Categoría: Creencias

  • El consejo diario 458

    Para quien quiere seguir siendo esclavo,
    no habrá nada que tu hagas que le libere.

    Ningún grillete atrapa sus piernas,
    no hay lazos amarrando sus manos,
    su cuello no está dominado por cadenas,
    nada le retiene en su prisión, en la celdita mental,
    sino solamente sus creencias.

    Aunque su cuerpo salga de Egipto,
    Egipto no habrá salido de su interior.

    Puedes mostrar, explicar, ser persuasivo en tu honestidad y claridad,
    pero finalmente,
    el poder para dar el pasito y salir de la celdita mental,
    depende solamente de él.

    ¿Qué tienes para hacer tú?

  • El consejo diario 457

    La cara de la espiritualidad es limpia,
    sin miedo,
    sin culpabilidad,
    sin prejuzgar,
    sin manipulación,
    sin falsas esperanzas,
    sin religión ni religiosidad.

    Es el rostro de la NESHAMÁ
    que construye SHALOM,
    con obras buenas Y justas;
    que nacen del AMOR
    y son de amor.

    Conoce tu identidad espiritual,
    sé consciente de ella,
    materialízala.

  • El consejo diario 456

    No todo lo que piensas es para decir;
    no todo lo que dices es para pensar,
    pero sin dudas,
    siempre algo está revelando para quien lo analiza.

  • No tienes la obligación de ser un sabio

    Enseña el Kotzker Rebbe, el Rav Mendel de Kotzk:

    «Dice el profeta Ieshaiau/Isaías: “Limdu Heitev» (Isaías 1:17).
    Lo cual es explicado por Rashi como «Aprendan a hacer lo bueno».
    no encontramos en ninguna parte de la Torá que se ordene al hombre a ser un “lamdán” (estudioso dedicado de la Torá) ni un experto en todas las áreas de la Torá.
    Porque, la finalidad del estudio de Torá no es ser un lamdán, sino ser una buena persona; hacer lo bueno y ser bueno con los otros.”

    Nuestra modesta y constante prédica es la construcción de SHALOM, por medio de acciones de bondad Y justicia.
    Por supuesto que para lograr actuar con real bondad y con real justicia, es necesario tener un mínimo de conocimiento y de conciencia; para no trastocar la bondad y convertirla en paternalismo asfixiante; para no confundir la justicia y hacerla una rígida rama de castigo.
    Por lo cual, cada uno de acuerdo a sus capacidades y posibilidades, debe comprometerse con el estudio. De Torá, la noájida para gentiles, la judía para judíos. Pero también todo aquello que nos permita alcanzar un mayor conocimiento y conciencia de nuestro ser, de aquello que nos motiva, de los objetivos tras los que andamos, de lo que nutre nuestros deseos y sueños, etc.
    Para de esa forma, tener una mejor perspectiva y por tanto mayor libertad y poder, y que nuestra acción sea realmente buena Y justa.

    Claro que habrá personas que su camino sea el de la dedicación intensa y extensa en estudio de Torá.
    Estarán los que se hagan expertos y técnicos en todas las áreas de la Torá.
    Pero, tal no es el destino de cada judío, y por supuesto que NO lo es de ningún noájida. Es para un grupo reducido, de gente que tiene la virtud y posibilidad para realizarlo.

    La gran mayoría, e incluso también los que pertenecen a este grupo, SÍ tienen la obligación de construir SHALOM.
    Para de esa forma alcanzar el máximo de plenitud personal, pero también ayudar al prójimo a alcanzarla.
    Siguiendo las fieles palabras del profeta:

    «Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.»
    (Ieshaiá / Isaías 1:17)

    ¿Ya hiciste tu parte el día de hoy en la construcción del SHALOM personal?
    ¿Y en el del prójimo?
    ¿Y en el del colectivo?

    Es nuestra misión en esta vida; y es también una herramienta fundamental para disfrutar de salud integral.
    ¡Vamos a hacerlo!

