¿Hay algo más espiritual que esto?

En la parashá Mishpatim se nos brindan leyes que fueron dadas por el Eterno antes de la Revelación en Sinaí, que se cuenta en la parashá anterior, Itró.
Pero también se dan detalles que no fueron mencionados anteriormente y que hacen al momento único e irrepetible de la Revelación.
Entre los puntos de la narrativa encontramos una descripción impresionante de la visión imaginativa de lo que el Eterno manifestó de Sí:

«Luego Moshé [Moisés], Aarón, Nadab, Abihú y setenta de los ancianos de Israel subieron, y vieron al Elohim de Israel. Debajo de sus pies había como un pavimento de zafiro, semejante en pureza al mismo cielo.
Y no extendió Su mano contra los principales de los Hijos de Israel. Ellos vieron a Elohim, y comieron y bebieron.»
(Shemot / Éxodo 24:9-11)

Recuerda a la visión profética que tuvo Iejezkel / Ezequiel, y queda relatada en el capítulo primero del libro que lleva su nombre.
Aquí y allí no hubo visión material de Dios, porque Él no es materia, ni forma, ni se aparece en este mundo con cuerpo o figura; aunque los mitómanos e idólatras así lo expresen y lo vociferen.
El Eterno se niega a “ser” una cosa, ni siquiera para revelar Su Ser ante los testigos fieles.
Tal como se encarga con precisión de declarar la propia Torá:

«Entonces el Eterno os habló de en medio del fuego. Vosotros oísteis el sonido de Sus palabras, pero aparte de oír Su voz, no visteis ninguna imagen.»
(Devarim / Deuteronomio 4:12)

Pero, basta de “teología”, porque abundar en estas cuestiones no aporta demasiado y por el contrario, puede llevar a lugares inhóspitos.
Por ello, te propongo que nos detengamos en las palabras finales del párrafo citado: “Ellos vieron a Elohim, y comieron y bebieron.”

¿Notas algo raro en esta frase?
¡Yo sé!
Ellos estaban presenciando, en su vívida imaginación, a Elohim y la reacción fue “comieron y bebieron”.
¿Entiendes?
No dice que se enclaustraron a adorar a Dios, ni que se convirtieron en fanáticos ascetas, ni que se dedicaron a predicar la teología revelada, ni que renunciaron al mundo para ser del “otro mundo”, ni que despreciaron la buena vida del “más acá”.
Dice: “comieron y bebieron”.

Los Sabios explicaron esto de diversas maneras:

  • El poder espiritual fue tan tremendo que les sirvió también para satisfacer sus necesidades biológicas, sin recurrir a lo natural. Es decir, la energía espiritual fue suficiente para nutrirles, tal como si hubieran bebido y comido materialmente. Ejemplos de esto encontramos en otras partes del TANAJ, sin ir más lejos, con los cuarenta días y noches que Moshé estuvo sin comer ni beber, por estar recibiendo la Torá directamente de Dios.
  • Los que critican amargamente a este grupo de ilustres, que no estuvieron a la altura de su situación, y pronto dejaron de lado la visión espiritual para hundirse en el fango del materialismo más corriente.
  • Y están aquellos que encuentran un mensaje claro, positivo, de vida, para compartir y aprender: estamos en un mundo en el cual debemos espiritualizar lo material, materializar lo espiritual. Ellos vieron la visión de Elohim, pero también tenían necesidades físicas que cumplir, y lo hicieron. El solo hecho de alimentarse, para nutrirse, y con la energía realizar buenas y justas obras, ya eso es un hecho sagrado, de espiritualidad plena. Si además se le suma agradecer por el alimento antes y después, preocuparse del necesitado, y todo el resto de actividades positivas que rodean al acto de comer, entonces mucho mejor aún.
    Por tanto, ver a Elohim, comer y beber no eran cuestiones antagónicas, separadas, divergentes, mutuamente excluyentes. Eran ingredientes necesarios para una única receta: ¡construir shalom!

La enseñanza que comparto contigo es la que ha compartido la familia judía desde siempre: la vida espiritual se vive en los hechos cotidianos, desde lo simple y necesario para sostener la existencia, hasta lo menos cotidiano y accesorio.
Así, no hay fiesta judía sin comida y bebida. Ni tampoco duelo en el cual no participe de una u otra forma.
El rezo también se vincula al comer. El comer al rezo.
Cada acción debiera estar llena de materialidad y espiritualidad, no de religión o abstención innecesaria. Tampoco de mera animalidad, sea en su aspecto positivo o en su aspecto negativo.

Así pues, a disfrutar de lo permitido.
A apartarse de lo prohibido.
A vivir a pleno.
A materializar lo espiritual y espiritualizar lo material.
A descubrir la santidad en las cosas corrientes, porque, tal como enseña el gran Rav Kook: la santidad de lo profano es mucho más elevada que la santidad de lo santo.
A construir shalom, por medio de acciones de bondad Y justicia.

¿Hay algo más espiritual que esto?

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Jonathan Ortiz

Lo material puede ser gran fuente de espiritualidad.

Gracias Moré

Jonathan Ortiz

Decia que «puede» como potencial ya que a fin de cuentas depende de nosotros darle el uso correcto.

Y sí «es».

Gracias

Jonathan Ortiz

En ese caso me declaro ignorante Moré, ud sabe de eso y mucho más que yo. Pero gracias por mencionarlo como ejemplo.

Y quizas aun no consigo la forma de expresarlo bien, a lo que me refiero es que lo material per se, sin interacción humana, no da espiritualidad.

Es decir, alguien puede ir a comprar el lapiz con el que un gran rabino escribió un gran texto y colocarlo en su repisa y decir que el lapiz es espiritual. Lo es?
No sé si me explico.

julioaqui

Luego entonces nosotros somos como ese lápiz ?

Jonathan Ortiz

si vivimos con sentido, sí.

julioaqui

Casi siempre entonces, solo se es lápiz.

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