El sionismo espiritual

En la parashá Lej Lejá Dios le muestra a Abraham la tierra que le prometió a él ya sus hijos, diciéndole: «kum hithalej baaretz» – «Levántate, anda por la tierra (a su largo y a su ancho, porque a ti te la daré)» (Bereshit/Génesis 13:17).
Esta breve consigna se ha convertido en lema de los viajeros en Israel.
Aquellos que recorren la tierra de los ancestros por amor a la nación judía, a nuestra nación; con el cariño inquebrantable por nuestra tierra, que no se cambia por politiquería o por la falsedad de lo políticamente correcto.
Ya que, el vínculo que existe entre la nación judía y la tierra de Israel va más allá de circunstancias históricas, o del malabarismo de los gobernantes. Es una unidad espiritual, ya que el pueblo de Israel y la tierra de Israel forman una entidad particular en el plano espiritual y que se manifiesta en el plano terrenal.
Por supuesto que es mucho más antiguo, profundo y sagrado que la ideología sionista de fines del siglo XIX y del XX. No se asienta en lamentos para pedir la compasión de los pueblos, que den a los judíos de una tierra. No se justifica en el terror sufrido en la Shoá, para reclamar una patria. No se impone como bastión imperialista en algún macabro juego geopolítico. Sino que es una verdad que trasciende a la humanidad y está inserta en la eternidad. El sionismo moderno es solamente un pálido reflejo de lo que significa el amor, la unidad, la vitalidad que une al pueblo judío con la tierra de los judíos.
Por ello, defender al Estado de Israel moderno de las horrendas agresiones que recibe constantemente, es un deber para todo judío, y para toda persona del mundo que esté consciente de Dios y Su Voluntad. Es un imperativo para toda persona espiritual apoyar la vida judía en la tierra de los judíos.
Así pueden los descendientes del patriarca, los legítimos ocupantes de la tierra de Israel, recorrerla a lo largo y ancho, disfrutar de ella, hacer que brote de ella la bendición material que solamente ocurre cuando los judíos viven en armonía espiritual en ella.

Todas las personas que aman la vida espiritual, sea la judía o la noájica, están invitados no solamente a defender al vida judía en la tierra de Israel, sino también a visitarla y a ser parte del esfuerzo por que haya paz y bendición para todas las naciones.

Invito a conocer «El Camino de Israel», en este link: shvilist.com.
Y también a realizarlo, a conocer la sagrada tierra que es la prometida por Dios para los judíos.
Cuando las restricciones sanitarias lo permitan, visiten Israel, contraten un guía de turistas certificado (recomiendo a mi hermano, el rabino Aarón Ribco, que los instruirá y dará motivos para la alegría, en cada recorrido que realicen).

Conozcan Israel, a su gente. Sorpréndase por los milagros que siguen ocurriendo a diario allí.
No se deje contaminar por la idolatría, ideología, que por odio a Dios y a los judíos pretende erradicar a los judíos y al judaísmo de la tierra de Israel.
Conviértase en un socio de Dios, defendiendo a la población judía en Israel, su derecho a vivir en su propia tierra en paz.

https://serjudio.com/apoyo

https://youtube.com/yehudaribco

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