  • El consejo diario 455

    Es natural que surjan infinidad de preguntas existenciales,
    acerca del sufrimiento,
    de la muerte,
    de la vulnerabilidad,
    del sentido de la vida,
    de la naturaleza del amor,
    de Dios,
    de tantas otras cuestiones que te aquejan
    o han transitado por tus pensamientos y sentimientos.

    Es natural que así sea,
    es parte del modo en que Dios ha creado el mundo
    y cómo nos relacionamos con él.

    La Torá en ningún momento dice que la “fe” sea la respuesta a todas ellas,
    de hecho, a ninguna de ellas,
    ni habilita en modo alguno a que alguien suponga que la fe tiene algún valor explicativo
    o de verdadero vínculo con el prójimo y el Eterno.

    NO ES fe, ni la compra/venta de libros religiosos,
    o el trastocado concepto de “emuná” en boca de mercaderes seudo espirituales,
    lo que la Torá propone
    para llenar de sentido nuestra existencia
    y trascendencia a nuestro pasaje por esta vida

    ¡A no engañarse con vendedores de ilusiones religiosas!
    ¡A no ser uno mismo el engañador religioso!

  • Shir haShirim para vivir en paz y felices

    Enseña el Rav Kook (Orot haKodesh, segunda parte, página 444 ), a partir del concepto cabalístico del “Shir Merubá”, que hay cinco tipos de shirim – cantos, que son lo que hace vibrar especialmente al alma de la persona.
    Cuando estos cánticos ocupan el centro de la vida de una forma intensa, se van tornando en exclusivos, en excluyente de los otros; a excepción del quinto, según ya veremos.
    Así, con esa intensidad se transforman de trovas en ideologías, en sistemas de creencias que filtran la manera de percibir la realidad y por tanto en mecanismos para dirigir nuestra manera de actuar en consecuencia.

    Te presento como entiendo los cantos y algunas de las explicaciones y moralejas que podemos aprender de ellos:

    1. Primario: el que forma la ideología centrada en sí mismo. Todo lo encuentra en él y para él. Este canto es del individualismo.
    2. Secundario: el que centra su accionar y creencia en la relación con el prójimo, porque es prójimo, en lo del prójimo; en lo que surge de la relación emocional. De aquí proviene el basamento de la religión, el colectivismo y el nacionalismo. Por ejemplo, el que cuando la selección de su país juega un partido, él dice “hoy jugamos”, “salimos a la cancha”, “perdimos/ganamos”; aunque él no sea jugador, ni nunca haya pisado el césped de un estadio. Pero, se identifica de tal manera con el colectivo, que vive como si no fuera individuo.
      Y esto no sucede con todo lo que concierne a lo emocional, en su relación con el otro: religión, política, equipos deportivos, club, grupo de referencia, etc.
      ¿Te imaginas el grado de secuestro mental que puede sufrir cuando se sumerge por completo en este cántico? ¿A qué hazañas o desastres puede conducir, cuando se fanatiza?
      Es lo emocional controlando las otras tres dimensiones del ser, y bloqueando la dimensión espiritual. El resultado no suele ser benéfico. Sin embargo, en su medida adecuada, tiene también su valor; tal como veremos ocurre con los otros tres cánticos (sin incluir el quinto, que es de una naturaleza diferente).
    3. Terciario: el que toma en cuenta a todos los seres humanos, sin distinguir entre razas, etnias, naciones, familias; es lo que funda el humanismo.
      Como dijera el pensador Terencio, hace 22 siglos: “Nada de lo humano me es ajeno”.
      Esta perspectiva es una amalgama imperfecta entre lo emocional y lo mental, como un punto de encuentro volátil entre ambas dimensiones del ser. Esta imperfección explica cómo ideologías que en principio pueden tener objetivos sublimes, terminan convirtiéndose en abismos oscuros para sus seguidores. Por ejemplo, el ideal socialista que suele conducir a todo tipo de aberraciones e injusticias. En sí mismo, se podría descubrir que la esencia del socialismo es buena, enraizada en un humanismo que busca racionalmente el bienestar del individuo dentro del colectivo. Pero, llevado el ideal a la práctica, la raíz emocional absorbe y va dejando de lado el racionalismo constructivo, para excusar todo tipo de arbitrariedades, deformaciones y atropellos. Podemos observarlo en todos estos populismos presentes, así como en las historias no tan lejanas.
    4. Cuaternario: el que atiende todo lo existente, sea orgánico o inorgánico, y se ocupa de ello. Es la visión y acción que motiva el ecologismo. Aquí lo emocional queda supeditado al pensamiento, aunque éste puede no ser racional ni coherente ni correcto. Entonces, es posible que por “amor” al ambiente se llegue a la negación del individuo, de la sociedad, o de la humanidad. No es infrecuente que gente muy dada a considerar el cuidado del ambiente, no tenga inconvenientes en ser pasivos ante la muerte o el dolor del prójimo humano, en tanto y en cuanto con ello se libere a algún individuo (animal o plante), una especia o ecosistema del estrés producido por el hombre. Por ejemplo, entre los nazis de alto rango no faltaban aquellos que eran vegetarianos, no por razones de salud personal, sino por misericordia hacia los animales; estos mismos sujetos mientras degustaban una ensalada, no tenían ningún remordimiento para enviar a la tortura y la atroz muerte a caravanas milenarias de judíos. ¡Es solo un ejemplo, es evidente que no son los ecologistas como estos asesinos y genocidas! Pero, no faltan otros ejemplos en los cuales testimoniamos que por defensa de animales, se incurre en todo tipo de bajezas en contra de personas y sociedades.
    5. Shir haShirim: el único que comprende y unifica a todos los anteriores, es el cantar de los cantares. Es la mirada y la conducta que comprende que somos criaturas y creación de un mismo Padre, y se nutre en cada dimensión de su existencia y encuentra la armonía. Ésta es la espiritualidad. Se pasa del conflicto, a la música ordenada y agradable, como una orquesta variada y en la cual cada instrumento tiene su parte y no hay otro que lo pueda reemplazar. Hay lugar y tiempo para el individualismo, para el nacionalismo, para el humanismo y para el ecologismo; pero todo bajo la batuta y con el sentido de lo espiritual.

