«Alzó sus ojos y miró»
(Bereshit / Génesis 18:2)
Hay diferentes motivos y fines para alzar los ojos.
Algunos más saludables que otros.
Lo bueno es alzar la vista y mirar,
ver la obra maravillosa del Eterno,
deleitarnos con la belleza,
comprometernos para el cambio positivo,
reconocer los errores para ser de aquellos que están en la tarea de enmendarlos,
disfrutar de la compañÃa,
aprender las lecciones,
ser atentos y conscientes,
ser constructores de SHALOM,
desde dentro y hacia fuera.
Podemos seguir con la mirada perdida en las vanidades cotidianas,
en los entretenimientos y pasatiempos,
en la nada que se reproduce a sà misma.
Podemos seguir enfocados en lo que perjudica,
enroscados en el odio,
codiciando lo innecesario,
apurando el paso para el mal,
siendo pasivos hasta el hartazgo de enfermedad.
Podemos levantar los ojos para olvidarnos del compromiso,
encerrarnos en nuestras nubes de fantasÃas,
enajenarnos de la vida,
rodearnos de delirio.
Podemos mirar desde arriba,
pretendiendo ser más que alguien,
llenándonos de orgullo vacÃo,
despreciando al prójimo
para no hacer el doloroso reconocimiento de nuestra acritud.
Podemos tener la mirada clavada en nuestros objetivos
que nos hacen perder de vista el gran objetivo de nuestra vida.
Podemos mirar a los cielos
para adorar a nuestro EGO en forma de divinidad,
sea una, tres o miles.
Negando asà nuestra esencia,
oscureciendo nuestro vÃnculo sagrado e irrompible con el Padre.
Dejarnos abrazar por todo tipo de superstición y otras tonterÃas,
racionalizaciones y banalidades,
que nos dan cierta sensación de poder,
hundiéndonos hasta el infinito en la impotencia.
Podemos alzar los ojos y mirar
y con ello ser libres,
ser parte de la marea de energÃa que irradia la bendición.
Por más q trato de hacerlo. Hay algo o yo mismo que no me permite alzar mis ojos. Es decir, no comprendo o no logro identificar la marea de energÃa q menciona More. No sé si cegado por los problemas cotidianos o las inseguridades. Me admito falta de mucho conocimiento, por tanto me siento aún como aquel que no ve (http://serjudio.com/personas/crecimiento/el-consejo-diario-640) Sinceramente que agradezco por cada dÃa. Pero al parecer no es suficiente, pero adentro sigo con cierta disconformidad, creo, por no mejorar en ciertas áreas. Hoy leà al último artÃculo q publicó, sobre la vocecita en nuestra cabeza (http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/la-voz-del-fracaso)… Read more »