AJRAIUT

אחריות AJRAIUT en hebreo es responsabilidad.

Con las letras de esta palabra se pueden encontrar una notables enseñanzas de aspectos relevantes que hacen a la responsabilidad.

Alef: (uno) nos enseña que debemos conocernos, cuidarnos, querernos, valorarnos, hacer lo que esté a nuestro alcance para desarrollarnos en el plano personal al máximo de nuestra capacidades. Cuando Dios ordena que “amarás al prójimo como a ti mismo, porque Yo soy Dios”, nos está indicando que es imprescindible amarnos, cada uno a sí mismo, porque quien no lo hace difícilmente puede hacerlo con el prójimo.
Por tanto, el responsable es aquel que sabe dar respuestas a las preguntas de la existencia que atañen a su crecimiento individual. Propende a la interdependencia, porque esa es la relación que más beneficia sin agotar.

AJ: (hermano) pero, si el hombre se queda solamente centrado en sí mismo, no sale jamás de su capullo y por tanto no lográ desplegar todos sus potenciales. Para lograrlo es imprescindible estar consciente del otro, ser sensible a sus necesidades y amarlo realmente. ¿Cómo? Haciendo por él generosamente aquello que sirve para su bienestar, sin esperar nada a cambio. Si conseguimos alcanzar ese plano de interacción, estaremos inmersos en vínculos saludables, altruistas, solidarios, que fortalecen a todos sin menguar a nadie.

AJeR: (otro, diferente) mas, el hombre con el prójimo solamente puede terminar siendo también una relación tóxica, egocéntrica, cerrada al mundo y que absorbe de fuera sin producir beneficios en compensación. Por lo cual, el hombre ha de desenfocarse de sus relaciones cercanas para ampliar su mirada y accionar hacia el otro, aquel que es diferente, el que es ajeno. Porque la sociedad no se compone de iguales, ni de pares, ni de cercanos, sino de todo tipo de individuos con sus diversas cualidades y características. Como sabemos, en hebreo TZIBUR es el colectivo. Con esta palabra hebrea también se forma un interesante juego, pues TZIBUR está formado por cuatro letras (hebreas) de las palabras TZadik = justo, Beinoní = término medio, URashá (y el perverso). ¿Qué nos enseña esto? Que en todo colectivo, para ser tal, hemos de encontrar gente de diversas cataduras, que van desde lo sublime hasta lo tosco, pasando por la mediocridad de la “normalidad” y todo ello es necesario, todo contribuye a formar la riqueza y valor del colectivo. Así pues, el hombre que reconoce la existencia del diferente, del que no es próximo y procura su bienestar también, encontrará que se fortalece y alumbra.

AJaRaI: (tras de mí) el que es responsable toma iniciativas y se atreve a romper las zonas de confort que se han convertido en celditas mentales. Quiebra los límites que asfixian y agobian, elude las trampas del EGO, encuentra las formas de desarrollar su poder y con ello incentivar a otros a realizarlo. No se queda pergeñando teorías y estrategias solamente, o se dedica a estudiar con desinterés en la práctica, ni tampoco manda a otros a hacer las tareas que le corresponden. Es un verdadero líder, alguien que dirige con su ejemplo, que pone a trabajar el C+H*A, es decir suma Conocimiento a la Habilidad y todo ello lo potencia en grado superlativo con sus Actitudes positivas. Tal como ha sido norma en el ejército judío, desde Iehoshúa bin Nun hasta los jóvenes oficiales del EDI actual, quienes dicen “síganme”, en lugar de “adelante”.
Con ello manifiestan su verdadera responsabilidad, pues materializan su poder y no solamente emplean el falso poder para manipular a los demás.

AJaRaIV: (tras de Él) por supuesto que una persona responsable no se queda solamente en sí, su cercano, su lejano, en toda tarea, sino que también tiene conciencia de ser una criatura, un hijo del Eterno. Por tanto, aprende Sus reglas, conoce Sus mandamientos, se deleita con Sus enseñanzas y hace lo posible para llevarlas a cabo. Porque toma en cuenta que nadie mejor que el Creador para conocer Su creación, nadie mejor que Él para dictar leyes que son buenas y conlleva el bienestar propio y colectivo. Por lo cual también es agradecido y Le halaga. Con esta apertura hacia el totalmente diferente (Dios) y receptividad hacia Su Voluntad corre la centralidad del EGO y de cualquier monumento a éste, tales como pudieran ser las religiones, supersticiones, bravuconerías, etc.

Tav: (última letra) desde Alef a Tav, del principio al final, uno es responsable por todo, también por lo que no se ha detallado anteriormente. Entonces, uno estudia la naturaleza, para respetarla y cuidarla; aprende a trabajar aprovechando los recursos naturales, con una visión de sustentabilidad; respeta toda vida, y cuando ha de tomarla se hace con misericordia, necesidad y sentido; atiende a los necesitados; se aboca a promover la bendición; en una frase: CONSTRUYE SHALOM en todo momento, interna y externamente. Sus pensamientos, palabras y actos son de bondad y justicia, llevando así a que esta realidad sea un verdadero paraíso terrenal, lo cual es otro nombre para la Era Mesiánica.

Ahora que sabemos qué implica ser responsable, podemos evaluarnos y hacer TESHUVÁ; es decir, encontrar en donde todavía nos falta trabajar para encontrar la mejor versión de nosotros y llevarla a la práctica.

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