    Como sabes, resumimos el cántico propio del camino espiritual en dos sencillas palabras: CONSTRUIR SHALOM.
    Con acciones de bondad Y justicia.
    Siendo leales al Eterno.
    Disfrutando de lo permitido y apartándose de lo que es prohibido.
    Te invito que cantes este canto, viviendo el noajismo si eres gentil, desplegando el judaísmo si eres judío.

  • El consejo diario 454

    Tú estás comisionado también
    a colaborar
    en la tarea sagrada de descorrer los velos que ocultan la LUZ del Eterno,
    en tu interior y en el mundo compartido.

  • El consejo diario 452

    El poder,
    es placer,
    cuando se ejerce dentro de los límites de lo permitido.

    La usurpación del poder,
    por medio de la manipulación,
    autoritarismo,
    amenazas,
    violencia,
    quebrar los límites,
    puede dar una apariencia de placer,
    pero siempre conlleva sufrimiento y conflicto.

    ¿Cuál es el consejo?

  • El consejo diario 451

    Hace rato que te sientes
    encerrado,
    dolido,
    manoseado por la vida,
    abandonado por Dios,
    atribulado por el destino,
    perdedor,
    inmerecedor de recibir aprecio, respeto, amor, de parte de los demás,
    e incapaz de amar, apreciar, respetar, compartir porque… ¿quién querría algo contigo?

    Va siendo hora de que veas también lo bueno que usted tiene y es.

    Basta de fijarse solamente en lo malo que te pasó o pasa,
    lo que sufres,
    lo que te hicieron,
    lo que hiciste,
    como te duele,
    lo injusta que es la vida,
    lo difícil que Dios te lo pone siempre,
    etc.
    ¡Basta!

    Está bien quejarse, un poco, un poquito, una nadita,
    pero no solamente quejarse.

    De hecho, cuanto más energía desperdicias en la queja, menos haces por mejorar.

    Así que, es hora de dejar de quejarse, tomar la medicación necesaria, trabajar, estudiar, hacer ejercicio, todo lo imprescindible para una vida saludable,
    y especialmente dedicarte a ayudar a los demás sin con ello perjudicarte.

