¿Castigo de Dios en Babel?

«Y dijeron: ‘Venid, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo. Hagámonos un nombre, no sea que nos dispersemos sobre la faz de toda la tierra.'»
(Bereshit / Génesis 11:4)

SHEM en hebreo es nombre, pero también es sentido, finalidad.
Eso era lo que querían hacer aquellas personas, ganarse un nombre, o más bien, conseguir un sentido para sus vidas.
Tengamos en cuenta que eran los descendientes que cargaban el tremendo traumo del Diluvio. Estaban aterrorizados de seguir la misma suerte que sus ancestros.
Un día todo, al siguiente borrados de la faz de la tierra, sus recuerdos carcomidos por el olvido.
Pasar del reino a la podredumbre más sórdida.
Entonces, dedicaron sus empeños para evitar tal destino espantoso.
Con sus nuevos recursos técnicos y tecnológicos se concentraron en evitar la desaparición, material y del recuerdo.
Para lo cual levantaron una torre, que era algo más que un complejo arquitectónico majestuoso, era todo el sentido de sus vidas.
Esa torre era sus vidas.
En principio no tiene nada de malo, por el contrario, una tarea que los une, un trabajo que los hermana, una construcción que los pule también internamente.
Sin embargo, algo no estaba bien en esto.
¿Qué?
El correr del mal, escapar de él, vivir por y para el miedo; en vez de dedicar sus energías y recursos para crear con ánimo de vida.
Cuanto más nos esforzamos en correr del miedo, más quedamos atrapados por él.
Al emplearnos en elevar torres que nos salven de las desgracias, dejamos de lado levantar nuestras almas para la felicidad.
Pero además, se obsesionaron en esa tarea.
Pronto todo el resto de las cosas perdieron significado, para valer solamente lo que tenía relación con el engrandecimiento de la torre.
Ciertamente, el miedo se los terminó comiendo, tal cual suele ser lo habitual.
Ellos ni se habían dado cuenta, pero ahora ya estaban arruinados, quizás no al grado de sus ancestros de la era del Diluvio; pero estaban realmente arruinados.
Por lo cual, cuando leemos este pasaje:

«Entonces dijo el Eterno: ‘He aquí que este pueblo está unido, y todos hablan el mismo idioma. Esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada les impedirá hacer lo que se proponen.
Vamos, pues, descendamos y confundamos allí su lenguaje, para que nadie entienda lo que dice su compañero.'»
(Bereshit / Génesis 11:6-7)

no debemos tomarlo como un extraño castigo Divino, ni los caprichos de un dios aburrido o temeroso,
sino como un inmejorable regalo que Dios les estaba haciendo.
Él estaba diluyendo aquello que los mantenía esclavizados,
los estaba ayudando a evaporar su miedo,
les daba la oportunidad de comenzar una nueva vida,
en mejores condiciones.
Ya no serían adoradores del EGO en forma del miedo diluviano,
ni estarían a las exclusivas órdenes del rey Nimrod,
ahora podrían extenderse por el mundo,
crear culturas diversas,
dedicarse a infinitud de actividades,
ya no más presos de la torre,
símbolo del miedo elevado a la infinita potencia.

Si has comprendido el mensaje de este texto,
¿querrías compartir con nosotros tus ideas de cómo se puede aplicar a tu vida cotidiana?
No te pido disquisiciones filosóficas ni maravillas “teológicas”,
ni siquiera saber si estás de acuerdo o no con las ideas que expreso en este escrito,
sino que nos cuentes, si quieres, cómo aplicar este conocimiento revelado aquí para mejorar tu vida y ser más feliz.
Gracias.

FavoriteLoadingAgregar a mis preferidos

Opiniones y respuestas

  1. Delallel (279) ‍‍5/11/16 - 4 Heshwan 5777 {Link}
    Primero agradeciendo lo bueno y aquellas cosas que consideramos negativa, pero en cierta manera nos ayudaron-o ayudan- a crecer. Cada derrumbe, al igual que pudo pasar con la torre, tomarlo como un escalón hacia nuestra superación.
    En mi caso, sintiendo la paz de tener la maravillosa oportunidad de estar junto a los seres amados. Y en lo posible actuar con bondad y justicia, para que ellos tb puedan ver con nuestro ejemplo de vida, hasta nuestros esfuerzos por salir de agujeros que quizá nosotros mismos nos cavamos.
    Por ahora, ser consiente de mi miedo a la muerte. De lo mucho que me puede afectar si vivo en pos de ello. Y que tal vez sea eso lo que me lleve a la misma. Aunque ello no impida que al final me toque, no haré de ello el centro de mi vida.
    Concentrarme en hacer las cosas que amo y que la vida me ha permitido comprender de mejor manera. En mi situación y gracias a mi amada esposa, que ha sido una ayuda esencial en este camino, me ha sabido aceptar y amar con mis virtudes y defectos.
    Cuidar de mi salud a través de ello, el deporte por mi lado físico, el dibujo y la música por mi lado emocional, mi trabajo como artista por la parte social y los estudios en este hogar y FV de mano de usted y los demás constructores de Shalom, para mejorar mi plano psicológico. Así dejar de lado el miedo a la muerte o a las enfermedades (sin dejar de insistir en mi poco interés por las visitas al médico en cuanto a mis chequeos necesarios. Ya no soy el mismo adolescente de pulmones vírgenes y mi cuerpo lo demuestra)
    y eso será lo que me permita concentrarme en lo que sea de real beneficio para la Vida, mía y de quienes me siguen.

    Eso por ahora se me viene a la mente. No estoy seguro de si atañe realmente a la idea central del artículo pero traté de hacer un esfuerzo.

    Gracias.
    1

Debes estar identificado para publicar un mensaje: clic aqui para identificarte.

A %d blogueros les gusta esto: