Kidush haShem y lo que no lo es

«וְלֹ֤א תְחַלְּלוּ֙ אֶת־שֵׁ֣ם קׇדְשִׁ֔י וְנִ֨קְדַּשְׁתִּ֔י בְּת֖וֹךְ בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל אֲנִ֥י ה מְקַדִּשְׁכֶֽם : ‘No profanéis Mi santo nombre, pues Yo he de ser santificado en medio de los Hijos de Israel. Yo soy el Eterno, el que os santifico,»
(Vaikrá/Levítico 22:32)

De este pasaje es que se establece la prohibición de JILUL HASHEM, es decir, la profanación del Santo Nombre.
Esto sería actuar de tal manera que directa o indirectamente provocará que las personas deshonrarán el nombre del Eterno.
Cuando un judío “ortodoxo” realiza un acto ilegal, inmoral o cualquier otra cosa indigna, probablemente habrá gente menos conectada a Dios que usará esa acción infame para agredir al judaísmo, las reglas de la Torá y hasta al propio Dios. Es casi seguro que el judío no quiso que eso pasara, pero sucedió. Por tanto su acto ya no solamente fue ilegal, inmoral, deshonesto, desagradable, deshonroso para sí mismo, sino que llevó el perjuicio hacia el colectivo judío (o al grupo que es más apegado a los preceptos) y hacia Dios.
Por ejemplo, cuando alguien estafa, y está vinculado al judaísmo de manera evidente, entonces está cometiendo JILUL HASHEM además de la ilegalidad comercial.

Por otra parte, también este versículo nos habla de lo contrario, es decir, el KIDUSH HASHEM, o santificación del Santo Nombre.
Que es precisamente cuando una persona que es identificada como judía realiza alguna obra digna y noble lo cual provee de aprobación no solamente para sí, sino también para la comunidad judía y por extensión al judaísmo y a Dios.
Por ejemplo, si alguien reconocido como judío ejecuta un hecho heroico, o sobresale en ciencias, o cualquier otra cosa notable, suele provocar un movimiento de positividad que redunda en santificar al nombre de Dios.
En ocasiones se toma el KIDUSH HASHEM como el martirio, cuando se está dispuesto hasta a entregar la vida para sostener el honor del nombre del Eterno ante el avance agresivo contrario de los idólatras.

Tomemos en consideración que tanto JILUL como KIDUSH HASHEM son del NOMBRE de Dios.
Por tanto, se debe escribir חילול השם
y קידוש השם
y de ninguna manera se debe abreviar como קידוש ה חילול ה .
Porque específicamente se está tratando de la elevación o denigración del Santo Nombre, ya que es imposible santificar o profanar a Dios.

Otra cuestión que aparece en el versículo es la necesidad de contar con MINIÁN (tradicionalmente considerado como diez varones judíos mayores de 13 años y un día) para las cuestiones rituales de santificar al Eterno en público, tales como el BAREJU, KERIAT HATORA, KEDUSHÁ y KADISH.

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