Felicidad y alegría

Lo que te diré ahora no lo tomes como definiciones exactas, inamovibles, solamente como insumos para pensar juntos y así mejorar nuestra vida y la de quienes nos rodean.

¿Qué es la felicidad?
Una buena manera de describirla es diciendo que es alcanzar una meta que nos hemos propuesto.
Pueden ser grandes cosas, algo así como el sentido de nuestra vida: recibirte, casarte, ser madre, aupar nietos, eliminar la pobreza del mundo, servir al Eterno con fidelidad, la medalla olímpica, ser deportista olímpico; cualquiera de esas propuestas que se consideran EL logro.
Pero también pueden ser aquellas pequeñas metas de todos los días. Hasta prepararle a tu hijo un pan con manteca vale.
Las que fueran que tú te hayas propuesto, llegar a ese puerto nos brinda ese sentimiento que llamamos felicidad.

El asunto triste de la felicidad es que es efímera.
Se obtuvo la copa mundial una vez, se festejó tres días, se guardó el trofeo en la vitrina, y una semana después… ¿adónde fue ese gustito?

¿Y la alegría?
Pues, es el sentimiento que se consigue con cada paso que damos y nos lleva en dirección a la meta que nos propusimos.
Entonces, alegría podría ser una presencia cotidiana, una compañera que no nos deja.
Depende de nosotros.
No siempre, o quizás nunca, es un paso dado con facilidad. Más bien, es aquello que se consigue adquiere con esfuerzo, con tenacidad, con perseverancia; lo que nos muestra en poder y orientados hacia la realización.

Entonces, luego de visto esto pueden surgir muchas dudas, como por ejemplo: ¿Y si la meta es hacer algún daño? ¿Aquellos sin objetivos no disfrutan de la felicidad? ¿Y si todo se me da en bandeja no gozo de alegría? ¿Y si las metas que me propongo me sobrepasan y entonces por ello vivo de tropiezo en fracaso? ¿Y si no son mis metas sino impuestas por otros? ¿Y si tengo más de una meta que entran en conflicto entre sí? ¿Y si las circunstancias del entorno me impiden cualquier avance? ¿Y si no tengo metas trascendentes o relevantes, sino solo cosas muy simples y superficiales?
En fin… tantas cuestiones que habría que estudiar para poder despejar la celdita mental y entonces respirar con gozo pleno de las bendiciones que llueven constantemente sobre ti.

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