El hombre completo

El hombre durante su viaje terrenal es un ser multidmensional: físico, emocional, social, mental y espiritual.
No es casualidad que el desarrollo desde el nacimiento pase por etapas en las que es esperable encontrar una primacía de cada una de estas dimensiones, en su orden.
Pasemos a distinguirlo.

Los primeros tiempos del bebe su mundo gira en torno a las necesidades del cuerpo y absolutamente todo pasa por él.
Su sistema nervioso está aún en desarrollo, los órganos además también deben crecer.
Si el bebe tuviera la capacidad de pensar conceptualmente podría designarse como un yo corporal que en el resto de las dimensiones queda indistinto del no-yo.
Pero, muy lejos está aún de conceptos mentales e incluso de distinguir sentimientos.

Con el desarrollo corporal así como con la interacción con otros y el ambiente, va adquiriendo preponderancia su dimensión emocional.
Por supuesto que la base biológica sigue presente y sumamente activa, reclama y demanda por atención y satisfacción.
Sin embargo, en este período las emociones son las que están en el foco de su vida.
Principalmente las que derivan directamente del EGO, por tanto, las que se disparan ante la sensación/vivencia de impotencia.
A su modo trata de dominar, por ejemplo a través de la involuntaria manipulación de los que le rodean.
Está conociendo el mundo, el cual hasta hasta hace poco era el yo, y a veces sigue encontrando dificultades para delimitar donde termina ese mundo y empieza ese yo.
Por tanto, no hay malicia ni intenciones perversas, sino simplemente el aprendizaje necesario para ir tomando cada vez mayor potencia e independencia.
Dicho lo cual, cabe destacar su egoísmo, natural y a veces hasta sádico.
Es que, el niño está manejado por su emoción (y especialmente los mecanismos del EGO) y esto evidentemente choca con los mandatos sociales.

El tiempo pasa, el cuerpo sigue su desarrollo, el niño crece y ha tenido miles de interacciones con otras personas y elementos del ambiente.
También su mente se va engrosando, adquiriendo conocimientos que se van despegando de las cuestiones prácticas y concretas.
Pero, todavía no está en el timón el control mental y sus alcances, sino que está arraigado a los requerimientos de la sociedad.
Suele estar en la etapa escolar, sometido de manera directa a reglas y normas que ya no dependen de la voluntad o la ocurrencia de algunos adultos, sino de instituciones que acceden las voluntades individuales.
Además, enfrentado en la competencia por los recursos con otros pares y en ocasiones con chicos que son mayores.
Entre esos recursos por supuesto que está la atención de padres, maestros, cuidadores, gente que es percibida con determinado poder y que puede ser usado para beneficio propio (del niño).
Ahora sí se está capacitado para ir jugando con las emociones y reacciones de los otros, manipulando de una manera más consciente y por tanto apartándose de aquella “inocencia natural” de los primeros tiempos.
Al mismo tiempo, se han adquirido conocimientos y habilidades que le dan un mayor dominio sobre sí mismo y el entorno.
Las emociones no dejan de ser un poderoso motor, pero que va dejando paso a las determinaciones sociales y el esfuerzo por obtener reconocimiento y aquellos signos de poder socialmente reconocidos: aprobación, aprecio, premios, amistad y todos los otros que nos dan esa palmadita satisfactoria socialmente.
Aquí el egoísmo sigue superando con creces a cualquier aparición esporádica de la genuina solidaridad o el actuar en beneficio de otro de forma desinteresada, sin embargo, es necesario esconder los sentimientos y aparentar, para estar en onda con las pautas sociales.

Con el pasaje por la adolescencia  y ya alcanzando la madurez es que podría esperarse la prevalencia de la mente, aunque no siempre suele ocurrir.
Hay gente que se van quedando ancladas en una u otra de las anteriores etapas, siendo el pensamiento funcional a aquello que lo ha secuestrado.
En el estadio de primacía mental entra a jugar un papel fundamental el análisis, la crítica, el afán por conocer, el juicio buscando la justicia y no la ventaja mezquina, la proyección más allá del pequeño marco del aquí y ahora.
Si se ha transitado con relativa salud hasta este momento y se cuenta con las experiencias y bases biológicas la persona podrá alcanzar el máximo de su potencial en todas las áreas, siempre y cuando no sea obstaculizado por lo externo.

Por último, lo espiritual, que puede ser comprendido “laicamente” como la tendencia a la ética.
Y con mayor precisión, la manifestación terrenal de la NESHAMÁ (el Yo Esencial o espíritu), que como recordamos es la antítesis de cualquier religión.
No es habitual que la persona alcance a desarrollarse hasta hacer de la NESHAMÁ su eje de vida.
De lograrlo, el Yo Vivido suele estar en sintonía con el Yo Esencial, y por tanto pensamientos, palabras y actos ponen en evidencia la construcción de SHALOM, es decir la bondad y la justicia en todo momento.

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Yehuda RibcoJonathan OrtizDiego Perez Chacon Recent comment authors
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Jonathan Ortiz
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Parece que la mayoria del tiempo estamos anclados y navegando en circulos, entiendase viviendo a merced de algun mecanismo del ego.

Diego Perez Chacon
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Todos los planos de la existencia del hombre parece que se engranan y se desarrollan, dando paso al siguiente (del físico al emocional; del emocional al social…). Parece que a su limite se llega cuando inicia el siguiente; y ese parece su objetivo. Pero ¿el espiritual ? No parece estar engranado en ninguno; no parece que tenga su origen en alguno de los otros planos. Tampoco parece que su función sea el “ser buena persona”, o, “obtener algún resultado provechoso” Aún ese plano no lo tenemos completamente desarrollado, pues de la intuición de su existencia no pasamos para explotarlo. ¿Y… Read more »

Jonathan Ortiz
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O quizas la espiritualidad sea en realidad algo muy simple, muy sencillo Luis.
Dar una mano con lo que se tiene y puede es un gesto gigante de espiritualidad.
Una palabra certera es otro gesto gigante.
Quizas la espiritualidad sea ese pequeño detalle que marca la diferencia en lo cotidiano. El “que tengas buen dia”, “me alegra que estés bien” si son sinceros son espirituales.

Simple opinión.

Un abrazo!

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