    ¿Dices que no puedes?
    ¿Que no te da la fuerza, que no sabes cómo, que nadie te ayuda, que eres poca cosa, que tu vida es un desastre?
    Ok, te entiendo,
    ya te quejaste,
    ahora comienza a leer nuevamente este consejo hasta que lo comprendas y hagas carne.

  • Amar al ser, no a su mal actuar

    El gran maestro, el Rav Kook enseñó:

    אדם נשחת ראוי לשנאתו רק מצד חסרונו, אבל מצד עצם צלם-אלהים שלו ראוי להוקירו באהבה, גם לדעת שמציאות יקרת ערכו היא יותר עצמית לו ממציאות מקריו הפחותים.
    (מידות ראיה, אהבה)

    “El hombre corrompido es pasible de ser odiado, pero solamente por aquello que está en falta, pero su esencia es a imagen de Dios y por tanto digna de amoroso aprecio;
    también hemos de saber que su esencia es más real y preciosa, que aquella realidad eventual y humillante.”
    (Midot Reia, Ahava)

    ¿Es necesario repetir nuestras insistentes lecciones acerca de las identidades de la persona?
    Creo que no, por lo que solamente haré una breve síntesis y luego te pido que estudies con detenimiento la sección dedicada a tal fin, que encuentras haciendo clic aquí.

    Está el Yo Esencial, la NESHAMÁ, el espíritu, que proviene directa y completamente del Eterno.
    Es nuestro ser eterno, el que nos acompaña aquí y en la eternidad.
    Es el canal de conexión constante con Dios, pero también con el resto de la creación, sin límites de espacio o tiempo.
    Nada de lo que hacemos lo afecta, ni se ve perjudicada por acciones y omisiones. No hay factor humano que le dé existencia o le provoque variaciones.
    Su presencia se intuye, nunca se impone. Su acción es casi silenciosa, al punto que los que niegan su existencia parecen tener la razón.
    Es lo más propio que somos, al mismo tiempo que lo más ajeno.
    La NESHAMÁ del gentil (no judío) tiene un punto de conexión diferente a la NESHAMÁ del judío, por ello es que existen estas únicas dos identidades espirituales: la noájica, de gentiles; la judía, de judíos. Cada una de estas identidades espirituales recibe su nutriente correspondiente, con los Siete Mandamientos Universales para los gentiles, y los mandamientos acordes a los 613 de la Torá para judíos. (Por ser este de las identidades espirituales un tema complejo, no ahondaremos más, encuentra lo que ya hemos explicado en varias oportunidades anteriormente).

    Está el Yo Auténtico, formado por la NESHAMÁ y por el material genético que recibimos de nuestros progenitores. Su existencia depende de otros, está determinada por otros y no por nuestra voluntad o deseo. Nacemos con esta identidad y nos acompaña por el resto de nuestros días, pautando todos los aspectos de nuestra identidad.

    Por sobre Yo anterior se construye el Yo Vivido, el cual es el que habitualmente denominamos “yo”.
    Está formado por las vivencias, recuerdos, acciones, decisiones, conflictos internos, elementos reprimidos, etc.
    Son múltiples máscaras que ocultan el verdadero rostro, el de la NESHAMÁ.
    Cuanto mayor es la distancia de las máscaras con ésta, mayor es nuestro grado de exilio interno, de enfermedad. Al contrario, cuando se encuentra sintonizar las máscaras para que representen la esencia, se está en estado saludable. La dificultad radica en descubrir y vestir las máscaras que mejoren representen al rostro esencial.

    Ahora, al haber repasado esto, podemos comprender mejor las palabras del gran maestro que citamos al principio.

    Es aborrecible la mala conducta, aquella que afecta a la persona y a otros, o al ambiente.
    Es detestable y despreciable lo que causa el mal. No debe ser admitido ni promovido.
    Para tener una guía, contamos con la Torá (judía y noájica).
    Pero, si no conociéramos dicha guía, la ética espiritual, la que irradia la NESHAMÁ, debiera ser suficiente para mantener a la persona alejada del mal evidente.

