hunda más en la esclavitud,
    es factible,
    incluso cuando uno actúa movido por toda la buena intención de auxiliar.

    ¡Cuidado!