Elegir la muerte

La gran solución a todos los problemas sociales es muy sencilla, está al alcance de todas las personas implementarla, viene dentro de nuestro sistema operativo espiritual; y sin embargo no se aplica.
Es expresar nuestras palabras y acciones en el idioma de la NESHAMÁ (espíritu, chispa de Dios, Yo Esencial), es decir, con el código del Amor (con mayúscula).
Para lograrlo es necesario que pongamos en práctica en pensamientos, palabras y acciones la construcción de SHALOM, es decir, que todo se haga a través de la bondad equilibrada con la justicia.
Con la conciencia divina manifestándose en nuestras vida, haciéndonos conscientes, despertando y por ello buscando el bienestar verdadero de todas las criaturas.

Es simple, es fácil, es accesible, no precisa ninguna fe ni ritual, no hay que gastar dinero, ni hacerse esclavo de ningún clérigo religioso.
Lo único necesario es la voluntad para desprendernos del dominio del EGO (Ietzer haRá, Satán, ángel SM).

Sin embargo, escogemos seguir siendo esclavos y sometidos a los designios del EGO.

Ese mismo EGO al que hemos convertido en nuestro dios, para reemplazar al Verdadero Uno y Único.
Todos esos dioses y salvadores que ocupan sitios de gran relevancia en la vida, pero están realmente bloqueando nuestro acceso a la libertad, a la espiritualidad, a la plenitud, al gozo de la bendición, al abrazo con el Padre.
Esos dioses, todos ellos falsos, que impulsan religiones y todo tipo de discordias y conflictos.
Porque hablan el idioma del EGO, que es el clamor desesperado de la impotencia y nunca del Amor.

Entonces, nos resulta sencillo enojarnos, odiar, entristecernos, repudiar, agredir, enfermarnos, huir, mentir, engañar, adorar falsos dioses, enriquecer pastores mentirosos, llenarnos de angustias, perjudicar al inocente, agregar impotencias a la impotencia que dispara nuestro estado de indefensión y todo otro tipo de conductas negativas.
Nos brota como con naturalidad, de manera veloz y fuerte, como si fuera la reacción obvia y necesaria. Cuando en realidad es la reacción del EGO, que agobia y castra cuando no está para cumplir su función original.

La respuesta obvia es la de la NESHAMÁ, recurrir al idioma del Amor y construir SHALOM con bondad y justicia.
Eso está en nuestra esencia, es la respuesta que en verdad nos nace desde lo más profundo de nuestro ser.
Pero el condicionamiento al que nos sometemos desde el nacimiento mantiene rodeada la LUZ, nos sumerge en sombras, nos hace sentir en soledad y sin conexión con el Todopoderoso. El entrenamiento al que nos acostumbramos convierte al EGO en nuestro dios y a sus patrones primitivos de conducta en creencias asumidas como verdades supremas a las que defender con salvaje fanatismo.

Entonces, el Amor queda relegado y se puede abusar de la palabrita amor, así como de la palabrita paz; para enmascarar la amargura, la separatividad, la ira, la violencia, el rechazo por la vida y así aferrarse a la muerte.

Eso nos pasa por vivir con el EGO al mando.
En verdad la tarea para la cual fue creado el EGO, es muy reducida y limitada; pero sin embargo le autorizamos a enseñorearse de nuestras vidas y a opacar nuestra identidad para hacernos creer en todo tipo de delirios. Usurpa nuestra vida, toma el control, nos maneja como a títeres, crea fantasías para mantenernos atrapados por la impotencia y nos amenaza y nos promete la salvación.

Entonces nos aferramos a los mandatos del EGO, que nos aleja de nuestra verdadera senda para la liberación y plenitud del poder.
Desechamos la construcción del SHALOM para dedicarnos a todo tipo de misticismos, supersticiones, ideologías políticas, creencias oscuras que son presentadas como luminosas.

Mantenemos lejos a la NESHAMÁ, la negamos y en su lugar ponemos nada, o colocamos figuras delirantes que tratan de suplantarla.

Está en nosotros la capacidad para desaprender, quitarnos los malos hábitos, romper con la celdita mental, abandonar la zona de confort que es la muerte en vida.
Podemos aprender a responder en lugar de reaccionar.
Tomar nota de los sentimientos que nos brotan y sirven como alarma de las circunstancias de impotencia, para luego NO continuar con la acción reactiva, que incrementa nuestra impotencia. Sino que, advertidos por el sentimiento optar por dar respuesta desde la premisa de construir SHALOM.

Te pondré un ejemplo, que quizás es más comprensible que tanta palabrería.
Tu vecina ha dejado la puerta abierta del ascensor, ¡otra vez!
Estás por tanto en una situación de impotencia, porque no tienes otra que subir a pie los 14 pisos hasta tu casa, o los 23 hasta donde la señora dejó abierta la puerta del elevador.
Como sea, la bronca te carcome desde tu interior.
Quieres gritar, insultar, golpear, maltratar a la vieja maleducada, romperle algo en la cabeza, maltratarla como se merece por tanta maldad de su parte. Si estuviera allá la dama, ya le habrías hecho algo, no muy agradable. Sea de palabra, o con gestos, o con agresiones físicas desde las más directas a las menos.
Es el EGO quien te está controlando, imposible de pensar en tener SHALOM en ese momento. ¿No?
Entonces llegas hasta tu piso, cansado, con la lengua para fuera de tanto esfuerzo, y sin embargo no te detienes allí, sigues escalando los 9 pisos más hasta donde vive la anciana que dejó la puerta abierta.
Por más cansancio que tengas, sientes que te arden las entrañas de ira y fastidio, le vas a dar una buena paliza a esa vieja para que te recuerde lo poco que le quede de vida. Así no tendrás que seguir padeciendo la impotencia que ella te provoca.
Ahora, te pregunto: toda ese energía derrochada en aumentar tu enojo, en maltratarte haciéndote sentir más y más impotente; ¿la recuperarás e incrementarás pegándole a la anciana, gritándole, insultándola? ¿Habrás solucionado el inconveniente a tu favor?
¿O mejor es probar con una respuesta racional, eficiente, que permita que quites de tu interior el sentimiento de impotencia y te ayude a construir una opción a futuro que sea más favorable?

Tristemente, muchas veces las personas solo entienden cuando se les grita o amenaza de alguna forma. Cuando se les hace sentir que uno tiene la fuerza para dañarlos es que reaccionan a nuestro favor.
¡No debiera ser así!
Pero es así como funciona la ilógica razón del mundo dominado por el EGO.
Así fueron adoctrinados para ser sumisos por el condicionamiento del EGO, a través de la violencia, de la presión, del rigor.
Es triste, pero una manera de ser muy cotidiana y extendida.

Entonces, dejamos de comunicarnos con el idioma de la NESHAMÁ y continuamos esclavizados por el EGO.
La solución simple y directa para los problemas de relacionamiento queda sumergida y apartada de la paleta de opciones.
Volvemos al círculo mortal de sentir impotencia y reaccionar desde el EGO ante la misma.

Elegimos la muerte, teniendo la vida eterna mucho más cerca y sin embargo rechazada.

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