    Las máscaras negativas que usa la persona, que lo aferran al mal, que le imponen la mala conducta, deben ser quitadas del rostro, eliminadas del reportorio vital.
    Aunque puedan proveer de ciertos beneficios temporarios, a largo plazo son malignos; y a plazo eterno, contraproducentes.
    Llevan a la persona a estar en un exilio torturante, alienado de su identidad, en falsa existencia.
    Es por ello tan tajante el maestro en determinar que es esto lo que debe ser aborrecido.

    Pero, no podemos olvidar que la esencia de la persona es divina, es un hijo de Dios, aunque esté pecando.
    A diferencia de las religiones, no se considera a la persona en oposición a Dios, desconectada de él, en estado de pecado perpetuo y sin remedio. No precisa de fe, salvadores mágicos, sacrificios milagrosos, y otros malabarismos para despojarse de la mancha del pecado.
    Sino la TESHUVÁ.
    Porque, sigue siendo un Yo Esencial puro, luminoso, conectado a Dios.
    Aunque esté sumergido en el lodo del pecado, de la mala acción, de la religión, de la idolatría, del EGO en cualquiera de sus versiones nefastas y desubicadas.

    No podemos olvidar que esa persona, incluso el pecador frecuente, en su esencia es LUZ.
    Pero, tampoco podemos dejar de lado el imperativo de establecer justicia, también en términos humanos.
    Y hasta, aunque suene feo decirlo y repetirlo, aborrecer aquello que es odioso en la persona.

    No es dando la otra mejilla como se establece el bien y la justicia.
    Ni esperando que sea Dios quien juzgue.
    Ni siendo misericordioso con el que actúa malignamente.
    Tales no son caminos espirituales.

    Por el contrario, es obligación trabajar para extirpar al mal del mundo, de esa forma también estamos ayudando al malo a que retorne a su verdadero rostro.
    Y cuando decimos malo, obviamente tenemos todos una pesada mochila, quien más quien menos, la cual revisar y de la cual expulsar las costras horrendas, así como las piedras siniestras.
    Por supuesto, cada uno con la gravedad de sus acciones, sin minimizar la verdadera culpa, ni excusar lo que no merece misericordia alguna.

    Entonces, tenemos un inmenso trabajo para hacer con nosotros mismos y con el prójimo.
    Amar al ser, pero odiar su mal actuar.

    ¿Cómo hacer para no confundir las cosas?
    Sabiendo de nuestras múltiples identidades y atribuir adonde corresponda lo que corresponde.

    Aquel que peca, realmente ha hecho el mal. Aunque su esencia siga siendo pura, merece el “castigo” acorde a sus acciones. Que se encargan los tribunales de hacerlo, cuando es de su competencia. O nos encargamos cada uno de lo que está a nuestro justo y legal alcance.

    Está también la misericordia, cuando el mal no es a causa del deseo de hacerlo. Sin por ello obviar la necesidad de hacer responsable al culpable y de ayudarle en el proceso de reparación.

    Y está la TESHUVÁ, en todo caso.
    Porque la TESHUVÁ no es un regalo exclusivo para quien ha pecado o se ha apartado de la buena senda, sino que es una manera de denominar el encontrar y andar el camino hacia la unificación del ser.

    Lo que llamamos realidad, este mundo, es eventual y pasajero, sin embargo, nuestras acciones tienen fruto en la eternidad.
    Hagamos lo que podemos, aquí y ahora, para convertir este mundo en un verdadero paraíso.
    Revisemos el catálogo de nuestras caretas, dejemos de usar las que nos empobrecen y dediquémonos a encontrar el canal para irradiar la LUZ de la NESHAMÁ en nuestra vida y en la del entorno.

    Construyamos SHALOM.

  • El consejo diario 449

    El mundo obviamente no es color de rosa,
    tampoco es oscuro,
    ni blanco,
    ni gris;
    ¡ES MULTICOLOR!
    En una gama que supera las tonalidades visibles por el ojo humano.

    El verdadero optimismo está en reconocer y pintar con los colores necesarios y oportunos para cada situación,
    de modo de construir shalom.

    ¿Se entiende?

  • El consejo diario 448

    No te apures en responder,
    aunque creas estar en lo cierto.